Campañas infames contra autores chilenos

Lo anterior reafirma lo señalado desde el primer momento por este Consejo Directivo, en cuanto a tu absoluta falta de responsabilidad en ese hecho, que sabemos te ha afectado muy dolorosamente en lo personal y que hoy anima a los enemigos del derecho de autor a desatar una campaña infame e hipócrita en contra de los autores chilenos.

Lo de arriba es un extracto de la carta que la directiva de la SCD le hace llegar a Fernando Ubiergo, adjunta a los resultados de la auditoría hecha por los amigos de la ADS (Asociación de Distribuidores de Software), donde se da cuenta de que en un total de cuatro computadores se detectaron “instalaciones erróneas de software“.

Desde acá me gustaría hacer un llamado a detectar y funar a todos esos enemigos del derecho de autor que han hecho estas campañas en contra de los autores chilenos. A pesar de haber estado involucrado desde el primer momento en la discusión legislativa, la verdad es que al parecer mi astigmatismo me ha impedido ver a estos infames sujetos que están tratando de destruir a nuestros autores. Si alguien tiene algún dato adicional que permita su identificación, por favor comuníquese por interno.

El P2P genera riqueza para la economía

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En una iniciativa conjunta, los Ministerios de Economía, Justicia y Cultura de Holanda encargaron un informe sobre los reales efectos desde el punto de vista cultural y económico que tienen las descargas de internet en la industria del entretenimiento.

El informe [que se puede descargar en holandés (!)], preparado por la consultora TNO, el centro de investigación económica SEO y el Instituto de Información Legal de la Universidad de Amsterdam, cuenta con más de 140 páginas sostiene que las descargas de canciones, películas y juegos genera más beneficios que pérdidas, echando por tierra el discurso de titulares de derechos como las discográficas multinacionales representadas por la IFPI. Y de pasadita el de unos otros amigos de la casa obsesionados con los cobros.

Algunas recomendaciones del informe que me parecen interesantes de destacar:

Pérdida del control: El intercambio de archivos ha provocado que la industria, en especial la musical, que basaba su modelo de negocio en controlar el acceso de los usuarios a las obras, pierda ese control.

Marco legal: En Holanda, la descarga para uso personal no es delito. Los intentos de persecución criminal y las restricciones técnicas han fracasado allí donde se han implantado.

Aún hay mercado: Mientras que el 84% de los holandeses aún compra productos que podría conseguir gratis, un 35% descarga archivos. Ambas cifras no son excluyentes.

Efectos colaterales: Los usuarios que descargan música van a más conciertos (3,8 al año frente a 1,6). En el cine, no hay más visitas a las salas. En general, no hay causalidad entre descargas y menores compras.

Consejo a la industria: Los contratos ‘360 grados’, donde la discográfica recibe parte de las entradas y el ‘merchandising‘, pueden funcionar con los artistas consagrados. Con los noveles, Internet es un gran aliado.

No a la persecución: Los usuarios del P2P son los mejores clientes de la industria. Su persecución legal sería negativa incluso para los enemigos del intercambio.

Alianza con la tecnología: La industria, en vez de recelar de la tecnología, debe colaborar con proveedores de acceso, operadores de telefonía móvil y creadores de programas para construir un nuevo modelo de negocio.

La verdad es que más allá de las diferencias culturales existentes entre países civilizados y ricos como Holanda y nuestra realidad, resulta muy interesante que un estudio encargado por un gobierno -y no por entidades de cobro o titulares con intereses comerciales en sus resultados- recomiende medidas que desde los paradigmas analógicos son derechamente incomprensibles. ¿A cuantos Ministerios chilenos habría que enviarles este informe?

Por lo demás, el radical aumento de conciertos y del interés de los chilenos para ver (y pagar) por espectáculos artísticos no parece ser producto de la generación espontánea ni de la naturaleza. Tiene que ver con el acceso.

Creadores versus Cobradores

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De partida, quiero aclarar algo que pareciera ser evidente, obvio, pero que para algunos no deja de ser sino una anécdota, que esto es un blog personal.

La noticia de lo que va del año es la renuncia de Santiago Schuster a la Dirección General de la SCD, cargo que ha desempeñado en los últimos 24 años. Según la nota de prensa y la declaración oficial de la entidad de gestión y cobro, la renuncia se produce luego del vergonzoso affaire que involucró al cantante Fernando Ubiergo -a la sazón Presidente de la entidad- con la utilización de software sin licencia en una presentación oficial en el norte del país.

En este blog, en otros y en público he hecho saber mis profundas discrepancias con las políticas promovidas por la SCD en materia de derechos de autor, que históricamente han promovido un sistema que sólo supone beneficios para algunos creadores en detrimento de todos los ciudadanos. Algunos desinformados -o a estas alturas derechamente ignorantes- insisten en que quienes mantenemos una posición divergente pretendemos la abolición del derecho de autor o que nuestros autores no reciban lo que merecen por la utilización de sus obras. Incluso algunos se han atraveido a vociferar histéricamente que algunos amedrentamos y somos pagados por multinacionales para acabar con los derechos de los artistas. Con declaraciones ridículas y sitios web delirantes, algunos han pretendido satanizar a quienes pensamos distinto.

Pero me da la impresión que el descalabro tras el vergonzoso episodio del software pirata (parecida a la historia del cura que oficiaba la misa en colaless) debiera ser una gran oportunidad para separar aguas dentro de la entidad de gestión.

A la luz del desarrollo de las nuevas tecnologías, esta política de sobre protección y tolerancia cero a las excepciones y limitaciones que favorecen al público sólo favorece a los mayores detentores de royalties por derechos de autor que no son los músicos sino que son las empresas discográficas. Por eso llama la atención que en el marco de la discusión por la modificación de la ley de propiedad intelectual, los únicos que están junto a la SCD sea la IFPI, agrupación internacional que agrupa a las disqueras multinacionales. En otras palabras, mientras Fernando Ubiergo subía toda su discografía a su página web, los Directores del organismo se asociaban con las discográficas para tener una ley todavía más restrictiva.

Lo que quiero decir con esto, es que tal vez es el momento que los músicos y creadores chilenos tomen las riendas de la entidad de gestión. Tal vez llegó el momento en el que los intereses de la entidad de cobro (que por lo demás se lleva un 30% de lo que recauda sólo en el vago concepto de “administración”, repartiendo la mitad de eso a los músicos chilenos) se separen de los intereses de los creadores y artistas.

Quiero pensar que los creadores chilenos no pretenden una ley que criminalice lo que hacemos en internet y me gustaría creer que los artistas de Chile también están de acuerdo en tener un trato justo para todos, para bibliotecas y para el público. Tal vez llegó el momento que los intereses de la SCD sean también los intereses del público, de los creadores, de los artistas y de sus socios. De todos sus socios, claro está.

Se retira proyecto de ley pero más dudas quedan

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La gente de El Mercurio online parecen ser de los pocos medios que trabajan en estos ajetreados y flojos días. A lo menos parecen ser los únicos que han dado cobertura al impresentable proyecto de ley que pretendía desconectar de Internet a quienes descarguen archivos en infracción a la ley de propiedad intelectual. En la nota fechada hoy, El Mercurio da cuenta de las, por decir lo menos, extrañas explicaciones del diputado Ceroni, las que son contextualizadas por Christian Leal, donde da cuenta de su desconocimiento del tenor del proyecto de ley que suscribió y de su ánimo de retirarlo.

En la misma nota, la diputada Ximena Vidal, ex-actriz y recurrente defensora de estándares restrictivos en materia de derecho de autor, opinaba lo contrario diciendo que era partidaria no de retirarlo sino de revisarlo, debido a las observaciones hechas llegar por correo electrónico.

La noticia es que la señora Vidal esta vez perdió y el proyecto fue retirado con fecha de hoy, como cuenta Pedro Huichalaf. Hasta acá, todo bien.

En paralelo, me escribe un correo don Guillermo Frene, abogado de Carey y Compañía que aparece salpicado en la historia por aparecer como “autor” del documento donde consta el proyecto de ley y para rematarla, con software pirateado. Según Guillermo, todo esto fue un malentendido y que nunca participó en la redacción del proyecto. Que trabajó como asesor parlamentario, pero que no tenía idea de este proyecto de ley. Y que todo esto le ha provocado un costo importante, familiar y profesional.

Sinceramente creo que el proyecto de ley era horrible. Impresentable e irreflexivo. Pero lo más grave, creo yo, y algo en lo que ningún periodista, salvo Leal, ha reparado, que es en cual es la vinculación de estudios jurídicos con diputados y senadores. En este caso, tenemos más que indicios que este lamentable proyecto fue redactado en las oficinas de un prestigioso estudio de abogados y que a días de hacerse público, fue retirado por los mismos diputados que felices firmaron el proyecto hace una semana atrás.

Supongo que a nivel público cuando se trata de complejos temas legales, se licitan servicios jurídicos para la redacción de proyectos de ley. A lo menos esa vinculación es transparente y uno puede acceder a esa información a través de recursos legales. Pero ¿y en este caso? ¿Cuál es la vinculación entre Carey y Cia. y el grupo de diputados PPD? De existir, ¿Cómo resuelven los evidentes conflictos de intereses entre un estudio jurídico que defiende intereses económicos y los intereses públicos de nuestros representantes en el Congreso? Me parece que las preguntas más importantes en toda esta historia siguen sin ser resueltas.

Y para añadirle más merkén al asunto, resulta que el proyecto que pretendía aumentar radicalmente las penas frente a la mal llamada piratería, fue redactado en una versión de Windows pirateada. ¿Es que acaso nadie repara en ello? Hoy estamos inmersos en un tremendo proyecto de ley que pretende reformar nuestra anticuada ley de propiedad intelectual, entre otras cosas, aumentando las penas frente a las infracciones y con lobbys inmensos de empresas varias, organizaciones sociales, pero fundamentalmente de entidades de cobro de derechos de autor.

La pregunta que resuena de fondo, y a la que nadie ha dado una respuesta satisfactoria, es a quien realmente beneficia una legislación cada vez más protectora de derechos de autor en detrimento del público.

Feliz Navidad: Diputados quieren desconectarte de Internet

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Mientras algunos seguimos atentos, expectantes y ansiosos respecto de lo que se decidirá en el Congreso Nacional durante los próximos meses en el marco de la discusión sobre la reforma a la Ley de Propiedad Intelectual de la que tanto hemos escrito, un grupo de diputados tienen ganas de meter un gol de media cancha inaudito.

El día 17 de diciembre, los diputados señores Guillermo Ceroni, Rodrigo González, Jorge Insunza, Tucapel Jiménez, Marco Antonio Núñez, Jaime Quintana y doña Ximena Vidal (todos del PPD, salvo Jiménez, independiente) presentaron un proyecto de ley que denominaron “Protección de la creación en Internet” (Boletín 6280-12), el que propone incorporar una norma nueva a la ley de propiedad intelectual:

Artículo único: Incorpórese un nuevo inciso final al artículo 81 bis de la Ley 17.336 sobre Propiedad Intelectual, del siguiente tenor:

“Las personas o abonados que descarguen de Internet archivos que infrinjan las disposiciones de la presente ley, sin perjuicio de las demás penas señaladas, estarán sujetos a la suspensión de su conexión a la red, de entre tres meses y un año.”

Así que ya lo sabe,

usted, que tiene iPod y pasa sus CDs a MP3,

usted, señora bibliotecaria que fotocopia capítulos de libros para los alumnos,

usted, señor profesora que enseña a leer con fotocopias de Piececitos de Niños de la Mistral,

usted, señor que le regaló un compilado de canciones en CD a su polola,

usted, que hace citas de más de diez líneas,

usted, que hace traducciones de artículos en su blog,

usted, señor músico, que hace remixes y samplea canciones de otro sin autorización…

además de ser considerado hoy delincuente,

algunos quieren desconectarlo de internet.

Seguimos así con la irracionalidad del derecho de autor y cómo nuestros representantes no parecen entender cómo funcionan las nuevas tecnologías. Cómo nuestros representantes en el Congreso suponen que la regulación debe ser punitiva y castigadora en lugar de optar por reducir la brecha digital, ofrecer oportunidades para el acceso a la cultura y al conocimiento a través de internet y no pretender proteger vetustos modelos de negocio.

Feliz navidad para todos. Y ya lo sabe, señor diputado. Acá estaremos acordándonos de usted para su reelección 😉

Actualización Habemus:

Al parecer los adalides en la defensa de la propiedad intelectual tienen tejado de vidrio

5 claves para una ley justa: 1.-Excepciones para Bibliotecas

Esta guerra del copyright chilensis en la que estamos es bien particular. Se huele a la distancia la violencia verbal, los comunicados llenos de verborrea vacía y la manipulación del discurso. Hablando desde los artistas para defender modelos de negocio y sistemas legales fundados en la defensa de intereses corporativos de las multinacionales del espectáculo.

Para enfrentar esta campaña de desinformación que lleva a la natural alarma de los artistas bajo el alero de su entidad de cobro de derechos, montamos Trato Justo Para Todos*, que pretende precisamente relevar el interés público en temas de derecho de autor sobre todo en una discusión donde pareciera ser que todo este problema se reduce en cómo cobrar y no en cómo hacemos para fomentar la creatividad y el acceso a la cultura.

A estas alturas del partido, cuando el choclo ya se está desgranando y estamos entrando en la parte más importante de la discusión parlamentaria, me parece importante poner énfasis en los cinco elementos que considero claves para tener una ley moderna, equilibrada y justa para todos. Hoy, me detendré en la importancia de las excepciones para bibliotecas y archivos.

1) Excepciones para Bibliotecas

Chile comparte con Burundi, Camerún, Burkina Faso, Irak y Costa de Marfil, entre otros, una vergonzosa ley de propiedad intelectual que carece de excepciones para Bibliotecas y archivos. Resulta derechamente impresentable que un país que pretende mirar hacia el futuro no cuente con un sistema robusto de excepciones que permita a las bibliotecas, pese a que la gran mayoría de los tratados internacionales sobre propiedad intelectual garantizan este tratamiento de excepción.

Hoy, cientos de libros que son parte de nuestro acervo cultural se están deteriorando y perdiendo para siempre en las bodegas de Bibliotecas que no tienen herramientas legales para su conservación para las generaciones futuras.

Es por eso que dentro de estas excepciones resulta clave considerar cuatro puntos fundamentales:

1.- Las excepciones deben referirse a todas las bibliotecas y no sólo a aquellas “abiertas al público” y “de titularidad pública”.

Limitar las excepciones a estos supuestos supondría dejar arbitrariamente a una buena parte de los centros documentales del país fuera de ser sujeto de la excepción, como muchas bibliotecas universitarias y, sin ir más lejos, todas las bibliotecas escolares del país. Limitarla sólo a “abiertas al público” supondría dejar fuera a la Biblioteca Nacional o a la Biblioteca del Congreso, dado que si bien son “abiertas”, establecen requisitos como la edad para disfrutar de sus colecciones. No parece razonable que la Biblioteca Nacional no pueda hacer uso de las excepciones que contempla esta ley.

2.- La copia de fragmentos debe ser sin remuneración de por medio.

La regla general es que para hacer una copia, se requiere la autorización del autor, la que en la gran mayoría de los casos, significará pagar una cantidad de dinero. Establecer una autorización para las bibliotecas, pero previo pago de una remuneración supondría volver a la regla general haciendo inútil la excepción. Por lo demás, es una práctica internacionalmente reconocida el permitir a las bibliotecas hacer copias de fragmentos -naturalmente sin fines comerciales- de obras para investigación y enseñanza, como un capítulo de un libro o un artículo de una revista. No existe razón para que en Chile nuestros profesores no puedan enseñar a leer a sus alumnos con poemas de Pablo Neruda o de Gabriela Mistral debido a eventuales cobros de sus titulares de derechos.

3.- Debe permitirse la práctica de digitalización de obras.

Estamos legislando para adaptarnos a las nuevas tecnologías, no para que la legislación sea una barrera para el desarrollo cultural. No permitir que las bibliotecas puedan digitalizar ejemplares y por tanto entregar acceso remoto fuera de la sala de lectura es lisa y llanamente poner obstáculos insalvables para la ruta hacia el acceso que nos muestran las nuevas tecnologías. Los últimos años han mostrado que el concepto de Biblioteca que conocimos está cambiando radicalmente (basta ir a darse una vuelta a la Biblioteca de Santiago) que trasciende el recinto cerrado y permite salvar las distancias físicas que muchas veces separan la biblioteca de sus usuarios, particularmente en regiones de difícil acceso.

4.- Debe permitirse la traducción de obras por bibliotecas y usuarios.

Hoy, si un libro de una biblioteca no se encuentra en el mercado y está escrito en lengua extranjera, se rige por las reglas generales del derecho de autor. Un derecho de autor coherente debiera permitir tanto a bibliotecas como a investigadores, profesores y usuarios poder hacer traducción de dichas obras para fines de investigación y difusión cultural. No parece razonable que nuestras bibliotecas acumulen ejemplares de libros y revistas en idioma extranjero que no puede ser comprendidos por sus usuarios.

Obviamente lo anterior es sólo un barniz de excepciones que son de alta complejidad. Pero lo importante es poner sobre la mesa los puntos importantes y los puntos que vamos a defender hasta el final. Esta es sólo la primera entrega. Pronto las cuatro siguientes.

(fotografía Biblioteca José Vasconcelos por Clinker. CC:BY-SA)

Los mejores discos del 2008

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Los asiduos a este blog saben que por estas fechas hago una revisión de los mejores discos que escuché en el año, en parte porque me lo piden en Super45 para hacer el famoso listado de los 45 discos del año; en parte porque me gustan los listados. Serán aburridos, tendenciosos y arbitrarios, pero no por eso menos entretenidos.

Casi siempre en estas fechas leo muchos listados y encuentro discos maravillosos a los que no le había dado una mirada. Pues bien, con el gentil auspicio de emusic.com, este es el listado de mis 20 discos favoritos del año:

1.- the notwist, the devil you and me

2.- tv on the radio, dear science,

3.- beach house, devotion

4.- why? alopecia

5.- deerhunter, microcastle

6.- bon iver, for emma, forever ago

7.- department of eagles , in ear park

8.- jenny lewis, acid tongue

9.- the magnetic fields, distortion

10.- santogold, santogold

11.- adam green, Sixes & Sevens

12.- glasvegas, glasvegas

13.- david byrne y brian eno, everything that happens will happen today

14.- hot chip, made in the dark

15.- spiritualized, songs in a&e

16.- lyyke li, young novels

17.- the ting tings, we started nothing

18.- vivian girls, vivian girls

19.- the kills, midnight booms

20.- nick cave and the bad seeds, dig lazarus dig

Todos absolutamente recomendados.