Libro Internet, Copyright y Derecho: Opiniones Contingentes

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Siempre cuento que si le pidieran a mi madre que describiera aun ligeramente lo que hago para ganarme la vida, la pondrían en una situación incómoda. Bueno, una de las cosas que hacemos en ONG Derechos Digitales es escribir cosas y publicarlas.

Mañana Jueves 13 de Enero tendremos la oportunidad de lanzar nuestra última creación. Es un libro que hemos denominado «Internet, copyright y derecho: Opiniones contingentes” y que consiste en una serie de columnas que escribimos con Alberto Cerda sobre temas relacionados con el derecho y la tecnología. Es un texto de aproximación sobre temas de alta complejidad pero de directa relación con el interés público. Lo que intentamos hacer allí fue concebir artículos para la lectura breve que provoque una pasajera reflexión siquiera acerca de las nuevas y las viejas ventajas y problemas que las tecnologías, e Internet en particular, ocasionan a nuestra existencia.

Yo estoy particularmente orgulloso de su existencia.

Mañana en nuestra querida Facultad de Derecho de la Universidad de Chile lanzaremos este libro gracias al apoyo de los amigos del CEDI y comentarán el libro Alejandro Barros (ex Secretario Ejecutivo de la Estrategia Digital y actual director de ACTI) y Salvador Millaleo (profesor de derecho UDP). Será a las 18:30 horas y, además de tener el libro a precio rebajado, dicen que habrá vino de honor para los asistentes. Estoy seguro que varios de los lectores del blog les interesaría asistir. Si lo desean, les ruego confirmar al correo cedi@derecho.uchile.cl.

¿Qué tipo de derecho a internet garantiza Finlandia?

Desde acá, y pese a compartir el frío y la latitud, Finlandia parece un país extraño. Lo último que supimos fue que se habría establecido un derecho a tener banda ancha. Lo que no siempre se ha comentado es la forma en la que ese “derecho” se configura.

A partir del martes pasado, efectivamente los proveedores de acceso a internet están obligados a proveer un acceso de 1Mbps de ancho de banda. Esto no significa que exista un derecho así como se garantiza en los países decentes (no en Chile, btw) el derecho a la salud o a la educación. Significa que todas las personas tienen el derecho a contratar un ancho de banda de mínimo 1Mbps.

Además de la extraña configuración de este derecho, la iniciativa tiene que ser matizada además porque esta novedad regulatoria tampoco cambia tanto el escenario actual, considerando que el porcentaje de penetración de internet en Finlandia es de casi un 99%.

Más todavía, si uno revisa los planes que ofrecen en Chile (por lo menos en la capital) los principales proveedores de banda ancha son de un mínimo de 2MB (Telefónica-Movistar) y de 4MB (VTR).

Creo que más importante que enfocarse en la necesidad de exigir mayores estándares de ancho de banda a las compañías -que por supuesto me parece importante- es enfocarse en a lo menos dos aspectos fundamentales. Qué tipo de políticas públicas vamos a montar sobre estas plataformas y en segundo lugar para qué queremos tener mayor conectividad.

La superación de la brecha digital, en definitiva, no pasa solamente por modificar el aspecto contractual o derivados de la relación consumidor-prestador de servicios respecto de los servicios de internet, sino por el fortalecimiento de las políticas públicas asociadas a las nuevas tecnologías y el empoderamiento (que fea palabra) de los derechos de los ciudadanos.