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Las cifras de la industria del libro chilena

¿Quién debiera ser el responsable de estudiar el sector? Naturalmente, quienes tienen intereses comerciales, o sea, las asociaciones de empresas vinculadas a la industria del libro local: la Cámara Chilena del Libro y la Asociación de Editores Independientes. Ninguna de ellas tiene estudios serios y regulares sobre el mercado editorial. Pero también es responsabilidad de los organismos del Estado que orientan políticas públicas hacia el sector, y que hasta ahora lo han hecho intuyendo los beneficios que esas políticas podrían tener (pienso en los concursos de adquisiciones del Consejo Nacional del Libro, por ejemplo, o los apoyos de ProChile a la presencia del libro chileno en el exterior). ¿Es posible medir el éxito de una política pública sin manejar cifras sobre su impacto? Es bien difícil.

La anterior es una reflexión del editor y librero Marco Coloma, una observación aguda respecto de nuestra amateur industria editorial. Mientras el resto del mundo la industria editorial busca con desesperación nuevas formas de capitalizar la avalancha digital en Chile preferimos estar en la cómoda isla de la ignorancia.

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  1. Concuerdo en que las cifras relativas a la industria del libro en Chile son malas debido a que falta apoyo estatal (que va más allá de eliminar el IVA). Alguna vez leí que Chile debiera convertirse en un gran productor de libros para Latinoamérica, ya que el mercado nacional es tan pequeño.

    Creo también que no hay ofertas atractivas de venta para el público. La existencia de la industria pirata es un claro indicio de que la gente sí se interesa por comprar libros. ¿Mi conclusión? Que el mercado formal no establece ninguna estrategia de marketing para acercarse al público. Entrar a una librería parece ser un acto elitista y un privilegio de intelectuales.