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Por qué los fans de Harry Potter tienen razón


Fotografía por Luiza Augusto en Flickr

J. K. Rowling ha sido conocida por su celo a la hora de proteger el futuro de las aventuras del mago Harry Potter en la saga del mismo nombre. Así, por ejemplo, hace algunos meses atrás casi pierde el vuelo que la llevaría de Nueva York a Londres por negarse a enviar el manuscrito con las aventuras del séptimo tomo de Harry Potter junto con el equipaje, contrariando así las estrictas normas de seguridad que a semanas del once de septiembre asolaban los aeropuertos estadounidenses. Había que precaver cualquier filtración sobre el futuro del mago de gafas redondas.

Es que la saga de aventuras creada por J. K. Rowling muestra unas cifras impresionantes. Así, más de 325 millones de ejemplares han sido adquiridos por fans de todo el mundo queriendo seguir la suerte de Potter, incluyendo un récord británico al venderse 2.6 millones de ejemplares en 24 horas: más de 1.800 libros por minuto. Los cálculos sobre el valor de la marca Harry Potter van muchísimo más allá, superando según algunos, los cuatro mil millones de dólares, incluyendo marca de ropa, caramelos, figuras de acción y chocolates. Cifras que por cierto llevan a los titulares a resguardar por todos los medios legales al alcance los eventuales beneficios económicos vinculados a la saga ideada por la escritora británica, incluyendo -por cierto- los derechos de autor.

Pero las cifras anteriores tienen efectos más allá de los que pudiera prever la industria editorial. El éxito de las historias de Potter promovió la aparición de fanáticos que llevan disfraces similares a personajes del libro, llenan las salas de cine en los estrenos de las películas, y realizan actividades entre otros fanáticos para compartir experiencias en torno a la obra de Rowling. Fanáticos un poco más familiarizados con las nuevas tecnologías también han creado sitios webs alusivos a la saga y algunos más ingeniosos aún crearon una gran enciclopedia en línea de Harry Potter, donde hacen sofisticadas caracterizaciones de cada uno de los personajes de la historia, además de vínculos entre episodios y relaciones incluso con otras obras literarias con la fauna creada por la escritora inglesa.

HP Lexicon es uno de los más importantes sitios webs creados en torno a la historia de Harry Potter y lista hasta el más mínimo de los eventos relacionados en torno al mago de gafas. La cantidad de información es tal que hace algunos meses anunciaron la aparición en formato papel de los datos recopilados durante todo este tiempo a través de internet. A J. K. Rownling la noticia no le hizo mucha gracia y un ejército de abogados fue a la caza de la editorial RDR Books para evitar que este libro saliera al mercado. ¿La razón? Cómo no, derechos de autor.


Fotografía por Momof5cuties en Flickr

Como es fácil percatarse, el asunto tiene ribetes que van muchísimo más allá que la mera publicación de una edición literaria, tanto así que el caso ha motivado la participación del Center for Internet and Society de la Universidad de Stanford, sin contar con las columnas en diarios y revistas especializadas de expertos en el tema, como el profesor Tim Wu en Slate.com.

J.K. Rownling tiene derechos sobre la explotación de Harry Potter, derechos que además tienen carácter de exclusivos. Pero los derechos que la ley le entrega están pensados en la posibilidad de fomentar la creación de otras obras intelectuales, no para inhibir creatividad futura. Es por eso que el derecho de autor protege la expresión formal de la idea y no la idea en sí. La idea es un mago adolescente no está protegida por derecho de autor. Así como tampoco la idea de realizar un Léxicon o diccionario de las aventuras de Harry Potter.

Un derecho de autor para el siglo XXI debiera enfrentar las posibilidades que entrega la tecnología como una gran ventaja para el fomento de la creatividad. Estas obras que se crean a partir de obras intelectuales protegibles -antes del Lexicon de Harry Potter existía la LostPedia sobre una serie televisiva de moda, un diccionario sobre las obras de Borges, mañana existirá un compilado de personajes de la obra de García Márquez, etc.- son también obras dignas de protección. Un derecho de autor equilibrado es un derecho que estimula y que no inhibe la creación intelectual de sus ciudadanos. Los rumbos del derecho de autor en el último tiempo han llevado a un derecho de autor desequilibrado que es necesario volver a pensar, para que se transforme en una herramienta para el desarrollo de la creatividad, objetivo que nunca debió olvidar.

Artículo publicado en Terra Magazine, bajo licencia Creative Commons

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  1. Hm, la verdad es que habiéndome leído los libros de Harry Potter no puedo entender que cosa tienen tan especial que los ha hecho tan famosos…, pero bueno es otro punto.

    Si comprendo bien el sentido de tu post es el hecho de la pérdida del “espíritu de la ley (o constituyente)”, no?. (Puede que diga una barbaridad, pero creo que se aplicaría ese concepto)

  2. Bueno, un poco de lo que conversábamos ayer. Tengo mis dudas sobre si es la autora la que está en desacuerdo con la creación de estos fanáticos. Me inclino a pensar que son más bien las editoriales a través de sus respectivos abogados, y por qué no, los abogados de la misma Rowling (que actúan “en defensa de sus derechos”).

    Por otra parte, no puedo dejar de imaginar lo fácil que debe ser querer proteger una obra propia cuando ha significado al autor tantos dividendos. Muy fácil es criticar arguyendo valores y nobleza, pero con millones de dólares libras esterlinas en mano (y otros tantos a la vista) el panorama debe cambiar un poco.

  3. Bug del sistema de comentarios: en la Vista Previa mostró adecuadamente las etiquetas del e ins, pero no en el comentario final.

  4. Como nota al margen, la traducción oficial al español recién sale en febrero, todos en mi familia leímos una traducción preparada por aficionados que completaban hasta 3 capítulos por día y lo publicaban en un blog, en menos de dos semanas el libro completo estaba traducido, con una buena calidad (ortografía,gramática, coherencia).
    Y sin embargo fueron obligados a cerrar el sitio, y no se si sufrieron algún tipo de persecución posterior.
    De todas maneras, vamos a comprar la traducción y sospecho que la calidad de la traducción no va a ser muy superior a la hecha por estos aficionados.
    ¿Cuanto habrían ganado la editorial de haber tomado el trabajo de estos aficionados y haber sacado la versión en español varios meses antes?