A propósito de Piñera y el relativismo moral

“En materia de valores tenemos una misión muy exigente y desafiante. Hay que recuperar, fortalecer y establecer valores que un progresismo ambiguo y a veces muy poco identificado con el alma de nuestro país, ha ido debilitando”

Las escalofriantes declaraciones del Presidente Sebastián Piñera traen a la contingencia una serie de cuentas pendientes que parece tener el conservadurismo de derecha. No es casual que estas declaraciones fueran realizadas en el aniversario del asesinato de Jaime Guzmán en momentos en que a través de la prensa se ha dejado ver una serie de fisuras entre el Presidente y la UDI.

Jaime Guzmán también tenía un plan, que tuvo la suerte de poder ejecutar con cierta libertad en el texto de la Constitución de 1980. Un plan basado fundamentalmente en los principios de libertad económica y autoridad que, como lagartos en la defensa de un castillo derruido, defenderían al país del totalitarismo y el estatismo. El éxito del plan consiste en hacer de estos principios verdades inescrutables, que finalmente terminan por seducir a los mismos opositores a la dictadura militar, explicando la vergonzosa falta de voluntad política para hacer cambios políticos constitucionales sustantivos.

La frase de Piñera, entonces, no fue al azar ni producto de un repentino ataque de elocuencia del Jefe de Estado. Parece ser más una declaración de principios ante las sospechas e inquietudes del sector más conservador de la derecha.

Como suele suceder con quienes se identifican con el tradicionalismo moral, la crítica en el discurso del Presidente es confusa y para nada explícita respecto de cuáles serían aquellos valores tan importantes de recuperar. A pesar de lo que pudiera pensarse, el progresismo moral no es equivalente al relativismo moral, toda vez que asume que la única forma de reforzar los valores existentes es a través de su revisión a través de razón, permitiendo que ellos puedan ser analizados y delimitados de acuerdo a la dinámica de su propio tiempo. Una democracia liberal debiera garantizar el disenso y no las certezas en el campo de los valores.

Así como a través de los medios algunos sugieren entregar aún más facultades políticas al Presidente para enfrentar los efectos del terremoto, otros probablemente querrán aprovechar la devastadora coyuntura para posicionar los mal llamados “temas valóricos” en la agenda pública, fustigando tesis progresistas y de avanzada. El partido final -que seguramente tendrá a Jaime Guzmán en la tribuna- deberá ser definido por quienes defiendan valores, pero no aquellos que algunos sostienen como irrebatibles, sino los que fortalecen nuestra democracia, particularmente el valor de la igualdad.

Columna escrita para el Blog De la República

Sobre el matrimonio homosexual

En su estupendo blog, Roberto Gargarella desvirtúa con gran claridad algunos argumentos que se han dado en la Argentina en contra del matrimonio homosexual. A pesar de no ser en estricto sentido tema relativo a derecho y tecnología, me parece necesario replicar ilegalmente pasajes del post para desempolvarnos de ese ethos militarista y confesional del que nuestros políticos nos intentan convencer como propio.

“Algunos argumentos contra los muy malos argumentos dados por los críticos del matrimonio gay, en la sesión del jueves pasado en Diputados

El matrimonio gay va contra las tradiciones argentinas. Éste es uno de los argumentos más difundidos, pero a la vez más endebles, en contra de los proyectos bajo análisis. En primer lugar, este tipo de afirmaciones son problemáticas por querer asignar la etiqueta de ‘tradición’ a prácticas que –normalmente- no es fácil describir como tales. Pero aún si concediéramos que el matrimonio heterosexual constituye una ‘tradición argentina,’ cuál sería el problema de desafiar dicha tradición? Tal vez, la violencia marital o la infidelidad sean prácticas tradicionales en la familia argentina, pero ello no dice absolutamente nada a favor de las mismas, o acerca de nuetro deber de preservarlas.

Desvirtúa el concepto de matrimonio. Para algunos de los expositores, el matrimonio gay es insostenible porque el concepto de matrimonio está reservado a ‘hombre y mujer,’ y no a parejas del mismo sexo. Este argumento, sin embargo, es muy malo, porque presupone que los conceptos preexisten a nosotros cuando en verdad se trata de creaciones humanas, que elaboramos y precisamos con el tiempo, para comunicarnos y entendernos mejor. Hace algunas décadas, por ejemplo, la idea de ‘voto’ se asociaba con los varones propietarios y hoy, por suerte, dejamos esa vieja definición de lado. Hubiera sido insólito, entonces, que alguien dijera que –al universalizar el sufragio- estábamos ‘desvirtuando’ la naturaleza del concepto de ‘voto.’

Socava la finalidad del matrimonio. Algunos de los expositores sostuvieron que el matrimonio gay era inaceptable porque él no permitía asegurar la finalidad del matrimonio, que tiene que ver con la procreación y la preservación de la especie. Este argumento peca por varias razones, y entre otras por ser extraordinariamente sobre-abarcativo. Si el argumento fuera válido debiéramos impedir también, por caso, el matrimonio de parejas imposibilitadas de procrear o decididas a no procrear, algo que nadie está dispuesto a hacer y que demuestra que, en verdad, quienes alegan este argumento lo hacen por razones ajenas al mismo.

(Via Seminario de Teoría Constitucional y Filosofía Política..)

La trampa estadística

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Foto ninion en Paniko.cl, CC:BY-NC-SA

Hace alrededor de un año, Pablo Infante (Pol) decidió que su primer disco como productor iba a estar disponible de libre descarga en Internet. Como lo que pretendía era autorizar ciertos usos por parte del público, para que descarguen y re-utilicen su música, Pol utilizó una licencia Creative Commons con las que licenció todas las canciones de su disco Efectos Espaciales.

Por cuerdas separadas, durante este tiempo la industria discográfica tradicional ha comenzado lentamente a mutar sus modelos explotando tímidamente las ventas de formatos digitales de sus discos. Es así como hace algunas semanas se anunciaba cómo los discos intentan resucitar en la era digital, en la era de las descargas. En un interesante reportaje, por ejemplo, El Mercurio destaca a Los Bunkers como un ejemplo exitoso de distribución por internet, quienes obtuvieron un disco de oro digital al vender 8.000 copias de su último larga duración.

Pero los caminos de la distribución informal a veces nos llenan de sorpresas. Así fue como ayer se dio a conocer las estadísticas de las descargas del disco de Efectos Espaciales, las que durante un año han supuesto más de 53.000 descargas únicas del disco, multiplicando largamente la estadística de la industria formal. Asimismo, el disco Boo Boo de Francisco Pinto, editado por Pueblo Nuevo, suma más de 68.000 descargas desde Archive.org.

Así como es falaz creer que una descarga ilegal es igual a un disco menos vendido, también es problemático hacer una comparación irreflexiva de las descargas, especialmente considerando que una, a diferencia de la otra, suponía el pago de un precio. Pero a pesar de ello resulta interesante como las estadísticas del mundo de la distribución informal nos llenan de sorpresas y permiten explicar por que al mismo tiempo en que parece caer con estruendo la venta de discos, nunca antes hubo tantos shows en vivo y nunca se produjeron tantos discos como hoy. O cómo el que internet sea una gran noticia para los artistas ya no es sólo una idea, sino que una realidad.

Jóvenes y campañas políticas

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Desde hace algunas semanas, las campañas presidenciales en Chile han comenzado a tomar fuerza y, sorprendentemente, uno de los temas más recurrentes en los tres candidatos con más posibilidades, son los jóvenes. Conectados con esta tendencia, todos los comandos preparan el asalto final para la campaña presidencial, desde grupos de trabajo que preparan los programas hasta voceros temáticos con más o menos conexión ideológica con el candidato de turno. Dejando de lado lo programático, probablemente el ítem que más preocupa a los distintos comandos es la campaña online, que supone utilizar las herramientas que entregan las nuevas tecnologías para llegar a un público históricamente difícil y que en un gran número ni siquiera demuestran interés en la política.

Respecto de los jóvenes, resulta inquietante que, por ejemplo en el caso de Frei, quienes acompañan a Sebastián Bowen en sus visitas a regiones sean antiguos militantes de partidos políticos, a pesar que se nos presenten –como en el video– como campañas de voluntariado y de jóvenes idealistas que han visto en el candidato la encarnación de sus esperanzas y sueños (?).

Podemos intuir la respuesta a este problema a propósito de la presentación de representantes de las campañas online de los tres candidatos en el Seminario Internacional de Publicidad Online (nótese el sugerente nombre de la dirección web) organizado por IAB hace algunos días. Invitaron a Matías Amocain por Frei, a Iván Barrantes de Enríquez-Ominami y a Pablo Matamoros de la campaña de Piñera, quienes filosofaron sobre la importancia de las redes informáticas para comunicarse con indecisos y así ganar la elección.

Independiente de las simpatías que uno pudiera tener con alguno de ellos, suele pasar desapercibido que todas estas campañas online o digitales de los candidatos, responden a estrategias de campaña nacidas, concebidas y ejecutadas por agencias de publicidad, que los “comandos” digitales son empresas de servicios. Orelworks, Storm o los creativos contratados por Frei son especialistas en vender productos a través de estrategias online (bancos, seguros, radios o bebidas), y es precisamente lo que están haciendo con los candidatos políticos. Es expresivo del vacío programático de las campañas que nos asalten con pirotecnia y buena onda virtual mientras que el contenido, los programas y las ideas no parecen ser tan importantes como tener una cuenta en Twitter.

Sin ir más lejos, el que los Flickrs y páginas webs de todos los candidatos tengan licencias Creative Commons, no indica ni remotamente compromiso de los candidatos con un derecho de autor equilibrado y justo para todos. Parecieran ser estrategias comunicacionales antes que apuestas políticas.

Mientras todos rasgan vestiduras porque el padrón electoral está cada día más viejo y los jóvenes no están interesados en la política, al final la política, para nuestros políticos, se parece cada vez más a un supermercado, a una performance de marketing.

El Partido Pirata llega al Parlamento Europeo

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Los de la foto son Rick Falkvinge y Christian Engström, celebrando los 214.313 votos que le garantiza al Partido Pirata Sueco un escaño en el Parlamento Europeo.

En las últimas elecciones al parlamento europeo obtuvieron un 7,8%, lo que les garantiza a lo menos un escaño en Lisboa. La noticia es relevante (piense nada más en la representación de algunos partidos políticos en Chile), sobre todo por los temas que este partido de reciente conformación ha pretendido poner sobre la mesa, fundamentalmente la neutralidad de la red y los problemas de tener un sistema de derechos de autor que proteja a las grandes industrias multinacionales.

Lo más interesante fue cómo EMOL trató la noticia. Si usted ve la edición de hoy, verá un neutro copypaste del comunicado de REUTERS, muy distinto a la nota publicada el día domingo, donde titula “Piratas y Xenófobos conquistan escaños en el Parlamento Europeo”, destacando también la irrupción de la ultra derecha en Finlandia, Rumania y Austria.

En este extraño ejercicio de asociación, quizás le faltó incluir los porcentajes que obtuvo al partido pedófilo (?), total, son todos lo mismo.

Sociedades de gestión colectiva y política

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Ley de Derecho de Autor Uruguaya:

Art. 58. Las asociaciones constituidas o que se constituyan para defender y gestionar los derechos patrimoniales reconocidos en la presente ley, necesitan, a efectos de su funcionamiento como tales, de la expresa autorización del Poder Ejecutivo de conformidad con lo establecido en esta ley y en el decreto reglamentario.

Dichas asociaciones que se denominarán de gestión colectiva deberán ser asociaciones civiles sin fines de lucro, tendrán personería jurídica y patrimonio propio y no podrán ejercer ninguna actividad de carácter político o religioso.

A punta de porrazos uno a veces entiende el sentido de ciertas leyes.

foto: Juan Pedro Catepillán

El derecho de autor requiere un Trato Justo Para Todos


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Por si usted no lo sabe, en Chile buena parte de la biblioteca para ciegos de Providencia es ilegal. Es ilegal también fotocopiar el libro que compraste para poder subrayar y destacar con colores amarillos ese capítulo que tienes que estudiar para una prueba. Es igual de ilegal comprar un CD de Kudai y pasarlo a MP3 para poder escucharlo en un pendrive. Es ilegal hacer un collage o samples de canciones sin autorización. Es ilegal publicar en tu blog una foto del volcán Llaima que viste en El Mercurio para ilustrar un post. Aunque dejes clarito que quien sacó la foto fue un fotógrafo del diario y no tú. Igual de ilegal es hacer una cita que supere las diez líneas. Sí, leíste bien, diez líneas. Para la legislación chilena de propiedad intelectual hacer reproducciones de obras intelectuales sin autorización (MP3, libros, películas, etc) es ilegal. Sea que lo hagas para vender o que lo hagas para uso personal. Igual de ilícito. Igual de pirata.

Todo lo anterior resulta de aplicar al día de hoy una ley que se redactó antes del año 1970, antes que siquiera se pensara en ver televisión a color. Si bien esta ley ha sufrido varias modificaciones, todas ellas han sido para sobre proteger a los titulares de derechos de autor (más bien a las transnacionales de la música y del espectáculo que a los autores, dado que son ellas quienes detentan estos derechos), aumentando las penas en forma desmesurada frente a las infracciones a la ley y aumentando los plazos de protección de 30 a 70 años luego de la muerte del autor, yendo bastante más allá que los estándares internacionales, entre otras cosas. Para ponerlo en contexto, en Estados Unidos, los 70 años son gracias a una ley llamada por algunos Mickey Mouse Protection Act, que aumentó los plazos para evitar que el ratón Mickey pasara al dominio público. En otras palabras, para proteger los bolsillos de la Disney Corp. y no el de los pobres dibujantes.

Los derechos de autor son derechos que la sociedad le entrega a los autores de una obra para que la exploten comercialmente por un lapso de tiempo. Una vez que expira ese lapso de tiempo, la obra pasa a ser patrimonio cultural común, patrimonio de todos. Lo que es obvio, dado que ninguna obra se ha creado por generación espontánea, todas se crean emulando a otro, mejorando ideas anteriores y utilizando patrones existentes. Los Prisioneros no hubieran existido sin The Clash, y nadie en su sano juicio desearía que Jorge González le pagase un impuesto a Joe Strummer o a Mick Jones. Por eso, una vez expirado el plazo, la obra pasa a lo que se denomina dominio público. Y por eso el derecho de autor no es lo mismo que la propiedad que tiene un músico sobre su guitarra.

Pero si hay una tendencia en el derecho de autor en los últimos cincuenta años ésta es aumentar la protección y eliminar progresivamente las excepciones que benefician al público, tendencia de la que Chile no ha estado ajeno. Por eso llama la atención que en este momento se esté discutiendo una reforma a la Ley de Propiedad Intelectual (LPI) que pretende de una vez por todas restablecer el equilibrio y la cordura perdidas, estableciendo excepciones que permitan funcionar a las bibliotecas, que favorezca a los discapacitados y, en definitiva, que no nos convierta en delincuentes por usar internet. Es una reforma que pretende volver las cosas a su equilibrio. Tomar en cuenta de una vez al público.

Pero aunque ustedes no lo crean, en Chile hay quienes piensan lo contrario .


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Donde se aprecia apertura y coherencia, algunos ven violaciones. Donde yo veo equilibrios, algunos ven destrucción. Donde usted ve internet y acceso, algunos ven robo.

Así es como durante los últimos días hemos visto desfilar con pancartas y chapitas a conocidos artistas nacionales como Juan Carlos Duque, Horacio Saavedra, Denisse Malebrán y muchos otros en contra de esta reforma a la LPI. Según ellos, esta reforma privilegiaría a “las grandes empresas de internet” dejando desprotegidos a los creadores. Han armado grupos en Facebook y pagado caros insertos en diarios de circulación nacional. Se han encargado de llenar las casillas de los medios nacionales haciendo saber su enojo por una ley que según ellos se ha hecho a espaldas de los artistas y que llevará a la muerte de la cultura en Chile.

De hecho, montaron una página web -un newsletter, en estricto rigor- donde expresan su malestar exigiendo un TRATO JUSTO para los artistas de Chile con las siguientes palabras

El proyecto de ley de propiedad intelectual que se tramita en el Congreso maltrata a los artistas y autores; destruye sus organizaciones; contradice los hermosos discursos oficiales en favor de la cultura y de las organizaciones ciudadanas; da la espalda a la tradición nacional de apoyo a autores y artistas; abre las puertas a la pillería, el abuso y el dominio sin contrapesos de las grandes empresas multinacionales perjudicando a los creadores; y daña finalmente al país completo porque un país que trata mal a sus creadores se trata mal a si mismo. Tal como está, esta ley no garantiza un trato justo.

El problema, mis amigos, es que ellos están hablando a nombre de todos nosotros, porque todos somos creadores. Desde el momento en el que sacamos una fotografía o cuando escribimos en nuestros blogs. Lo que ellos están exigiendo es un trato justo para algunos. Nosotros debemos exigir un trato justo para todos.

A pesar de lo que ellos dicen, las reformas que están hoy en el Congreso no quieren eliminar a los artistas, quieren entregar derechos al público. No suprime a los autores, sino que integra a los usuarios. No fomenta la piratería, sino que pretende no criminalizar todo lo que hacemos en Internet. No decirte pirata si pasas un CD a MP3. No llamar delincuente a la biblioteca si copia un libro para proteger el original de los ratones o la humedad.

La pelea por un derecho de autor hace rato dejó de ser una discusión de expertos. Tampoco es una discusión entre artistas. Es una cuestión de interés público y que afecta nuestro día a día. Por eso hay que estar atento a lo que pasa en el Congreso y atentos a la desinformación que algunos pretenden imponer en la opinión pública.

Si alguien pide un trato justo para algunos, entre todos digamos que necesitamos un trato justo para todos.

Requiem por María Música


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No voy a descubrir acá la relación directa que existe entre democracia y disidencia. Esta idea que explica que la democracia supone la existencia de grupos de disidentes, de descontentos, que ponen en duda y cuestionan continuamente esos sospechosos acuerdos generales entre quienes toman decisiones.

Y claro, la democracia moderna supone además, entre otras cosas, que los intereses públicos se vean legítimamente reflejados en esta toma de decisiones, sea a nivel parlamentario, sea a nivel de gobierno. De no ser así, de no cumplirse estos estándares formales y materiales simplemente no estaríamos frente a una democracia verdadera.

Todo esto a partir del hecho que marcó la semana en Chile. El martes pasado se desarrollaba la Jornada de Clausura de Diálogos Participativos por la Educación Pública que convocaba a estudiantes, profesores y autoridades frente a las eventuales reformas a la Ley General de Educación. Cuando la Ministra de Educación Mónica Jiménez estaba en plena exposición, fue interrumpida por estudiantes encarándola por defender la famosa ley. En el marco de esa batahola, María Música Sepúlveda, una escolar de 14 años se acercó a la Ministra y le vació un jarro lleno de agua a la autoridad.

Como usted se podrá imaginar, luego del bochornoso episodio todo el mundo opinó, desde la presidenta hasta la conferencia episcopal (?). Todos, por supuesto, estuvieron de acuerdo en repudiar el acto de la estudiante así como también la torpe reacción del colegio de profesores frente al asunto.

En uno de los mejores highlights de la jornada, el senador Eduardo Frei, apuntó seriamente que el hecho revelaba “la existencia de una escalada de violencia” y agregó sin arrugarse que

“Si seguimos por este otro camino vamos a la anarquía, vamos al caos, vamos a la violencia institucionalizada y lo más grave es que los profesores justifican esa violencia”

En el mismo tenor, el alcalde de la comuna donde estudia María pidió su expulsión del colegio como medida disciplinaria, la que fue respaldada por la Dirección de Educación. Como había cámaras de televisión, el siempre hiperventilado alcalde de La Florida Pablo Zalaquett no pudo evitar opinar y sostuvo que frente a la falta de arrepentimiento de la menor de edad, “lo mínimo que puede haber es la expulsión del colegio“.


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Como decía al principio, tiendo a levantar las antenas y a sospechar cuando todo el mundo está de acuerdo. Es que la verdad de las cosas es que yo no le veo tanta gravedad al jarrazo de la María Música. Me parece mal. Pero más bochornoso es utilizar el hecho para reprimir discurso disidente de una serie de actores que durante años han tratado de ser escuchados en una reforma educativa como es el caso de estudiantes y profesores. E infinitamente más bochornoso me parece que la Ministra se mofe de los estudiantes después del episodio agradeciendo ser mojada con agua y no por el “guanaco“.

No estoy diciendo que el lanzar jarros de agua sea una forma correcta de expresarse en democracia. Lo que me sí parece inaceptable es que se demonice la reacción de una chica de catorce años que incluso ha terminado declarando ante los tribunales de familia por haber “atentado contra la autoridad”. Todo esto porque actores políticos sostienen sin un atisbo de duda que el problema es que la chica no se ha arrepentido y por tanto es necesario una “condena moral” e incluso algunos sostuvieron la necesidad de “sanciones formativas” (lo que sea que ello signifique).

Más inaceptable me parece que una Ministra de estado se luzca con la siguiente declaración que ha pasado aséptica por buena parte de la prensa nacional y que demuestra una concepción de la educación y de la democracia que no quiero compartir con mis hijos.

“Yo le preguntaría qué pasó antes de la violencia. ¿Qué pasó? ¿por qué anda en la calle desde los 11 años? ¿por qué ella se ha convertido en una activista desde los 11 años?. ¿Es eso lo que esperamos de un niño de 11 años, que ande reclamando como decían ellos, hoy por las ballenas, mañana por la Ley General, pasado mañana por la causa mapuche?”

Una sociedad realmente democrática cuida a sus hijos, no los envía a la policía ni los expulsa de los colegios cuando cometen faltas. Por lo demás, una sociedad sana se sentiría orgullosa con que sus hijos sean capaces de participar en política desde temprana edad. Cuando quienes están en el poder sugieren poner límites arbitrarios a la libertad de expresión, perdemos parte del corazón de la democracia y nos transformamos en una sociedad más pobre, abúlica y enfermiza. Las María Música de este mundo, a pesar de los excesos ciertamente evitables, nos sirven para testear qué tanto creen nuestros políticos y nuestra sociedad en una democracia deliberativa. Lamentablemente, esta vez en esto salimos reprobados.

Circobit#11 especial Hiperbarrio.org

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Fotografía por Gabriel CC:BY-SA-NC

Con esto cierro el ciclo de post dedicados a Campus Party Bogotá.
El cierre es con una entrevista que hice a Álvaro Ramírez y a Gabriel Jaime de Hiperbarrio.org

Como les he comentado, Hiperbarrio es un colectivo de usuarios de la biblioteca de La Loma en Medellín, quienes a partir de la tecnología han comenzado a rescatar la memoria histórica del barrio, dejando de lado la historia reciente de violencia.

En la entrevista explican cómo lograron que hoy esos chicos de un barrio muy pobre y estigmatizado estén hoy escribiendo en blogs, haciendo podcast, entrevistando a vecinos, e incluso una de ellas viajó a Budapest al Summit anual de Global Voices.

Si para algo debe servir la tecnología, es para esto. Les dejo la entrevista, también disponible, como siempre en Podcaster.

[audio:hiperbarrio_cbit11.mp3]

El Texto completo del fallo sobre la Pildora del día después

Así es, nuestros informantes estaban trabajando en las sombras durante estos días y lograron dar con el texto completo de más de 250 páginas del polémico fallo del Tribunal Constitucional sobre la píldora del día después.

Personalmente no he tenido tiempo para leerlo completo, pero no podía dejar de compartirlo con ustedes, mis queridos lectores. Estaremos llenos de comentarios durante los próximos días. Siga en sintonía.

Sentencia Tribunal Constitucional a texto completo (.PDF)