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Bono, la buena onda tiene cara de hereje

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Durante los últimos años Bono se ha re-inventado, esta vez no musicalmente, como un líder de la paz, la caridad y la buena onda pasada a corrección política. De hecho, en su entrada de Wikipedia el trabajo humanitario ocupa hoy más caracteres que su exitosa carrera de cantante de rock.

En un OpEd del New York Times de ayer, Bono se anota con listado personal. Un listado que no está pensando en el pasado, sino que -en palabras suyas- en el futuro. Y se refiere a los desafíos de la propiedad intelectual.

En un párrafo muy interesante, Bono hace la ya famosa crítica a la neutralidad de los prestadores de servicios de internet, pero con una vuelta intrigante, haciendo una comparación con el control que se realiza en Estados Unidos para detener la pornografía infantil y los esfuerzos de China para detener discurso crítico en línea (sí, leyó bien).

We’re the post office, they tell us; who knows what’s in the brown-paper packages? But we know from America’s noble effort to stop child pornography, not to mention China’s ignoble effort to suppress online dissent, that it’s perfectly possible to track content.

Discutir respecto de la importancia de los bienes jurídicos a proteger es la parte fácil del argumento. Hace falta algo más que un párrafo para explicar una razón suficiente para creer que es razonable intervenir el contenido de una red con el fin de evitar descargas de contenido protegido. Pero lo que más me gusta de la columna es que la escribe una superestrella que habla a nombre de jóvenes compositores, con quienes a estas alturas probablemente lo único que comparte sea que ambos son capaces de sacarle sonidos a una guitarra.

Así como es exagerado solicitar control de lo que circula en internet para proteger un modelo de negocios que se ha mostrado incapaz de evolucionar, también lo es que el niño símbolo de la corrección política quiera mostrarse empático con los compositores jóvenes desde su chalet, culpando al empedrado por la crisis de la industria que hizo posible su éxito.

fotografía: wikimedia commons, PD.

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14 Comments

  1. Me temo que Bono no hace una comparación ni con los controles de EEUU ni con los de China.

    Cuando cita a ambos países (y a China la tilda de “ignoble”) a lo que se refiere es que “es perfectamente posible seguir a los contenidos” en Internet.

    Sobre el resto, no me pronuncio 😉

  2. Pero Claudio, el tipo sólo dice que es posible seguir la pista a los contenidos, algo que yo ya te he dicho. Concuerdo con Ismael en que no está haciendo una comparación, está ejemplificando con dos casos conocidos que demuestran lo que es técnicamente posible.

    Encuentro mucho más interesante y significativo cuando se refiere al fenómeno de las descargas de música, diciendo que “the people this reverse Robin Hooding benefits are rich service providers, whose swollen profits perfectly mirror the lost receipts of the music business”. Yo creo que has mencionar esa idea antes, por lo demás 😉

  3. La verdad, el artículo está redactado de manera que de hecho propone el seguimiento de los contenidos. No estoy seguro de en qué tecnicismos se podría uno basar para decir si es una comparación o no, no soy tan puntilloso; lo que está claro es que, cuando menos, está poniendo al mismo nivel la pornografía infantil que las infracciones al derecho de autor, al proponer que se utilicen los mismos medios para detener unos y otros (ésa, diría Claudio, es la parte fácil del argumento).

  4. Hmm. Creo que el tipo lo podría haber dicho mejor. Sin embargo, a mi tampoco se me ocurren mejores ejemplos desde el punto de vista técnico. Podríamos ir más allá y decir que sistemas como AdSense, usando cookies, pueden tratar a los usuarios de manera similar a como un sistema de seguimiento podría tratar a los contenidos, pero eso seguramente ni lo entendería Bono, ni su editor, ni el 99% de quienes leyeron la nota.

    La cosa es que sí, es posible hacer seguimiento de contenidos, y eso en ningún caso implica echarle la culpa a los usuarios del lucro que se hace con ellos por parte de los proveedores de acceso que re-venden sin licencia.

    Nótese además que el músico no está con ello proponiendo una solución, sólo mencionando un camino que podría conducir a algo. El problema al cual alude es un quebradero de cabeza para gente mucho más inteligente que él.

  5. En fin. Es una discusión larga y fome esta, en mi modesta opinión, pero me parece que el párrafo citado por Ignacio es esclarecedor para explicar de otra forma lo mismo que trata de decir la SCD, y que parece ser todo lo sensato que se necesita:
    “the people this reverse Robin Hooding benefits are rich service providers, whose swollen profits perfectly mirror the lost receipts of the music business”
    Simple. Las – crecientes – ganancias de los proveedores de Internet son perfecta y misteriosamente espejables con las pérdidas de la industria de la música.

    No se entiende la porfía en impedir que los que profitan de los contenidos descargados asuman el costo.

  6. @Ismael:
    Tienes razón, probablemente el verbo comparar no fue muy feliz, pero mi punto, en cualquier caso, no tenía que ver con la referencia a China.

    @Ignacio:
    De que algo sea posible no se colige que sea necesario hacerlo. Menos que sea razonable. Ni tampoco que responda a un interés público legítimo.

    @Julio+Ignacio:
    Personalmente, cuando el razonamiento me hace llegar a la conclusión que las cosas analizadas son mucho más “simples” de lo que pensaba en un principio, tiendo a pensar que estoy equivocado. Vamos, la realidad suele ser mucho más compleja de lo que nos parece en principio. Eso por lo pronto.

    Ahora, al argumento de Julio respecto de la relación entre ISPs y “pérdidas de la industria de la música”, es francamente equivocado. No voy a defender el negocio de los ISP, pero el resguardo normativo de su neutralidad (particularmente en EEUU), de lo que se coligen sus limitaciones de responsabilidad civil, ha sido un sostén del desarrollo de la internet en los últimos veinte años. Pretender que producto de “las crecientes ganancias”, debamos renunciar a ese principio normativo, me parece irresponsable.

    Por otro lado, la relación entre ganancias de proveedores y “pérdidas de la industria de la música” no resiste ningún análisis por varios motivos que excede estas líneas explicar. Pero me permito enunciar dos. Primero, las pérdidas de la industria de la música no implican necesariamente algo malo. La historia -de hecho, hasta la Chilena- está llena de muertes y renacimientos de industrias superadas por nuevos modelos industriales. Resulta absurdo que normativamente protejamos modelos que se han demostrado obsoletos al cambio de paradigmas económicos y de distribución, en este caso. Segundo, incluso suponiendo que el traspaso de ganancias es justo -que no lo es, pero supongámoslo-, ¿qué te hace pensar que el único perjudicado es la industria de la música? ¿Y el cine? ¿y el software? ¿y la editorial? ¿Y los diarios? ¿y los medios en general? ¿y la televisión? ¿y MTV? ¿Y las radios? Todos, medios que han cambiado con la irrupción de internet y han provocado cambios radicales en el mercado. ¿por qué es la industria de la música la que está mejor posicionada para recoger esas ganancias?

    No se dejen engañar por los fuegos de artificio argumentativos que, si bien en principio nos parecen razonables, la verdad es que no se sostienen por ninguna parte.

  7. Aqui lo unico que esta claro es que Bono solo se preocupa de los intereses de las grandes compañias, y no como quiere hacernos creer, de los jovenes cantantes que no pueden surgir si no tiene una gran discografica que “los lance” al estrellato. Esta mas que probado que la mejor forma de difucion de artistas incipientes esta en la distribucion de sus composiciones a traves de la red, sino expliquenme porque existen tantos netlabels.

    Es una lastima que los musicos defiendan ciegamente a las comañias que han profitado de sus trabajos. Son utilizados y no se dan cuenta, o peor, es posible que si se den cuenta y al final se venden por un misero porcentaje.

    Hace rato que existen estudios que demuestran que las personas que descargan musica gastan mas dinero en discos y en entradas a conciertos que el resto de la gente.

    Aqui el problema no es internet, y el hecho de tratar de controlar los contenidos que comparten los usuarios no es mas que otra puerta a la censura y el abuso de poder.

  8. La verdad es que parece que Bono quería poner el tema en el tapete… mas que dar una solución, de hecho no sugiere nada nuevo…

    Bueno…ya sea que se le llame un modelo desfasado (para el consumidor) o injusto y desproporcionado para con el artista… el asunto es que la música de los famosos esta con “derechos de autor” y si queremos tener acceso al contenido hay que pagar…
    Ahora decir que distribuir MP3 por torrent u otra forma, ayuda a los artistas, puede ser cierto, pero esa no es la forma que de promoción que ellos eligieron, especialmente ahora en que la licencia Creative Commons se a echo popular…

    Por lo que en ves de poner el grito en el cielo por estos asuntos lo mejor, como consumidor y a mi entender es:

    1- Escuchar música en CC. Es imposible que en JAMENDO con mas de 30000 discos gratis y libres no les gusten unos cuantos

    ——-
    Ahora respecto a la mal llamada “pirateria” solo debo agregar que muchos Estados “civilizados” han planteado verdaderas presunciones de culpabilidad en esta materia….por lo que me uno a los piratas en que “una norma injusta no debe ser obedecida”..

  9. Prescindiendo de si es ético (y legal) o no, Bono tiene casi razón cuando dice que hacer el seguimiento de los contenidos es posible. Ese “casi” es un mundo de diferencia.
    Es posible realizar el seguimiento de los contenidos que entran y salen de los computadores de los usuarios que no hacen algo para evitarlo, actualmente la mayoría. No es posible hacerlo a un costo razonable cuando los usuarios toman contramedidas, desde un simple encaddenamiento de proxys hasta el uso de la totalmente opaca Freenet, pasando por TOR. Incluso en China se puede evitar todos los controles del gobierno pagando unos pocos dólares por una VPN.
    Actualmente, como decía, casi nadie toma contramedidas. Cuando las discográficas, por un falso problema como el de las redes P2P, hagan aumentar la sensación de inseguridad de la gente, todo el mundo tomará contramedidas, y esas se volverán cada vez más inatacables.
    Al final, debido al pánico creado por las asociaciones de derechos de autor, no se podrá rastrear el tráfico de nadie, sea legal o no, haya una orden judicial de por medio o no, y sea cual sea el nivel de necesidad.
    Supongo que Bono no lo ve.

  10. El problema del rastreo de contenidos es que puede funcionar bien cuando se quieren prohibir de plano ciertas páginas web, ya sea por disidencia política o por su contenido delictivo per sé (pornografía infantil).

    Lamentablemente, ese rastreo sería absurdamente invasivo e inútil al tratar de determinar el “tráfico de obras por internet”, ya que casi todo lo que circula por internet, en principio, está protegido por propiedad intelectual y lo que realmente importa es si existe o no un título legítimo para efectuar dicho tráfico, no el tráfico en sí.

    Así, habría que determinar en cada caso si estamos frente a un caso de copia privada, de usos justos, o alguna figura similar, o si existe alguna autorización por parte del titular de los derechos. Como se puede entender rápidamente, dicha operación es imposible de realizar sin discriminar caso a caso, y sin invadir sensiblemente nuestra privacidad.

  11. Que los actores tradicionales se empeñen en dificultar el acceso a sus contenidos es lo mejor que les puede pasar a los que optan por los nuevos modelos de distribución. Sólo así las licencias abiertas tiene una real ventaja comparativa.

    Lo peor que les puede pasar a los emergentes que eligen cc es que los dinosaurios como BONO logren imponer impuestos compensatorios para copias privadas promiscuas, pues los consumidores seguirán prefiriendo lo dictado por el marketing de siempre.

    Asi que BONO, siga con su cantinela, no sea que se pegue el alcachofazo y tengamos dinosaurios subsidiados para rato !!!

  12. La encarnación del elemento demiúrgico, es sustancia de la fabricación en ego de un nuevo profeta socioactivo (demasiado título para bono “filantrópico”; mas la situacionalidad valga en ejemplificación).
    Un difusor de la concepción de paz ONUneana (léase mens enana del poder lejos del ardor diabólico en su sinonimia del Señor). Un agente con tamaño recepción, ya de por sí (fuera del debate espía) resulta dañino si aduce buenas intenciones, en pro de políticas excesivamente desgarradoras sobre la sustancia serse un “SER” en la infinidad del espacio cibernético (libertad alterna). Ya ahogados (y jamás corregidos los desmanes desquicisionales totalitarios_punitivos y arbritarios… en el espacio biológico real, se pretende una “policía de la verdad” (policies of truth) en obra infante dentro de las centurias de consolidación de sus pretéritas en la historia de la humanidad.
    Un insulto llegue también a tanto opinólogo ginecólogo, que ansía auditorías tras insostenibilidad de sus paranoias. Se puede mas la pelea es porque no se debe.
    Bravo quemarlasnaves/ te sigo silencioso desde años ya.
    saludos.