Reporte TPP desde Dallas

Protestastpp

Durante el fin de semana pasado tuve la oportunidad de estar presente en Dallas, Texas, y acreditarme como stakeholder en la ronda XII de negociaciones del funesto Trans Pacific Partnership (TPP). Lo que sigue a continuación son las impresiones que me traje, publicadas obviamente en el sitio de la ONG Derechos Digitales, que orgullosamente dirijo. Se las comparto acá por si no la vieron allí.

* * *

Durante cerca de dos semanas, se realizó en Dallas la ronda XII de negociaciones del polémico Acuerdo Transpacífico o Trans-Pacific Partnership (TPP), un TLC que, en palabras del presidente Obama, es un acuerdo de nueva generación, clave del siglo XXI, y que pretende establecer un tratado multilateral de libre comercio entre nueve países de la zona Asia-Pacífico.

Pese a la importancia del tratado -que a diferencia de lo que sucede con otros acuerdos de comercio supondrá la modificación de normativa interna en un número importante de áreas- el contenido de sus negociaciones se mantiene en secreto. Movimientos sociales desde la academia y la sociedad civil han exigido conocer el texto de la negociación luego de haberse filtrado en 2011 la problemática propuesta de texto estadounidense que, desde el punto de vista de los derechos de autor, no solo aumenta ferozmente los estándares de protección de nuestro países sino que, además, obliga a modificar una normativa, en el caso chileno, recientemente promulgada, alejándose así peligrosamente de criterios aceptados en instrumentos internacionales en la materia.

Durante esta última ronda estuvimos en Dallas y pudimos observar algunos detalles que dan luces tanto de las tensiones que ha enfrentado la negociación (esta vez centrada en las medidas de enforcement criminal de propiedad intelectual), como también de los problemas de participación para organizaciones sociales presentes con el fin de proveer de retroalimentación a los equipos negociadores.

La participación acreditada

Muchas críticas, y no solo de sectores sociales, recibió la forma en que participarían en esta ronda los stakeholders, denominación que incluía a organizaciones tan diferentes como ONG Derechos Digitales y Public Citizen como a la Copyright Alliance. Por ejemplo, se organizó una sala especial donde todos los actores acreditados pudieran llevar sus pendones y esperar que pasara por allí -o no- alguno de los cientos de negociadores de los nueve países. Una actividad que respondía a la idiosincrasia de los anfitriones pero que, para algunos, parecía más bien una kermesse colegial con escasas posibilidades de hacer llegar observaciones técnicas de los textos filtrados.

Más directo, aunque con un alcance igual de general, fue el stakeholder briefing, donde los jefes de las delegaciones dieron solo algunas luces respecto de los avances y se sometieron a las preguntas de los stakeholders acreditados. Allí conocimos, por ejemplo, que hay un avance cercano al 50% en el Tratado y que hay muchos temas resueltos, como medidas de frontera o asuntos laborales. Pero para otro tipo de información -más concreta, si se quiere-, las delegaciones más bien contestaron generalidades encubiertas en diplomacia. Eso ocurrió con las preguntas relativas al acceso a los textos como también para asuntos más concretos, como la pregunta que hicimos en nuestro caso, que hacía ver los problemas de establecer un texto equilibrado, tomando en consideración los problemas de implementación de un acuerdo que, en derechos de autor al menos, excede de forma holgada los estándares internacionales en la materia. Finalmente esto implicó más bien una instancia donde los stakeholders presentes hicieron llegar sus dudas e inquietudes frente a jefes negociadores sin facultades para responder más allá de las buenas maneras.

La participación no acreditada

Las imponentes medidas de seguridad que rodearon a todo el evento, sin embargo, no impidieron las manifestaciones del movimiento Occupy y de los activistas Yes Men. Estos últimos, realizaron una divertida performance donde, personalizados en una supuesta asociación de empresas a favor del TPP, quisieron entregarle un premio a Ron Kirk (el representante de la USTR, quienes deciden discrecionalmente todos los años poner a Chile en la lista roja de piratería) por la energía puesta a favor del establecimiento del tratado. Todo muy parecido a #SiTPP.

Sigilosamente, además, los Yes Men deslizaron una carta bajo las puertas de las habitaciones de los negociadores, pidiéndoles que representen el sentir del 99% de la población, haciendo referencia directa al movimiento Occupy, quienes se manifestaron también en las afueras del hotel durante la semana (en la foto).

Nuestra percepción

La sensación de ambiente es que el TPP va camino a convertirse en una realidad en el mediano plazo, aún con todas las potentes manifestaciones ciudadanas y cuando sus alcances, lamentablemente, no son conocidos con certeza por la ciudadanía de los países que están negociando.

Pero el eventual acceso al texto del TLC, aunque crucial, no resuelve los graves problemas de una negociación marcada por los embates de los intereses estadounidenses y la resistencia que, en la medida de lo posible, realizan aquellos pocos países que cuentan con equipos técnicos competentes y una visión política de largo plazo.

Desde una óptica local y luego de dos años de negociación (y más de un millón de dólares gastados solo por el gobierno de Chile), quizás sea el momento de enmendar el rumbo y dar una señal potente al mundo y a la ciudadanía chilena, a través del establecimiento de consensos locales respecto de la forma en que queremos comprometernos a un acuerdo que, al menos hasta el momento, pareciera suponer más problemas, trabas y restricciones que beneficios para nuestro país.

 

Direcon reconoce opción de no suscribir TPP si el acuerdo no favorece a Chile

“Con la tradición histórica de estar siempre en el diseño y en el desarrollo de la política comercial a nivel internacional, lo lógico es participar (en la negociación por el TPP), porque además Chile fundó este acuerdo a partir del P4 (junto a Brunei, Nueva Zelanda y Singapur) entonces nuestra presencia en el TPP es evidente. Ahora, obviamente tendremos que evaluar qué hay sobre la mesa y la conveniencia para Chile. No se trata simplemente de estar en un acuerdo por estar y porque siempre estuvimos, sino que nosotros vamos a evaluar siempre lo mejor y más conveniente para el país y los ciudadanos”.

– O sea, ¿cabe la posibilidad de que Chile así como sigue en este acuerdo también pueda bajarse?

, siempre vamos a elegir lo mejor para el país.

Con estas palabras Rodrigo Contreras, director interino de la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales (DIRECON), se refiere en el Diario Financiero a las negociaciones -como sabemos, secretas– que lleva adelante Chile junto a otros países de la zona asia-pacífico denominado Trans-Pacific Partnership (TPP).

Es interesante, tomando en cuenta que es primera vez que los negociadores Chilenos hablan públicamente de la posibilidad que Chile finalmente no firme el criticado tratado. Y especialmente interesante luego de la nota de Foreign Policy del viernes pasado donde se deslizan los problemas que habría en la interna de las negociaciones:

Of even more concern, however, is the sudden questioning by the Chileans of the value of the deal as presently being constituted. Chile had been considered a slam dunk supporter. So its raising of questions is a red flag danger signal. Beyond that it seems that the Malaysians are also questioning whether any benefits they may be getting are worth the trouble of further liberalization of their domestic economy.

Por mi parte, esta noche parto a Dallas a la nueva ronda de negociaciones (número 12) y espero poder aportar en un debate un poco más participativo. Ya les contaré.

HBO Chile, Cuevana y enlazar

cuevana-alvarez

A propósito de la salida alternativa de Christian Álvarez, sindicado como el administrador chileno de Cuevana, dos comentarios.

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Entre las condiciones que se habría acordado se incluye que Álvarez deje de utilizar Cuevana, la destrucción de material físico de su propiedad y, acá lo interesante, que debe efectuar clases en una escuela de escasos recursos de Santiago, “con temáticas sobre propiedad intelectual y cine“.

Pago por ver esas clases.

2

Pero habló también el abogado Rodrigo León, esta vez representando a HBO en la querella. León indicó:

“La piratería es todo acto de reproducción y comunicación pública no autorizada por la ley, todo lo que sea cooperar para la comunicación pública no autorizada en nuestro país. Indexar, linkear, o enlazar a material pirata es una cooperación al acto de comunicación pública y está amparado por los derechos de propiedad intelectual

La primera frase también es confusa y es fácilmente rebatible, pero prefiero detenerme en la segunda. Pareciera ser que para León cualquier forma de interacción con una obra intelectual en internet sería algo protegido por el derecho de autor. Indexar (lo que hace Google, sin ir más lejos), linkear o enlazar (lo que hace usted y yo cuando escribimos en un blog como este o cuando publicamos en Twitter) serían entonces actos que requerirían la autorización expresa del titular de los derechos de autor para ser realizadas legalmente. Y eso es falso.

Es falso, básicamente, porque los derechos de autor no protegen cualquier cosa que se haga con una obra o un soporte de una obra intelectual. El derecho de autor no protege cualquier cosa. Le entrega ciertos específicos derechos al titular de los derechos de autor para controlar determinados usos de su obra. Por ejemplo, le entrega el derecho exclusivo de reproducción, de autorizar o no la realización de copias de una obra y el derecho de adaptación, de autorizar o no que otros hagan obras derivadas de una originaria, como por ejemplo una traducción. En esos casos específicos establecidos en la ley, se requiere permiso.

Pero al ser casos específicos y determinados, la gran mayoría de las usos de obra intelectual son irrelevantes para el derecho de autor. Romper el ejemplar del libro de Pilar Sordo que le acaban de regalar, dormir arriba de un cerro de DVDs o poner un CD en el parabrisas de su auto (?) son actos absolutamente irrelevantes para el derecho de autor. E igual de irrelevante para la ley es enlazar. Porque la ley no le entrega derecho alguno al titular de derechos de autor para controlar ni el romper un ejemplar, dormir sobre él o usarlo para, supuestamente, eludir controles policiales con radar. Tampoco existe derecho alguno de controlar el enlace de una obra en un sitio web.

Sostener aquello no solamente significaría argumentar que internet es un sistema completamente basado en la ilicitud (¿Cómo queda Facebook si lo que dice León fuera cierto?) sino además significa obviar lo que la misma ley indica. El respeto a internet como un ecosistema importante para la libertad de expresión y el respeto a la misma ley de propiedad intelectual debiera concluir claramente que enlazar no solo no es delito sino que además es bueno.

*La fotografía es de Fayerwayer (CC BY-NC-SA).

Kirby Ferguson en la UDP

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Kirby Ferguson, el autor de la serie documental Everything is a Remix, de la que ya hemos hablado acá, se encuentra en Chile y la Universidad Diego Portales ha preparado un par de actividades. Una es la exhibición del documental que se hizo hoy en la Biblioteca Nicanor Parra de la Universidad. Y mañana (11:30hrs) habrá una mesa redonda moderada por Alberto Fuguet y en la que participará Andrés Valdivia de Noise Media, el aquí suscrito y otros invitados sorpresa.

La entrada es gratuita y abierta. Creo que la conversación va a estar de lo más interesante.

La biblioteca está ubicada en Vergara 324, Santiago. Más información, en la web de la biblioteca.

El futuro del retail

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El gráfico de arriba muestra el sostenido declive de las acciones de Best Buy, el gigante del retail de tecnología. En un -muy recomendado- artículo de Business Week de esta semana el periodista Brad Stone comparte un par de reflexiones respecto de las razones de la crisis. Se pueden resumir,básicamente, en (1) cambio en el comportamiento del consumidor; y (2) lo que denomina friction.

Al parecer el problema para estos gigantes no es solo la aparición brutal de la compra online en Amazon y eBay y similares, sino también un cambio en la forma en la que los consumidores deciden sus patrones de compra. Sin ir más lejos tanto Wal-Mart como Target (otros gigantes del retail norteamericano) han comenzado a mostrar signos de declive salvo cuando se trata de ventas de abarrotes, cuyas ventas incluso parecen aumentar. Es esto lo que ha llevado a la creación de pequeños mini-markets ubicados en barrios, para concentrar la venta de este tipo de productos a contrapelo de la venta en supermercados.

Explicando la diferencia de experiencia entre comprar un cable para ipod en una tienda Apple y hacerlo en un Best Buy, el artículo concluye

At a much less busy Best Buy two blocks away, there were no lines at the registers. Yet buying a similar cable took twice as long as it did at the Apple Store, and the experience didn’t end with the sale. A security guard posted at the front door rummaged through shoppers’ blue bags and verified receipts before allowing them to leave. Friction is overrated.

¿Qué tan lejos estaremos de esto en países lejanos como Chile? Para pensar.

Reflexiones sobre el SIMCE TIC

Pero esto no es todo. Donde el test llega a límites inaceptables es en la dimensión “Ética e Impacto Social”, que evalúa la habilidad de “hacer uso responsable de las TIC”. Una de sus definiciones operacionales es (copio textual): “Seguir normas básicas de cuidado y seguridad en el uso del computador y de la información que utiliza en éste (por ejemplo, usa antivirus y lo actualiza periódicamente, no descarga software ilegales, no descarga correos electrónicos con archivos adjuntos de desconocidos, no abre correos de remitentes desconocidos, elabora claves de acceso complejas, las mantiene bajo resguardo, reconoce cuando entra a un sitio seguro)”. ¿Sabrán los autores de este test que el uso de antivirus es producto del uso de sistemas operativos de mala calidad? ¿Que un sistema operativo bien diseñado –por ejemplo Linux– no necesita antivirus? ¿Sabrán que la “actualización periódica” como negocio es una práctica que bordea la inmoralidad (como la “actualización” de textos escolares cada año)? ¿Sabrán los promotores de este test que un sistema operativo decente permite descargar cualquier archivo? Pero es en los temas éticos donde se muestra la ideología del test: ¿por qué asociar la ética con la aceptación acrítica de presiones de grandes industrias culturales? ¿Evaluaría un profesor la capacidad de leer de un niño preguntándole por su habilidad para no usar libros fotocopiados? ¿Hay alguna preocupación por evaluar el conocimiento que tienen los jóvenes de sus derechos a la privacidad de sus datos, los peligros de las transferencias de sus derechos a las grandes compañías, los alcances de “aceptar” una “licencia”? ¿Alguna noción sobre la diferencia entre información abierta y comercial?

Claudio Gutiérrez, del DCC de la Universidad de Chile comentando el famoso “SIMCE TICs” recientemente publicado por el Ministerio de Educación.

Sólo un comentario adicional. Es impresentable que un gobierno que públicamente ha anunciado tener una estrategia digital y que quiere hacer una apuesta por la apertura (por ‘lo open‘, que comenté hace unas semanas) no haga pública la data que proviene de este levantamiento. Y no sólo no lo hace con estándares ampliamente reconocidos, sino que además lo hace a través de una aplicación flash que parece sacada de lo más profundo de la internet de fines de los noventa.

Longueira sabe

¿Usted está de acuerdo cuando se dice que éste no es un gobierno de derecha?

-Lo que yo digo es que los cuatro gobiernos de la Concertación fueron de derecha. La generación de derecha que modernizó este país logró un cambio muy profundo al convertir a nuestra alternativa, que es la Concertación, en un gobierno de centroderecha. Es el consenso ideológico que existe a nivel mundial.

-¿Tanto así?

-Durante cuatro gobiernos, la Concertación profundizó la apertura del comercio exterior, privatizó las carreteras, el agua, los puertos, profundizó las políticas sociales para erradicar la pobreza; es decir, se siguió profundizando en un modelo que ha permitido al país un enorme desarrollo a través de la economía social de mercado. Los gobiernos anteriores fueron de un ideario más propio de la centroderecha, y el que hayamos continuado ese camino hace que muchos se confundan y digan que somos un quinto gobierno de la Concertación. Para mí es al revés.

Revista Qué Pasa, 29 de marzo de 2012.

PS: Todo esto sin entender aún la obsesión de Revista Qué Pasa con preguntarse si este gobierno es o no de derecha. ¿En serio es una pregunta?

¿Borrarnos de Internet? Comentarios sobre un nuevo proyecto de ley

Hace algunos días un grupo de diputados ingresaron al Congreso un proyecto de ley que, modificando la ley 19.628, pretende establecer la facultad de los usuarios para exigir a portales y redes sociales la eliminación de sus datos personales. El proyecto además establece un mecanismo para solicitar la eliminación de los datos, mediada por la Subsecretaría de Telecomunicaciones, plazos y multas a beneficio fiscal en caso de no cumplir con lo dispuesto en la ley. Lo que parece ser una iniciativa bien intencionada adolece de tres problemas que hacen de esta propuesta legislativa un intento parcial, poco sistemático y finalmente vacío de contenido.

Lo que se ha denominado “derecho al olvido” es la posibilidad de exigir la eliminación de cierta información a quien almacene o trate datos de carácter personal. En Chile, sin ir más lejos, dicha facultad está contemplada, aunque con un alcance parcial, en el artículo 12 de la ley 19.628. Pero esta facultad es parte de un cuerpo normativo deficiente que data de fines de los años noventa y que, pese a los innumerables proyectos de reforma de los que ha sido objeto, sigue estando lejos de los estándares internacionales en la materia, dejando en práctica indefensión a los ciudadanos respecto del tratamiento que terceros hacen de nuestra información personal. Es importante mejorar el tratamiento del derecho al olvido, pero antes que eso es necesario re-pensar críticamente nuestro sistema de datos personales.

Por otro lado, el sucinto proyecto de ley parece ignorar el tratamiento comparado respecto del punto, en cuanto este derecho al olvido jamás se ha entendido en forma radical y siempre debe dar cuenta y responder a excepciones que hagan proporcional el ejercicio de la autodeterminación informativa. Así, por ejemplo, la utilización de información judicial o la información proveniente de medios de prensa suelen ser importantes excepciones al derecho al olvido que hacen compatible dicho derecho con garantías tan importantes como la libertad de expresión. Sin excepciones tenemos más problemas que soluciones.

Por último, dado que la solicitud debe ser solicitada a las compañías que administren los datos y planteada a la Subsecretaría de Telecomunicaciones, genera una obligación que sólo es aplicable a las empresas establecidas en Chile y no se ve mecanismo alguno para coaccionar a empresas que hagan tratamiento transfronterizo de datos o bien empresas que si bien hagan tratamiento de datos en Chile, no tengan domicilio en el país. Así, en la práctica no solo la obligación queda en foja cero producto de la dificultad de emplazamiento a empresas extranjeras, sino que además hace un tratamiento diferenciado que dificulta el tratamiento de datos a empresas nacionales a contrapelo de lo que sucede con aquellos que hagan tratamiento en el extranjero. Quizás un esfuerzo en la adopción de estándares similares a los que se discuten a nivel internacional pueda ayudar a resolver este problema.

La exposición de estos tres problemas que contiene el proyecto muestra los problemas de legislar apresuradamente un asunto complejo, lleno de aristas y matices. Pero, fundamentalmente, demuestra las deficiencias de nuestro sistema de protección de información personal enIinternet y la necesidad urgente de contar con uno más robusto y garantista más allá de las buenas intenciones.

[texto publicado en ONG Derechos Digitales]