Savater sobre Aaron Swartz

Pero la cruel fiscal Ortiz, sean cuales fueren sus excesos de celo, dijo algo perfectamente razonable al sustentar su acusación: Robar es robar, sea lo robado una cartera o un archivo informático y tanto si se roba con una ganzúa como con un ordenador”. Impecable. Añado: y tanto si se roba para repartirlo entre los pobres, a lo Robin Hood, como para lucrarse. Amigos y familiares de Swartz aseguran que él repetía que lo único que quería era “cambiar el mundo”. Admirable idealismo aunque en sí mismo encierra una amenaza, porque el mundo puede cambiar para mejor o para peor: nadie menos de fiar que quien cree que todo cambio es bueno por ser cambio, advirtió hace tiempo el filósofo Odo Marquard. Ahí tenemos por ejemplo a un hacker de indudable peso, Kim Dotcom, cuyo idealismo presenta más dudas que el de Aaron Swartz. Sin embargo, él también nos anuncia que su nuevo sistema de almacenamiento MEGA “cambiará el mundo”. Significativa coincidencia del gángster y el desprendido profeta. Tal parece que ambos creyeron que la transformación del mundo que viene se basa en que el robo deje de ser robo, maldita sea la fiscal Ortiz: la diferencia es que para Aaron Swartz habría de convertirse en virtud y para Kim Dotcom me temo que en vicio impune…

Así reflexiona el escritor Fernando Savater en el diario El País ante la muerte de Aaron Swartz. Le parece impecable la frase de la fiscal Ortiz. 

Probablemente Aaron no murió -al menos de manera directa- producto del extraño celo de la fiscal en un caso que no reportó un solo peso de ganancia económica. Un caso donde el principal afectado por lo que Savater denomina robo, JSTOR, levantó todos los cargos contra Swartz. Pese a ello, la fiscalía siguió adelante con especial determinación. 

Los problemas del derecho de autor no se acaban ni terminan con un caso judicial. Tampoco se resuelven los problemas profundos que llevan a algunas personas a tomar determinaciones lamentables. Pero por suerte hay estadios de los que, por suerte, se puede salir con más facilidad, como la ignorancia. Claro que eso requiere trabajo.

El matrimonio y la familia debe ser entre un hombre y una mujer #NOT

Un grupo de diputados UDI han presentado un proyecto de reforma a la Constitución que pretende se consagre en el texto que el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer. (Texto completo en formato Microsoft Word). Cuando lo anunciaron fueron escoltados por representantes de la iglesia evangélica y declararon que era una reacción ante el envío al Congreso del Acuerdo de Vida en Pareja (AVP) por parte del ejecutivo, un modesto proyecto que pretende formalizar uniones no matrimoniales.

Uno puede estar en desacuerdo con la estrategia de los diputados UDI. Uno puede estar en desacuerdo en sus supuestos y, obviamente, en sus propuestas. Pero la lectura del documento lleva a concluir que no solo es equivocado sino que está mal escrito hasta la vergüenza y es francamente ridículo.

Es que el argumento es este.  Dicen los diputados que hay acuerdo en:

  1. La doctrina, donde citan a una pléyade de civilistas y abogados de familia.
  2. Tratados internacionales (sí, citan la Declaración de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos civiles y políticos y el Pacto Int. de Derechos Económicos Sociales y Culturales) la ley y la Constitución.
  3. La ley, haciendo un juicios muy graciosos del artículo 102 del Código Civil.
  4. Todo esto, según los diputados:

“determina que una interpretación de buena fe de la Constitución no pueda sino concluir en que en el Derecho chileno el matrimonio es entre un hombre y una mujer y esa es la base en que se funda la familia”

Si todo esto fuera cierto (que por cierto no lo es), la conclusión obvia es que en realidad no se entiende muy bien por qué sería necesario un cambio en el texto constitucional que garantice algo que, según los diputados, se encuentra masivamente acogido en nuestro sistema legal.

Pero fuera de eso, el texto que se propone insertar en el artículo 1 de la Constitución es este:

“En garantía y protección de la familia, sólo un hombre y una mujer, tienen el derecho para contraer el matrimonio.”

O sea, como garantía y como forma de proteger una institución se restringe sin ningún argumento más allá de las intuiciones o las graciosas contorsiones exegéticas el alcance del matrimonio a parejas de distinto sexo. Pero lo más llamativo es que con esta pequeña frase es que -además del escaso rigor en la redacción- queda de manifiesto que la única familia que los grupos conservadores reconocen es la familia nuclear, entre un hombre y una mujer, sin tomar en cuenta la diversidad de tipos de familia existentes en Chile y su dinamismo.

Tipo de hogar
Censo 1992
Censo 2002
Nuclear monoparental sin hijos
8,5
11,6
Nuclear monoparental con hijos
8,6
9,7
Nuclear biparental con hijos
41,6
38,1
Nuclear biparental sin hijos
7,5
9,3
Extensa biparental
16,5
14,9
Extensa monoparental
7,1
7,0
Familia compuesta
4,3
3,2
Hogar sin nucleo
5,9
6,3
Total
100,0
100,0

Probablemente este proyecto será uno más de aquellas iniciativas que solo sirven para la estadística de los diputados y terminará durmiendo en alguna comisión parlamentaria sin apoyo del ejecutivo y sin piso parlamentario para su aprobación, tomando en cuenta los altísimos quórums que se requieren para cambiar el texto constitucional. Pero es interesante como una propuesta no solo simplona y con escasa fundamentación sino que además abiertamente excluyente esté dentro de nuestro circuito de debates parlamentarios para saciar la histeria de un par de parlamentarios, habida cuenta de la emergencia del debate sobre la educación en Chile. Nada, impresentable.