El argumento de que no se demanda es errado

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Repetidamente es posible ver cómo quienes sostienen que un sistema más restrictivo de derechos de autor es mejor para los creadores, también sostienen un argumento que no por ser especialmente falaz deja de ser inquietante.

Éstos, frente a los absurdos de una ley de propiedad intelectual cada vez más repulsiva, aseveran que son ejemplos que no tienen validez toda vez que nadie ha sido demandado por esto. Sostienen, no sin algo de razón, que a nadie se le ocurriría demandar a la Biblioteca de Ciegos de Providencia por las adaptaciones que hacen de obras literarias a formato digital.

Pero en ese argumento está precisamente el corazón de su construcción errónea.

Las excepciones al derecho de autor -que permitirían, en este caso, a la misma biblioteca poder hacer esa adaptación de manera legal- son reglas mediante las que la ley es quien autoriza usos que de otra manera debieran requerir autorización o pago al titular de derechos de autor.

Es la ley, esto es, un mandato que debiera representar los intereses de toda la sociedad, la que decide cuales usos son autorizados como legítimos y cuales no. Es la ley la que determina que ante una luz roja el conductor de un vehículo debe detenerse. La ley, no el ánimo del policía de turno. Menos el del conductor que va al lado nuestro.

Esto explica por que es necesario, entre otras cosas, un sistema robusto de excepciones y limitaciones al derecho de autor. Necesitamos que sea la ley quien nos diga lo que es justo y cuando caemos en ilegalidad, no un tercero, menos si es interesado.

Esto se hace más importante, cuando consideramos que el principal promotor de demandas en materia de derecho de autor en Chile es la SCD.

No perdamos de vista esto que parece tan simple pero que uno ve olvidado en este desordenado mapa de descalificaciones, pataletas y errores.

Foto: klevstul en Flickr