Lo que le falta a la revista Qué Pasa

Qué Pasa

La Revista Qué Pasa ha renovado su página web. No sólo ha hecho un muy interesante cambio en su sistema de navegación y en su página de inicio, sino también en la forma en la que sus textos conversan entre sí. Como ya es casi lugar común, tiene un importante componente social, permitiendo compartir los textos en Facebook y Twitter, además de comentar e imprimir.

Sinceramente, muchos de los textos de Qué Pasa me gustan mucho. Sin ir más lejos los artículos de Andrew Chernin y las crónicas de Álvaro Bisama son, creo, de lo mejor que produce la prensa escrita hoy en Chile. Como suele suceder en muchos de estos textos, es la longitud y su complejidad, la tranquilidad y el talento con el que están escritos es lo que les da un especial valor. Y, por lo mismo, se nos hace difícil poder leerlos en el navegador.

Para poder resolver el problema de la lectura de artículos largos en la web la arquitectura de la información ha inventado muchos sistemas, como enviar por correo electrónico o imprimir para leer en papel. Para algunos, entre los que me incluyo, Read it LaterInstapaper (servicio de Marco Arment del que prometo hablar en las próximas semanas) se ha transformado en algo vital para la lectura reposada, permitiendo guardar esos artículos para leer después incluso en dispositivos móviles.

Es para poder resolver la encrucijada de la lectura de artículos largos en web, entonces, que se hace necesario el poder ver los artículos completos. En una single page, usando argot dos punto cero.

New York Times

La web del New York Times, por ejemplo, no sólo permite compartir el contenido en redes sociales sino que, como opción básica, da la alternativa de leer sus artículos largos en página completa.

Como si se tratara de un extraño caso de esquizofrenia, mientras se incentiva el compartir en Facebook y Twitter, no se permite compartir los artículos por correo electrónico o poder siquiera visualizar los artículos largos en pantalla completa. Supongo que se trata más de una desprolijidad antes que de una absurda decisión editorial.

Chile pirata (crónica de una noticia circular)

Rodera

Cuando se acerca el temido -aunque inútil y al parecer poco disuasivo- reporte 301 de la USTR (Office of the United States Trade Representative) comienzan a aparecer las notas de prensa haciendo ver a Chile como un paraíso para el comercio ilegal de mercancías y la piratería rampante. Notas de prensa alentadas por los departamentos de relaciones públicas locales de garantes de la competencia y el libre mercado como son Business Software Alliance (BSA) y Microsoft, cuyos representantes parecen ser los únicos validados para dar por verdades certificadas dudosos estudios encargados por ellos mismos y ratificar la gravedad de un reporte -el 301- que ayuda a redactar la propia industria norteamericana y que pretende presionar comercialmente a países pequeños como Chile para endurecer cada vez más sus leyes de propiedad intelectual.

Las oficinas de relaciones públicas de estos voraces lobbys parecen estar bastante cerca de la redacción de El Mercurio, que -de manera paradójica, si lo piensa- copypastea comunicados de prensa haciendo ver la gravedad de la situación. Las fuentes, una vez más, siguen siendo las mismas y anuncian lo impresentable que es este pequeño país al lado de las economías de aquellos países con los que ansiamos codearnos y compartir pisco sour en los cócteles con nuestros tuxedos de segunda mano.

Buscar el informe de la consultora IDC es una empresa complicada. La noticia, además, no aparece más que en El Mercurio. Google News no da resultados y el buscador de la propia consultora no entrega información relevante. Donde sí existe información relevante es en el sitio de la propia BSA, donde aparece la misma información que publica El Mercurio con fecha de hoy 1 de febrero en un comunicado de prensa enviado desde Washington DC el 11 de mayo de 2010. Sí, hace más de ocho meses.

11mayo2010

En dicha fecha, además, el matutino ya titulaba la nota de prensa como «Piratería de software en Chile baja tres puntos y llega a 64%», una paráfrasis un poco floja de la bajada de la nota de hoy.

1febrero2011

Chile, en un estudio que ni siquiera aparece en la página web de la consultura, al parecer tendría una tasa de 64% de piratería de software, aunque sin especificar con claridad qué significa ello. Al mismo tiempo, pareciera ser un elemento sin importancia las diferencias de ingreso per cápita de los mismos países socios o las diferencias vergonzosas en los niveles de penetración digital que aparecen en la comparación. Para qué hablar de los estándares normativos que se intentan promover, donde Chile parece ser el alumno más aventajado de la región gracias a sus tratados internacionales de libre comercio.

A estas alturas del partido exigir en Chile un periodismo medianamente crítico se parece más a un ejercicio de nostalgia que una necesidad para nuestra democracia. Sobre todo en febrero.

Actualización:

A la nota de El Mercurio se le agrega el copypaste de:

Revista Capital.

El Universal de México.

Es mentira que las pérdidas por la piratería en Chile sigan aumentando

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Fotografía por Joriel, CC:BY-NC-ND

 

El Diario Financiero hace hoy un copypaste tradicional de los comunicados de prensa de las empresas de software, titulando que Chile habría aumentado en un 56% las pérdidas por piratería de software en 2009.

Según el artículo, mientras en 2008 las pérdidas por piratería de software habrían sido de US$202 millones, Chile habría perdido (cómo me encantan estos eufemismos) US$315 millones en 2009, lo que sería un crecimiento de un 55,9%.

Con premura, el abogado Rodrigo Bulnes, de la Business Software Alliance (curiosamente la única fuente citada en casi todos estos artículos), incluso se atreve a comparar estas pérdidas con número de mediaguas y con los fondos que se esperaban recaudar con el royalty a la gran minería del cobre.

Curioso.

Cada vez que se publican estas cifras, vuelvo a mirar el artículo que en 2008 escribió Julian Sanchez para Ars Technica, quien hizo una investigación respecto de estas cifras con las que periódicamente nos bombardea la industria. ¿Su conclusión? No tienen ningún asidero en la realidad.

Más todavía, hace un par de meses nos enteramos de un informe del gobierno norteamericano que examinó estos estudios sobre piratería admitiendo que muchos de ellos son inventos y, respecto de las cifras, sostuvo que

La naturaleza ilícita de la falsificación y piratería hace que estimar el impacto económico de infracciones a la propiedad intelectual sea extremadamente difícil”, señala el documento. Además, el valor en dinero que se le asigna a lo que supuestamente se perdió por esta actividad son “suposiciones… que pueden tener gran impacto en los resultados estimados”.

Recomiendo el análisis del informe hecho por Derecho a Leer, donde además se destacan los efectos positivos que incluso podría tener para la economía la piratería, los cuales deberían ser evaluados también.

Así se acaba lo curioso y aparece la falta de rigurosidad que, al parecer, no es sólo responsable el gremio de los periodistas.

Actualización: (Ojo las fuentes que citan)

Publimetro.

América Economía

El Mercurio

La Nación

InfoWeek (con foto).

Terra

El Comercio de Perú (?)

Diario Pyme

Chile, la piratería, la OCDE y Microsoft

Extraña la carta que Alex Pessó, director legal de Microsoft en Chile, envía al director de El Mercurio.

Es cierto que ser parte de la OCDE nos obliga a elevar varios de nuestros estándares legales, pero sorprende la liviandad con la que la industria del software nos quiere hacer creer que ascienden las pérdidas derivadas de la piratería.

Me acordé de una excelente nota de Julian Sanchez en ArsTechnica a fines del 2008 respecto de estas estimaciones y concluye que no tienen ningún, pero ningún, asidero en la realidad.

Entonces, si queremos que el país eleve sus estándares, partamos por elevar los nuestros.

3 razones para usar Dropbox

La vida del geek no es fácil. Caídas de sistema, cortes de señal, formateos o pérdidas de datos a algunos pueden hacernos perder más que tiempo. La buena noticia es que hay varias aplicaciones que nos hacen la vida más fácil. Digo, la vida geek más fácil. De todas, hay una que me sorprende cada vez que puede y es Dropbox. Tengo varias razones, pero las tres más importantes son:

1.- Permiten trabajar colaborativamente un documento. Sí, no sólo Google Docs lo permite. No saben lo mágico que es cuando nos avisan de una actualización del archivo que estamos trabajando colaborativamente hecho por alguien que no está al lado tuyo, gracias a las carpetas compartidas.

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2.- Nunca más perderlo todo por sobreescribir un archivo!. Hace unas semanas casi comencé el proceso de apretarme los dedos contra la puerta al sobreescribir un archivo con otro que estaba editando encima. Bueno, hasta que me acordé de Dropbox y volví vía web a la versión anterior. En 5 segundos tenía todo solucionado y un dedo sin machucar.
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3.- Puedes compartir tus archivos en dos clicks. Esta debe ser la funcionalidad más difícil de entender en su utilidad, pero la que más terminas agradeciendo. ¿Tienes que compartir un doc con alguien? Arrastras. ¿Quieres compartir una foto que acabas de sacar? Arrastras y listo. Es magia.
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Es gratis hasta ocupar 2GB de espacio. Y no, no me pagan por hacerle propaganda.

Burning the ships, el libro

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“Burning The Ships: Intellectual Property and the Transformation of Microsoft” es un libro recién aparecido escrito por Marshall Phelps, vice presidente corporativo sobre políticas de propiedad intelectual y estrategias de Microsoft (cerebro tras los cambios en las políticas de derechos de autor de la compañía) y el periodista David Kline, consultor en mismas materias y autor de “Rembrandts in the Attic”, un libro sobre el valor de las patentes en empresas TI.

Más allá del alcance de nombre del libro con este blog (Burning the ships, es la traducción exacta de “Quemar las Naves”), es un ejercicio interesante la lectura de la entrevista que hace Intellectual Property Watch a sus autores, respecto de la innovación, el rol de las patentes, Creative Commons y el supuesto cambio de dirección que está sufriendo Microsoft en materia de apertura y estándares.

De recomendable lectura.

La ACTI quiere destruir la industria nacional de software

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Fotografía por Nic_Name en Flickr

El lector asiduo de este blog sabe que tenemos una ley de propiedad intelectual nefasta y anticuada. Que casi todas las cosas que usted realiza, como pasar música a su reproductor de MP3 o iPod es ilegal, así como también es ilegal hacer una cita de más de diez líneas. Qué decir de hacer una cita de una fotografía. Por más que digamos que no hemos tomado nosotros esa fotografía de El Mercurio, la sola referencia no salva que la cita de una fotografía o imagen sea totalmente ilegal en nuestro país.

Pues bien, luego de la suscripción del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (en adelante TLC) Chile se obligó a modificar una serie de leyes, incluyendo nuestras normas de derecho de autor. Es esto lo que explica que el año 2003, entre otras reformas, se haya aumentado el plazo de protección del derecho de autor más allá del estándar internacional, a setenta años luego de la muerte del autor, siguiendo las premisas norteamericanas.

Así también nos obligamos a reformar otras normas en un lapso de tiempo establecido en el mismo TLC. Es lo que tiene en este momento al Congreso Nacional estudiando una nueva reforma a Ley 17336 de Propiedad Intelectual, donde uno de los puntos en discusión es la regulación sobre la denominada ingeniería reversa.

Como usted puede suponer, todos los lobbys tecnológicos de relevancia han tenido presencia en el Congreso. Fueron escuchadas todas esas agrupaciones llenas de siglas como la Sociedad de Derecho de Autor (SCD), la Bussiness Software Alliance (BSA), la Asociación de Distribuidores de Software (ADS), el representante de la IFPI, entre muchos otros, quienes dieron a conocer sus puntos de vista respecto de lo que debiera decir nuestra ley, apuntando por cierto a un estándar claramente más ventajoso para las empresas e industrias multinacionales del software que para todos nosotros.

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Fotografía por endolith en Flickr, CC: BY-SA

Pues bien, cuando todos pensábamos que teníamos a los malos de la película identificados, en una movida sorprente aparece en escena otra sigla, la Asociación Chilena de Tecnologías de la Información (ACTI). La ACTI, agrupa a una buena parte de las empresas nacionales de tecnologías de la información, representando por tanto en múltiples foros -incluyendo la presentación de la Estrategia Digital de su Presidente- a las empresas chilenas de TI.

Como decía, uno de los puntos que se están discutiendo en el Congreso es la regulación de la famosa ingeniería reversa. En simple, se denomina de esta forma a los procedimientos para obtener información técnica a partir de un producto accesible al público, con el fin de determinar de qué está hecho, qué lo hace funcionar y cómo fue fabricado.

Es la ingeniería reversa la que permite que, por ejemplo, que se desarrollen controladores o drivers de tarjetas de video o tarjetas de sonido cuyos fabricantes no han desarrollado para sistemas operativos distintos a Windows. Es lo que permite, por ejemplo, que muchos periféricos actualmente funcionen en Linux y muchos de ellos tengan incluso mejores prestaciones que con los controladores de fábrica.

Como pueden suponer, la realización de actos de ingeniería reversa o inversa se encuentra obviamente permitida en buena parte de los países del mundo. Ciertamente, porque estas actividades permiten que se puedan desarrollar investigaciones y de esta forma desarrollar la industria del software, principalmente la industria local.

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Fotografía por jm3 en Flickr, CC: BY-SA

Pero la ACTI, sorprendentemente, esta vez no rema junto con la industria nacional. Tanto en un comunicado, como cada vez que pueden hablar del tema lo señalan, proponen que esta excepción que permita la ingeniería inversa esté limitada a:

1.- Evitar medidas tecnológicas de protección.
2.- Cuyo objetivo sea únicamente interoperatividad.

Como es posible apreciar, la ACTI deja fuera expresamente el desarrollo y la investigación, interpretación que excede con creces lo que señala el TLC y que por lo demás es una excepción recogida en buena parte de los países del mundo precisamente porque el alcance de desarrollo permite que empresas del sector tecnológico puedan realizar innovación y presentar nuevos productos basados en los procesos de ingeniería reversa permitidos por la ley.

Mientras tenemos todos los lobbys que representan intereses corporativos multinacionales en el Congreso, la ACTI, que debiera velar por la defensa de los intereses de las empresas de software nacional, se cuadra con una interpretación dudosa del TLC que en cualquier caso pretende salvaguardar intereses corporativos multinacionales que ya están lo suficientemente representados en el Congreso como para seguir ayudándoles. ¿Y la industria nacional? Bien gracias.

Tristemente, cuando las cosas llegan al Congreso las razones no son suficientes. Ni siquiera cuando se trata de protección de un sector de la industria. Mientras sigamos legislando para los intereses de las empresas con las que firmamos acuerdos de cooperación, no habrá estrategia digital que nos salve.

El acuerdo del Gobierno con Microsoft: Chile a la deriva

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Imagen por Suribe

Harta agua ha pasado bajo el puente para ser una noticia que tiene menos de 48 horas. Y algo de orgullo siento porque los dos quienes han motivado la avalancha de protestas y de discusión cibernética han sido mis dos amigos y socios en Circobit, Carlos Moffat y Christian Leal, a.k.a. El Francotirador.

No voy a descubrir la pólvora, y los invito a leer el artículo de Christian Leal, que como siempre explica con peras y manzanas algo que es ligeramente más complicado que eso. Desmenuza el texto del acuerdo punto por punto infinitamente mejor de lo que pudiera haberlo hecho yo.

Lo que tengo que decir respecto del conflicto, y que creo no se le ha dado suficiente atención, son dos.

1.- Desde el punto de vista legal, tengo la impresión que no hay mucho que hacer. Ni desde la perspectiva de las compras públicas ni tampoco desde la eventual vulneración de la privacidad o datos personales de todos nosotros, como muchos han intentado equivocadamente poner el énfasis. Les explico por qué.

a) Compras públicas: Desde el punto de vista de las compras públicas o la forma en que el Gobierno debe adquirir productos de privados, no hay discusión. Es un Acuerdo de Cooperación como el que pudiera tener el gobierno con cualquiera que le ofrezca algo conveniente a escaso costo. Bueno, sí, Microsoft está lejos de ser cualquiera. Cierto, pero esa es harina de otro costal.

b) Privacidad o datos personales: El punto quizás más comentado del Acuerdo es el famoso “Domicilio Digital” donde el Gobierno se compromete a contar un infraestructura para conectar la base de datos del Registro Civil. O algo así. Pero sepa usted que, como pasa en otros temas en Chile, el sistema de protección de nuestros datos personales es absolutamente deficiente, comparando lo que pasa con países desarrollados.
Tan deficiente es, que con el sólo carné de identidad es posible saber el nombre completo de alguien, quienes son sus padres, su fecha de nacimiento y su sexo. Estando, ninguno de estos datos, debidamente protegidos por alguna agencia gubernamental ni nada. El descampado, como le dicen.

Porque revisemos lo que Microsoft ofrece a los 15 millones de chilenos:

* Domains@live: el gobierno podré manejar su propio dominio para las cuentas de correo y mensajerías en un formato del tipo ciudadano@xxxxx.cl

* La aplicación incluyen ente otros: correo, tareas, to do, blogs, alertas, calendario

* Hosting gratuito de las aplicaciones.

* 2 gigabytes de almacenamiento por Ciudadanos soporte premier 7×24 on line para los administradores de las cuentas de correo.

* interfaces automáticas para la carga y creación de cuentas de ciudadanos.

* Acceso vía celular en modalidad WAP y Windows Mobile neutralidad tecnológica

http://www.elfrancotirador.cl/2007/07/23/el-dia-que-chile-se-vendio-a-microsoft/

Hasta donde sé, todas pueden ser conseguidas en Internet a precio cero. Cero. Y con prestaciones infinitamente mejores. Sí, yo también me reí con los 2 gigas de almacenamiento para ciudadanos.

2.- Lo que me parece más grave, en cualquier caso, es la falta de transparencia y la corrupción que ha mostrado el gobierno para presentar este “acuerdo marco de cooperación”. Si no es por el incontenible Senador Navarro, no se hubiera sabido absolutamente nada. Quizás nos hubiéramos enterado cuando se publicite que cada uno de nosotros tiene derecho a tener su email (dónde he escuchado esto… :P).

Segundo, el gobierno muestra una vez más una falta de rumbo impresionante. Es decir, mientras por un lado sostiene mesas de conversación con los actores más relevantes del mundo del Software Libre en Chile para analizar formas de implementar FLOSS en la administración, en la sala de al lado firma este acuerdo con Microsoft.

¿Dije corrupción? Alguien que nos explique entonces que el viajecito del ministro Ferreiro con el Director de Chilecompras a Cartagena de Indias al encuentro mundial de líderes Microsoft no tiene ninguna relación con esto. Quiero creer.

La Tercera cuenta mal la historia de Bittorrent

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fotografía de netmagazine

Si usted tuvo en sus manos el ejemplar de ayer del diario La Tercera pudo acceder a la nota titulada “La historia del creador del programa más popular para bajar archivos de internet” [enlace a captura de pantalla], donde cuenta la historia del famoso Bram Cohen, quien creó el casi perfecto programa de intercambio de archivos llamado Bittorrent.

Casi todo bien, hasta una frasesita en el artículo que, la verdad de las cosas, me dejó un poco noqueado. Dice la nota de La Tercera:

En 2002, Bram Cohen usó trucos como ofrecer contenido para adultos para lograr que los usuarios probaran su sistema. Además, cometió su mayor error comercial: hizo que el código para Bittorrent estuviera disponible como código abierto. “Era un programador en quiebra y no tenía un modelo claro de venta. Sólo quería que la gente lo usara.”, señala.

“Su mayor error comercial: el código abierto”. Me llamó la atención esa frase. Y me puse a buscar. Y encontré la nota original de Netmagazine de Inglaterra. Para mi sorpresa, en la revista inglesa dice algo muy distinto a lo que publica La Tercera del domingo.

Dice el párrafo original de Netmagazine: (en subrayado lo que omitió la nota de La Tercera)

In 2002, Bram collected some free porn to lure users to test his peer-to-peer file distribution protocol. He made the source code for the original BitTorrent client available as open source, which, in retrospect, sounds like commercial suicide. “I was a broke programmer,” he laughs. “I didn’t have a clear model. I wanted people to use it. If you can’t get people to use it when you’re giving it away for free, you can’t get them to use it when you’re charging them.”

Es decir, en ningún lugar del artículo de Netmagazine se dice que la opción por el código abierto haya sido el mayor error comercial de Cohen.

Lo que dice la nota original es que “en retrospectiva, suena como un suicidio comercial“, que es bien distinto. La nota no dice que la opción por el código abierto fuese el mayor error comercial de Cohen, como quiere hacernos creer La Tercera.

Además, la nota de La Tercera obvia la frase final de Cohen (en subrayado) donde el programador explica en parte por qué optó por una licencia abierta/libre, diciendo que “Si no puedes conseguir gente cuando estás entregando algo gratis, menos podrás conseguirlos cuando les estás cobrando por ello.

En definitiva, llama la atención la forma en la que se encaran temas como estos en la prensa tradicional, llenando de FUD opciones como software libre/abierto, incluso cuando se trata de traducciones de artículos que dicen precisamente lo contrario.

Ah, y sólo para agregar una cosa. Señores de La Tercera, hasta cuando insisten en ese invento endemoniado del Papel Digital. Hasta cuando insisten con el Flash. Oh oh.

Flisol 2007

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Este sábado 28 de Abril se llevará a cabo el FLISOL (Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre) es el evento de difusión de Software Libre más grande en Latinoamérica. Se realiza desde el año 2005 y su principal objetivo es promover el uso del software libre, dando a conocer su filosofía, sus alcances, avances y desarrollo al público en general.

Tal como señala el comunicado de prensa,

“las diversas comunidades locales de software libre (en cada país, en cada ciudad/localidad), organizan simultáneamente eventos en los que se instala de manera gratuita y totalmente legal, software libre en las computadoras que llevan los asistentes. Además, en forma paralela, se ofrecen charlas, ponencias y talleres, sobre temáticas locales, nacionales y latinoamericanas en torno al Software Libre, en toda su gama de expresiones: artística, académica, empresarial y social.”

Sólo en Chile, este festival se realizará en paralelo en 14 ciudades, y su seguro servidor estará una vez más presente en la charla de cierre, a eso de las 18:20 horas, en la charla “Protección legal del software mediante GPL“, donde junto con Alberto Cerda revisaremos los efectos de las licencias de software y sus desafíos en relación con DRMs, patentes de software y documentación de software. Suena bien.

Si tienes tu computador viejo tirado porque ya no corre Windows XP, ¡llévalo a la USACH e instálale linux!

¿Dónde? En Av. Ecuador 3659 a pasos de Metro U. de Santiago.

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Entrada absolutamente liberada. Nos vemos por allá.