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Derecho a protesta y vigilancia policial en redes sociales

El problema de esa aproximación es que ignora que la seguridad y la privacidad no se define por el uso de una herramienta, sino por pautas culturales. Decirle que “Facebook es el mal” a integrantes de movimientos sociales que gracias a esa plataforma han logrado ejercer muchos de sus derechos es, probablemente, no comprender la complejidad del uso de las tecnologías, y desconocer el efecto de red que genera una plataforma con tantos usuarios. Las formas de aproximarse a la privacidad y seguridad de nuestros datos depende de variables como edad, género, clase social, etcétera. Una forma de trabajar con los activistas en riesgo por la vigilancia a las redes sociales debe comenzar por comprender y hacerse cargo de esa circunstancia.

Ver el artículo completo de Paz Peña y Francisco Vera en Digital Rights LAC.

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