Los artistas del mañana y el derecho de autor del futuro

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Hace un par de semanas, la sociedad de gestión de derechos colectivos española (SGAE) anunció la creación de la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos, la cual pretende representar dos intereses, en principio disímiles, en pos de lograr una adecuada protección de los derechos de los autores frente al florecimiento de la piratería favorecida por la masificación tecnológica. La creación de este tipo de organizaciones, bajo el alero de las sociedades de gestión no es un caso aislado, y se han creado grupos similares en otros países, como Chile, sin ir más lejos.

Lo anterior da muestra de una extraña relación entre dos de los grupos de interés involucrados en la regulación de los derechos de autor. Pareciera ser que, al contrario de lo que uno podría suponer, los intereses de los miles de artistas y creadores se identifican con los intereses de las transnacionales discográficas de la música y del software; que Adobe y Microsoft levantan las mismas banderas que nuestros artistas plásticos y poetas. Pareciera que súbitamente somos testigos de un milagro, de un momento mágico, donde quienes han negociado condiciones nefastas para los artistas durante décadas se transforman en el brazo derecho de la creación de cultura.

La regulación actual de los derechos de autor, a niveles internacional, regional y local, responde a una importante y triste tendencia, que pretende acrecentar progresiva y violentamente unos derechos que fueron pensados para proteger al autor en los tiempos del mundo analógico en detrimento de los derechos de acceso. Es que los derechos de autor no son sino monopolios de explotación exclusiva por un lapso de tiempo. Como sociedad creemos que la creación intelectual es algo importante para nuestra cultura, y por ello inventamos estos derechos, para que nuestros autores puedan explotar comercialmente sus obras intelectuales por un tiempo determinado. Pero esta garantía ha sido entregada a los autores en el entendido que sus obras intelectuales circulen a través del público. Si el autor mantiene sus obras escondidas en un cajón con siete llaves, no tendría sentido alguno que lo beneficiemos con este monopolio de explotación exclusiva.

Lo cierto es que esta tendencia mundial hacia la sobreprotección de los derechos de autor ha llevado a la creación de titulares sui generis de cierto tipo de derechos y a la amputación de las excepciones y limitaciones a los derechos de autor, que pretenden equilibrar el interés de los autores con el interés del público, de todos nosotros. Esto explica que, si analizamos las normativas de la región, veremos un número críticamente insuficiente de excepciones, que supone que muchas de las actividades que diariamente realizamos en Internet se tornan ilegales. Que en ciertos países el acto de transformar las canciones de un disco compacto a un archivo digital o la digitalización de libros con fines de recuperación patrimonial que hacen bibliotecas sean actos de piratería.

Esta regulación la verdad es que dista de proteger a los autores. Una regulación desequilibrada, que no responda a las necesidades de la sociedad de la información, además de perjudicar al público termina perjudicando a nuevas formas de creatividad que se ven facilitadas por la tecnología. Cada día que pasa se avanza en la superación de la denominada brecha digital, que permite además de otorgar acceso a miles de personas que de otra forma no tendrían cómo acceder al contenido que se ofrece en la red, la creación de obras intelectuales a un costo infinitamente menor de lo que sucedía en el mundo analógico; hoy no es necesario tener un piano de cola para poder escribir obras musicales y cada vez es posible acceder a cámaras fotográficas a más bajo precio, las que permiten generar fotografías y por tanto crear obras intelectuales. Pero mientras la tecnología apunta hacia la apertura, esta regulación desequilibrada apunta hacia el control.

Artistas como Warhol o Duchamp, que cambiaron la forma de entender las artes plásticas en el siglo XX lo hicieron lejanos a las rígidas formas que impone la creación cultural de este derecho de autor desequilibrado. Así, hoy artistas que hacen mashups, collages o artes integradas a través de tecnología son denominados también piratas por una regulación que está lejos de querer proteger la creatividad, sino que pretende proteger una determinada industria cultural bajo el nombre de los artistas.

En este contexto, son las entidades de gestión colectiva en conjunto con la industria multinacional de la cultura y el software las que llevan adelante un discurso anticuado y punitivo respecto de cómo debiera ser el derecho de autor del futuro. Mientras el mundo ve oportunidades y acceso, ellos parecen ver piratería, destrucción y ciertamente menos dinero para sus arcas. Probablemente azuzados por los mismos, es común ver connotados creadores rasgar vestiduras por una nueva regulación que -según ellos- destruirá la cultura y a los artistas, exigiendo con histeria más protección de sus derechos, cueste lo que cueste, y abogando por subir al paredón a quienes pretenden un sistema más justo y razonable.

Pero la verdad de las cosas es que la necesidad de tener un derecho de autor equilibrado dista de ser una necesidad sólo del público. Debe ser una necesidad para el público, para los nuevos creadores y para los nuevos emprendimientos. Mientras la tecnología supone grandes oportunidades de desarrollo y avance de las ciencias y de la distribución de las ideas, algunos lo enfrentan poniendo obstáculos en el camino, parecen preferir avanzar con las anteojeras de un caballo de carreras, evitando observar el flujo de información, acceso y oportunidades que presenta la tecnología para el futuro de la innovación y de la creatividad.

Columna escrita originalmente para Terra Magazine.

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42 Comments

  1. Lo peor de todo es que aquellos “artistas” que luchan por establecer regulaciones y leyes tipo CANON, son en su mayoria mediocres creadores que nunca han trascendido con sus obras y creen que es un derecho imponer impuestos que subsidie su artistico modo de vivir.

    En el caso de la musica por ejemplo, el hecho de que los artistas ganen el 5% o menos del valor de un disco, lo cual es una burla, es culpa de los mismos artistas que se venden a las grandes compañias, quien son los que realmente se enrriquesen. En ese sentido, la gente comun no puede hacerse cargo de que estos artistas no ganen dinero con sus obras, ni los artistas pueden excusarse en que la pirateria es la que los deja sin ganancias. Un verdadero artista de calidad llenara conciertos siempre y la difucion de su obra vendra dada por la mejor de las publicidades que es la difucion que hace el propio publico que los sigue.

  2. claudio, se agradecería una columna tuya sobre la campaña TRATO JUSTO de la SCD y otros artistas. La cobertura en diarios es pésima y no comprendo del todo lo que se discute.

  3. Lo siento mucho pero traigo un jarro con agua justo en medio de una fiesta.-

    He notado que tu problema radica en que usas “anteojeras de un caballo de carreras” y no quieres ver y equilibrar lo que es justo.

    Dices:

    “Si el autor mantiene sus obras escondidas en un cajón con siete llaves, no tendría sentido alguno que lo beneficiemos con este monopolio de explotación exclusiva.”

    Lo único que corroboro con tu escrito es que tienes trauma con el dinero y te cuesta creer que la gente lucre con el arte o con la creación en general. (A veces hasta dudo que seas abogado como dice tu perfil).

    Si el autor mantiene sus obras escondidas, ¿¿¿con qué poder mágico se verá beneficiado???
    ((Obvio, pensando que el impuesto a las nuevas tecnologías no sea acogida))

    ¿En qué te perjudica que el creador mantenga sus obras guardadas o lo dices por despecho?

    Dices:
    “Mientras el mundo ve oportunidades y acceso, ellos parecen ver piratería, destrucción y ciertamente menos dinero para sus arcas.”

    ¿¿Y tú no ves la piratería y menos dinero para el creador?? ¿O a ti te interesa que sólo el “vendedor de cuneta” se vea beneficiado?

    Y tampoco manipules la (des)información. El hecho que artistas/creadores quieran vender sus productos están en su derecho. Nadie tiene prohibido a un artista/creador no vender su producto y ofrecerlo gratuitamente, ¿o lo están?

    ¿A alguien perjudica que un artista/creador quiera vender su producto 100% más caro que el resto? ¿Lo obligamos a regalarlo?

    Si quieres jugar con tu CC, hazlo y se feliz. Pero no impongas tu verdad por sobre los que estamos fuera de la sociedad ((porque incluso te arrogas el derecho de excluir de la sociedad a los que piensan distinto a ti)) contando la mitad de la historia y llamando a la masa.

    Pero independiente de todo esto (de que haya en este mundo gente que piensa distinto), es entretenido ver el cómo se puede llegar a un acuerdo entre seres que postulan la misma filosofía social. Aunque sea difícil porque es la forma de hacerse entender de los izquierdistas, Sólo espero que durante los alegatos nadie salga lastimado físicamente.-

    Me guardo el frasco con agua para no arruinar la fiesta.-

    Pues sigan que nada ha pasado-

  4. Pero Raul, si bien yo estoy en desacuerdo con la complacencia con la que Claudio trata a las compañías de telecomunicaciones -y que me caiga un rayo si alguna vez he visto a un artista con un arca de dinero- puedo discrepar con respeto y hasta con cariño, y así podemos conversar y quizás darnos cuenta de que en algunas cosas estamos de acuerdo. Con descalificar la calidad profesional de Claudio o su relación con el dinero, crees que logras algo?

    Pero volviendo al tema con el cual nos convoca Claudio, la reflexión que yo quiero aportar es que hay que tomar a la SCD por lo que es. Su campaña, sea de desinformación o información, es la legítima proclama de un sector gremial. Hay que entender que esta y otras entidades similares no representan necesariamente a todos los músicos, actores, escritores, etc. La campaña que ha montado la SCD, entidad de la cual soy socio pero que no me parece que me represente, es tan patética y manipuladora como los noticiarios de Chilevisión. Es la desesperación, los directivos están reaccionando ahora-mal y tarde- a algo que algunos venimos diciendo hace años.

    El lugar de la SCD podría fácilmente ser tomado por alguien que represente a los creadores entendiendo los nuevos paradigmas de la tecnología, economía y sociabilidad. Pero en este país de juguete, la masa crítica que los creadores tendrían que tener para poder hacerle el peso a las compañías de telecomunicaciones, que hoy lucran con la producción de artistas sin hacer aporte o compensación alguna, no la tiene ni la SCD, menos la tendrá un grupo más pequeño de creadores.

    ¿Será entonces una batalla perdida, la de la SCD en representación de los artistas contra los compañías de telecomunicaciones que revenden su contenido? La respuesta quizás sea que si y que no:

    Si, porque la SCD en realidad no está representando a los artistas. Y no, porque al parecer la última palabra sobre estas cuestiones se dirá en otros mercados, que no son de juguete, donde las legislaciones y las democracias son un poco más funcionales al centralismo, y tanto los creadores como las empresas que forman la industria cultural tienen masa crítica. La explicación de lo que estoy diciendo, la daré con más detalle en canal.cl , esto ya está demasiado largo para un comentario.

    Salu2.

  5. @Marisol y Mika,
    La respuesta pasó de ayer. Pero siempre es mejor comer algunos platos fríos. El lunes habrá algo más en http://www.tratojustoparatodos.cl 😉

    @Ignace Rodriguez:
    Primero, do not feed the troll 😉

    Me parece interesante lo que dices respecto a la campaña de la SCD que sí es de desinformación. Si te fijas en sus comunicados, todos anónimos, verás sólo ideas vagas e imprecisas respecto de cuestiones que incluso algunas de ellas ni siquiera han sido propuestas en el Congreso. Eso es lo que a mi más me llama la atención, las mentiras.
    Sólo por dar un ejemplo, dicen que la ley ha sido hecha “a espaldas de los artistas”, cuando si uno revisa las actas de todas las reformas que se le ha hecho a la ley a partir del año 92, en todas ha tenido que ver la SCD, incluyendo a sus directivos como asesores ministeriales. Más aún, de la sola revisión de las actas de las reuniones de Senadores y Diputados podrán ver que si hay una institución representada allí (de hecho me consta que viajan en comitiva especialmente al efecto) es precisamente la SCD.

    Por otro lado, insistes con el asunto de las compañías de telecomunicaciones. La buena noticia, es que la SCD está cuadrada con ese asunto, adaptando el lenguaje en contra de esas “transnacionales” que “lucran” con el trabajo de los artistas. La mala noticia, es que eso es falso. El mismo estudio que “cita” -bueno, es un decir- la SCD en sus pataletas explica que sólo en Alemania, el tráfico dentro de redes P2P de archivos musicales es de un… 9,19%. El que no necesariamente incluye *sólo* archivos ilegales.

    En fin, lo importante de todo esto es que por primera vez la reforma a la propiedad intelectual sea algo en lo que todos tengamos opinión y no sólo las entidades de gestión que dicen representar a los artistas de Chile y no tienen más de 4.500 miembros. Y que discutamos con cifras en mano y principalmente con ley en mano. Porque una cosa es decir lo que *yo creo o me han contado que la ley dice* y otra lo que efectivamente dice.

  6. Al terminar de leer, no puedo dejar de imaginar que no queda mucho para que mientras la producción de contenidos se masifica aún más, la posibilidad de disfrutar –legalmente– de los contenidos producidos por otros va a ser mínima (lo que, claro, terminará por mermar la capacidad de producir nuevos contenidos)… o sea, es como si todos tuvieran un canal en YouTube, pero nadie pudiera ver los videos de los demás.

  7. Hola Claudio, je, qué torpeza entonces la de la SCD porque hay estudios que citan porcentajes no sólo mucho mayores, si no inversos a lo que dices, cercanos al 90%, en las conexiones domiciliarias.

    Lo que yo estoy esperando es que -ya que no soy un experto en materia legal- alguien que si lo sea me pueda explicar con peras y manzanas la fundamentación de la excepción. Vale decir, por qué, si restaurantes, canales de TV, radios, espectáculos públicos y otros usos lucrativos pagan por revender acceso a propiedad intelectual, no han de hacer lo mismo las empresas que proveen el acceso vía Internet.

    Un amigo me mencionó que el proveedor Internet no decide el qué, cómo, cuándo, cuánto y dónde, pero no veo en qué eso afecta la cuestión; lucro en la cola corta o lucro en la cola larga, pero lucro igual. Además, de manera más indirecta pero la audiencia y sus gustos inciden en la programación de los medios tradicionales.

    Y te prometo que mi preocupación no es por las pequeñas regalías que recibo de vez en cuando a través de la SCD, es porque creo que todo el quehacer cultural se puede ver afectado si hay tanta desprotección de la propiedad intelectual, en relación a las empresas de Internet, el canal de distribución que va terminar siendo el predominante, si es que no lo es ya.

    Felipe, la producción de contenidos no se masifica más o menos con los cambios de legislación, y la cantidad de horas hombre involucradas en la producción de -por ejemplo- fonogramas, no ha variado significativamente. Si antes podías grabar con una guitarra y un cassette, ahora lo puedes hacer con un softsynth y un computador. Como dijo el gran filósofo Beto Cuevas: “It’s the same”.

    Lo que si ha cambiado enormemente en los últimos años es la distribución. Antes era lenta y cara, y la manejaban los medios tradicionales, los sellos discográficos y cadenas de tiendas físicas. Hoy la distribución es mucho más rápida y directa, a través de redes p2p en la Internet, y si bien existe una ilusión de gratuidad, los usuarios pagan a su proveedor de acceso (por ejemplo Telefónica, VTR, etc.) para acceder a dicha cadena de distribución.

  8. Agradecería mucho que tanto el estudio mencionado por Claudio Ruiz como los que menciona Ignace Rodríguez llevaran sus respectivos enlaces, para conocerlos de forma directa y en profundidad.

    Saludos.

  9. Esta nota en El País indica que “según los operadores telefónicos, el P2P supone ya en España entre el 75% y el 85% del tráfico total de Internet”. La nota también cita datos del Observatorio Europeo de Información Tecnológica, la Fundación France Telecom España y la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación. (fuente)

    Nótese que eso era en octubre del 2006. En comparación, mediados del 2005 se estimaba el p2p hacía un 60% del tráfico total de la ‘net. La tendencia es evidente, el tráfico se ha de haber incrementado significativa en dos años. Pero los proveedores de acceso -enfrentados a una situación similar a la de los de acá- ya no dan a conocer cifras muy precisas, presumiblemente por temor a que sean usadas en su contra.

    No logro encontrar el estudio que indicaba que -tratándose de conexiones domiciliarias en España- la descarga vía p2p superaba el 90%. Fuentes al interior de un proveedor chileno, que naturalmente no puedo revelar, me dicen que acá es un poco menos del 80%. Sin embargo, esa es sólo una cuestión cuantitativa, sea un 70% o un 90%, es tráfico de contenido que mayoritariamente no se está descargando con consentimiento o debida compensación a sus autores, mientras los usuarios estamos pagando -y no poco- por dichas descargaras.

  10. @Ignace:
    Seguro, estudios hay de todos. Las cifras son para manipularlas, decía alguien por ahí.
    Respecto de tu inquietud, me parece que la pregunta es incorrecta. La pregunta debiera ser por qué debieran pagar las empresas de telecomunicaciones por *eventuales* infracciones a la propiedad intelectual.
    En otras palabras, y tal como se lo dije a Denisse Malebrán hace algún tiempo acá mismo, si lo que la SCD quiere es que todos paguemos un plus por nuestras conexiones a internet para que vayan a parar a los artistas, entonces que esto vaya de la mano con una excepción amplia para usos privados no comerciales por parte del público. Si eso es lo que propones, dime hora y lugar para ir a firmar.

    @Claudio Gutiérrez:
    El estudio lo encuentras acá.

    En cualquier caso, no nos gastemos todavía. El lunes lanzamos http://www.tratojustoparatodos.cl y publicaré un par de artículos sobre el tema en particular. Lo importante es que todos discutamos con altura de miras.

  11. Concuerdo en que las cifras de todos lados al final son sólo interpretaciones concretas e interesadas de la realidad.

    Ahora, lo del 80% que dice la SCD, viene calcado de la SGAE de España, que a inicios del 2007 lanzaron la misma campaña para cobrarle a las malvadas transnacionales de Banda Ancha.

    Tres observaciones al respecto:

    1) Las afirmaciones vertidas por algunos artistas explotan el resentimiento social de algunos contra las multinacionales (de hecho lo consiguieron con algún senador), al referirse a las monstruosas multinacionales que cobran 500 millones de dólares al año por la conexión a internet cuando lucran con el trabajo de los artistas, y que hacen un terrible lobby al respecto.

    Personalmente trabajo siguiendo la discusión parlamentaria en vivo y en directo, y no he visto a ningún ISP (ni telefónica ni vtr ni ninguno) haciendo lobby, como afirman esos pobres artistas.

    Sí he visto en TODAS las reuniones a la SCD y he visto como llevan artistas a cada sesión parlamentaria, algunos de ellos emparentados con prominentes políticos nacionales, y les pasan papelitos a los senadores para ir influyendo “on the fly” en sus votaciones y opiniones. Sinceramente eso me da lo mismo, pero que no salgan a llorar cuando otros hacen presuntamente lo mismo.

    Por lo demás, no veo el problema en que todos hagan lobby por lo que les interesa, menos cuando el lobby de esos “algunos” termina beneficiando a la población.

    2) No entiendo por qué algunos asumen que los ISP lucran con las obras, cuando sólo prestan la conexión y nosotros pagamos por acceder a una red de redes. De eso se trata internet.

    Tal vez la promesa de acceso a obras pueda ser un argumento publicitario implícito, como lo es la venta de un auto deportivo que puede correr a mayor velocidad que el límite legal. ¿Pero Acaso hacemos responsables a Ferrari por las infracciones que cometen los conductores de esos autos?.

    Internet es un metamedio, y quienes te conectan no deberían ser responsables por lo que transita en sus redes. Para eso algunos sirven los contenidos en sus redes y ellos son los responsables de lo que circula por la red.

    Acá las responsabilidades podrían ser de quien sube los archivos, o de los prestadores de contenido pero no de quienes brindan conexión. Las responsabilidades son del que manda el mensaje y no del mensajero. No matemos al mensajero ni pidamos que el mensajero verifique cada dato, eso sería matar la neutralidad de la red (y violar nuestra intimidad).

    Si le cobramos al mensajero un impuesto por la supuesta ilegalidad de lo que transita por sus redes no es una solución coherente, menos cuando no existe un permiso explícito como el que refiere Claudio, sería solucionar a medias el problema con un impuesto que favorecería a algunos mientras los ciudadanos no ganamos ningún derecho nuevo.

    Insisto en este punto porque parte creciente del tráfico actual se refiere a aplicaciones de video sobre flash, como youtube, que tienen un proveedor conocido que debería -y muchas veces es- responsable por los contenidos. El p2p tampoco funciona sólo y tampoco es siempre ilegal.

    La falacia en este punto es asumir que actualmente vulneramos a los artistas con internet, y eso no es culpa de internet misma. Culpan a internet como don Otto culpa a su sofá.

    3) Volviendo sobre 1), se ha dado a entender (no hay propuesta concreta) que (en la SCD) quieren que se cobre a los ISP por el pirateo efectuado en sus redes, para que no lucren con los contenidos ajenos, y esos 500 millones de dólares. Ese cobro lo terminaríamos pagando nosotros.

    En primer lugar esos 500 millones de dólares no sé si son ciertos, lo que sí es cierto es que son ingresos de los ISP y no utilidades. A la SCD siempre le ha gustado cobrar su tajada sobre ingresos o utilidades brutas, como si fueran accionistas del negocio. Si no pregúntenle a las radios en los 90 cuando les quisieron hacer tal cobro, y el resultado que obtuvieron fue una condena del tribunal antimonopolios.

    En segundo lugar si se les cobra no descuiden que ese costo sería rápidamente traspasado a los consumidores (economía básica), y toda esa perorata de que paguen las ISP en realidad termina siendo que paguen los consumidores. Obviamente nunca se dirá en público pero ese termina siendo el resultado de cualquier impuesto o canon que se implanta. Otra barrera para que internet penetre más en la población por los precios prohibitivos que tiene para algunos (sí… no todos tenemos internet ni computador).

    En resumen: cuando en el persa venden cosas robadas, no van a detener al dueño del persa, van donde los que venden esos objetos, si es que son robados. El caso de internet no es muy diferente.

    p.s. mil disculpas a todos por lo largo del post y mi falta de nettiquete. si al dueño del blog, lo corta y pongo el presente post en mi blog propio. 😉

  12. Sobre los argumentos aquí desplegados en contra de los autores cabe puntualizar brevemente lo siguiente.

    1_Efectivamente los autores y artistas, tanto en el mundo como en Chile, nos estamos organizando para defender un trato justo respecto a nuestros derechos y a la circulación de nuestras obras via internet. No es justo que esta acción, legítima, y que corresponde a la participación ciudadana, sea objeto de comentarios despectivos. Es beneficioso que los ciudadanos se organicen e intervengan en el debate público.

    2_ Los intereses de los autores y artistas coincidirán a veces con los de los usuarios, a veces con los de la industria, a veces con los del poder político, etc. Cuando un libro es fotocopiado de manera masiva pierden a la vez la editorial y el autor: pero ello no convierte a los autores en editoriales, existiendo por cierto otros aspectos en los que estarán ambos enfrentados en sus intereses respectivos. Creo que para actuar en el debate público es preferible abandonar las simplificaciones. Cuando en algún aspecto de una relación común todos ganan un poco y nadie es maltratado no se trata de “extrañas coincidencias” sino de acuerdos.

    3_Sobre lo que se llama la “triste tendencia que pretende acrecentar progresiva y violentamente unos derechos”, debemos exigir precisión: en nuestro caso, lo que queremos es que nuestros derechos se respeten, eso es todo. Podemos conversar de qué manera hacerlo. Pero no se trata, como se afirma, de que hayamos “inventado” unos derechos. Tampoco se trata de “sobreproteger” los derechos: se trata simplemente de garantizarlos. Los derechos sobre las obras pertenecen a sus autores, tal como el derecho al propio cuerpo pertenece a cada persona o los derechos civiles a cada ciudadano o ciudadana. Las obras intelectuales de quien sea, mías o de cualquier otro autor o artista, pueden circular o no según nos parezca conveniente a cada autor. Si un dibujo que yo hago no es mío me dirán ustedes de quien podrá ser.

    4_ Por las tecnologías digitales la mayoría de los autores y artistas sentimos entusiasmo, sin que ello nos impida seguir amando los antiguos pianos y esculturas en bronce, por qué no. Internet es un gran éxito de la sociedad contemporánea, multiplica el conocimiento, conecta a los países hasta ahora periféricos, y se salta controles ideológicos, comerciales, etc., que antes actuaban sobre la circulación de las obras, sobre todo de los artistas más jóvenes y más diversos. Lo que pedimos los artistas y autores es muy poco: si el tráfico de nuestras obras es un éxito, queremos ser partícipes de ese éxito en lo que corresponde a un autor, que hasta ahora ha sido el 10%. Lo cierto es que en el tráfico global de obras que van y vienen por Internet los autores de ellas perciben algo que se parece mucho a 0. Los artistas queremos estar asociados tanto al fracaso como al éxito de nuestras obras. Eso es lo justo.

    5_ La manera de referirse a las sociedades de gestión colectiva de derechos es francamente inadecuada y desconoce un largo trabajo bien hecho. Los artistas chilenos hemos logrado organizarnos en sociedades de gestión y en un movimiento unitario, después de muchos esfuerzos. Quien ha sido artista o autor sabe lo difícil que es trabajar en condiciones de trato justo con la industria. Contar con estas sociedades nos da fuerza y presencia. Estamos orgullosos de que sean sociedades eficientes, transparentes, participativas, y que no estén sólo en el discurso a favor de la cultura, sino también en los cobros de derechos y también por cierto en numerosos aspectos de la vida artística que las empresas o la autoridad pública no llegan. Sin estas sociedades nuestras familias vivirían peor, los artistas seríamos mucho más maltratados de lo que lo somos en la actualidad, y la creación chilena perdería vigor y volumen. Lo que se respeta hoy en Chile de los derechos de autor se debe en gran medida a estas sociedades y entre ellas especialmente la SCD, que ha sido pionera. Nuestra inquietud hacia el futuro es adaptarnos a los nuevos tiempos y a la cultura digital de manera equilibrada, sin que nadie se quede con lo que le corresponde a los autores. Un ejemplo: nos parece estupendo que los carriers de banda ancha hagan buenos negocios, pero nos parece inadecuado que ese negocio se base en las obras de los artistas y al mismo tiempo quiera desconocer esta realidad marginando a los autores de cualquier ganancia.

  13. Estimado Juan Guillermo,
    De verdad aprecio que te des el tiempo de comentar acá. Estamos de acuerdo en varios asuntos y en otros ciertamente no. Pero me parece que dialogar respecto de estos temas, sin generalizaciones y sin panfletos es una mejor forma de discutir y poner los puntos sobre las íes.

    Mis comentarios a tus puntos,
    1.- A mi me parece clave para la democracia que los actores se pronuncien. Pero que se pronuncien con ideas y sin panfletos, Juan Guillermo. Cuando el que comienza una conversación lo hace con puntapiés a la mesa, lo menos que se puede esperar es una respuesta de quien está al frente.

    2.- Concuerdo en abandonar las simplificaciones. Pero si hay quienes han utilizado las simplificaciones, no son quienes han comentado en este blog, Juan Gullermo.
    Por otro lado, no veo dónde alguien se haya manifestado seriamente a favor de las fotocopias y en contra de los autores. La fotocopia masiva y comercial mata al libro y a nuestra cultura, qué duda cabe. ¿Pasará lo mismo con las reproducciones que las bibliotecas necesitan para conservar libros en franco estado de deterioro? Yo, por lo menos, no veo que sea lo mismo.

    3.- La precisión que me pides te la puedo explicar cuando quieras. La triste tendencia dice relación con la forma en la que los derechos de autor se han configurado históricamente en los últimos 70 años, tanto en Chile como en el extranjero. Sólo dos ejemplos al respecto, porque insisto que es un tema que da para largo. El primero, es que los derechos de autor pasaron a regularse internacionalmente en instrumentos basados en derechos humanos, como debe ser, a pasar a ser regulados en tratados internacionales de comercio y en Tratados bilaterales de Comercio como los famosos TLC. ¿A favor de quien? Jamás del público ni a favor de mayores excepciones, siempre a favor de los titulares que -como bien sabes- no siempre son los autores. Segundo, nunca antes en la historia de Chile los derechos de autor han tenido la conformación que tienen hoy, incluyendo el plazo de protección que hoy es de 70 años post-mortem gracias a nuestras queridas amistades comerciales con Estados Unidos, siendo que la ley de 1970, publicada en las postrimerías del gobierno de Eduardo Frei -que nadie podría decir fue un adalid de las multinacionales- era de 30 años post-mortem.
    Si esto no es una triste tendencia, explíquenme qué es.

    4.- Es justo que los autores sean partícipes de su éxito, qué duda cabe. El que los autores no reciban dinero por la distribución de sus contenidos no tiene que ver con una modificación legal, sino que tiene que ver con que se organicen en pos de lograr mejores condiciones en los contratos de edición que suscriban. Es justo estar asociado al éxito y al fracaso de sus obras. Pero no es justo que el éxito lo disfruten los autores a costa de nuestros derechos y el fracaso lo financie toda la sociedad.

    5.- Lo digo con todas sus letras, me parece que la existencia de sociedades de gestión colectiva es importantísimo para la creación cultural. La existencia de la SCD en Chile, me parece que es un ejemplo de éxito y es una buena iniciativa para autores en Chile.
    Nadie ha puesto en tela de juicio eso. No yo, a lo menos.
    Cosa distinta es cuando uno ve las políticas que se ha intentado imponer en el debate parlamentario, intentando ganar porcentajes dudosos a costa de los consumidores finales, a costa de todos nosotros.
    Si los ISP lucran o no con los derechos de autor, habrá que verlo. Yo personalmente tengo mis dudas. Creo que sostener que Internet y las conexiones se banda ancha son utilizadas por hordas de piratas para descargar canciones de Fernando Ubiergo es una caricatura que dista de tener siquiera algún asidero en la realidad. Internet, además de permitir un sistema de distribución increíble para los artistas y en particular a los músicos -que son quienes con mayor fuerza sostienen los carteles- quienes tienen la oportunidad única para de alguna vez por todas hacerse partícipes de un porcentaje mayor al 6% u 8% con que las discográficas los “premian”. En lugar de dirigir sus arengas a las discográficas que se quedan con el 92% de lo que los fans pagan por un disco compacto, prefieren echarle la culpa al empedrado, al estado y al sillón de don Otto.
    Sillón de don Otto, que finalmente es financiado por todos y cada uno de quienes pagamos por acceso a Internet en Chile. Eso, para mi por lo menos, dista de ser una solución justa.

  14. Me surge una duda respecto del punto 4 de lo que dice Guillermo Tejeda: Si se pretende que a los artistas se les pague debido al uso ilegal que se haría de sus obras al descargarse (y con lo cual los ISPs estarían lucrando), ¿Cómo harán para determinar la forma de repartir esos nuevos beneficios? ¿Serán solamente para los artistas asociados a la SCD? ¿Será por un ranking en orden de popularidad? ¿Se entregará a todos por igual? ¿O habrá un sistema de recuento de cuáles obras han sido reproducidas y en base a eso se hará la repartición de dinero?

    La idea parece interesante, pero la verdad yo no veo cómo podría implementarse sin dar lugar a desajustes e injusticias.

  15. Gamabunta, actualmente la SCD utiliza un sistema de muestreo, para compensar proporcionalmente con un bajo error, pero que nunca es cero, en ese caso el costo del muestreo sería mayor a lo que se recauda) a los autores o titulares. Lo interesante es que -por la naturaleza uno-a-uno del tráfico internet y el enorme volúmen de estadístcias de tráfico que se puede extraer de manera anónima, sería más fácil y preciso el muestreo sobre la Internet que sobre medios tradicionales.

    Hagamos el ejercicio: por un momento asumamos como cierta la cifra de la SCD de los ingresos por US$500M, pero no digamos que un 80% del tráfico es p2p, ni siquiera asumamos que es el 9,19% que menciona Claudio, digamos que sólo un 5% del contenido p2p es sujeto de pago, correspondería a ingresos por US$25M. Imaginemos que la cifra a pagar para licenciar el contenido sea de un 10% sobre los ingresos, vale decir US$2,5M. El costo de un edificio mediano en la comuna de Providencia. Para las compañías, a penas el 0.5% de los ingresos de las compañía de telecomunicaciones sólo por servicios de banda ancha, nada. Pero imaginemos la incidencia que eso podría tener sobre comunidad creadora de contenidos en un país de este tamaño.

    Panchovera, el lobby que hace más daño no es aquel que se hace a vistas del público y la prensa, si no aquel que ocurre en privado, sobre una comida en algún restaurant o en el club de golf. Pero me llama la atención lo que dices al final de tu comentario, inmediatamente me surge la pregunta dado tu ejemplo. En el caso de la Internet y -por ejemplo- la música ¿Quién es el que está robando, el que deja abierto su disco compartiendo lo que ya tiene (y que mayoritariamente ya descargó de la ‘net misma), o el que está cobrando dinero por el acceso a dicha música?

    Pensando en ese ejemplo, me doy cuenta de una realidad bastante curiosa, en la cual no había pensando antes: los proveedores de acceso a Internet no sólo están cobrándole a los usuarios por la posibilidad de que descarguen contenidos, también hay usuarios que están aportando ese contenido tan apetecido por otros, que están pagando por conectarse! Negocio redondo!

    Pero bueno, lo que me gustaría es saber cómo quienes fabrican la materia prima de la sociedad de la información y los exitosos servicios que la habilitan, pueden ser compensados de manera justa por su trabajo. Así como nadie está acusando a la ‘net de estar plagada de hordas de piratas, tampoco los artistas parecen estar pidiendo acciones de las compañías.

    Nadie parece hacerse demasiado problema porque las radios y la TV pagan, en todo el mundo, para compensar por el uso que hacen de material. Ello no parece incidir significativamente en el costo de dichos servicios para usuarios finales, cuando se trata de servicios pagados (radio satelital, TV por cable, etc.).

    Claudio, gracias por el elevado nivel de la conversación que se ha dado. Estaré atento al sitio nuevo, a ver qué se explica y especialmente qué se propone.

  16. @Ignacio Rodríguez:
    Es que tu argumento adolece de un error ab initio. De dos, a lo menos. El primero, es que sea posible o idóneo hacer un muestreo sobre lo que se trafica en Internet sin violar garantías fundamentales como la privacidad. Para saber, por ejemplo, el contenido de las llamadas telefónicas que se hacen desde y hacia tu teléfono celular sólo puede ser pesquisado en ciertos y determinados casos gravísimos que estipula la ley. Y ninguno se trata de cobrar derechos para una institución privada. El segundo error es que dé lo mismo la forma en que se repartiría ese porcentaje a pagar eventualmente por las compañías de telecomunicaciones (acá hay el tercer error que es pensar que eso no va a implicar un costo adicional para el usuario). Y lo digo porque si está tan claro cómo cobrar, ¿por qué no aclaramos por ley también cómo repartir? Y ya que estamos, ¿cómo repartirías eso? ¿Proporcionalmente entre los socios, entre los publishers, entre los editores también? ¿Sabemos qué porcentaje de lo que cobra la entidad de gestión se reparte entre sus socios chilenos? Se me ocurren más preguntas, pero con eso creo que queda claro mi punto.

    Bueno, hay un tercer -o cuarto, ponle- error en tu argumento, que es creer dos cosas adicionales. Una, que “quienes fabrican la materia prima de la sociedad de la información” en Chile son aquellos 4.500 socios de la entidad de gestión. Amigo, la cultura la hacemos todos y hoy todos somos creadores. La otra, que esa compensación es “justa”.

    Como sea, el asunto es tener una discusión como esta entre personas que estén abiertas al diálogo y que todos estemos abiertos a que el otro tenga mejores argumentos que uno. Porque si se trata de discutir la infalibilidad del papa, estamos todos fritos.

  17. No se si ahora tienes moderados los comentarios, o si por una falla técnica se perdió mi comentario anterior, pero aquí voy de nuevo:

    Revisemos entonces cada “error”:

    1: El ejemplo que das con el teléfono es excelente, precisamente porque la compañía discrimina entre tipos de llamadas, que para ella tienen distinto costo, y cobra y paga correspondientemente, sin vulnerar tu privacidad. Error solucionado.

    2: En ningún momento he expresado que “de lo mismo la forma de pagar dichos porcentajes”, mi pensamiento no podría estar más lejos de esa frase. De hecho no vería con malos ojos que dicha labor sea llevada a cabo por una entidad pública, ejerciendo una labor similar a la de las superitendencias, que se ocupan de que los privados no abusen de los usuarios de las ISaPres, las AFPs, etc.

    3: Es un asunto cuantitativo, nadie dice que tiene que ser un tremendo dineral, de hecho podría ser tan poco, que las tarifas no tendrían por qué variar, menos del 0.5% de los ingresos dijimos en el ejercicio. Tu crees que -en base a eso, y con los tremendos márgenes que las telco tienen en Chile- podrían justificar subir los precios? El primer ISP que los suba vería rápidamente a sus clientes pasarse al proveedor de al lado. Si el margen basta y sobre da para cubrir la diferencia, preferirán no subirlo. Naturalmente, puedo estar equivocado en mi estimación, pero no es un tema de fondo. Personalmente, si pagando cl$5k más mensuales tuviera acceso a una biblioteca ilimitada de música, sentiría que vale más que la pena pagarlo. Claro, hoy muchos clientes sienten que ya tienen derecho a ello sin pagar cl$5k, pero yo creo que podemos mantener los precios, y lo digo sin creer en la infalibilidad del papa 😉

    4: Siguiendo con lo cuantitativo, si bien tienes razón en que yo no incorporé al ejercicio la proporción entre contenido chileno y extranjero, ello se podría compensar porque los chilenos reciben pagos por usos en el extranjero, que son supestamente traspasados por las entidades correspondientes hacia los titulares. Similarmente al punto anterior, no lo veo como un asunto fundamental.

    Y aún no parece estar contestada mi pregunta. Pero ya sabes, te tengo fe, y te sigo leyendo.

  18. @Ignacio Rodriguez:
    No, jamás moderaré los comentarios 😉

    1.- No, mal ejemplo. No utilices mal mis ejemplos. El ejemplo que te di dice relación con la posibilidad legal que existe de intercepción telefónica, sólo para casos muy graves. Misma cosa pasa con los correos electrónicos. Los derechos de autor no son tan importantes como para vulnerar una garantía constitucional tan importante como la privacidad, clave para la democracia.

    2.- Bueno, te vuelvo a preguntar: ¿cómo se te ocurre que debería repartirse esa torta? + las otras preguntas.

    3.- Si suben los precios de las conexiones a internet, alguien me tiene que justificar para qué, para quien y cómo. Y todavía no veo que lo hagas. De hecho, no hay quien lo sostenga seriamente en el debate hoy en el Congreso.
    Insisto en lo que dije antes. Si me dices 5 mil pesos, pero con un derecho a usos personales no comerciales correlativo, dime al tiro donde firmo. Estamos de acuerdo. Pero nadie en la industria lo está contigo 🙂

    4.- El punto no es ese. El punto es que tú dices que “quienes fabrican la materia prima de la sociedad de la información” y además dicen que una compensación es justa. Sigues sin contestar.

  19. ¡Lo único que van a lograr si logran que los proveedores de internet paguen a las gestoras de derechos por los contenidos protegidos que se distribuyen en la red es que Jenna Jameson, Asia Carrera, Tyra Banxxx, Nina Hartley, Ginger Lynn, Stormy Daniels, Shane, Jesse Jane, Janine Lindemulder, Sharon Kane, Amber Lynn, Seka, Serenity, Tiffany Mynx, Savannah, Jill Kelly, Silvia Saint, Briana Banks, Sunset Thomas, Savanna Samson, Jessica drake, Bambi Woods y muchas otras se hagan realmente multidultitrulpimillonarias!

  20. Oscar, reconozco que tu argumento es irrebatible, je.

    Claudio, no intentaba tergiversar tu ejemplo, sólo que de hecho he usado el ejemplo telefónico en muchas oportunidades.

    La gracia de lo ‘net es que se trata de conmutación de paquetes y no de conmutación de circuitos, y de una manera multicapa. Entonces, así como en el caso del teléfono, el proveedor no necesita interceptar el contenido de tu comunicación para saber que se trata de una llamada a alguien que está en otra compañía, otro país, etc., porque el número está en una capa y el contenido de la llamada (audio) está en otra, en la Internet se pueden analizar capas y con más detalle, por ejemplo se puede determinar si estás bajando un audio, un video, y si está en MPEG2 o QuickTime, y su duración y peso, sin necesidad de saber si se trata de un video Jenna Jameson o de Wim Wenders. Pero además, al ser una red de conmutación de paquetes y de conmutación de circuitos, de manera paralela se puede saber -mediante análisis de keywords- si los usuarios de un proveedor están bajando más Jenna Jameson que Wim Wenders, o si los videos a los que están accediendo vienen de YouTube o de redes p2p, sin necesidad de identificar el tráfico de cada usuario.

    La repartición de la “torta” yo se la confiaría al sector público, que -aún espero- pueda regular con una ética adecuada. Sospecho que un porcentaje bajo (menor al 5%) de los ingresos por el tipo de tráfico que corresponde, podría ser suficiente para mantener una sustentabilidad razonable, y también sería un número suficientemente bajo para que los proveedores no se opongan y no se afecten sus precios.

    Si te refieres a la torta del valor de cada fonograma, en ese caso podríamos considerar en partes iguales a los autores y productores (que en muchos casos son el mismo, pero a menudo no lo son). El productor de un fonograma, o sea el responsable de financiar su producción, podría pagar a los intérpretes según acuerde, o compartir el porcentaje de producción con ellos. En muchos casos el intérprete es de hecho el productor.

    Sobre tu punto 3, insisto en que los números pueden ser tan bajos que no tendría por qué subir el precio de la conexión. Sea que sube o no, el servicio me daría acceso a ciertos contenidos, teniendo la seguridad de que (a) se están pagando los derechos correspondientes y (b) acceso en las mismas condiciones técnicas prometidas por la conexión: ancho de banda, disponibilidad, anonimato, etc.

    Creo fundamental que una legislación moderna acoja lo que tu dices, vale decir: ya sea porque compré el disco, o las pistas en iTunes , o porque pago la licencia a través de mi proveedor de Internet, tengo el derecho de copiar el archivo resultante a mi reproductor de música, a mi teléfono, a mi PSP, etc.

    Quisiera destacar además que -dada la naturaleza del tráfico IP, es posible determinar estadísticamente cuánto del contenido que pasa por la red de un proveedor viene -por ejemplo- del iTunes Store o del Amazon MP3 Store, y cuánto viene de otras fuentes, para de esa manera no estar cobrando por contenido que ya está licenciado. Un esquema así implicaría crear un registro compartido, donde tiendas en línea o sitios que usen esquemas como el freemium, o que simplemente quieran liberar su fonogramas, agreguen sus dirección IP o nombres de dominio a una lista blanca. Así los sistemas que analizan tráfico podrían fácilmente discriminar el contenido licenciado. Insisto, sin necesidad de vulnerar privacidad alguna.

  21. @Micronauta ¿Y como se haría para discriminar si le estoy mandando una copia de archivo licenciada a un amigo (que implicaría pago de licencia) o a un servidor de archivos remoto que tengo en otra parte (donde no tendría que pagarla, porque el archivo sería para uso personal)?

    La pregunta más que esperar respuesta, es para ilustrar lo complejísimo que es seguirle los pasos a cada movimiento que demos en la red. Demostrar cuando un “movimiento” en la red es legal o ilegal hoy es muy difícil, a futuro lo encuentro más complicado aún, si no imposible. Hacer cobros por licencias a priori es una desubicación, pero a posteriori me parece reaaaaalmente difícil. Creo que una posible solución al tema va más por el lado de reconcebir lo que significa derecho de autor sobre un contenido que es distribuible masivamente que por el lado de sencillamente aplicar el modelo de derecho que ya existe sobre un soporte diferente.

    Tal como los soportes cambian, el derecho creo que no debería ser un concepto estático. Si ves que tienes que inventar 500,000 maneras de resguardar un derecho, es que quizás lo que haya que hacer es reformularlo para que se resguarde más fácil.

  22. Oscar, la respuesta corta sería: estádísticamente.

    Si tu tienes un mp3 que podías descargar legalmente y tu amigo también está conectado a un servicio similar, resultará más rápido y cómodo para ti y para él que le des la dirección desde donde lo bajaste, sencillamente. Independiente de eso, sea que el lo baje o que tu se lo mandes, eso se reflejaría en las estadísticas del proveedor, y se compensaría de manera justa a los que corresponde.

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, el derecho necesita avanzar para ser coherente con la realidad actual. Así, en vez de inventar 500 mil maneras de resguardar el acceso a algo, podemos hallar una manera sencilla de compensar su goce. El cambio del paradigma del control está causando más de un quebradero de cabeza, pero no tiene vuelta atrás.

    Los cobros por licencias a posteriori no sólo no son imposibles, son de hecho la manera en que actualmente se compensa a los autores. Entidades como la SCD hacen un muestreo, e incluso extrapolan ese muestreo a otros medios, lo cual por cierto ha sido duramente criticado en más de una oportunidad, pero bueno esa es otra historia.

  23. @Micronauta Es que ahi, donde aparecen palabras como estadistica o muestreo es donde creo que el modelo de compensacion actual muestra su casi obsolescencia. Hay cosas poco exactas y manipulables, y los muestreos y estadisticas. El dia que el estado decida cuantos impuestos tengo que pagar en base a un muestreo, me hago punk, te lo aseguro!

    Entiendo perfectamente que tiene que haber un sistema de proteccion, compensacion o como quiera llamarselo en este tema. Pero ante un mundo que ha cambiado muchisimo en cuanto a la comunicacion, me parece mucho mas largoplacista (y dificil) reformar el modelo de derecho en si que solo “actualizar” el sistema de cobro. Mucho mas largoplacista.

  24. Pero Oscar, entiendo tu temor, sin embargo el muestreo, en el caso de la Internet, puede ser tremendamente granular y sumamente preciso, mucho más que cómo se estaba funcionando hasta ahora con otros medios.

    Y de hecho los recursos que se asignan con tus impuestos y los míos, están sujetos a muestreos. Las estadísticas de delitos, por ejemplo, permiten determinar dónde se debe aplicar refuerzos de seguridad, asistencia social, etc. Nada nuevo aquí. Así que espero que tu próximo avatar sea con estilo punk 😉

    Y si, necesitamos criterios de largo plazo, urgente. Porque la crisis ya está en el corto plazo.

    Considera lo siguiente: la radio, una de las principales fuentes de difusión de música (y de la consiguiente compensación a creadores) está a punto de sufrir un vuelco con la llegada de aparatos como el iPhone, que harán que la “radio” sobre Internet sea una realidad masiva casi de la noche a la mañana. Si juntamos esa tendencia con la excepción que vendría incorporada en la nueva legislación, la injusticia se hace bastante evidente.

  25. Ignace,

    Lo que tu estás proponiendo involucra que las ISP se conviertan en el brazo armado de la SCD, y a un costo enorme. Tu estas asumiendo que todo el sistema que propones de analísis del tráfico se puede hacer por cero peso, o tan barato que el costo no se traspasará a los usuarios, lo que contradice lo que sabemos de la economía de mercado.

    Además, estás asumiendo que la tecnología para implementar este sistema de vigilancia masiva existe. A mi no me satisfacería para nada que cobraran derechos simplemente porque alguien usa palabras clave para búsquedas o aún peor usando nombres de archivos, etc. No funcionaría hoy, y te aseguro que un sistema tan básico podría ser derrotado con un esfuerzo mínimo.

    Saludos.

  26. En el caso que si se aprobara el argumento de nuestros queridos artistas chilenos….

    Alguien me puede decir porque necesariamente la SCD tendria que recibir dinero por archivos “artisticos” que ni en un 0,01% van a ser realmente archivos que tengan que ver con los artistas que representa…..

    porque mp3s de ubiergo o de tito fernandez o de claudio narea.. apuesto todo lo que quieran a que no existen colgados en la red, son contenidos tan pencas que nadie los distribuye…

    insisto en que aqui los que menos pito tienen que tocar son los que mas ruido hacen….

  27. Carlos, Sputnick2012 (qué nombre tan interesante),
    Yo no he asumido que el análisis de tráfico sea gratis, así como tampoco asumo que la música deba ser gratis. Hoy entidades como la SCD ya sustentan la infraestructura necesaria para la obtención de estadísticas, y eso es extrapolable. No tiene ciencia. Nótese que destaqué el “como”, pues no he dicho que tenga que ser necesariamente la SCD, de hecho no vería con malos ojos que ello lo haga una entidad pública. Aunque en este momento, no parece haber ninguna entidad mejor preparada que la SCD para hacerlo en Chile.

  28. El punto es: si implementar este servicio de monitoreo y cobro es posible pero bastante complicado (porque de verdad que no me trago que sea facil, Ignacio sugiere crear una entidad publica, lo que inmediatamente se predice como algo lento y muy ripiado), y reformularnos el concepto de derecho de autor tambien es posible y tambien bastante complicado, porque no tomar directamente el camino que obviamente tiene mas futuro?

    Se que es mas complicado, y puede que probablemente implique que la generacion actual de artistas no disfrutemos de la repartija “etica” de lucas… pero me parece que algo asi tiene lej mas futuro.

    Es como tener la calle de fue a de la casa en muy mal estado, y tener que elegir entre tirar una capita de asfalto o lisa y llanamente “dentrar a picar” y sacar los adoquines para poner hormigon de primera. Quizas sea mas caro y lento (y cuando este listo quizas ni vivamos ahi), pero me parece que es lo mejor.

  29. Óscar, se entiende muy bien al idea. Yo también tengo la vacuna estatal en el cuerpo, pero se y tengo fe en que las cosas se pueden hacer mejor, no sólo porque teóricamente sea posible, si no porque viví mi infancia en un país un poco mejor administrado de Chile donde vi un estado pequeño y ágil, efectivo y potente.

    Los detalles de como se implementaría un sistema monitoreo de tráfico, para efectos de compensar a los titulares, no me parecen particularmente complejos ni requieren resolver el teorema de Fermat. Instalar un sniffer que busque keywords y determine tipos de trafico (un par de máquinas en base a software libre en cada ISP), y la programación y supervisión del funcionamiento de la red de monitoreo resultante, no debería costar más de US$50 mil al año, siempre que se cuente con la debida cooperación de las empresas que proveen acceso.

    Si bien no digo que a priori un sistema así tenga que ser operado -y la recaudación resultante sea gestionada por- la SCD, es evidente que dicha organización tiene un recorrido ya hecho y sería un buen candidato para esa labor, aunque en ese caso me gustaría ver aumentado el rol fiscalizador del estado.

  30. si se monitorea la red es obvio que podran encontrar trafico de musca en mp3 o videos ya sean de series o peliculas pero…..
    .
    vuelvo a preguntar: ¿ que porcentaje de este contenido tiene que ver con artistas chilenos (los que son los que harian caja en este caso)? 0.01%, 0.0001%

    si alguien debiera creer sacarle una mascada de ingresos por derechos de autor a los ISPs esos deberian ser los señores de la RIAA no la SCD….. ya esta bueno que señores ubiergos o señoritas malebranes quieran imponer leyes tipo CANON donde ellos y el resto de la patruya de “grandes artistas chilenos” son los que ganan dinero, partiendo por el gran hecho que son pesimos artistas

  31. Sputnick2012, la SCD representa en Chile los intereses de la RIAA, por lo tanto el qué porcentaje de esa música es chilena o no es irrelevante. O sea es relevante, pero no es el tema ahora.

    Si un artista es pésimo, pues nadie descargará su música y por lo tanto si los proveedor de acceso pagaran estadísticamente, recibirá poco o nada consecuentemente. Mientras que, si el arte de alguien se hace super popular y se producen millones de descargas, esa popluaridad sería compensada.

    De hecho y ahora que lo pienso, aplicar a la ‘net un sistema como el que se aplica a la radio y la TV sería mucho más justo que antes, porque no serían los programadores los que definen quién es exitoso o no, sería los mismos usuarios, directamente, sin posibilidad incluso de estar sujetos a payola.

  32. @Ignacio, simplemente decirte que lo que predicas es idealista pero imposible técnicamente con la Internet actual. Así de simple.-

    Y si hablamos de justicia…el sistema actual, en que los medios de comunicación paguen por transmisión de obras, lo encuentro injusto, es más, ¡es injusto! Salvo que me dijeran que los temas musicales propagados fueron obsequiados al medio y no que éste tuvo que comprar el cd original.

    ¿Cómo se explicaría que los músicos pidan más música nacional en los medios si a la vez ellos cobran por canción transmitida? ¿negocio redondo?

  33. Hola Raul, gracias, pero tengo fundamentos técnicos, que expondré pronto. Me gustaría ver los tuyos también.

    A menudo el soporte físico -o sea los discos- son regalados por los sellos a las radios, aunque hoy en día eso ya no es necesario.

    Naturalmente que los músicos son parte interesada en que se transmita más música nacional en las radios. No da para negocio redondo, es simplemente un negocio, tan legítimo como otros. Ahora bien, que los proveedores de acceso a Internet reciban dinero de la gente que baja música, y no compensen a los que hacen esa música, eso si que es redondo.

  34. @Micronauta (qué nombre tan interesante)

    El unico proble aqui es que si tu les cobras al ISP porque tu argumento es que ellos proveen un servicio que al final es utilizado para descargar musica pirata, es logico que despues se quiera cobrar un impuesto a los computadores con los cuales la misma gente se conecta al ISP, ya que ese igual es un instrumento utiizado para bajar la musica. De igual forma despues seria obvio cobrar un impuesto a todo aquel equipo capaz de reproducir esa musica, ya que ese igual seria otro instrumento para lograr el fin ultimo de las personas que es utilizar esa musica pirata……

    y al final que nos queda…….. CANON…….

    asi de simple.

  35. @Ignacio, ¿de verdad perteneces a la SCD? Lo pregunto de puro copuchento nomás.-

    Con respecto a tu postura, poniéndome en lo que es justo, estoy de acuerdo contigo en que la Internet, por ende los proveedores de Internet, tendrían que cancelar la misma cuota que pagan otros medios que divulgan audio/video con copyright. (En estricto rigor debería ser cada dominio de Internet con .cl como equivalente a canal de televisión o radioemisora).

    Pero lo justo a nivel macro sería que los autores con copyright sólo agradezcan a los medios por la difusión entregada pero no que les cobren!
    ¿No se ve beneficiado el artista con que su música sea tocada en un mall?

    En sí el sistema actual es injusto y -oops!- casi abusivo.

    ¿Qué incentivo tiene un propietario de un medio en tocar un artista nacional si además de comprar el CD tiene que volver a pagar cada vez que lo toca?
    Suponiendo que perteneces a la SCD, ¿Existe tarifa diferenciada entre un extranjero y nacional?

    Y con respecto a tus fundamentos técnicos, los esperaré y no te daré los míos porque es más fácil refutar el “por que sí” que demostrarte el “por que no”.

    Créeme:

    Existen 10 tipos de personas, los que sabemos binario y los que no.

    saludos.

  36. Jajajajajjaa Raúl, casi contesté en binario pero me abstuve, je.

    Veamos. Respecto de la SCD (y SCI) si, recibo algo por algunas obras y registros, nada muy tremendo, pero lo suficiente para mostrarme que el sistema funciona.

    Te agradezco que estés de acuerdo sobre que los ISP tienen que pagar. Pero una de las cosas interesantes a debatir -aunque creo que es una etapa posterior- es que no necesitan pagar la misma cuota que otros medios. Esto porque dada la abundancia cuantitativa y escasez de atención o tiempo, ocurre algo muy diferente entre Internet y radio y TV: se escucha mucho menos que lo se descarga.

    Acerca de agradecer la difusión, me parece que ese factor ya está incorporado en las cuentas que se sacar, y en parte por eso es tan poco lo -poe ejemplo las radios- pagan.

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