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Sobre la ley de cuotas de música chilena en radios

La Zamacueca

 

imagen: Reproducción de La Zamacueca, pintura de Manuel Antonio Caro. En dominio público.

Otra vez Carlos Peña tiene razón. Parte relevante del argumento a favor del polémico proyecto de ley que se encuentra en el Congreso y que pretende obligar a las radios a programar a lo menos un 20% de música nacional, es profundamente conservadora y naturalista. Conservadora porque supone un valor especial a aquellas obras musicales que tienen la característica de ser chilenas; naturalista, porque pareciera que esas características de lo chileno estuvieran allí, delante de nuestros ojos, existieran independiente de nuestras reflexiones.

Además supone que lo que le faltara a los músicos en Chile es más difusión a través de las radios y no mejores condiciones en sus contratos discográficos, mejores lugares donde tocar y mayor difusión de sus obras. Dos ejemplos. Al día de hoy, el disco Boo-Boo del músico electrónico Francisco Pinto (Pueblo Nuevo, 2008) ha sido descargado más de 80.000 veces. ¿Cuántas veces necesitó Pinto ser tocado en las radios para dejar en ridículo el «disco de oro digital» que recibió Los Bunkers* por sus 8.000 descargas? Hoy, buena parte de la historia musical de mitad de siglo XX en Chile se encuentra sin editar, música cuyos derechos están, en muchos casos, en manos de oscuros productores gracias a contratos que hoy nos harían sonrojar. ¿Y si quizás el problema no es la distribución radial sino el acceso a esas obras?

El proyecto supone, en añadido, que va a significar un empuje a la música nacional, cuando sabemos que ni aunque obligaran por ley a usar un 80% de música nacional tocarían una canción de Congelador en FM Hit o una de Pueblo Nuevo en Radio Carolina. No nos pisemos la capa entre superhéroes. Una ley como esta acrecentará la diferencia entre los que ganan más y los que ganan menos dentro de la precaria industria musical chilena. Más dinero para Alberto Plaza, el mismo para Lluvia Ácida.

Que no se me malinterprete. Cuando se trata de resolver deficiencias del mercado, como ciertamente existe en el caso de la difusión de música chilena en las radios, las cuotas no son a priori una mala idea. No es un misterio que las plantas gerenciales de nuestro concentrado mercado radial no se caracterizan por su empuje hacia la programación de música nacional (sea lo que sea que eso signifique). La pregunta que nadie se ha hecho, además de aquella a la que da respuesta Carlos Peña, es si es cierto que la deuda más urgente que tengamos en Chile para con nuestros músicos sea su distribución radial.

¿No será quizás un buen momento para dejar de pensar sólo en formas de recaudación -la evidente preocupación de la SCD- y darle una mirada también al acceso?

*Gracias Germán por la corrección.

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14 Comments

  1. Concuerdo contigo en gran parte de lo que expones…
    (no siempre hay que estar en lados opuestos)
    Esta Ley no soluciona ninguna de las principales problemáticas de la
    real falencia de difusión de música nacional y deja la desagradable sensación de estar “limosneando” un espacio que los músicos ( los buenos, los capos, los maomenos y los del montón) no necesitan andar persiguiendo. Pero de existir mayor radiodifusión para ciertos tipos de música, si ayudaría a fomentar el conocimiento de artistas populares y acrecentar su campo laboral hacia lo que deja los reales dividendos:
    los conciertos en vivo.
    Es cierto que la radio no lo es todo, pero si forma parte de la cadena que pretende encontrar un público que no está conectado a internet ni conoce
    los medios para “acceder” a otra música que no sea la que se programa.
    No todos aspiran a lo mismo y por más fans que yo sea de Congelador (a los que conozco desde que se creó http://www.chilerock.cl en el año 97 y con los que tuve el honor de tocar en mis primeros pasos) no podemos esperar que toda la música sea de “culto”, también están los “nuevos” Plazas que sueñan con hacer suspirar a los románticos de siempre y que no encuentran eco en radioemisoras que son poseídas por sellos multinacionales para privilegiar a sus “prioritarios”.
    Hay necesidad de oportunidades y no veo lo malo en reconocerlo y los que se cuadran están en todos los frentes: desde Don Rorro que con Sinergia no se cansa de sonar en radios pop, pasando por Leo Quinteros y su apuesta más alternativa, hasta Tilo Gonzalez de Congreso, que sabe perfectamente que con o sin Ley, no revivirán su entrega en 30 años de trayectoria sin radiodifusión, entendiendo que a ninguno la Pudahuel los tocará ni para el día de los inocentes.
    Un tema es el acceso, ¿pero si este está delimitado solo para quienes resolvieron antes otra falencia arraigada como es la cultura?

    Es un tema profundo, que me da gusto se abra a discusión en boca de todos…antes que esta medida (que no proviene de la SCD por cierto, la que recaudará exactamente lo mismo con un 20 o un 50%) se apruebe definitivamente.
    Y claro, a cundido terror con la norma, cuando discutirlo es una oportunidad de desnudar la real presencia de música chilena en la radio, y dejar en evidencia el fracaso de las inyecciones desde el CNCA, plata botada a la basura, salvo el caso de Radio Uno y su entusiasta público auditor, el Estado sigue tomando palco y se sienta a observar un vacío que debiese ser su preocupación, más que en los desesperados columnistas de los últimos días.

    En fin, algunos oportunistas se apresuran a menospreciar al artista “nacional” lo que es una respuesta más al porque no existe mayor apoyo para nada que provenga de esta tierra…yo me quedo con la impresión que hay más expositores y apuestas que nunca, más formas de mostrarse, pero también estamos más perdidos que antes en un universo de contenidos que no se casa con nadie. Sin olvidar que dentro de ese “campo universal” hay profesionales, que esperan legítimamente vivir de su arte (o trabajo si prefieres llamarlo) , algo que lamentablemente, ni los Congelador ni los Andrés Valdivia hacen.

    Saludos

  2. Denisse:

    Era de esperarse que me salpicara algo de tu prosa en este debate. Bienvenida sea!

    Ahora, distingamos entre el “esperar legítimamente” y el que debamos garantizar que esa esperanza se cristalice. En general creo que las garantías- particularmente en el mundo del arte- no son sanas; y es posible que sea también el por qué ni Congelador y yo estemos en el negocio de pedirle a nadie garantías para poder vivir de los posibles talentos que uno tiene.

    Formas de ver el mundo nada más.

    No creo que debamos todos los chilenos garantizarte ni a ti ni a músico alguno un sueldo, menos aun si ese sueldo está mediado por la mano de un programador de radio.

    Eso. salud!

  3. A mi me gustaria saber de que forma se ha gestado el hecho de que los artistas chilenos que hoy son los mas tocados en las radios sean señores y señoritas con carreras artiticas de tan dudosa calidad, pero que sin embargo en su gran mayoria tienen contratos con los grandes sellos discograficos.
    No quiero pensar que existen intereses creados entre las radios y los sellos discograficos.

  4. Pero nadie pide garantías vitalicias, solo la oportunidad de tener una vitrina popular…Los sueldos salen del público que paga por vernos en vivo, no de los radio programadores, a mucha honra, siendo músico y mujer de un hombre de radio.
    Concuerdo, formas diferentes de ver la vida y el mundo que nos acoge.
    Solo eso…

  5. Denisse,

    En general tiendo a encontrarle razón a buena parte de tu argumentación, pero sigo sin ver de qué manera una medida como esta podría mejorar la condición de la gran mayoría de los autores e intérpretes nacionales (dejando de lado lo problemático que sea determinar aquello, como brillantemente Carlos Peña señaló en su columna).

    El ejemplo es clarito. Una ley como esta probablemente va a mejorar las condiciones de reparto para los artistas consagrados como tú, pero no es claro que tenga que suceder necesariamente lo mismo con aquellos menos conocidos. Y con ello no hago un juicio de valor, sólo constato un hecho. El pensar que una medida como esta -que sin duda va a beneficiar a los conocidos- va a beneficiar también a los desconocidos es sólo un supuesto. Y no podemos hacer leyes de beneficio a algunos basado en supuestos, creo.

    Por otro lado, ¿de verdad el problema es cuánto tocan a las bandas en la radio? El ejemplo de Francisco Pinto es clarificador. ¿No será tal vez el momento de mejorar las condiciones contractuales de muchos de los propios asociados a la SCD respecto de sus publishers y productores musicales?

    No lo tengo claro. Lo que sí tengo claro es que medidas como esta no son buenas medidas para todos, a la larga.

    Gracias por comentar, a todo esto.

  6. Estimados,

    El arte va y esta en todas, partes y la política trata de seguirlo (Ranciere), y cuando lo encuentra, este se diluye, muta y transforma. La dicotomia requerida (política con capacidad de transformación a casi tiempo real) es mas utópica que la utopía de moro.

    Por otro lado el problema es conceptual, de identidad de lo chileno, Denisse hace pop, Los tres, rock&pop, las orquestas juveniles tocan a Mozart, los electrónicos experimentales muchas raíces chilenas no tienen, es decir discutir sobre lo chileno es retrogrado.

    Que difiicil en estos tiempos encontrar una buena discusión sobre el talento, la creatividad, la iniciativa y el esfuerzo. ¿Quien merece salir en la radio? el que esta bien lobiado por la SCD (instancia donde la política atrapo y trata de domesticar el arte), por el estado subsidiario curador, o por profesionales calificados que dedican su vida a esto?

  7. Sr. Ruiz,

    Para su “conocimiento”, las entidades de gestión no ganan ni un peso más porque se toque más música Chilena.
    Sería bueno que deje de lado su odio hacia la SCD cuando escriba artículos y así logre que la comunidad verdaderamente se informe. Eso hace una gran diferencia!!!

    Por mi parte, creo que usted, con su mirada sesgada y creyéndose súper héroe de la “cultura libre”, hace bastante tiempo dejó de ser una persona con la cual poder debatir (que bueno!!!) desde los argumentos!

    En resumen, se transformó señor en un mero panfletero!!!

  8. Marco,

    Le rogaría revisar su comprensión lectora antes de hacer afirmaciones tan taxativas respecto de lo que usted cree que dije.

    Siempre es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que el tronco en el propio. Nunca mejor aplicada que a su comentario este viejo y sabio dicho.

    Saludos cordiales,
    Claudio Ruiz

  9. Ciertamente no tenemos certezas.
    Lo que uno creería es que cada radio mantendría su línea programática,
    en las cuales tengo mucho menos cabida yo que cualquier nóbel baladista.

    A su vez, existen mitos sobre lo que es ser “consagrado” en un mercado tan esquivo como el nuestro, y puedes verlo reflejado en el comentario de Enrique, donde se hace alusión a que sería la SCD la que tendría el poder de poner en mejores condiciones a sus
    asociados en la radio programación lo que es una falencia mayúscula. Son y han sido los Sellos (multinacionales en su mayoría) los que han tenido desde los comienzos de la radiodifusión la garantía de tener a sus artistas sonando, no quien les cobra a fin de mes por ocupar esa música en sus espacios.
    Por tanto, que peor escenario en estos momentos para alguien asociado a la dirigencia de nuestra organización (ósea yo) para pedir apoyo radial en la difusión de un nuevo single? Mal comienzo.

    Tu ejemplo ( Pinto) es sorprende, francamente admirable.
    Desconozco como se gesta una popularidad tan exitosa y sin duda son modelos
    a incorporar para buscar nuevas y mejores medidas en la difusión de música nacional.
    Tu apreciación sobre los productores musicales es acertada, falta mucho de aquello para encontrar vías alternativas de suplir falencias irrevocables.
    Es un campo casi inexistente en el real significado de la palabra (producir) y más bien nos rodeamos de vendedores con las mismas necesidades que tendría uno que ofrece planes para telefonía.

    Leí tu columna y la encontré muy equilibrada, aún cuando te dio sueño con la mía (vía twitter) quise comentar la tuya jajaja.
    Espero no sea un acto misógino! Ya que la de R. Velasco no te pareció tan FOME.

    Espero que existan mejores voluntades, como sociedad en gral, para engrandecer el mundo artístico-cultural, sin necesidad de imponer ni dictar apuestas por sobre otras.

    Veamos que resulta de todo esto.

  10. Denisse,

    Claro, yo ponía tu ejemplo en tu calidad de artista del grupo de aquellos que tienen cabida en las radios y son conocidos. Bien sabes que hay un universo de autores e intérpretes allí abajo que lamentablemente no tienen las mismas condiciones de promoción (sea cual sea la razón) y que no la seguirán teniendo en las radios de prosperar una propuesta como la que se discute. El ejemplo que usé en el artículo me encanta: más dinero para Alberto Plaza, el mismo para Lluvia Ácida. ¿En serio eso ayuda a los músicos «menos aventajados» por la promoción y los sellos?

    Respecto de tu último comentario, pasa que suena repetido y aburre el discurso aquel que intenta escudarse de “ataques para desarmar la defensa de los derechos autorales” cada vez que existen posiciones divergentes a aquellas que defiende la entidad de gestión a la que perteneces. Si me apuras, en mi caso no sólo me aburre sino que me molesta debido a su utilización para deslegitimar de manera falaz posiciones contrarias a la SCD en la discusión sobre la reforma a la ley de propiedad intelectual.

    Nada que ver con misoginia, tiene que ver con debatir con argumentos y no intuiciones en la mesa, cosa que me encanta y agradezco.

    Saludos,
    Claudio

  11. Claudio,

    Al parecer hay un error en tu texto. Indicas las 8.000 descargas del grupo Lucybell, pero el enlace apunta a una noticia de Los Bunkers y la obtención de un disco de oro digital.

  12. Hola Gernán,
    Tienes toda la razón. Acabo de corregir. Se me confunde Lucybell con Los Bunkers. Debe ser algo generacional 😉

    Saludos,
    Claudio

  13. Me refería principalmente a la desacreditación por desmérito artístico…
    encuentro grave que para argumentar algunos apelen a que cierto exponente es MALO, no creo que sea un fundamento para destruir nuestras políticas de recaudación, lo que puede ser cuestionable bajo otra mirada, pero no atentando contra las personas.

    Ahora pasa un poco lo mismo…
    razones para estar en contra de esta Ley hay muchas
    ( que tengo que escuchar en mi casa por mayoría)
    pero desmerecer el trabajo de algunos por sobre otros (que no se pronuncian) porque defienden la medida es cobarde y bajo de parte de los medios de comunicación.
    Es tan infántil que los radio difusores se enojen con los músicos por querer tener más espacio, como que estos se indignen con los locutores radiales por oponerse al proyecto…se puede estar en desacuerdo sin atacar ni querer perjudicar a los manifestantes, algo que pongo en duda con ciertas columnas editadas.

    Aprovecho de felicitarte por el gran trabajo que han hecho estos últimos años, sumando más (y buenos) creadores con licencia CC. Es un reconocimiento a tu bien profesado discurso de nuevas tecnologías.

    Me agrada poder compartir posturas de esta forma, dejando de lado la odiosidad, que nos contaminó a todos en el discusiones pasadas…

    Con respeto y veracidad se puede vivir en armonía aún teniendo miradas opuestas.

    Saludos