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NIN: la magia del licenciamiento

Digámoslo así. Supongamos que usted y yo somos amantes de la música. Además, suponga que nuestra banda favorita ha sacado nuevo disco. Hace quince años atrás, la única forma de vencer la ansiedad por conseguirlo era esperar a que la tienda de discos de siempre decidiera importarlo. Lo que sucede hoy es que ya no depende de la tienda de discos, parece depender de la banda misma. Así, si bien para conseguir el disco siempre tenemos la opción de descargarlo a través de Internet, esta vez supongamos que es la propia banda la que nos entrega opciones, que van desde los cinco dólares por acceder a los archivos, hasta trescientos dólares para adquirir una edición de lujo que incluye un disco de vinilo autografiado. Miel para los fans.

Según indica el manoseado sentido común, o lo que diría el famoso hombre medio empírico, la mejor alternativa es la descarga gratuita a través de algún sitio en Internet. Ir directo a The Pirate Bay y ahorrarnos problemas. Indica el sentido común que todos quienes quisieran conseguir el disco, lo conseguirían a través de los sistemas de descarga, muchos de ellos ilegales, que existen en la red. Fuera de todos estos supuestos, esta semana el grupo norteamericano Nine Inch Nails ha decidido hacerse cargo de la distribución en formato digital de su último trabajo al que denominaron Ghost I-IV, ofreciendo la posibilidad de conseguirlo a través de descarga directa a un precio mínimo de cinco dólares por el disco completo y la opción de compra de la versión Super Deluxe limitada y autografiada por trescientos de la divisa norteamericana. En menos de veinticuatro horas, y más allá de cualquier ejercicio de suposiciones económicas, se agotaron los 2.500 ejemplares disponibles de dicha edición.

Lo que ha hecho Nine Inch Nails no es sino un paso más allá de lo ya experimentado en el archi comentado lanzamiento del In Rainbows de Radiohead y los últimos videos lanzados por REM. Lo que podemos apreciar es un movimiento audaz y lúcido de músicos que hace rato dejaron de navegar en las aguas del underground y que están todavía más lejos de ser simples amateurs con ansias de promoción. En una de las últimas ediciones de Wired, el propio David Byrne traía a colación que en algún momento el negocio de la música pasó a transformarse en el negocio de la venta de plástico con contenido musical, y pareciera ser que es precisamente ese modelo de negocio de explotación musical el que está mostrando sus últimos estertores a través de iniciativas como la de Nine Inch Nails o Radiohead.

Pero el paso adicional, y tal vez el más importante, que ha dado el grupo liderado por Trent Reznor se ilustra por las condiciones en las que ha puesto a disposición su último disco. Porque no basta con poner la música a disposición del público en Internet. Tanto así, que cuando Radiohead permite incluso la descarga gratuita de su disco no queda claro para quienes queremos descargarlo qué podemos y qué no podemos hacer con él. Y la pregunta está lejos de ser irrelevante, puesto que no obstante autorizar la descarga enviando un enlace a través del correo electrónico, los usuarios no somos informados si podemos grabarlo en un disco compacto, si estamos autorizados a hacer reproducciones de ese archivo que hemos descargado en diferentes computadores, si podemos pasarle el archivo a nuestro amigo que no tiene conexión a Internet, ni tampoco si podemos subir el volumen de nuestros parlantes al máximo y de esa forma disfrutar del excelente In Rainbows con nuestros padres y amigos. El sólo envío del archivo no nos dice más que eso, tome y descárguelo. En estricto rigor, ni siquiera nos autoriza a darle al ‘play’.

Así como el derecho de autor ha supuesto históricamente -y con muchísima razón, por lo demás- que existen usos de una obra que no van a estar regulados por la ley, tales como vender un libro usado o dormir sobre un disco compacto, la nefasta tendencia a la sobre protección y sobre regulación de estos derechos lleva al absurdo que si nos atenemos al texto de nuestras leyes de derecho de autor, probablemente sea ilegal pasar el disco compacto a archivo MP3. Y es precisamente acá donde se distingue la decisión de Radiohead de la puesta a disposición del último disco de Nine Inch Nails. Mientras Radiohead nada dijo sobre lo que podemos y no hacer con los archivos descargados, Nine Inch Nails lo aclara licenciando el disco con una licencia Creative Commons, permitiendo reproducciones y adaptaciones siempre que no sean con fin de lucro.

Pareciera ser que el próximo paso en este novedoso camino seguido por músicos de todo el mundo es determinar las condiciones con las que dejan su música a disposición nuestra en Internet. Porque mientras la industria tradicional de la música ha dedicado buena parte de su presupuesto a demandar en tribunales a gente como usted o como yo por compartir música a través de sus computadores -y a tratar de convencernos mediante costosas campañas publicitarias que descargar por Internet es similar a robar autos, casas y joyas- los músicos, los artistas parecieran estar comenzando a entender que de lo que se trata no es de proteger un obtuso concepto de propiedad privada, sino la oportunidad que entrega Internet para la difusión y distribución del conocimiento y la cultura. Mientras la industria tradicional de la música sigue anunciando la caída sostenida en la venta de discos y la crisis de la industria, hoy tenemos más recitales y conciertos que nunca antes. Mientras nos intentan convencer que estamos en crisis terminal y que la música se muere, Nine Inch Nails gana más de 750.000 dólares en menos de 24 horas. Y sin poner disco alguno en las estanterías.

Columna publicada en la revista Terra Magazine.

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24 Comments

  1. Estimado Claudio, leyéndote me surge entonces la siguiente pregunta: si la licencia permite reproducciones y adaptaciones siempre que no sean con fin de lucro ¿que pasa cuando un proveedor de Internet, por ejemplo Telefónica Chile, nos está cobrando para que podamos hacer dicha descarga? ¿no está Telefónica Chile haciendo lucro?

  2. @ignace

    Aqui se habla de la licencia de reproducir y adaptar las canciones, no habla del medio por el cual uno se consigue esas canciones o el medio en el cual las reproduce o las adapta.

    En ese caso tambien tendriamos comezar a ver lucro en el reproductor de mp3 que con el cual escuchas las canciones, lucro en el CD donde vas a grabar una copia de las canciones… lucro en el computador que te permite reproducir y editar las canciones… y suma y sigue….

    Un proveedor de internet te entrega un determinado ancho de banda para que naveges por intenet y descarges bits a tu PC, si asi lo quieres. No confundamos peras con manzanas sino terminaremos teniendo toda una discucion sobre cuanto va a valer el canon

  3. @ignace:
    Estimado, no entiendo qué tiene que ver tu pregunta con lo que está escrito en el artículo 😉
    Telefónica, hasta donde sé, te cobra por conectarte a Internet, no por la posibilidad de bajar música.

  4. Tanto es así, que la diversificación del negocio venta de discos (¿se han dado una vuelta por la Feria del Disco en el último tiempo?), un poco parecido a lo que pasa con las estaciones de servicio ¿no?, es una clara señal de lo mismo que estás diciendo.

    Más tarde que temprano el negocio de vender plástico con contenido musical dejará de serlo y quien no esté preparado para ese momento, pues bien, simplemente desaparecerá.

    Felicitaciones, este blog está cada día más bueno…

    Saludos,

  5. Amigos

    además, si quieres hacer tus propios remixes…NIИ pone a disposición de los fans, en el sitio http://remix.nin.com , las pistas de sus temas, para q hagas tus propias versiones, 4 temas de ghost ya estan ahi.

    Solo debes registrarte, proceso que es indoloro….juegen….

  6. Todos sabemos por qué cobra telefónica. Y ahora -que su publicidad se ha enfocado en el tema del ancho de banda- lo sabemos aún mejor.

    ¿Acaso no es evidente que la gente paga a su proveedor de Internet para bajar contenidos como música y cine? No le veo el sentido a pisarnos la capa entre superheroes. Sabemos que una proporción grande del tráfico de clientes domiciliarios corresponde a contenido no-licenciado. Claudio, si no lo sabes, estoy seguro de que tus vínculos con Terra te pueden ayudar a saberlo mejor desde la fuente.

    Podríamos hablar de ilegalidad, o de vacío legal, pero el asunto es que no se trata de un problema técnico, se trata de un problema ético.

    Es totalmente diferente en caso de los reproductores de mp3 y medios físicos como los discos vírgenes, las memorias flash y tal, pues en ese caso nadie sabe qué contenido vamos a poner ahí, si está licenciado o no, si lo produjimos nosotros mismos, etc. Por otra parte no sería justo que paguemos dos veces por algo, por ejemplo si compro un disco y le hago un respaldo, o copio canciones que compré en Amazon, no tengo por qué pagar de nuevo.

    En cambio en la ‘net se puede establecer de manera estadística cuánto de lo que los usuarios descargan es licenciado y cuánto no. Es tan sencillo como peras y manzanas. Bueno, quizás un poco menos sencillo. Digamos, como una regla de tres 🙂

    Bueno no voy a secuestrar éste thread, prefiero seguirme expresando en mi sitio respecto de este tema. Pero quiero dejar claro que tu respuesta Claudio me deja de una pieza. No por genial -por que no lo es, una buena retórica puede justificar cualquier cosa- si no por que lo importante no es lo técnicamente correcto, lo importante es lo éticamente justo.

    Yo espero de ti Claudio -que al perecer tienes amor por la música- una respuesta un poco más constructiva, en concordancia con lo que está proponiendo gente como Gerd Leonhard. Si los que estamos involucrados en la música no trabajamos juntos en torno a una solución para que se pueda seguir financiando su producción, en un par de años quizás no tendremos música de la cual preocuparnos, al menos no música nueva, porque ya nadie va a poder dedicarse a realizarla.

  7. @ignace:
    A pesar de cumplir a lo menos dos actitudes que creo son nefastas (1.- no leer el post y comentar; 2.- enlazar continuamente al blog propio), voy a responder porque eres un visitante asiduo y en general contrario a lo que planteo, lo que me parece muy valioso:

    1.- Te recomiendo leer, detenidamente y no en diagonal, el artículo. Las licencias de uso -que son contratos-, como Creative Commons, están pensadas en quien efectivamente usa una obra intelectual y son vinculantes por tanto entre las quienes contratan. No veo qué tiene que ver un ISP como Telefónica con los contratos que firmo yo contigo. En tu misma lógica, ¿que acaso no se “beneficia” también Telefónica con el aumento de las transacciones económicas que se realizan a través de la red? ¿Que acaso no le “conviene” en algún sentido que compremos cosas en Amazon? Es absurdo, los ISP venden acceso a Internet para que tú lo uses como quieras: para chatear, para twittear, para bloguear,o para lo que quieras. Sí, también para descargar música.

    2.- Insistes en el asunto del análisis de paquetes que debiera -según tú- hacer el ISP para determinar quien baja qué cosa a través de sus redes. Y vuelves, así, a través de “la sencillez” a evitar un elefante inmenso que se llama privacidad y otro que se llama ‘neutralidad’. Y no, no es una discusión ética, es una discusión jurídica. Y jurídicamente tienes que fundamentar bastante mejor si lo que quieres es violentar derechos fundamentales para proteger unos derechos como los que pretendes.

    3.- El problema con los argumentos éticos, como se sabe, está en la argumentación. Por eso algunos mortales evitamos hacer uso de argumentos metafísicos para sostener una posición. Si sostienes que una posición es correcta “porque es ética”, te invito -mientras me preparo un café- a contarnos por qué sería eso más ético que la otra actitud.

    4.- Sólo para concluir, sacar a relucir un argumento “ético” cuando lo que en realidad queremos es proteger nuestro chiringuito como productor musical, pues me parece a lo menos dudoso dede el punto de vista argumentativo.

    Mi llamado es a usar menos retórica, menos metafísica y más argumentos debatibles, que confrontando “verdades pontificias” y “evidencias” no vamos a llegar a ningún lado.

  8. Gracias Claudio por tu extensa respuesta.

    Mientras preparas el café (en realidad probablemente mucho después, pero en fin) te comento que no suelo leer en diagonal sobre temas que me interesan tanto. No sólo lei tu post detenidamente, si no que lo vinculé desde diversos medios incluyendo canal.cl y mi stream de updates en Twiiter, cosa que imagino no te molesta. A mi no me molesta vincularte, es parte de la manera en que la web funciona, se da y se recibe, se va y se vuelve, se escribe y se lee, y se responde. Por lo mismo, me parece natural vincular a lo pertinente que he escrito, o si el caso lo amerita, a lo pertinente que puedan escribir otros respecto del tema sobre el cual estoy intentando comunicarme.

    Respecto del análisis de tráfico, que no insisto tanto en que deba hacerse porque de hecho ya se hace (el tipo de tráfico originado por los sistemas p2p es fácilmente identificable), te puedo contar -y si no me crees lo puedes confirmar con los admin. de sistemas de tu proveedor de acceso favorito- no implica vulneración de la privacidad.

    Así como se puede determinar qué proporción del tráfico de un usuario es web, qué proporción es mail, qué proporción es VOIP, etc. también se puede determinar qué proporción corresponde e p2p. Y -dependiendo de cómo se quiera granulizar la estadística y el pago de los derechos- ni siquiera es necesario hacer un análisis usuario por usuario, aunque se puede.

    Aunque se hiciera un análisis usuario por usuario, éste no necesita ir más profundo que el equivalente a tu cuenta telefónica, que hoy desglosa los tipos de tráfico (llamadas a móviles, llamadas a fonos fijos, llamadas de larga distancia, mensajería de texto, datos, etc.), llegando a detalles como el teléfono de destino. Así, por ejemplo: si tu empresa proveedorea de telefonía cursa una llamada de larga distancia a través de una red de fibra internacional, puede compensar a dicha red de fibra, y la red telefónica de destino de la llamada si amerita, pues dichas redes son gran parte del valor que tu compañía te está vendiendo al cursar dicha llamada.

    No me resulta metafísico argumentar que quien realiza un contenido que otro vende, merece ser compensado por estar aportando parte del valor del que vende, no sólo porque me parece obvio, si no porque hay ejemplos a nuestro alrededor, como he mencionado antes y como mencioné en mi sitio (que espero tampoco hayas leído en diagonal).

    Tu alusión a que yo defiendo mi “chiringuito” como productor musical es curiosa, primero porque usas un término despectivo para referirte a una actividad que es totalmente legítima como negocio, segundo porque si defiendo a viva voz lo que me beneficia, no tiene nada de malo, al contrario, sólo es transparente, honesto y directo. Pero además, se da el caso de que mis ingresos por producción, derechos de autor y similares son bastante pequeños, más gano prestando servicios de grabación y realizando otras actividades, algunas poco o cero relacionadas con la música.

    Por ello, mi argumentación al respecto se motiva con intereses que no son solamente de índole remunerativa, si no que también tienen que ver con la finalidad ritual de la música, como algo que amo y disfruto de manera tan concreta como de conversar, de pasear, etc. Nada metafísico aquí. Imagino que también tienes intereses así. Si no lo imaginara, no estaría teniendo esta conversación contigo. Ya que soy totalmente transparente en mis motivaciones, no veo que hay de dudoso en ellas.

    Asimismo, si tu tienes intereses en torno a la música, no veo nada malo en que los defiendas, de hecho, yo ayudaría a defender contigo, entendiendo que el desarrollo sustentable de la actividad artística es algo que beneficia no sólo el arte mismo que nos gusta, si no también negocios en los que tu y yo estamos involucrados que guardan relación dicho arte, negocios en torno -en mi caso- a la producción de música y -en tu caso- a la difusión de música.

    Ya que entonces -por lo visto en tu último párrafo- te interesa que lleguemos a algún lado, te doy una idea de cómo podemos llegar a algún lado: explícame cómo crees que tu que deben ser compensados los responsables de crear ese contenido que se descarga por la Internet, tanto música como cine, y quizás también otros contenidos como la literatura.

    Mi hipótesis es que debe ser compensados de alguna manera porque su trabajo tiene valor, y uso la experiencia que tengo en lo técnico para proponer una solución. Si esa solución es buena o no, eso es totalmente debatible, sin duda tanto yo como en los aspectos legales como tu en los aspectos tecnológicos podemos tener mucho que aprender. Si tu me hablas de dónde está lo que considerares el límite a tu privacidad por ejemplo- yo te puedo ir diciendo hasta donde considero la información necesaria y hasta dónde no, y puedo pensar desde ese eje una manera de que eso genere estadísticas que sirvan para hacer la compensación.

    El asunto es que no veo que estés proponiendo una solución mejor que la mía, ni una peor tampoco. Y creo que necesitamos hallarla, entendiendo que tu y yo valoramos que se haga música, y como cualquier actividad, esa requiere un sustento económico.

  9. Carlos: resumiendo, quiero que los proveedores de acceso Internet paguen -similarmente a como lo hacen las radios y la TV, no necesariamente igual- por el contenido que en la práctica es lo que revenden y lo que da más valor a su producto.

  10. ignace / @micronauta (y a Claudio)

    De hecho, no encontré la pregunta inicial tan fuera de lugar. No tanto como: “¿Y donde puedo encontrar las letras de NIN?” u otras del mismo estilo que no son tan raras.

    Ignace / @micronauta, cuando uno dice “quiero que los proveedores de acceso a internet paguen”, lo que uno esta diciendo en realidad es “quiero que los clientes de los proveedores a internet paguen” (el traspaso del aumento del costo a los clientes es inevitable).

    Lo más importante es lo que ya dijo Claudio: el modelo de negocios de Telefónica y Cia es venderte una cantidad de bits/s que tu puedes ocupar como se te de la gana. Si quieres cambiar a un sistema en que los ISP paguen (o sea, que nosotros paguemos) tendrás que lidiar con algunos agujeros en tu argumento:

    1.- No todo el tráfico P2P es contenido protegido por derechos. Software (distribuciones de Linux), videoblogs, música CC, y un larguísimo etc. E incluso si crees que los muchachos de Telefónica tienen los recursos (o la inclinación) para distinguir entre contenido legítimo y no, tengo dos palabras que decirte: bittorrent encriptado.

    2.- Incluso si uno estuviera de acuerdo con que la mayoría del volumen de tráfico es P2P y que la mayoría de ese tráfico es ilegal, eso no significa que la mayoría de los usuarios están usando sus conecciones para bajar contenidos con protección de derechos de autor. Hay evidencia de todo lo contrario: que son pocos los usuarios que explican una proporción muy grande del volumen del tráfico.

    3.- Dado lo anterior, obligar a todos los usuarios de banda ancha a pagar siendo que es prácticamente imposible distinguir usos legítimos de P2P (y esto dejando fuera el tema de la privacidad) y que no todos los usuarios eligen usarla, tu propuesta es nada más no menos que un canon digital, que condena a una tecnología y castiga a justos y pecadores.

    La pregunta de que modelos comerciales alternativos podemos utilizar es muy buena, pero ya me extendí mucho.

    Saludos.

  11. Fe de erratas: en el punto dos, debe terminar con “muy grande del volumen de tráfico de P2P”.

  12. Carlos, totalmente de acuerdo.

    Lo que mencionas en los puntos 1, 2 y 3 se puede establecer estadísticamente. Y -así como las radios antes no se hacían el muestreo ellas mismas- el muestreo y análisis para determinar las estadísticas necesarias las harían gustósamente sociedades como la SCD. Hacer esto sobre la base de muestreos y no analizando el tráfico de cada usuarios es una posible solución además para resguardar la privacidad de los usuarios, además de que saldría mucho más barato que hacer análisis de contenido de cada uno.

  13. Es una lastima ver la forma en algunos quieren validar un canon

    Nada que decir

  14. Perdón lo depresiva, pero encuentro tan increíble lo de Nine Inch Nails, que me llega a dar miedo. Miedo a que encuentren la forma de regular la internet, de limitar sus posibilidades o que -como parece desear el nada sintético micronauta- nos cobren hasta por lo que pensamos bajar alguna vez de la red…en fin,

  15. Me parece tan familiar a la SGAE…
    teddy bautista diciendo que solo las telefónicas detendrán los p2p…

  16. Perdón si me desvío o digo algo nada que ver Solo una apreciación al paso:
    La analogía con la tv o las radios es pobre.
    1._ El consumidor no paga nada por recibir las señales. En el caso de los ISP sí. Si consideramos la TV por cable en que si pagamos, me da la impresión que los proveedores de TV CABLE no pagan el licenciamiento ded obras musicales o series de TV, si no que estás son pagadas por cada señal.
    Por lo tanto cobrar a los ISP (ergo a los usuarios), por que ellos proveen “en la práctica” los contenidos me parece falaz.

    Aún así no me parece correcto el cobro a modo de compensación de copia. Esos costos deberían a mi entender ser cobrados una sola vez por el autor, actor, editor a quien corresponda (interprete, disquera,productora) y ser regulado su uso comercial. Por eso es que pagan radios y tv ya una vez, luego me parece aberrante que encima se cobre a los restaurantes, hoteles, buses!, matrimonios, obras de caridad!, etc. ¿Acaso si me pongo a declamar a Neruda el poeta parralino, tendría que llegar la fundación a cobrar su diezmo?.

    El compensar por copias privadas me parece fuera de lugar y nos lleva a soluciones nefastas como la aplicada en España.
    No creo que se muera la música ni el arte ni nada de eso. A lo mejor se muere algún gran negocio. Y ahí hay muchos que serán “creativos” en no cederlo.

    Salud.

  17. Perdón si me desvío o digo algo nada que ver. Solo una apreciación al paso:
    La analogía con la tv o las radios es pobre.
    1._ El consumidor no paga nada por recibir las señales. En el caso de los ISP sí. Si consideramos la TV por cable en que si pagamos, me da la impresión que los proveedores de TV CABLE no pagan el licenciamiento de obras musicales o series de TV, si no que éstas son pagadas por cada señal.
    Por lo tanto cobrar a los ISP (ergo a los usuarios), por que ellos proveen “en la práctica” los contenidos me parece falaz.

    Aún así no me parece correcto el cobro a modo de compensación de copia. Esos costos deberían a mi entender ser cobrados una sola vez por el autor, actor, editor a quien corresponda (interprete, disquera,productora) y ser regulado su uso comercial. Por eso es que pagan radios y tv ya una vez, luego me parece aberrante que encima se cobre a los restaurantes, hoteles, buses!, matrimonios, obras de caridad!, etc. ¿Acaso si me pongo a declamar a Neruda el poeta parralino, tendría que llegar la fundación a cobrar su diezmo?.

    El compensar por copias privadas me parece fuera de lugar y nos lleva a soluciones nefastas como la aplicada en España.
    No creo que se muera la música ni el arte ni nada de eso. A lo mejor se muere algún gran negocio. Y ahí hay muchos que serán “creativos” en no cederlo.

    Salud.

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