Fiebre en las Gradas 2014 E04

Fiebre en las Gradas – la cobertura indie del mundial (Episodio 04): La eliminación de Chile del mundial es el tópico central del cuarto capítulo de Fiebre en las Gradas. Nicolás Castro, Fernando ‘Sánguches’ Contreras y Claudio Ruiz, discuten, teorizan y pelean al respecto.

Se acabó la primera ronda, los octavos en Brasil y nosotros llegamos invictos al episodio 4. Nuestro trío de animadores comentan desde la pena, con el corazón todavía apretado por la eliminación de Chile. ¿Será posible juntarse con amigos en el corto plazo sin mencionar siquiera de pasada lo que pasó en esa tarde siniestra? Repasan sus pronósticos para el futuro de nuestra selección, qué debiera hacer Sampaoli (obvio, ¿por qué no?) y qué rico que debe saber el sabor de la revancha en una eventual final de Copa América en una lluviosa noche en el Estadio Nacional con Brasil enfrente.

En el tercer y último bloque, hacen un barrido por lo que queda del Mundial, por Argentina, la preciosa selección Colombia, unas pinceladas de Argelia, lo gélido del equipo francés y se cuela por ahí una políticamente incorrecta evaluación de la selección tica (?). Lo que nos gustaría ver y lo que seguramente veremos.

La música esta vez la traen Nicolas Jaar, Beck y James (yeims, el británico).

Cuéntale a tus amigos.

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Primavera Fauna: Jorge González

Lo que sigue es lo que me pidieron escribir sobre lo de Jorge González -el ‘invitado sorpresa’- en el festival Primavera Fauna de la semana pasada. El texto fue publicado en Super 45 y las fotografías son de mi amigo Rodrigo Ferrari. 

“Amiga mía” abrió los fuegos como de costumbre, con un público respetuoso que copó el ala oriente del recinto y con un Jorge González más conectado que nunca con un público que coreó cada momento de la presentación, pese a la inminente presentación de Pulp en el escenario contiguo. Acompañado además por Cecilia Aguayo -otra injustamente incomprendida en la historia de la banda- no hizo un ejercicio de memoria o de trivia descontextualizada, sino que conectó al público presente con un espacio creativo particular y brillante, gracias a las fórmulas probadas (“Estrechez de corazón”, “Tren al sur”), pero particularmente gracias a esos instantes tensos, que tuvieron en “Cuéntame una historia original” y “Es demasiado triste” dos de los momentos más interesantes de todo el festival.

Mientras La voz de los ochenta le disparó al pecho a la década de las zampoñas y el vino navegado, Corazones fue el canto del cisne de la banda de rock más importante que haya existido en las últimas décadas. Jorge González, vigente y en forma, de alguna manera regaló también un trozo de esos dolores que le dieron forma a Corazones. Reconciliado con ese pasado, y particularmente agradecido por la oportunidad de mostrarlo en público, González además nos llenó de guiños que de pronto explican no sólo la dimensión de un disco que sigue sonando vigente, sino la potente influencia sobre varios de los músicos que amenizaron la jornada sobre ese mismo escenario. Mostrar un disco como este se va a quedar con nosotros así como se quedan esos recuerdos borrosos de amores confusos que nos prenden las luces del camino. Como toda estrechez de corazón.

Guido Girardi y la agenda de la UNA

El parlamentario se comprometió a patrocinar, es decir presentar a su nombre, todas las indicaciones al proyecto de ley que desee incorporar la Unión Nacional de Artistas. Para ello encomendó a uno de sus asesores para trabajar en conjunto con la UNA.

Si lo que dice la Unión Nacional de Artistas (sic) es cierto, es bastante grave.

Una cosa es escuchar a interesados en determinada discusión parlamentaria, que es parte de la democracia. Otra muy distinta es comprometerse a patrocinar todas las indicaciones que le proponga un grupo de interés.

Girardi, un senador preocupado por la transparencia y la fiscalización da una muy mala señal al entregar un cheque en blanco a una agrupación que reúne una serie de organizaciones privadas vinculadas con la cultura y, cuando se trata de batallas legislativas, tiene una sospechosa tendencia a defender en el Congreso posiciones conservadoras y estrechamente vinculadas a entidades de gestión colectiva y a la industria del entretenimiento internacional.

TPP es el nuevo ACTA

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Fotografía de Cory Doctorow, CC:BY-SA

Antes fueron los Tratados de Libre Comercio (TLC). Está siendo desde hace un tiempo en el norte y Europa ACTA. Hoy Trans-Pacific Partnership o TPP es la nueva sigla de moda. La nueva sigla que merece nuestra atención.

Pensado en principio como una manera de establecer mejores condiciones de libre comercio entre países de la región Asia-Pacífico, el TPP es un acuerdo comercial multilateral que pretende regular distintos asuntos relativos al intercambio de bienes, servicios e información. Como viene siendo una nefasta tendencia en estas materias, las negociaciones han revestido carácter de secretas y por tanto, tal como sucede con la discusión relativa a ACTA, ha sido sólo a partir de la filtración de los términos de negociación que grupos de la sociedad civil han podido ejercer algo más de control respecto de los eventuales acuerdos que estos países pueden llegar a tener.

Como suele suceder en estos casos, la agenda de la propiedad intelectual vuelve a ser uno de los temas más importantes en las negociaciones. Si bien países como Nueva Zelanda han tenido una posición de relativo equilibrio, la semana pasada se filtró la propuesta del Estados Unidos sobre la materia, el que no sólo pretende ir más allá de lo establecido en los tratados bilaterales sino que en ciertos casos excede incluso los polémicos estándares del ACTA. Entre otras cosas, se propone:

  • Aumentar los términos de protección de 70 años luego de la muerte del autor (lo que ya es un absurdo exceso) a 95 años en el caso de los fonogramas.
  • Criminalizar la elusión de medidas tecnológicas de protección yendo muchísimo más allá de lo establecido en los «tratados internet» de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.
  • Establecer un sistema de responsabilidad de prestadores de internet que va más allá no sólo de la nueva legislación chilena sino también de la nefasta DMCA. De esta manera, se pretende no sólo aumentar penas sino también establecer medidas de identificación de supuestos infractores, bajada de contenido y desconexión de internet.

Estas medidas no sólo van en contra de los ya elevadísimos estándares en materia de protección que tiene Chile luego de la firma del TLC con Estados Unidos, sino que además obligaría a establecer legalmente medidas de dudosa constitucionalidad y que atentan contra el ejercicio de derechos fundamentales especialmente en internet.

Chile no debería aceptar ni negociar medidas que afecten derechos fundamentales de sus ciudadanos bajo el pretexto de proteger un sistema de propiedad intelectual defectuoso, anquilosado en el tiempo y que por lo demás reporta dudosos beneficios para la industria local. Por el contrario, los esfuerzos por tener un mejor sistema de derechos de autor por parte de distintos grupos de la sociedad civil que se vio reflejado en la última reforma legal debiera ser un elemento decisivo para que nuestro gobierno haga una apuesta madura y potente hacia el fortalecimiento de los equilibrios involucrados, que potencie y no ahogue el acceso al conocimiento y la innovación.

Arcade Fire, el secreto de nuestro éxito

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Arcade Fire are now one of the biggest live acts in the world. It’s not all about record sales. It’s about making great records and it’s about building a loyal fan base. Ther band make great albums, they’re not a radio driven singles band. On top of that, they own their own masters and copyrights and are in complete control of their own destiny. Things couldn’t be better.

«Arcade Fire es hoy por hoy tiene uno de los shows en vivo más grandes del mundo.  Y no es por las ventas de discos. Es por hacer grandiosos discos y construir una base leal de fans. La banda hace buenos discos, no hacen discos para insertar singles. Además de eso, ellos tienen propiedad sobre los masters y derechos de autor y están en completo control de su destino. Las cosas no pueden ser mejor.»

(Scott Rodger, manager de la banda)

Fotografía de Phil King, CC:BY

El reglamento de la ley es mejor para la neutralidad

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Lo que sigue es una columna escrita para la web de la ONG Derechos Digitales.

§ §

A mediados del año 2010, publicamos nuestras dudas respecto de la entonces recién promulgada ley de neutralidad de la red. Pese a la euforia inicial, acrecentada por la idea de ser la primera legislación sobre neutralidad de la red en el mundo, la normativa que modificaba la Ley General de Telecomunicaciones (LGT) mostraba una serie de problemas, además de entregar muy amplia discrecionalidad al ejecutivo al momento de redactar el reglamento de la ley. Varios meses después, con el reglamento a la vista, se hace necesario volver a analizar cómo los principios de neutralidad se ven o no insertos en la normativa y si, en definitiva, es o no una reglamentación que impida la discriminación entre tipos de contenidos y aplicaciones por parte de los prestadores de servicios de Internet.

El reglamento establece una regla general, de la misma forma que lo hace el artículo 24h a) de la LGT, negando a los ISP la posibilidad de intervenir “arbitrariamente” en el uso de Internet por sus usuarios. A continuación, establece en el Artículo 8º ciertos casos en que se puede vulnerar el principio de neutralidad, señalando que los ISP podrán llevar a cabo medidas de gestión de tráfico y administración de red siempre que ello no tenga por objeto afectar la libre competencia. En dicho caso, agrega el inciso segundo, ello deberá ser informado previamente a los usuarios.

Adicionalmente, el inciso final del Artículo 8º -en una confusa redacción- indica qué considerará como acción restrictiva a la neutralidad, entendiendo como tal aquellas medidas de gestión de tráfico y/o de administración de red que tiendan a bloquear, interferir, priorizar -entre otras acciones- el acceso a servicios, aplicaciones y contenidos de la red no informadas a los usuarios o bien ejecutadas de manera arbitraria o discriminatoria. Finaliza el artículo indicando que entenderá por arbitraria y/o discriminatoria aquellas acciones que apunten a un tratamiento injustificadamente diferenciado entre proveedores de aplicaciones y/o usuarios.

Cabe destacar que publicado el reglamento, se extraña un proceso más participativo en su redacción –como ha sucedido en otras áreas-, toda vez que es un texto complejo, lleno de tecnicismos pero crucial para el desarrollo de Internet en el país. Una participación abierta de diversos actores sin lugar a dudas habría evitado algunas lecturas apresuradas y habría permitido tener un texto más rico y consistente.

Con todo, si bien siguen existiendo normas problemáticas, como la referencia a las actividades de carácter “legal” o la débil mención a la protección de los datos personales de los usuarios, ello no parece ser producto del texto del reglamento, sino de inconsistencias que ya están presentes en el texto legal. Es decir, de las carencias aún existentes en la regulación de la neutralidad de la red en Chile, no se colige que el texto del reglamento sea un paso atrás, sino por el contrario: la determinación clara de aquellos actos que se consideran “arbitrarios” (mucho más acotado que lo esbozado por la ley), y la exigencia a todo evento de información previa sobre los actos contrarios a la neutralidad autorizados por ley, hacen pensar que estamos dando un paso adelante hacia la consagración de un principio fuerte de neutralidad de la red en Chile.

Libro Internet, Copyright y Derecho: Opiniones Contingentes

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Siempre cuento que si le pidieran a mi madre que describiera aun ligeramente lo que hago para ganarme la vida, la pondrían en una situación incómoda. Bueno, una de las cosas que hacemos en ONG Derechos Digitales es escribir cosas y publicarlas.

Mañana Jueves 13 de Enero tendremos la oportunidad de lanzar nuestra última creación. Es un libro que hemos denominado «Internet, copyright y derecho: Opiniones contingentes” y que consiste en una serie de columnas que escribimos con Alberto Cerda sobre temas relacionados con el derecho y la tecnología. Es un texto de aproximación sobre temas de alta complejidad pero de directa relación con el interés público. Lo que intentamos hacer allí fue concebir artículos para la lectura breve que provoque una pasajera reflexión siquiera acerca de las nuevas y las viejas ventajas y problemas que las tecnologías, e Internet en particular, ocasionan a nuestra existencia.

Yo estoy particularmente orgulloso de su existencia.

Mañana en nuestra querida Facultad de Derecho de la Universidad de Chile lanzaremos este libro gracias al apoyo de los amigos del CEDI y comentarán el libro Alejandro Barros (ex Secretario Ejecutivo de la Estrategia Digital y actual director de ACTI) y Salvador Millaleo (profesor de derecho UDP). Será a las 18:30 horas y, además de tener el libro a precio rebajado, dicen que habrá vino de honor para los asistentes. Estoy seguro que varios de los lectores del blog les interesaría asistir. Si lo desean, les ruego confirmar al correo cedi@derecho.uchile.cl.

Mirko Macari sobre HidroAysén y El Mostrador

Muchos se alarmaron con la publicidad de Hidroaysén que repentinamente comenzó a mostrar el periódico electrónico El Mostrador. Algunos, de hecho, intentaron hacer cruces y relacionarlo con la partida de la periodista de medio ambiente a la competencia.

Mirko Macari, director de El Mostrador, escribe una editorial para hacer frente al tema pero termina diciendo un par de verdades respecto del estado actual del debate público en Chile. Les recomiendo la columna completa y comparto un extracto del final.

(…)

El punto es que este no es un hecho aislado sino uno de los síntomas más nítidos de la decadencia de la discusión pública en Chile, convertida en un espacio sin espontaneidad ni alma, donde todos recitan clichés y frases huecas calculadas por asesores bien pagados. Un lugar donde nadie está dispuesto a dejarse convencer, ni a escuchar, ni menos seducir.

Y aunque uno esté cada vez más viejo y por lo mismo crea cada vez en menos cosas, en lo que sí sigo comulgando a pie juntillas es en el periodismo que cuenta buenas historias sin calcular objetivos. En el periodismo que se hace sin razón de Estado, en el periodismo que renunció a cambiar el mundo, pero quiere comprender los procesos. En el oficio que se resiste hasta el final al guión de los buenos contra los malos y tiene clara conciencia de sus limitaciones y falibilidades. Que vive feliz en la incertidumbre y se niega a disparar desde una trinchera preestablecida, como lo fue la prensa partisana del siglo XX.

Sorry si los decepciono pero no escribo calculando la huella de carbono del notebook. Perdón si duermo tranquilo y no tengo pesadillas por el duopolio ni me deprimo por el avance de las transnacionales. Excúsenme si abuso de mi libertad de responder.