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La trampa estadística

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Foto ninion en Paniko.cl, CC:BY-NC-SA

Hace alrededor de un año, Pablo Infante (Pol) decidió que su primer disco como productor iba a estar disponible de libre descarga en Internet. Como lo que pretendía era autorizar ciertos usos por parte del público, para que descarguen y re-utilicen su música, Pol utilizó una licencia Creative Commons con las que licenció todas las canciones de su disco Efectos Espaciales.

Por cuerdas separadas, durante este tiempo la industria discográfica tradicional ha comenzado lentamente a mutar sus modelos explotando tímidamente las ventas de formatos digitales de sus discos. Es así como hace algunas semanas se anunciaba cómo los discos intentan resucitar en la era digital, en la era de las descargas. En un interesante reportaje, por ejemplo, El Mercurio destaca a Los Bunkers como un ejemplo exitoso de distribución por internet, quienes obtuvieron un disco de oro digital al vender 8.000 copias de su último larga duración.

Pero los caminos de la distribución informal a veces nos llenan de sorpresas. Así fue como ayer se dio a conocer las estadísticas de las descargas del disco de Efectos Espaciales, las que durante un año han supuesto más de 53.000 descargas únicas del disco, multiplicando largamente la estadística de la industria formal. Asimismo, el disco Boo Boo de Francisco Pinto, editado por Pueblo Nuevo, suma más de 68.000 descargas desde Archive.org.

Así como es falaz creer que una descarga ilegal es igual a un disco menos vendido, también es problemático hacer una comparación irreflexiva de las descargas, especialmente considerando que una, a diferencia de la otra, suponía el pago de un precio. Pero a pesar de ello resulta interesante como las estadísticas del mundo de la distribución informal nos llenan de sorpresas y permiten explicar por que al mismo tiempo en que parece caer con estruendo la venta de discos, nunca antes hubo tantos shows en vivo y nunca se produjeron tantos discos como hoy. O cómo el que internet sea una gran noticia para los artistas ya no es sólo una idea, sino que una realidad.

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  1. — Disclosure —
    Trabajo para la SCD (aunque eso Claudio lo sabe 😛 ), pero mi opinión es mía, de nadie más y no refleja, necesariamente, la opinión de mi empleador.

    — Fin del disclosure —

    Estoy de acuerdo con que existan medios de distribución alternativos y los celebro como una forma de organización para-módelo.

    Pero, y aun cuando considero que es miope la consideración de un precio “objetivo” como una muestra del interés por la cosa (1), si creo que el esfuerzo empleado en descargar algo gratis es mucho menor que el que implica pagar, aunque sea $ 100 por la canción por lo que comparar descargas gratis con ventas pagadas es comparar dos cosas diferentes.

    Eso.

    Saludos.

    (1) Si un sujeto quiere pagar $100.000 por una cosa, lo que constituye un 0,1% de sus ingresos mensuales, desea menos esa cosa que un tipo que quiere pagar $10.000 por ella, siendo que esto es un 10% de sus ingresos mensuales.

  2. Alberto, me parece que tu análisis es demasiado simplista. Respecto del precio de una cosa, la falta de pago no es necesariamente el único factor que sirve para decidir si adquirir algo o no.

    De las descargas digitales no oficiales (aquellas no obtenidas directamente de una tienda online) , la diferencia de calidad en los formatos y la integridad del contenido descargado hace que la descarga en términos de tiempo sea más onerosa. Por lo tanto, existe un factor tiempo entre pagar por algo sabiendo de antemano la calidad del formato, la integridad del contenido y la velocidad de descarga, y descargar gratis contenido que puede estar incompleto, con una calidad inferior a la requerida/preferida, y cuya velocidad de descarga queda sujeta a, por ejemplo, la cantidad de peers en una red p2p.

    Tu primera premisa además deja al descubierto que prefieres el actual sistema de comercialización (pues hablas de medios de distribución alternativos), siendo que precisamente es eso lo que entes como la SCD intencionadamente venden como un ataque a los derechos de autor.

    El cambio de modelo de negocios no significa necesariamente una desprotección de los titulares de derechos. El problema es que estos titulares se han negado a ver la realidad e insisten en mantener el modelo de negocios en vez de buscar uno que sea más acorde las nuevas formas de distribución digital.

  3. +1 a Martín.

    Por otro lado, en el artículo tuve cuidado de no integrar otros elementos que pueden servir en el análisis, como por ejemplo, el deplorable estado de las tiendas que venden música en formato digital en Chile, las que en muchos casos cobran más por un disco vendido en línea que por uno comprado en formato físico, y que en su gran mayoría de casos (exceptuando Bazuca) venden con sistemas de gestión anticopia.

    Dejando la ley abajo de la mesa, la industria discográfica (donde también incluyo a las gestoras colectivas) tienen que buscar salida a la práctica inexistencia de incentivos para la compra de formatos físicos o incluso de música en formato digital por pago ante la brutal arremetida de las descargas informales (no necesariamente ilícitas) por internet.

  4. Estimado Martin:

    Respecto al asunto del “costo”: el tiempo es un costo, pero es bastante marginal corriendo ademas, mayoritariamente por parte de maquinas creadas especialmente para optimizar nuestro uso del tiempo.

    Elegir entre descargar o no un disco gratis a elegir si comprarlo o no implican dos decisiones una de las cuales incluye a otra. Descargar el disco implica tiempo solamente, mientras comprarlo requiere tiempo y dinero (aparte de, dependiendo del precio, tiempo extra para decidir si nuestra necesidad va a ser suplida con dicha compra o no).

    Acerca de los metodos de distribucion, no se porque, si digo claramente que estoy de acuerdo con dichos sistemas de distribucion gastas energias inutilmente en hacer una exegesis de mis palabras para llegar a la conclusion que, en realidad, yo estaba totalmente en contra. Si el sentido es claro ?cual es el interes en pelear contigo mismo?

    Cada uno es libre de gastar su tiempo en lo que quiera.

  5. Y las tiendas on-line en Chile… parece que no supieran que es internet.

    Los DRM punto aparte y en Bazuca tienen UN solo disco de Bob Marley y es de rarezas = NADA.

  6. Alberto, hablas de medios de distribución alternativos y de para-modelos. Al considerarlos alternativos, entonces existe un principal, que supongo es el actual, que debería mantenerse.

    Yo encuentro sorprendente la miopía de las industrias de contenidos. Una de las gracias de Internet es la ubicuidad, lo que implica que cualquier acuerdo de distribución geográfica de contenidos, por medio de licencias, concesiones y franquicias, se vuelve arcaico. Si bien este análisis es un poco simplista, la industrias de contenidos tienen la posibilidad de venderle sus productos, por medio de Internet, a todo el mundo, sin limitaciones geográficas. Sin embargo, debido a que todavía existen acuerdos de distribución geográfica, no podemos adquirir canciones en iTunes o Amazon, y los catálogos de las tiendas online chilenas son paupérrimos.

    Lo mismo ocurre con las empresas de contenido televisivo, ya sea televisión abierta o cable. Qué necesidad tienen ahora de licenciar sus contenidos a empresas regionales si puede hacer streaming de todo por Internet? Yo feliz pagaría una suscripción si tuviera acceso a la programación del HBO gringo para poder todos sus contenidos, incluso sin descargarlos. El streaming es más que suficiente si puedes acceder al contenido en cualquier lugar y momento, a una velocidad que permita ver contenido sin interrupciones.

    Mi punto es que eventualmente llegaremos a un sistema en que todos, pero absolutamente todos los contenidos estarán disponibles en la red. Depende de las industrias el que a esos contenidos la gente acceda pagando, o acceda gratis, ya sea de forma legal, o ilegal.

    Pero está claro que el actual modelo de distribución no da para más.