Fin de un ciclo

muppets en san pedro

Hace un par de meses tomé la decisión de renunciar a la dirección ejecutiva de Derechos Digitales.

Quienes me conocen saben que Derechos Digitales me ha acompañado en mi vida profesional desde el 2003, apenas saliendo de la Facultad de Derecho. Sin tener muy claro lo que quería hacer en la vida, tuve la suerte de encontrarme con Daniel y Alberto, con quienes compartíamos la idea de construir algo que cambiara el eje de la discusión en Chile en materia de derechos y tecnología y se nos ocurrió que la mejor forma de hacerlo fuese constituir una corporación. Así nació Derechos Digitales.

Pasaron los años y hoy DD es algo muy distinto a lo que pensé que sería cuando empezamos esta aventura. Durante muchos años la pregunta era la de la sustentabilidad diaria dado que durante años trabajamos de manera voluntaria. Hoy trabajan más de quince profesionales de cinco nacionalidades diferentes y el trabajo que hacemos tiene -o queremos que tenga, al menos- un alcance regional y no sólo con un foco en Chile.

 

Hay pocas cosas que me hacen estar más orgulloso que el trabajo que he tenido la suerte de liderar en DD. Me da orgullo donde estamos, pero principalmente donde estaremos mañana. Me llena de satisfacción saber que lo que comenzó como una idea de hacer algo hoy tiene forma, un nombre y un prestigio; me llena de orgullo las redes de las que somos parte y la inmensa cantidad de activistas que he tenido la suerte de conocer a lo largo de todos estos años. Muchos de ellos hoy son parte de mi grupo de amigos más cercanos. Derechos Digitales y mi vida están unidos de manera irreversible.

Quiero agradecerle a mis amigos Alberto Cerda y Daniel Álvarez por haber hecho juntos un equipo de lujo al que siempre me imagino volviendo. A todos mis compañeros con los que trabajo hoy y también con los que trabajé en el pasado y con quienes aprendimos equivocándonos, la mejor manera de crecer.