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Resultados FONDECYT 2012: una paliza de la Universidad de Chile

Se acaba de publicar la nómina de proyectos que se adjudicaron el concurso regular 2012 del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico. Si consideramos que la gran mayoría de la investigación científica en Chile es financiada por fondos del Estado, los resultados de este concurso son una buena fotografía del estado de la investigación universitaria en el país.

Destaco la noticia porque es contingente. Es un año marcado por las movilizaciones estudiantiles, la gigantesca maquinaria publicitaria de las universidades privadas pareciera muchas veces hacernos perder el rumbo del valor de las universidades públicas en países como el nuestro. El listado muestra el liderazgo abrumador de la Universidad de Chile no solo en número de proyectos adjudicados sino también de fondos asignados.

Resultados fondecyt 2012

(ver tabla completa)

Claro, uno podría relativizar estos resultados haciendo mención, por ejemplo, a la relación entre el número de proyectos adjudicados y los presentados, pero esto podría ser relevante solo si quisiéramos evaluar la “eficiencia” en la presentación de proyectos.

Y si se trata de agregarle variables a la ecuación, quizás también podría ser interesante incluir las condiciones en que se investiga en la Universidad de Chile o las múltiples barreras administrativas de las universidades públicas. Ante eso, mejor es observar los datos que nos entrega CONICYT como un elemento de análisis importante para cuando tengamos que evaluar el aporte de las universidades públicas a la generación de conocimiento científico.

 

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  1. Más allá del tema de la eficiencia (que ya conversamos vía Twitter), le di una segunda mirada al listado completo. No son montos importantes en el total, pero llama la atención universidades a las que no se les aprueba ni un solo proyecto y aun así reciben plata. O instituciones que no presentan proyectos y reciben plata (¿tiene CONICYT un porcentaje de libre disposición en el fondo?). O instituciones como la Clínica Las Condes o la Clínica Alemana, entre las clínicas privadas más caras de Chile y que reciben fondos públicos para investigar (¿esa investigación es “devuelta” de alguna manera al Estado, es decir, a todos nosotros?).

  2. Tienes toda la razón, Enzo. Hay un mundo entero que descubrir allí.

  3. Creo muy lícito y pertinente preguntarse, mirando esta lista ¿qué define una universidad, las carreras que imparte (títulos que entrega) o el saber que produce? Se me dirá que ambas. Pero cuál es la más relevante?

  4. Debes agregar a tu análisis, un poco demasiado cargado para la Chile, el cociente entre JCE y número de proyectos. Ahí verás como universidad tradicionales de regiones, como la Universidad Austral, en Valdivia, presentan mejores resultados.
    En todo caso, se agradece poner el tema en el espacio.

    Saludos cordiales

  5. Hola Fabián, sin lugar a dudas si le agregamos elementos al análisis podemos sacar otro tipo de conclusiones. Lo que quería mostrar al distribuir el gráfico, ante la avalancha publicitaria, era la enorme diferencia entre universidades comparando sus proyectos de investigación, un tema poco sexy y de escaso interés lamentablemente para muchos.

    Saludos

  6. ¿Hay alguna obligación legal para que los resultados de las investigaciones estén disponibles públicamente? (a través de publicaciones o repositorios de acceso abierto o similar)

  7. Felipe, Claudio,

    Si y no. Los proyectos normalmente prometen publicaciones en revistas de distribución internacional, y esas promesas se vuelven condiciones para la aprobación de los informes finales de los proyectos ejecutados. Es decir, aunque no hay obligación legal, tampoco es posible en la práctica ganarse un proyecto Fondecyt y que los resultados nunca salgan a la luz (no si uno quiere ganarse otro proyecto, al menos).

    Por supuesto, muchas – no todas – de las revistas de mejor calidad requieren pago para acceder a las publicaciones, por lo que lo de “acceso público” no es tal. Sin embargo, hay dos movimientos que han más o menos exitosamente permitido el acceso público a las investigación pagada con fondos públicos:

    – Revistas-Journals “Open Access”, donde el autor paga pero el lector no.

    – Políticas de almacenamiento en las instituciones que generan la investigación.

    Ver por ejemplo:

    http://is.gd/esUMZ8

    Saludos.

  8. Quizás me expliqué mal. Es cierto lo que dice Carlos, pero eso no tiene que ver necesariamente con acceso público a las investigaciones. Al menos no digitalmente. Si por acceso entendemos ‘que se publique en alguna parte’, bueno, claro, todas son “accesibles”, pero al menos no es lo que yo esperaría que se hiciera con productos financiados con fondos públicos .