Para el registro

Hoy sentí el mismo aroma a tiza que sentía en la Escuela Platón D 284 de Quinta Normal. A las dos cuadras, sentí ese olor que traían los juegos y cassetteras nuevas del Atari 800Xl que tanto me gustaba. Primera conclusión, hay que salir más seguido en bicicleta por Providencia más allá del área casa-oficina. Segunda conclusión, a veces uno es tan conservador, tan feliz con ciertos recuerdos claves. Con tan poco, en definitiva.

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7 Comments

  1. Aww
    me pasa con las cabritas de maíz saladas del cine Hoyts y recuerdos de mi padre 🙂
    supongo que es porque soy más joven…

  2. Sí, eso de los recuerdos que te golpean sin avisar la lleva. No recuerdas porque quieres recordar, sino porque hay algo que, derepente, trae a la mente algunas cosas, olores, miradas, caras, etc. Un recuerdo que vuelve sin pedir permiso.

    A propósito,¿por qué conservador?

  3. El aroma de los cassettes de Atari nuevos es un gran recuerdo. Incluso, el otro día escuché algo similar al sonido emitido mientras cargaban y me trasladé inmediatamente a finales de los 80.

    Felicidad pura.

  4. Claudio… de paso te tiraron todo lo que se llama el carné (“supongo que es porque soy más joven…”).

  5. Claudio, y con el último comentario, le reenviaste el viejazo a los que pasamos los 30 y nos creemos “kiddult”

  6. Es impactante como los olores evocan recuerdos que estaban fondeados en el sub-subconsciente. A mi me pasa cuando paso por Exequel Fernandez, en el barrio industrial, hay un olor que me recuerda la casa de mi abuelo donde pasaba los veranos (no, no la de Heidi).

    El olor es más fuerte que las imagenes.

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