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Mejorar la experiencia, una alternativa al paywall

The Times market share

Desde Chile un vuelo a Europa, tranquilamente, puede durar sobre trece horas. El valor, dependiendo de la fecha, cercano a los mil quinientos dólares. Por las mismas trece horas de vuelo -y en el mismo avión, hacia el mismo destino, y con llegada a la misma hora- hay quienes están dispuestos a pagar dos o tres veces ese valor. Pagan por comodidad, por servicios extras y, seguramente, por cierta posición de estatus. Son pasajeros Bussiness Class. Pagan por una mejora en la experiencia en su vuelo.

Tras una conversación con un cliente, a Oliver Reichenstein comenzó a hacerle sentido aplicar el mismo modelo al negocio de las noticias. A resolver el acertijo de los modelos de negocio de los medios en internet, ese puzzle que sólo parece poder ser resuelto por genios publicitarios y por modelos de pago por acceso.

Los supuestos son más o menos evidentes. Asumiendo la desoladora realidad de la calidad en los textos periodísticos en Chile, leer sitios de noticias es sumergirse en una bañera de banners invasivos, videos con autoplay, escasa preocupación por la tipografía y calidad de lectura. Sin contar, además, que muchos de ellos están inexplicablemente basados en Flash y serán imposibles de enlazar. Leer noticias en internet es, casi en cualquier caso, equivalente a viajar en micro a Puerto Montt. Hubo un momento (¿en realidad hubo?) en que el negocio del periodismo estuvo basado en la producción de información a una amplia audiencia. Hoy, parecer ser más una alocada carrera por conseguir más clicks, más atención gracias al dominio y combinación de extrañas siglas y -últimamente, favorecidos por la esperanza de que cada nuevo chiche tecnológico de moda sea la solución a sus tormentos- apuestas por hacer granjas de contenido y poner obstáculos al acceso a los artículos.

Emol

Oliver Reichenstein usa el ejemplo del transporte aeronáutico. Tal como sucede, sea en caso que usted vuele en clase turista o en bussiness, el resultado es el mismo: siempre se trata de un viaje desde A a B. La diferencia está en la experiencia. Así como sucede en clase business y en clase turista, los sitios de noticias debieran ofrecer el mismo contenido. «La idea es crear un tipo de negocios para las noticias en línea donde no se trate de compra de información, sino de la compra a una mejor experiencia, se trata de servicio y experiencia del cliente».

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Ejemplos, por cierto, ya existen. La reciente ubicuidad de soluciones a-la Readability (Instapaper, Readable, etc) que permiten transformar sitios plagados de banners en preciosos ejemplos minimalistas, o las muy exitosas aplicaciones para iPad como Zite o Flipboard (que si bien aún no tiene modelo de negocio ya ha recibido inyección de capital por 50 millones de USD) parecen darle la razón a la intuición de Reichenstein.

El problema por cierto es determinar el valor, cuánto estaríamos (¿estaríamos?) dispuestos a pagar por ello. Pero el problema fundamental, aterrizando de nuevo en Chile, es nuevamente el supuesto. Tratar de construir un modelo de negocio que consista en ofrecer de pago algo que es posible conseguir gratuitamente es un error del que la industria de la música todavía no logra reponerse. El negocio, así como en el discográfico no parecer ser únicamente la venta de música, no debiera ser la venta de la noticia. Nos enteramos de la muerte de Bin Laden a través de Twitter, no a través de la portada matinal de LUN. Si queremos saber el resultado del partido de fútbol del fin de semana, existen cientos de mejores opciones que recurrir a un sitio pagado.

El supuesto inicial del que debiera hacerse cargo la industria periodística con urgencia -y no sólo en Chile, por cierto- no es el tráfico, es la calidad de sus textos. En un contexto de sobreabundancia, ubicuidad de la información e influencia a través de hipervínculos resulta ridículo pretender montar un modelo de negocio basado en la construcción de obstáculos para el acceso a aquellas cosas que a un click de distancia se ofrecen gratis y muchas veces con mejor calidad. Tal vez, como sugiere el ejemplo de Reichenstein, debieran los medios concentrarse en mejorar el corazón de su negocio (profundidad en el análisis, contenidos originales, periodismo de investigación, etc) y explorar modelos que no se basen en entorpecer el flujo de información, sino en mejorar la experiencia de lectura. Seguro hay quienes preferiríamos pagar por ello.

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  1. Dios te escuche. El problema de fondo aquí es que los diarios digitales en Chile ofrecen no sólo una pésima experiencia de lectura en términos de diseño y estética, sino que también entregan textos llenos de typos y hasta mal redactados.

    Sin ánimo de sonar catastrofista, la calidad de la prensa digital en Chile (sabiendo a qué dos medios en particular nos referimos) es desastrosa. Frente a eso, no hay Instapaper, Reeder, Readibility o Flipboard que valga.

  2. Está buenísimo, aunque yo soy usuario de Instapaper que, además de permitir “leer después”, tiene la opción de dejar legibles las webs.

    Saludos,
    Claudio

  3. Denme textos de la calidad de los que puedo encontrar en CIPER sobre análisis político y de poder; buenos análisis internacionales y buena inteligencia para poder estar informado, y con gusto pagaré por ello. Es lo único que pido. La revista PODER era algo de eso, pero cerró.

  4. Claudio, estoy de acuerdo contigo en gran parte del texto, pero haciendo 2 salvedades:

    1. Eso de “nos enteramos de la muerte de Bin Laden a través de Twitter” puede ser engañoso.

    En efecto, yo también me “enteré” por Twitter de que EEUU anunciaría su muerte, pero sólo me di por enterado cuando encontré la noticia en desarrollo en el New York Times.

    A los usuarios de @biobio les pasó lo mismo: muchos nos consultaban pero sólo cuando hicimos una publicación dijeron “ahora sí me creo que es verdad”. Dudo que alguien haya leído en Twitter sobre la muerte de Bin Laden y se haya ido a dormir dándolo por hecho.

    En resumen, Twitter es un excelente boca a boca, pero la credibilidad y profundización (de la calidad que le asignes) la tienen los medios.

    2. Tristemente, el nivel del periodismo en Chile es bajísimo y parece que empeora cada año. Algunos pasantes que llegan a trabajar con nosotros los recibimos con capacidades paupérrimas. Falta mayor selección y falta más práctica, práctica, práctica (periodismo es más un oficio que una profesión).

    Sin embargo por las características del pueblo chileno dudo que haya mercado suficiente para un periodismo de élite. En Chile hay pocos servicios premium que se sostengan porque tenemos la actitud de los nuevos ricos: con tanto dinero como mal gusto.

    Si tu analogía de la micro fuera cierta, los buses estarían llenos de servicios de categoría, sin embargo mientras las líneas “premium” se cuentan con los dedos de la mano, la gente sigue prefiriendo los buses “clásicos” (valga el eufemismo) porque cobran más barato. Y punto.

    Mientras no haya educación en Chile (que permita también acceder, entre otras cosas, a mejores salarios), el precio seguirá siendo el factor decisivo a la hora de tomar decisiones de servicios. Y en ese campo, “gratis” es imbatible… aunque el baño tenga olor a caca.

  5. Hola Christian,

    Bueno, algunos dicen que Twitter también mató los comentarios en blogs! 🙂

    Respecto de tu punto 1,yo creo que estamos de acuerdo. Mi argumento es que ‘la noticia’, el hecho noticioso mismo, hoy no tiene ningún valor salvo que se trate de golpes producto de una investigación profunda que, digámoslo, hoy pocos hacen.

    Respecto del punto 2, claro, hoy gratis es imbatible. Dejando ceteris paribus la calidad del contenido, me resisto a creer que no haya forma de monetarizar. Hoy El Mercurio vive, en parte, gracias a sus suscriptores. De hecho, hasta donde entiendo, el modelo de paywall con el que vienen amenazando va a estar vinculado con la suscripción en papel.

    Son los medios los que tienen que pensar en cómo combatir con el “gratis”. Hoy podemos acceder a ‘noticias’, análisis, gráficos y mejor pluma for free y no hay cómo pararlo. ¿Qué ofrecen hoy los medios en internet para combatir ese clase de contenido? ¿Mejor contenido? Nop. Hasta The Daily tiene contenido de escasa calidad. Ofrecen empeorar la experiencia de sus usuarios, que comienzan a explorar las posibilidades de los Zites y los Flipboards que van a seguir existiendo.

  6. Claudio, uno no puede poner en duda la existencia del mainstream, así como tampoco se puede pensar que la calidad del texto periodístico fuera en algún momento punto crucial en su mercado de información.
    Todos puteamos cuando entramos a sitios de noticias importantes, pero creo que resulta evidente el hecho de que estemos solicitando algo que no tienen ningún interés de ofrecer. No es cosa de Chile, tiene que ver con el modelo de negocio creo yo. Los media acorde a las vicisitudes de los mercados, han tenido ya su supernova, su pasaje de cultura centralizada a profusión refractaria, de libre cambio.
    Cada uno se ha adaptado a su modo, y en tanto los grandes medios de noticias han fijado su estructura lejos de los movimientos de la prensa especializada. A mi ver, Emol es ejemplo clásico. Son muchos los grupos mediáticos que han aplicado el doble estandar, de secularización diferenciada y a un tiempo, algutinamiento en dos o tres soportes centrales.
    Porque su modelo funciona sólo si es refractario, cuando la información es una virulencia metamorfa inasible (si dejara aprehenderse uno quedaría estupefacto ante tal magra desnudez). Si esto no fuere así, bastarían cuestionamientos simples para sonrojarlos: porqué en su web realizan cada una de las cosas que sus periodistas especializados en internet consideran errores evidentes?
    O mejor, cómo tienen periodistas especializados en internet y luego la web parece hecha con word? 😀