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El peor enemigo de tu privacidad (en la red)

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Este artículo pertenece a la serie de artículos escrita por invitados finamente seleccionados para usted, celebrando los tres años de Quemarlasnaves.net. Este, es un texto escrito por Carlos Moffat de El Diablo en los Detalles

Partiendo por la masificación de los blogs, pasando por el nacimiento del micro-blogeo en twitter, y la explosión de sitios como Facebook y MySpace, el tener una presencia digital ha pasado de ser cosa de geeks a cosa de… bueno, todo el mundo que está a este lado de la brecha digital. Sin embargo, la mezcla de toda esta información que estamos poniendo voluntariamente en la red con la creciente sofisticación de los motores de búsqueda (desde Google a Technorati), también pone esa información a disposición de cualquiera se moleste en buscarla. Y para una generación de neófitos que estamos tratando de usar estas nuevas herramientas al máximo, también estamos demostrando una sorprendente incapacidad para evaluar algunos de sus riesgos.

Mientras más nos volcamos a usar la red (y ese tiempo no ha sido demasiado, por ahora), más rastros dejamos que indican cuáles son nuestros intereses, nuestras opiniones y nuestras relaciones. Mientras mas tiempo pasa, más de esa información que nos define como individuos se acumula en los servidores de Google, Flickr y Youtube, muchas veces fuera de nuestro control, y en lugares relativamente públicos. Y aunque seguramente Claudio, nuestro amable anfitrión, y sus banda de hippies en Derechos Digitales nos ayudarán a pelear por legislación que nos permita proteger un poco el destino de nuestros datos personales en la red, esta claro que no hay ley posible que pueda contrarrestar la naturaleza viral y abierta de la red como la conocemos.

El problema de manejar nuestra privacidad en la red tiene, creo, dos raíces, y las dos tienen que ver con diferencias fundamentales con la forma en que nuestra vida funciona en el mundo real. La primera es que en la vida analógica no existe una sola privacidad, o dicho de otro modo, tu privacidad es granular: es relativamente fácil una serie de espacios separados (familia, amigos de ahora, amigos de antes, trabajo, etc.) Aunque no tenemos control completo de como gente en esos espacios interactúan, es bastante fácil evitar que las personas en ellos se mezclen. En la red, en cambio, tenemos o cero control (¿Sabes si tu jefe lee tu blog?) o es limitado. Y así, es fácil (en Facebook, por ejemplo) encontrarse en una situación análoga a estar en un bar tomándose una cerveza en la misma mesa con tu suegra y tu jefe mientras tu mejor amigo del colegio te cuenta un chiste cochino de esos que le gustan tanto. Y por alguna razón, él no entiende por que no te estás riendo.

La segunda arista es que la red es lo más cercano que hemos tenido a una memoria permanente de nuestras acciones. Si la mayoría de los treintones como yo tenemos una serie de recuerdos más o menos vergonzosos sobre nuestros años adolescentes, esos recuerdos están – afortunadamente – más o menos a salvo en la memoria de amigos que o ya se olvidaron o que – por favor por favor por favor – no nos odian tanto como para poner un blog contando estás historias. Esa tendencia de la historia a desvanecerse es, normalmente, excelente, porque nos permite aprender de nuestros errores y evolucionar sin el constante recordatorio de como llegamos a lo que somos hoy. En la red, sin embargo, la cosa es distinta. Si a la ministra de Educación del 2007 se le critica por su puntaje en la PAA cuando apenas entraba a la adultez, terror le debería dar a su colega el 2035, cuando probablemente tendrá décadas de comentarios, artículos en blogs, fotografías en fotologs y quizás que otras cosas que seguramente nos traerá la Web 8.52. Y que decir de errores más pedestres cometidos por gente común y corriente que vivirán en la memoria digital, a una búsqueda en Google de distancia. Suerte con la búsqueda de pega.

Por supuesto, esto no significa que la red como una vía más de trabajar y socializar no sea fantástica, pero si que la vida social en bits puede ser tan o más complicada que la otra. Y antes de poner esa foto que te parece tan graciosa, o publicar ese comentario odioso, vale la pena un momento de reflexión. Porque cuando se trata de privacidad en la red, tu peor enemigo… eres tú.

Este artículo pertenece a la serie de artículos escrita por invitados finamente seleccionados para usted, celebrando los tres años de Quemarlasnaves.net. Este, es un texto escrito por Carlos Moffat de El Diablo en los Detalles

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  1. Ufff, que sustito, igual tiene razon… mis instintos medios sicopatas de repente me han hecho buscar informacion de gente en la web y se encuentra facil…
    Me imagino las verguenzas que se van a pasar en 10 o 20 años con las fotos actuales de fotolog =/

  2. Es verdad. Yo una vez coloqué el nombre de una amiga de la universidad que no había vuelto a ver en google, y descubrí donde había estudiado post-grados, en que país había residido, en que ONGs había participado, etc. Y lo terrible es que la chica ni siquiera le hace mucho a la computación, y menos a la internet.

  3. Me parece horroroso lo de los datos, pero al mismo tiempo me parece peligroso todo lo que pueda contribuir a demonizar este tipo de comunicación que ha venido a cambiar nuestros hábitos y nos ha obligado a ser más flexibles.
    He escuchado a muchos colegas hablando de los blogs y facebook como espacios que favorecen la ausencia de límites, la “promiscuidad”, la sobreexposición, llegando a patologizar las nuevas comunicaciones. Pienso que, como ha sucedido hitóricamente, la ausencia de control produce vértigo y puede llevar a forzar un control rígido o simplemente a etiquetar lo desconocido como peligroso o enfermo.
    Creo que estamos en medio de algo y espero que las regulaciones que vayan surgiendo en este proceso contribuyan a fortalecer e integrar este mundo (que se ha caracterizado por incluir sin distinciones) a nuestro mapa interno de relaciones, protegiendo los derechos de las personas y ampliando sus posibilidades de información y contacto.

    p.s.:feliz aniversario quemarlasnaves!!!!!!!!!!!!

  4. Estoy de acuerdo con lo que planteas, pero tampoco es tan tan malo… encontrar a un amigo que no has visto en 10 años, o tener más comunicación con tus seres queridos que están muy lejos, tener tribuna en un blog para desahogarte, compartir fotos de un acontecimiento con aquellos que te quieren… No lo encuentro tan terrorífico. No tengo nada que esconder, y no me aterra la posibilidad que me encuentren, es cierto que hay datos que uno siempre debiese proteger, como su numero de telefono, dirección y mantener un mail privado para no llenarte de spam, teniendo muy en cuenta eso, me siento libre de participar en comunidades y soy activa participante de : lastfm, blogger, facebook, flickr…

    Saludos y feliz aniversario

  5. Totalmente de acuerdo, la red es una gran herramienta para socializar. El detalle es que algunos se sientan detrás del teclado y se comunican pensando que están asilados y protegidos por el supuesto “anonimato” de la red.

    Si actúas en la red igual que en la vida diaria… pues ningún problema, quedara demostrado que eres una persona llena de virtudes. Bueno, en caso contrario… también se notará. ^^u

    Ahora, con el tema de que tu “huella digital” este alcance de todos, pienso que es también es manejable, alguien que esta consiente y aprende de sus actos pasados, no se sentirá mal en reconocer que en algún momento estuvo equivocado o cometió algún error.

    Aquí les dejo un enlace relacionado:

    http://linuxhispano.net/tira/com/tira.php?tira=echelon&db=echelon.lhcmt

    T4|u3 =^_^=

  6. Hola,

    Gracias por los comentarios.

    @beatriz: no creo haber demonizado (“la red… es fantástica”). El problema es que es difícil (por ahora, imposible) transferir la complejidad de las relaciones en la vida real a los espacios que tenemos en la red.

    @paz: idem, no es terrorífico.

    @vimora: manejable si uno tiene cuidado 😉

  7. Carlos: por supuesto no demonizaste nada, sólo quería poner atención en “la posibilidad” de demonizarla al aparecer estos conflictos de principios. Agradezco como asomas la complejidad de estas relaciones en tu texto…quizás es otra complejidad ¿no?

  8. Hola Beatrice,

    Al final, creo que esto se va a solucionar “orgánicamente”, a punta de prueba y error. Pero van a quedar algunas víctimas en el camino 🙂

    Saludos

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  • Privacidad y “lifestreaming” @ otro blog más March 10, 2008

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