tantas canciones buenas, el newsletter

tantas canciones buenas es un newsletter que envío cada domingo donde selecciono discos que me gustan. Casi todos (bueno, hasta el momento todos) son parte de mi colección de discos, por lo que hago el esfuerzo de buscarlos, escucharlos y recomendarlos.

Es un proyecto que surgió como un experimento durante mis vacaciones con el objetivo de compartir cosas que para mi son valiosas, como la música. Pero también es valioso el ejercicio de hacerlo, el ejercicio de seleccionar los discos que quieres, el hecho de compartirlo con amigos y desconocidos y tratar de forzar una conversación en torno a ello. No necesariamente en torno a la calidad técnica, en torno a las ventas o al hype, sino al cariño por lo que está puesto allí. Esa es un poco la apuesta de mi modesto newsletter.

Obviamente el nombre es un pequeño guiño a esa hermosa y antigua canción de la Javiera Mena.

Para el registro

Hoy sentí el mismo aroma a tiza que sentía en la Escuela Platón D 284 de Quinta Normal. A las dos cuadras, sentí ese olor que traían los juegos y cassetteras nuevas del Atari 800Xl que tanto me gustaba. Primera conclusión, hay que salir más seguido en bicicleta por Providencia más allá del área casa-oficina. Segunda conclusión, a veces uno es tan conservador, tan feliz con ciertos recuerdos claves. Con tan poco, en definitiva.

Los comunistas del derecho de autor

e715cbbb9c0ddd871525284d4b4925940_main.jpg(Siempre pensé que era claro que este era un blog personal. Que el que tenía dudas se dirigiría silenciosamente a leer el link correspondiente. Pero bueno, parece que no. Lo aclaro acá mismo entonces: esto que usted ve aquí ES UN BLOG PERSONAL).

Durante la dictadura en Chile, los prohombres que dirigían este país debían esforzarse por explicar las fechorías que cometían en nombre de la libertad. Y para explicarle a la dueña de casa y al trabajador desempleado de qué se trataba esta lucha dirigida desde los cuarteles y CEMA Chile solían recurrir a ingeniosas formas.

Pero había dos metáforas que eran por lejos las favoritas de Pinochet y sus amigos.

La primera, era tratar de mostrar a las autoridades castrenses con alguna ligazón al ideario religioso nacional. “El demonio es manejado desde Moscú“, solía decir la máxima autoridad del ejército. Nombrar a la Virgen del Carmen como patrona, incluso su aparición en Villa Alemana en los momentos más escabrosos de la represión política y que su imagen pudiera verse entre las trizaduras de uno de los vidrios del Mercedes Benz luego del atentado en El Melocotón son sólo perlas que explicaban un mandato metafísico, espiritual de la Junta Militar. La segunda metáfora recurrente era caricaturizar con fineza militar a quienes no estaban de acuerdo con el régimen. “Auquénidos metamorfoseados” para referirse a los bolivianos que pedían salida al mar, “marihuaneros, drogadictos, melenudos, homosexuales y sindicalistas” apuntando al ejército de la RFA de postguerra. Moscotivas y humanoides a quienes osaban levantar la vista y preguntar por las violaciones a los derechos humanos.

“El diálogo es un juego que tienen los comunistas. A mi no me interesa”

comentó alguna vez el desaparecido general.

Todo esto a propósito de las discusiones aparecidas por la reforma a la ley de propiedad intelectual hoy en curso. Algunos han utilizado añejas tácticas para enturbiar la discusión a través, entre otras cosas, de ese viejo amigo que es el miedo . El miedo al cambio de paradigma era lo que impedía a los navegantes de la antigüedad entender por que yendo hacia el occidente era posible llegar a oriente. La arrogancia y la desinformación las nuevas herramientas utilizadas por algunos para evitar estar de acuerdo.

Trato Justo para los Artistas chilenos es el nuevo eslogan. La exigencia para un gobierno que ha sido electo gracias a ellos y no gracias a los votos de todos nosotros, según su particular forma de entender la democracia.

Como militares en dictadura, han recurrido a las mismas metáforas para explicarle a la gente común de la justicia de sus peticiones. Al mismo tiempo que sostienen carteles en marchas a favor de derechos que creen violentados por un proyecto de reforma que a todas luces en su mayoría no han leído, señalan con el dedo a quienes piensan diferente manoseando el ideario religioso y utilizando repetidamente las palabras comunismo y anarquismo para referirse a quienes plantean diálogo y una postura moderada y diferente. Desacreditando gratuitamente a quien piensa distinto en lugar de discrepar. Primero te ignoran. Luego se ríen de ti. Después te atacan. Entonces ganas.

Justificar una posición utilizando las palabras despojo, indefensión, hipocresía, abuso patronal, expropiación, doble estándar, pillería, escándalo y multinacionales nos debiera hacer reaccionar a todos, qué duda cabe. Diciendo que existe gente que pretende destruir a los artistas. Que hay una serie de ideas que destruirán a los artistas chilenos y que son enumeradas por donde pasamos.

Dicen que todo el proyecto de ley se ha hecho a espaldas de los artistas. Que no han sido oídos. Que la Ministra de un momento a otro perdió la cordura y se olvidó de sus colegas, de artistas, cantantes y saltimbanquis. Que los colmillos de las multinacionales ha llegado al Congreso y ha arrasado a los artistas con su lobby.

Lo siento, pero llegó el momento de decir las cosas como son, de transparentar.

  • Que el proyecto de ley no pretende exterminar a los artistas, sino que pretende romper desequilibros inaceptables en una normativa de derecho de autor. A tatuárselo en el brazo, compañeros.
  • Que si hay alguien que ha sido oído tanto en el Congreso como en la Moneda misma, consiguiendo entrevistas privadas con políticos –de las que por lo demás se jactanhan sido los mismos artistas que levantan carteles y quedan disfónicos de tanto gritar contra las multinacionales.
  • Que los que más han visitado el Congreso en el marco de esta ley han sido las sociedades de gestión que agrupan precisamente a los que más fuerte sostienen los carteles denunciando depredación y destrucción.

Entonces llega el momento de decir basta de tergiversaciones, demonizaciones y caricaturas. En democracia tenemos derecho a disentir y a poner argumentos sobre la mesa. Pero la mesa de la discusión sobre la propiedad intelectual en Chile está separada entre quienes aportan propuestas e información y quienes avanzan con anteojeras hacia la concesión de privilegios sin propuestas normativas claras.

En esta democracia de salón, donde todos son condes, duques y príncipes, la única forma de disentir parece ser a través de la descalificación ad hominem y la ofensa. A través del monólogo y la burla soterrada. A través del silencio cómplice y el cuchicheo tras las bambalinas del poder.

En una democracia de verdad los ciudadanos tenemos derecho a exigir que las políticas públicas sean dictadas en base al bien colectivo y no a intereses gremiales de un grupo de ciudadanos. Por eso no se puede discutir ni puede haber intercambio de ideas sobre lo que es mejor para el país cuando no hay propuestas del otro lado de la mesa. Cuando las únicas propuestas parecen estar del lado de la billetera antes que del corazón, descalificando de paso a quien se ponga en frente acusándolo de delirantes alianzas con empresas multinacionales y extraños e imaginarios anarquismos.

Frente a eso, queridos lectores de este humilde blog, no queda más que rebelarse. Rebelarse frente a estos demócratas de salón que con discursos trasnochados e insostenibles no pretenden convencernos, no pretenden hacernos entrar en razón.

Pretenden imponernos una versión particular de la realidad que sólo es posible ser visualizada a través de anteojos 3D especialmente diseñados al efecto. Mientras todo el mundo ve una táctica magistral de Radiohead para saltarse a las multinacionales de la música que históricamente han maltratado a los artistas, ellos ven insólitamente fracasos. Un poco como la democracia del general, donde si no estábamos con él estábamos contra él, donde quienes disienten son infiltrados de multinacionales.

El derecho de autor requiere de un trato justo para todos. Para príncipes, para artistas, para periodistas, blogers, fotógrafos. Para amateurs y profesionales. Para bibliotecarios, profesores y hermanos chicos.

Pero en este debate, los que tenemos que exigir respeto y un trato justo y digno somos todos los ciudadanos. Basta de permanecer inmóviles frente a panfletos con desinformación y delirios, los ciudadanos tenemos que exigir información.

La ilustración de arriba es una ilustración de la edición de 1550 de la "De sphaera mundi", libro de astronomía más influyente del siglo XIII. En el dominio público, naturalmente.

DELL, la venta de computadores y la pillería

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Foto por effigie en Flickr

Hace algunas semanas, por un error de algún tipo la página de la empresa de computadores DELL permitió la venta de computadores Inspiron 1525 a USD$150, siendo que su precio normal parte en los $279.001 pesos chilenos o USD$535.

Me di cuenta del asunto estando en Colombia revisando el correo electrónico, con muchas personas avisándome de la noticia y otros preguntándome qué hacer, cómo podían exigir que les llegue un computador pagando el 10% de lo que se suele pagar por un notebook nuevo.

Varios han salido comentando el asunto, hasta el propio Director del SERNAC quien afirmó que la empresa debe respetar el precio informado tal como lo señala la Ley del Consumidor.

Y eso es cierto. Pero está mal.

Es que la ley del Consumidor, así como el Código del Trabajo, pretende proteger los intereses de quienes están más desprotegidos en una relación. A los consumidores, en el primer caso; a los trabajadores en el caso de relaciones laborales. Es que la ley supone, con mucha razón en ciertos casos, que debe propender a proteger a quienes no tienen la mejor posición de negociación en una relación que en principio es privada, y como tal debiera proteger la autonomía de la voluntad de los involucrados. Así, por mucho que un trabajador pretenda trabajar más de 48 horas semanales, e incluso esté dispuesto a esclavizarse y a formar un contrato que así lo estipule, la legislación laboral se lo impedirá por razones que van desde derechos inalienables establecidos en la Constitución, hasta el entender que muchas de esas condiciones fueron acordadas en condiciones desfavorables para el más débil.

Apuesto a que muchos empleadores y empresas serían felices sin pagar las cotizaciones previsionales de los trabajadores y sin darles horarios de colación. Y todos estaríamos en contra y probablemente miraríamos con regaño y algo de desprecio a esos empleadores sin corazón ni ética. Y con razón.

Pero en Chile estamos acostumbrados a beneficiar al pillo, al vivaz, al oportunista. En Chile pareciera ser un valor el talento para funcionar al borde de lo permitido y beneficiarse del desorden ajeno. Así es como por ejemplo nos parece tolerable y hasta justificamos al niño que aprovecha la más mínima desatención de su amigo para quitarle parte del postre, y aplaudimos a las empresas que para evitar pagar impuesto a la renta crean sociedades de responsabilidad limitada filiales, a quienes envían regularmente sus excedentes.

Permitimos que los pillos se suban a las micros del Transantiago por las puertas traseras y seguimos leyendo el diario, o aprovechamos de cambiar la canción del MP3 asegurándonos de esquivar alguna perdida mirada escrupulosa que no esté de acuerdo silenciosamente con el actuar del héroe que es capaz de evitar pagar el mismo viaje por el que nosotros sí pagamos.

Y en el caso de DELL y sus computadores a 77 mil pesos es igual. Una ley que pretende y ha beneficiado a una serie de consumidores de todo el país de los abusos que regularmente realizan multitiendas, supermercados, tarjetas de crédito y bancos, esta vez pretende beneficiar no al consumidor sino al pillo.

Es que los derechos de quienes enhorabuena compraron los computadores no son derechos que deriven de su calidad de consumidores. Son ‘intereses’ que derivan de su calidad de oportunistas, en el buen sentido de la palabra. De su talento para haberse ubicado en el lugar preciso y haber seguido el conjunto de instrucciones y la seguidilla de clicks que permitía que el sistema de compras de DELL le entregara un regalo navideño a precio de huevo.

Y así como creo firmemente la necesidad de resguardar los intereses de los consumidores ante las compras en línea, también creo que es necesario tomarnos en serio la ley que sugiere protegernos para que no se transforme, como puede suceder, en un arma de doble filo. De doble filo porque mientras por un lado es posible conseguir un beneficio ante la torpe digitalización del precio por parte del programador de la página de DELL, por otro puede implicar efectos desastrosos.

No me sorprendería que de ser condenado DELL a entregar todos esos computadores a un precio irrisorio, una serie de empresas de tecnología y de las otras piensen muy bien antes de embarcarse en un negocio en internet. Claro, porque ante cada desatención del digitador de precios, va a haber una jauría de geeks esperando el descuido para atacar en grupo.

Y la verdad de las cosas es que la ley está hecha para proteger a los consumidores de las empresas que sin escrúpulos publicaban precios baratos en catálogos de día domingo para lugar publicar erratas en letra Arial 9 el día martes. Pero la ley, ni esta ni cualquiera, está para proteger el aprovechamiento, la frescura y al pillo que todos llevamos dentro.

Notas de Campus Party, Día 2

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Ya es Jueves, el sol salió en Bogotá, apuntes del día 2.

1.- El taller que dicté ayer estuvo bastante mejor de lo que pensé. Hubo una buena cantidad de gente y preguntas muy interesantes, algunas de ellas muy basadas en el contexto colombiano, lo que fue especialmente importante porque ayudó a comprender el contexto y la importancia que tiene el desarrollo de los blogs como herramienta para la libertad de expresión. Especialmente en países que o tienen regímenes lejanos al ideal democrático liberal, o bien para países con precarias condiciones para el desarrollo de derechos fundamentales, como es el caso Colombiano.

2.- John Mad Dog Hall es director ejecutivo de Linux International y es una celebridad. Es como un viejo pascuero bonachón, viene a dar una charla sobre las empresas del futuro basadas en código abierto. Pasa todo el día sacándose fotos con los frikis, cosa que según me entero con posteiroridad, está en su contrato y también en el mio. Pero claro, yo soy un pájaro chico

3.- Se acaba de realizar un flashmob en el marco de un taller de comunidades virtuales organizado por Álvaro Ramírez, de quien ya conté ayer, donde precisamente se apuntó a enviar un mensaje en contra de la proliferación de armas en Colombia. Un tema no menor, como podrá comprender cualquier lector atento. Si bien todavía no entiendo bien el lado trascendente de estas “comunidades casuales”, sí intuyo que tiene mucho que ver con el trascender el entorno tecnológico y mostrar que en definitiva todo esto no es una red de computadores sino una red de personas. Y no, no me estoy poniendo jipi de repente.

Notas de Campus Party, Día 1

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1.- Me ha impactado positivamente la cantidad de mujeres que hay. De hecho la foto que corona este post es perfectamente gráfica respecto de la proporción de mujeres por hombres que calculo al ojímetro en un 30%. Me ha impresionado mucho, dado que en un encuentro de geeks como este uno podría pensar en un local lleno de gorditos bueno para las espadas laser. Bueno, los hay, pero con una respetable estadística de mujeres. Punto para Campus.

2.- Yo lo hacia con mis amigos hace algunos años atrás. Esto de juntarnos con cerveza y pizzas a conectar nuestros computadores a un hub y jugar toda la noche. Claro, jugar y compartir. Evidentemente. Y me ha llamado la atención notablemente que acá en Campus la experiencia de conectividad parece ser disfrutada sólo a nivel individual, pero no a nivel de compartir archivos a nivel masivo. No sé si esto es bueno o malo, pero teniendo una red que permite conectarse a una velocidad de 3 megabytes por segundo, llama la atención que la gente sólo juegue, chatee y se conecte a Facebook.

3.- Vía mis amigos David Sasaki y Carolina Botero conocí a Álvaro Ramírez y a los chicos de Hiperbarrio.org, un notable proyecto de inclusión social a través de tecnologías que se definen como un programa de asistencia social en medios ciudadanos que pretende ayudar a personas parte de las clases trabajadoras que viven en las colinas periféricas de Medellín a utilizar la tecnología para contar sus historias a través de podcast, blogs e imágenes. Es un proyecto notable que últimamente ha establecido un nexo importante con Global Voices.

En fin, son sólo las notas del día 1. Hoy, ya mediodía del martes, está lleno de actividades paralelas en las que los participantes de Campus pueden asistir a talleres y charlas de tópicos tan distintos como interesantes, desde Juegos y Simulación hasta Blogs, Software Libre y Desarrollo tecnológico.

Desde Campus Party 2008, Bogotá

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Ya estoy instalado (nunca mejor dicho) en el recinto CORFERIAS en Bogotá, Colombia por invitación de la gente de Futura Networks y los encargados de Campus Blog a lo que publicitan como el mayor evento de entretenimiento electrónico en red del mundo, el famoso Campus Party que por segunda vez se hace en sudamérica.

A pesar de lo que uno podría creer en un principio, no está TAN lleno de geeks parecidos al de Los Simpsons y no ha sido concebido como un tarreo. Es decir, hay mil quinientos puntos de red con enchufes, sillas y mesas, pero la organización se ha preocupado de organizar un impresionante número de actividades paralelas que va desde charlas y mesas redondas sobre astronomía, software libre e inclusión digital, hasta conferencias sobre tópicos específicos. Cuando digo impresionante número de actividades lo digo en serio.

Y bueno, este miércoles estaré dictando un pequeño taller sobre los asuntos legales que todo bloguer debiera conocer y cuales son las formas, los subterfugios y los trucos para ser un buen ciudadano digital 😉 Eso sería a las 14 horas de Colombia del miércoles. El jueves es el turno de una conferencia que estaré dictando llamada “Música, Legalidad y nuevos modelos de negocio”, para el deleite de los campuseros, como son denominados los participantes del evento.

Estuve hablando por la mañana con mi estimadísimo David Sasaki del Global Voices quien viene de montar un interesantísimo proyecto en Medellín y que estará dictando un par de talleres sobre blogs comunitarios. En fin. Va a ser una semana bastante movida, con harta actividad y networking. Voy a estar reportando lo que me parezca más interesante por estos lados y hasta capaz que grabemos un Circobit. Manténgase en sintonía.

El soundtrack de nuestras vidas

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Desde hace un tiempo Jason Bitner recoge recuerdos de la gente. Va por la vida siendo una suerte de cartonero de memorias y objetos que se vinculan con momentos especiales de la gente común. Así, desde hace un tiempo edita la apropiadamente llamada Found Magazine, donde publica con cierta periodicidad compilaciones de los mejores objetos que ha encontrado, desde tarjetas de cumpleaños hasta pedazos de servilleta con olvidable poesía.

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Es que pareciera ser que finalmente hay una serie de recuerdos que queremos olvidar, pero por alguna extraña razón impedimos que se alejen de nosotros. Como si pudiese pasar con los recuerdos, quizás uno termina dejando miguitas o dulces en el camino, para que silenciosamente y sin compromiso moralizante, esos recuerdos simplemente no se alejen nunca de ti.

Pero así como pasa con los objetos que Jason recuerda, también pasa con elementos algo más intangibles como la música. Personalmente, como todo chico tímido y algo ñoño, siempre tuve un problemas para resolver ese misterio que era abordar a la chica de la que estabas enamorado. Y claro, además de escribir poemas que le debían algo más de lo que permite la ley a Huidobro o a Girondo, estaba la música. Y la forma en la que muchos superamos el trauma, fue precisamente a través de compartir la música que en nuestros ensueños púberes creíamos era el soundtrack que algún director amigo de John Cusack pondría a nuestras atormentadas vidas.

TDK, Sony, IRT o el Maxell que ilustra esta nota eran algunas de las marcas de esos cassettes que grabé más de alguna vez de noche a escondidas de mis papás y que pretendían reemplazar lo que mi timidez impedía decir de frente ante el miedo de enfrentar una derrota deshonrosa. Mixtape, le llaman los gringos. Ahora claro, esos mismos cassettes re grabados prestados por amigos hicieron que muchos de nosotros termináramos amando la música.

Jason Bitner , el mismo que recoge y compila recuerdos tiene un nuevo proyecto, Cassette from my EX. La idea, también tiene que ver con los recuerdos y tiene como objetivo hacer una recopilación personal y arbitraria de esos mixtapes que todavía tienes guardados en empolvada una caja de zapatos y que te niegas a desechar. Desempolvar, recordar, compartir, son los verbos claves, porque la idea de Bitner se completa con los propios archivos sonoros que aloja la web.

La idea de Bitner está lejos de ese perverso efecto que tienen algunas de las denominadas redes sociales, ese que echa por tierra tantos esfuerzos por dejar atrás a personas de tu vida, y que gracias a las maravillas de la red, aparecen golpeando la puerta de tu vida solicitando permiso para gozar de una amistad virtual algo grotesca. La idea es compartir el soundtrack que dio vida a esos momentos especiales.

Se siente esa nostalgia cuando uno lee lo que escribe Claudia Gonson de The Magnetic Fields sobre su novio John, por medio de quien conoció a Stephen Merritt. O la cinta del propio Jason Bitner sobre Kate y un problema muy personal.

Uno podría decir que una de las gracias de Cassette from my EX es que algunos miserables instantes importan. O que además del recuerdo escrito el sitio nos permite leerlo con la banda sonora perfecta. O es que quizás uno se vuelve conservador con el tiempo y termina creyendo que se constituye a partir de guiños y momentos que nadie más recuerda, pero que la tecnología puede traer de vuelta.

Fayerwayer

Yo sé que Fayerwayer es un blog conocido, famoso. Pero no esperaba la cantidad de correos electrónicos y nuevos amigos (?) en Twitter y Facebook que iban a llegar después de aparecer por esos lados.

Porque como muchos de ustedes ya se han enterado, a partir de este mes estaré también escribiendo en Fayerwayer columnas sobre todas estas cosas que tanto nos interesan y de las que llevamos compartiendo desde hace más de cuatro años en este cuchitril.

Lo importante, es que esto no va a significar que abandone mi querido blog. Por el contrario, creo que escribir en FW supone una plataforma muy notable para llegar a más gente con asuntos que creo son importantes y que pueden permitir en el largo plazo cambios significativos a la forma como nuestra legislación entiende los problemas tecnológicos cuando existen derechos fundamentales comprometidos.

La invitación es entonces a seguir en sintonía. Y agradecerles, claro, a todos quienes han escrito mails felicitando. Jamás pensé que para la gente fuera tan importante. Pero parece que lo es. 😉