tantas canciones buenas, el newsletter

tantas canciones buenas es un newsletter que envío cada domingo donde selecciono discos que me gustan. Casi todos (bueno, hasta el momento todos) son parte de mi colección de discos, por lo que hago el esfuerzo de buscarlos, escucharlos y recomendarlos.

Es un proyecto que surgió como un experimento durante mis vacaciones con el objetivo de compartir cosas que para mi son valiosas, como la música. Pero también es valioso el ejercicio de hacerlo, el ejercicio de seleccionar los discos que quieres, el hecho de compartirlo con amigos y desconocidos y tratar de forzar una conversación en torno a ello. No necesariamente en torno a la calidad técnica, en torno a las ventas o al hype, sino al cariño por lo que está puesto allí. Esa es un poco la apuesta de mi modesto newsletter.

Obviamente el nombre es un pequeño guiño a esa hermosa y antigua canción de la Javiera Mena.

Acerca de los refritos de los ochenta

De hecho, ha sido tan explotado que ya nos hemos quitado todas las manías y hemos y podemos canibalizar a A-Ha, Hall & Oates, el Tango in the night de Fleetwood Mac o incluso alguna aventura en solitario de Sting. Lo que entonces era asquerosamente maduro, hoy es melancólico. Lo que antes era música para yuppies, hoy es pop para listillos. Primero era irónico y no hacía gracia. Ahora se presenta sin máscara, ni coartada intelectual, ni nada que se le parezca. De aquí a poco, si seguimos a este ritmo, celebraremos el legado de Shania Twain y no se nos escapará ni media sonrisa.

Xavi Sancho de El País, reflexionando de estos refritos ochentenos a los que nos hemos tenido que acostumbrar en estos últimos años, a propósito del estupendo disco nuevo de Broken Bells. 

Los mejores discos del 2011

The Weeknd

No me había dado cuenta, pero este es el listado anual número siete que hago de los discos que más me han gustado en el año (Ver 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010). Siempre es interesante revisar los listados porque, entre otras cosas, es muy probable que algunos de ellos haya pasado silenciosamente de tu reproductor. Si de algo sirven los rankings, pienso, es para descubrir buena música, lindos discos.

Un año raro. La aparición de discos como el de The Weeknd, James Blake o Nicolas Jaar pareciera mostrar un poco más de riesgo en una escena cargada al punk rock facilón y a un electropop (a la Metronomy, por decir algo) que ya empieza a oírse un poco decadente. Este año disfruté muchísimo el retorno y despedida del rapero Mike Skinner (The Streets), la sorpresa de escuchar de nuevo a la mitad de Sleater-Kinney en una banda (Wild Flag), el triste póstumo de Gil Scott-Heron reconstruyendo un clásico de la mano de Jamie XX, la vuelta al crooner de Jay-Jay Johanson, y el muy pop Hotel Shampoo del Gruff Rhys, ex Super Furry Animals.

Este año no estuvo tan cargado a discos chilenos pese a que escuché hartos y varios me gustaron. Quedaron dentro del listado de 20 el divertido disco de Pedro Piedra (que tiene un par de las mejores canciones del año) y el debut de Fakuta que, además de armar un disco que indudablemente se emparenta con el nuevo pop chileno que tanta tinta ha hecho correr (lo produce Milton Mahan de Dënver), junto con las Laura Palmers debe ser uno de los mejores en vivo del año.

Este es el listado ordenado (con todo lo arbitrario y forzado que eso puede ser) de mis veinte favoritos. Si tienen algunos que quieran compartir y que obvié, por favor cuéntamelo en los comentarios.

  1. The Weeknd – House of Balloons
  2. Deerhoof – Deerhoof vs Evil
  3. The Streets – Computers and Blues / Cyberspace and Reds
  4. The Decemberist – The king is dead
  5. Bright Eyes – The people’s keys
  6. Nicolas Jaar – Space is only noise
  7. Smith Westerns – Dye it Blonde
  8. Pedro Piedra – Cripta y Vida
  9. Gil Scott-Heron And Jamie XX – We’re new here
  10. Gruff Rhys – Hotel Shampoo
  11. Low – C’mon
  12. Jay Z & Kanye West – Watch the Throne
  13. James Blake – James Blake
  14. Jay-Jay Johanson – Spellbound
  15. PJ Harvey – Let England Shake
  16. Fakuta – Al vuelo
  17. Robert Pollard – Lord of the Birdcage
  18. Wild Flag – Wild Flag
  19. Paul Simon – So Beautiful or so What
  20. Yuck – Yuck

También me gustaron pero quedaron fuera del listado:

Cults – Cults; The horrors – Skying; Arctic Monkeys – Suck it and see; Atlas Sound – Parallax; Beirut – The Rip Tide; Bill Callahan – Apocalypse; Cass McCombs – Humor Risk; Danger Mouse & Danielle Luppi – Rome; Destroyer – Kaputt; Eleanor Friedberger – Last Summer; M83 – Hurry Up, We’re Dreaming; Thurston Moore – Demolished Thoughts; Tv on the Radio – Nine types of light; Wilco – The whole love; Wye Oak – Civilian.

 

Murió Alex Steinweiss, el inventor de la carátula

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(Artículo escrito para Super45)

“Parecen lápidas”, fue la respuesta que Alex Steinweiss le dio a los ejecutivos de Columbia Records cuando, en 1939 y recién contratado como director de arte de la compañía, le preguntaron su opinión respecto de la forma tradicional en que los discos de setenta y ocho revoluciones se distribuían en el mercado. Para un diseñador con experiencia en la confección de afiches, el pesado sobre de papel kraft que terminaba estropeando el vinilo no solo era un problema técnico, era una oportunidad estilística.

El disco que contenía los ‘Smash Song Hits’, de Richard Rodgers y Lorenz Hart (posteriormente conocidos por canciones como Spring is Here) fue el puntapié inicial del novedoso invento de Steinweiss, mezcla de innovación en la técnica y creatividad en lo estilístico. En lugar de seguir distribuyendo los delicados discos polivinílicos en sobres de papel, Steinweiss ideó un envoltorio exterior donde desarrollar un concepto que posteriormente iría a ser parte consustancial de la manera en la que entendimos la música hasta la emergencia de la era del MP3.  Desde el punto de vista gráfico, la primera portada o carátula de disco nos entrega pistas de buena parte del aporte estético que legaría Steinweiss para el desarrollo de la industria musical, basado fundamentalmente en la estética de moda en europa vinculada a CassandreJean Carlu. La fotografía en primer plano del tablón de anunciones del Teatro Imperial de Manhattan sobresalía, gracias a un primitivo collage, por sobre un listón de círculos concéntricos anaranjados, construyendo un enlace sutil entre la experiencia musical de la Orquesta Imperial de Rick Rogers y el vinilo interior.

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No deja de ser interesante pensar en la reinterpretación de la estética del póster europeo hecho por Steinweiss que no sólo significó un cambio radical en las formas tradicionales de distribución de los discos sino que además, utilizando técnicas variadas, que van desde collages, relezclas y guiños con referentes culturales de su época, sentó las bases de una concepción audiovisual de la industria de la música de la que somos partes hasta hoy.

Si bien el reinado del formato digital marca un hito en esta vinculación y en la relevancia del cover art como un referente cultural, dista de estar listo para el olvido. Si lo miramos con prespectiva, quizás buena parte de la importancia de la dimensión estética en la música moderna (para no hablar solamente del rock) ha pasado en cierta forma por el coladero de la innovación de Steinweiss. Desde las primeras carátulas hasta la generación, desarrollo y muerte de la generación MTV y Youtube tiene algo que ver con la manera en la que Steinweiss se imaginó el cambio en los modestos empaquetados de los discos del pasado. Sin ir más lejos, y si miramos con atención incluso movimientos comerciales de Apple, probablemente convengamos que los aportes de Steinweiss siguen aquí con nosotros.

Ayer, a los 94 años de edad, se confirmó la muerte de Steinwess.

Más enlaces sobre el arte de Alex Steinweiss: Birkjazz, Brain Pickings.

La reventa pone en peligro la vida de la gente. Proyecto de ley

(Artículo publicado en Super45.net)

En nuestra cruzada por combatir el comercio ilegal, la prostitución, los flacos con bigote que andan en bicicletas onderas y las descargas ilegales de internet que están matando la música (así como la mató en su momento la doblecasetera), hoy valoramos y apoyamos la propuesta de ley (Boletín 7665-07) de los diputados Cristi, Moreira y compañía que pretende llevar a la justicia criminal a quienes compren entradas revendidas en la calle.

Como se sabe, el submundo de la reventa de entradas es sólo el primer eslabón de una cadena delictiva que pone en serio riesgo el negocio de los promotores de shows y, fundamentalmente, el de esos precarios emprendimientos llamados Ticketmaster y Feriaticket. Es gracias a la reventa que se producen no solo robos sino también manoseos en los accesos y las odiosas tarifas de los cuidadores de autos del Caupolicán y el precio de la Coca Cola Light.

Quisiera que nos detuviéramos un segundo en el tema de los manoseos. Sabido es que los manoseos son provocados por las aglomeraciones, las aglomeraciones a su vez son provocadas por la reventa, la reventa es provocada por los precios de las entradas, los precios de las entradas son responsabilidad de la inflación y la codicia, la codicia es gracias a vaya usted saber qué, pero la inflación se produce gracias a medidas erráticas del Banco Central. El Banco Central es dirigido por un consejero, quien a su vez es nombrado por el Presidente de la República. El manoseo, mis amigos, es causado por el Presidente.

Los legisladores, respecto del proyecto de ley en comento, explican así la conexión entre reventa y muerte:

b) Porque, si así fuera, se provocarían mayores aglomeraciones de personas, caldo de cultivo para generar disturbios en la vía pública, con el consecuente peligro inminente de resultar personas dañadas en su integridad física o síquica, o incluso poner innecesariamente en peligro la vida de asistentes y vecinos del recinto donde se desarrollará el espectáculo.

La noble tarea de criminalizar la lacra de la reventa debiera evitar que nos detuviéramos en detalles, como los procedimientos y la técnica legislativa. Chaqueteros son quienes pretenden echar por tierra el encomiable esfuerzo de nuestros políticos en el Congreso por detallitos, nimiedades, como son confundir artículos del Código Penal. Multas, cuasidelitos, presidio, muerte. Todo vale para conseguir lo correcto, la perfección.

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Este es un proyecto que debemos apoyar y promover porque, además de luchar contra diversos flagelos, se hace cargo de los problemas reales de la clase media. Proteger el negocio de esos negocitos familiares llamados Ticketmaster y Feriaticket debiera ser prioridad no sólo de nuestro poder legislativo sino también de nuestra policía y nuestros tribunales. Es un asunto de interés general, de seguridad nacional. La apoyamos, en definitiva, porque creemos firmemente en el bien común, en dios y en el orden público, el mercado y la familia.

Grooveshark a la industria de la música: “Somos legales y somos el futuro”

En la Apple Store no es posible encontrar la aplicación. En el Android Market, fue eliminada a principios de Abril. El resultado es que hoy no es posible acceder –a lo menos de manera fácil– a Grooveshark desde las dos mayores plataformas de teléfonos móviles en el mundo. El servicio, que consiste básicamente en ofrecer streaming de música ilimitada a través de internet, parece poner en jaque no solamente el modelo de la iTunes Store sino también las anticuadas legislaciones de derecho de autor y de protección a la libre competencia.

Luego de la eliminación de la aplicación de la plataforma de Google, Paul Geller de Grooveshark ha decidido filtrar una carta abierta a la industria de la música -traducida por Bitelia– donde aclara varios puntos relativos a la legalidad del servicio y a lo que significa Grooveshark en el ecosistema comercial de la distribución de música por internet. ¿Alguien dijo fomento a la innovación? 😉

Google no ha especificado claramente lo que significaban sus “Términos de Servicio” que presuntamente violamos, pero sí parece haber cierta confusión acerca de si Grooveshark es o no un servicio legal. Así que vamos a dejar las cosas claras: no hay nada ilegal en lo que Grooveshark ofrece a los consumidores.

Aún así, algunos están confundidos en cuanto a la forma en la que somos legales. En primer lugar, hay una distinción clara entre legal y con licencia. Las leyes vienen del Congreso. Las licencias provienen de las empresas. Grooveshark es completamente legal ya que cumple con las leyes aprobadas por el Congreso, el único problema es que no tenemos todas la licencias con los sellos (todavía). Somos una empresa de tecnología que opera dentro de los límites de la Digital Millennium Copyright (DMCA). Algunos tratan de hacer creer que nosotros hacemos un uso de la DMCA para innovar de manera incoherente bajo la infracción. No es así.

Los puertos seguros de la DMCA animan a las empresas de tecnología para innovar con la esperanza de que finalmente se resuelvan algunos de los problemas que padecen hoy en día los productores de contenidos. La disposición de puerto seguro se lee como que fuera escrita específicamente para YouTube y Grooveshark, y su necesidad sigue siendo ilustrada todos los días. Si no fuera por este concepto, muchos de los productos y servicios que ahora están tomando la piratería nunca habría nacido.

Dicho esto, Grooveshark no sólo se basa en la protección de la ley, se basa en el otorgamiento de licencias en todo el mundo en más de un millar de sellos, grandes y pequeños. Pagamos a las tres principales organizaciones de EE.UU, cumpliendo con los derechos, así como a algunos organismos internacionales, y estamos trabajando activamente en acuerdos con los que no lo hacemos. Recientemente hemos firmado con Merlín. Este fue un día particularmente feliz para nosotros, porque nos trajo a The Arcade Fire a la familia. Nosotros pagamos por nuestro streaming, y negociamos activamente con prácticamente todos los propietarios de contenido único. Hemos tumbado más de 1,76 millones de archivos y suspendido los privilegios de subida a 22.274 usuarios. Desde luego, estas no son las características de una empresa “dedicada a la infracción de derechos de autor”. A medida que trabajamos con los artistas y los sellos para hacer más contenidos a disposición de nuestros usuarios, Grooveshark se vuelve más competitiva, una alternativa a la piratería.

Los socios de contenido utilizan Grooveshark para hacer marketing dirigido, visitas de apoyo y ventas, singles de prueba, encuestas y paneles exclusivos. El modelo de Grooveshark nos pone en una posición única como la única fuente de datos sobre el consumo puro de más de veinticinco millones de usuarios únicos mensuales en más de 150 países. Estamos traducidos en 24 idiomas, lo que nos ayuda a obtener beneficios económicos de las economías en desarrollo y entregar los ingresos a los propietarios de contenido desde territorios donde antes era demasiado difícil. Las sellos, los sociedades gestoras y los artistas que se aprovechan de nuestra gama completa de servicios deben saber el grado de eficacia que tiene la aplicación de Grooveshark, la cual puede racionalizar los gastos y generar ingresos.

En vista de las noticias engañosas relativas a la aplicación de Grooveshark, es importante dejar claro que vamos a defender nuestro servicio y la letra y el espíritu de la ley en los tribunales y en el Congreso. Vamos a defender nuestro nombre y nuestros ideales por el bien de nuestros usuarios, que esperan los modernos sistemas de difusión y el acceso global a través de dispositivos, por el bien de los artistas y propietarios de contenido, que temen una década de declive, y para otros innovadores que siguen aportando nuevas ideas al mercado a través de la expresión de la creatividad en forma de tecnología.

Pedimos a Google y Apple que abracen el espíritu de la competencia y hagan el bien por los propios usuarios, aceptando nuestras aplicaciones disponibles para los consumidores de inmediato.

Paul Geller, Grooveshark.com

 

An Island

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Vincent Moon es conocido por dirigir preciosos videos musicales para bandas como REM o Arcade Fire y, fundamentalmente, por ser el hombre bajo los Take Aways Shows de La Blogoteque. Si no los conoces, bueno, deberías.

Moon acaba de terminar An Island, una película sobre la banda danesa Efterklang, registrada durante más de cuatro días en su país de origen. Pero lo interesante es que Vincent Moon ha decidido distribuir esta película de manera particular. Licenciándola con Creative Commons, ha permitido que se realicen una serie de exhibiciones públicas y gratuitas del film alrededor del mundo. En Chile, el meeting lo organiza el colectivo Super 45 en el marco de la celebración de sus 15 años.

Además de la exhibición de la película, Super 45 ha organizado un panel de conversación que contará con la presencia de Cristian Araya, Macarena Lavín y el suscrito. En los pocos minutos que tengo, hablaré de estos nuevos medios de distribución de contenido en internet y de las oportunidades de las nuevas tecnologías para los creadores audiovisuales. Hay cupos limitados, pero si me contactan por interno prometo hacer gestiones para conseguirte una invitación 😉

Coordenadas:

  • “An Island” de Vincent Moon
  • Martes 29 Marzo 19:00 Hrs
  • Lastarria 90, Santiago.

 

Los mejores discos del 2010

En Super 45 nos piden un listado de los 20 discos que más nos gustaron en el año. Y es medio costumbre que en estas fechas publique acá el mio.

Mucha gente me lo agradece porque así descubren discos que no conocían. A mi me pasa lo mismo con las listas de otros. Acá el listado en orden. Al final, aquellos dolorosamente «descartados» del top 20. Los que van con link, es porque son descargables y va link de bajada. De nada 😉

1.- Beach House – Teen Dream
2.- Deerhunter – Halcyon Digest
3.- Dënver – Música, Gramática, Gimnasia
4.- Arcade Fire – The Suburbs
5.- LCD Soundsystem – This Is Happening
6.- Javiera Mena – Mena
7.- The Radio Dept- Clinging to a Sheme
8.- Joanna Newsom – Have one on me
9.- Ariel Pink’s Haunted Graffiti – Before Today
10.- El Guincho – Pop Negro
11.- Gepe – Audiovisión
12.- Crocodiles – Sleep Forever
13.- ESDLCP – Historial de caídas
14.- Avi Buffalo – Avi Buffalo
15.- Surfer Blood – Astrocoast
16.- Gorillaz – Plastic Beach
17.- Sleigh Bells – Treats
18.- Maifersoni – Telar Deslizante
19.- Afrocubism – Afrocubism
20.- Cevladé – Coronación

Mgmt – Congratulations; Wavves – King Of The Beach; The Walkmen – Lisbon; Caribou – Swim; Teenage Fanclub – Shadows; Women – Public Strain; Tunng – …And Then We Saw Land; The books – The way out; Tame Impala – Innerspeaker; Ratatat – LP4; Owen Pallett – Heartland; Carlos Cabezas – Desamanecer; Jonsi – Go; Hot Chip – One life stand; Harlem – Hippies; Vampire Weekend – Contra; Protistas – nortinas war; Best Coast – Crazy for You.

El suicida del copyright

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(Fotografía Justin Davis, CC:BY-SA)

Hace algunos días Jammie Thomas-Rasse fue condenada a pagar más de un millón y medio de dólares a la industria discográfica norteamericana por la descarga de 24 canciones desde su hogar. La misma industria que no tiene escrúpulos en inventar productos que insiste en denominar artistas y la misma que se esmera en entregar pretenciosos premios con nombres de piedras preciosas a cantantes que aun no venden ni una sola copia en las disquerías.

Esta semana recién pasada Gregg Gillis ha publicado su quinto disco. La totalidad de sus canciones son tan originales como ilegales. Según Wikipedia, en nota editada solo horas después de la publicación online, Gillis -también conocido como Girl Talk- se sirvió de 372 piezas de canciones para construir All Day, sin contar con la autorización de sus titulares de derechos de autor. Sin ir más lejos, el sello que lo publica se llama, casi como si fuera un arriesgado guiño a una industria que ha hecho de los tribunales de justicia la mesa a patear, Illegal Art. Todo comienza con uno de los riffs más famosos de la historia del rock y la quebradiza voz de Ozzy Osburne en War Pigs repentinamente comparte pista con las rimas de 2Pac y Jay-Z. Siguiendo el cálculo de los abogados de la industria discográfica -según algunos los únicos que se benefician en esta guerra del copyright- Gregg Gillis debería haber depositado en las cuentas de la industria musical más de 23 millones de dólares para hacer un disco que respetara los dictámenes de la regulación del derecho de autor. De ese derecho que al parecer tiene poco de protección a autores y mucho de defensa de la industria y sus abogados.

Varios se han preguntado por qué Gillis no ha sido llevado a alguna corte norteamericana a confesar sus delitos flagrantes. Una de las explicaciones es que Girl Talk hace rato que dejó de ser un artista inofensivo y under. Ha tenido aparición estelar en varias películas que se refieren a la reflexión crítica sobre el derecho de autor, profesores universitarios y legisladores hablan de él y en definitiva se ha convertido sin quererlo en un caso ejemplar de esta cultura del remix y el mashup. Demandarlo, sostienen algunos, implicaría encender las sirenas para grupos de defensores del fair use sirviendo como un ejemplo paradigmático de por qué tenemos que cambiar la ley. No sólo probablemente sería defendido por los abogados más prestigiosos de Estados Unidos (fundamentalmente EFF y el Berkman Center de Harvard), sino que de pasada sería un cuestionamiento radical a las prácticas de la industria. En Chile, la SCD debe estar tranquila porque, cosa curiosa, el artículo 71B de la ley de propiedad intelectual podría autorizar al uso que hace Girl Talk sin necesidad de pago alguno.

Los gurús 2.0 -casi siempre más preocupados de inventar conceptos que parezcan nuevos que del rigor- dicen que estamos en una etapa extraña en la historia, superando el llamado paréntesis de Gutenberg. La idea, en resumen, sostiene que la masificación de la tecnología implica una vuelta al principio, un rompimiento con las lógicas de la era moderna en lo que se refiere a la producción cultural. Estaríamos ante una vuelta de la producción propia, de lo artesanal, la fragmentariedad y, sorpresa, el remix. En esta vuelta a las raíces, Girl Talk viene a ser el perfecto negativo, el doppelgänger, del artista del renacimiento europeo. El creador renacentista, ese ermitaño malgenio y vividor que soñaba con la aparición del ‘genio’ que le ilustrara el camino de la creatividad, es hoy un ingeniero químico que debe plastificar su computador para evitar algún percance derivado del sudor o de la cerveza desperdiciada por los aires al calor de su energético show en vivo.

Pero tratamos con las leyes que querían proteger al idealizado artista clásico al artista del futuro que hace de la mezcla insolente una construcción cultural valiosa, creativa y, paradójicamente, original. Desde la óptica del derecho de autor tradicional, Girl Talk está más cerca de ser un suicida que el cada día menos rockero -y más delirante y menos creativo- Claudio Narea, agresivo paladín de los intérpretes criollos. Girl Talk no sólo hace un ejercicio obsceno y provocador de rescate y remezcla cultural sino también pone en jaque las concepciones clásicas de autoría y obra original. Sin querer queriendo, y con cinco discos que parecen una extraña pero valiente inmolación, también nos muestra las fronteras del derecho de autor del futuro.

(artículo publicado en Super45.net)