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Álvaro Peña- Total Dedicación

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Álvaro Peña está en nuestra memoria por ser el chileno que fue parte de The 101’ers, una de los primeros experimentos musicales del joven Woody Mellor, posteriormente conocido como Joe Strummer. Contar la historia de Peña dista de ser sencillo, y el riesgo de fallar en su ejecución, una realidad cada vez más presente en los minutos de duración del metraje.

Dirigido por los alemanes Hans Kotter, Jochen Hägle y Christian Zschammer, Total Dedicación se concentra en las anécdotas de la vida de Álvaro Peña en Konstanz, pequeña ciudad Alemana cerca del límite con Suiza, donde está radicado desde hace décadas. A través de entrevistas a distintos personajes de la vida de Peña, como su bajista, musicólogos y hasta la anciana vecina -que le regala ropa y que no entiende por que Álvaro no tiene éxito pese a su talento-, el documental pretende mostrar de alguna forma la vida de quien ha decidido, ni siquiera hacer una apuesta a estas alturas, sino dedicarse por completo a la música y a la autogestión total.

Álvaro sale de Chile a principios de los’70 y llega a Londres donde, luego de dejar su trabajo de redactor publicitario, conoce por azar a Joe Strummer y termina formando The 101’ers. Por razones que no se explican del todo en la película, Peña termina en Alemania donde incluso llega a casarse con Hilde Schneider, hoy ex-mujer, ex-cantante aunque importante apoyo emocional para él. Precisamente allí se encuentran los principales ripios de la película que, pese a recolectar con cuidado documentos de especial interés (cuando por ejemplo Peña cuenta la verdad sobre Drinking My Own Sperm, su disco editado en Inglaterra), no es capaz de armar un entramado coherente que permita al público llegar a sus propias conclusiones, más allá del muestrario de rarezas.

Pareciera ser que la película sólo decidió el cómo y nunca el qué contar. El papel de su ex-mujer (¿por qué se separan? ¿tuvo algo que ver su dedicación a la música? ¿su depresión?), cómo y de qué forma llega al perdido pueblo de Konstanz, el rol de la extraña pareja alemana que lo anima a hacer jam sessions o lo que provoca en él la utilización de su música para presentaciones de gimnasia en la universidad, son preguntas importantes que no tienen respuesta a lo largo de todo el documental.

Sí queda claro que Peña es un artista extremadamente sensible que convive con ciertas miserias, delirios creativos y la depresión que lo hace llorar varias veces al día. Con una extraña nostalgia es posible ver cómo edita en cassettes regrabados su “música transitoria”, denominación irónica con la que él mismo bautizó esa maravilla de minimalismo disonante.

Finalmente, Total Dedicación es un documental bastante menos interesante que ese extraño personaje de Valparaíso llamado Álvaro Peña. “La película me dejó más complicado que antes”, dijo Peña al terminar la primera exhibición de la película en el Cine Arte Alameda. Y es una sensación que deja también para el espectador el final de la película, una apuesta arriesgada y fallida que se resuelve a partir de un conjunto de anécdotas más que por ahondar en las profundidades creativas de un músico tanto extraño como intrigante.

Comentario publicado originalmente en Super45. Fotografía por Drinksmachine en Flickr CC:BY-NC-SA

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