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El torcido concepto de dominio público de la DIBAM

Imagine lo siguiente.

Usted es el notable Alberto Montt y hace ilustraciones. Bonitas y divertidas ilustraciones y las comparte con la gente en su sitio web.

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Ilustración de Alberto Montt, con licencia Creative Commons BY-NC-ND

Llega un señor -llamémoslo, no sé, Eduardo Castillo- quien toma varias de las ilustraciones de Montt y las sube a su propio sitio web. A veces se toma la molestia de decir que son de Montt, a veces no, y además le agrega un aviso de derecho de autor señalando que sólo pueden ser usadas esas imágenes con fines de educación preescolar en colegios particulares subvencionados, y sólo con la supervisión de educadoras de párvulos egresadas de la Universidad Católica.

¿Suena raro?

¿Suena injusto?

Pues bien, lo que hace hoy la DIBAM con su sitio MemoriaChilena.cl, es bastante peor.

Dice la propia DIBAM, que en el sitio Memoria Chilena tienen tanto obras que pertenecen a colecciones de DIBAM, como obras que están en el dominio privado pero que cuentan con autorización de sus titulares, y obras que están en el dominio público.

Usted, como lector atento de QLN, a estas alturas ya sabe que las obras que están en el dominio público son obras que son parte del patrimonio cultural común, y por tanto, podemos hacer prácticamente cualquier cosa con ellas: traducirlas, editarlas, reproducirlas, crear obras nuevas a partir de ellas, y un largo etcétera sin restricciones y sin necesidad de pedir permiso.

Un sitio que se dedique a difundir las obras que están en el dominio público, pues, es una gran noticia para la difusión del acervo cultural común. Salvo, cuando lo hacen según reglas propias.

Salvo, cuando lo hacen violando el derecho de autor de obras que pertenecen al patrimonio cultural común.

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Fotografía de Gustavo Milet Ramírez, 1890. En Dominio Público.

Memoria Chilena escanea documentos e imágenes que pertenecen a este patrimonio común (como la de arriba), y le agrega la siguiente nota de derecho de autor:

Los contenidos de Memoria Chilena, tales como documentos e imágenes, pueden reproducirse citando la fuente y son exclusivamente para uso privado o con fines de investigación. Está prohibida la reproducción de cualquier tipo de material para uso comercial, académico o su exhibición en línea, radio, televisión, cine, video u otro medio de difusión pública.

En otras palabras, cuando usted toma una obra de Vicente Huidobro y quiere hacer una canción con el Canto II de Altazor, y venderla en iTunes, por decir algo, puede hacerlo, porque esa obra está en el dominio público.

Pero según las condiciones de uso de Memoria Chilena, a pesar de poder acceder a estas obras que están en el dominio público, usted sólo podría hacer usos privados de ella, y no podría reproducirla sino en las restringidas condiciones que señalan las draconianas condiciones de uso.

¿Por qué, cree usted?

Públicamente alguna vez le pregunté esto a la directora de la Biblioteca Nacional doña Ximena Cruzat, y no supo darme una explicación, confundiendo condiciones de acceso con condiciones de uso. Claro, ella decía “pero si el contenido está disponible en línea“.

Lo que suele suceder en estos casos es que dado que la DIBAM realiza una labor de escaneo de documentos, creen, suponen que tienen determinados derechos sobre el resultado del escaneo. Como si no fuera separable la obra con el soporte material de ella. ¿Me siguen?

Es por eso que es impresentable que una institución pública como DIBAM tenga estas condiciones de uso de obras que nos pertenecen a todos nosotros.

Y eso explica que una serie de organizaciones de la sociedad civil tales como Colegio de Bibliotecarios de Chile A.G., la Asociación de Editores de Chile, la ONG Derechos Digitales, la Comisión Asesora de Bibliotecas del Consejo de Rectores, Educalibre y Creative Commons – Chile, han hecho una solicitud a DIBAM para que modifique las condiciones de uso de Memoria Chilena, toda vez que vulneran en forma grave la difusión y el acceso a obras que pertenecen al patrimonio cultural común, y no a una institución pública.

En el fondo, es un llamado a liberar el dominio público.

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17 Comments

  1. Estoy de acuerdo, es impresentable lo que hace la DIBAM.
    Buen articulo… Saludos!

  2. Gran blog el tuyo, felicitaciones. Mucho se aprende por aquí.

    Hace poco vi que muchas de mis reseñas de libros, publicadas en Caras o la revista El Sábado están escaneadas y disponibles en el sitio de Memoria Chilena. Me pareció una excelente noticia, porque hay muchas que no tengo, pero, ahora que veo tu post, me asaltó una duda terrible: ¿no puedo ya usar esas críticas, si no es en las actuales condiciones draconianas de uso? ¿Dejaron de ser mías porque las escanearon? 🙂

    Saludos

  3. O sea, que imprimirla tambien es lo mismo. Ya me veo a Alfabeta, a Andros, y otras impresoras pataleando sus derechos de autor.

  4. Que bueno que este tema salga a la luz, ya que a veces quedan solo en los oscuros pasillos y depósitos de las bibliotecas y museos de la DIBAM. Lo que pasa es que todo esto surge de los proyectos de digitalización, en que como saben los presupuestos y fondos son escazos, por lo que en algún momento se le ocurió a un genio ofrecer la posibilidad de vender el fruto de la digitalizacion para pailar los costos de ésta. Después el proyecto pasa por manos del abogado quien aplica la única manera que conoce y que se le ocurre para “protegerlos” de los temibles piratas: derecho de autor en su forma más restrictiva. Resultado, lo que se supone que es parte del patrimonio de todos los chilenos y que la DIBAM tiene como misión difundir (incluso en la misión de algunos museos y en la definición de UNESCO de patrimonio cultural se habla de inspirar a las futuras generaciones) esta restringido completamente. Efectos, si eres un estudiante, investigador o simple investigador por pasión que necesitan y basan sus investigaciones en imagenes, objetos u otros fondos de la DIBAM y que después quieren publicar en alguna revista especializada, hacer una tesis u otro tipo de publicación; tienes que pasar por una horible burocracia legal que en la mayoría de los casos es algo así como: “puedes hablar de las pinturas, describirlas, etc.. pero no puedes utilizar como referencia una imagen de éstas en tus publicaciones”. a y más aun en el caso de las imagenes (foto, pintura, objetos etc..) no se pueden revisar simplemente los fondos (me refiero a las colecciones) como ciudadanos, solo se puede como investigador. Por lo que tu única opción es recurrir a las digitalizaciones de la DIBAM, pero y si buscas algo que no esta digitalizado ¿como vas a acceder a ella? y eso que el estado gasto sus pesos en comprar esas colecciones para que formen parte del patrimonio cultural de la ¿nación? que se reducen a los investigadores solamente.
    Lo siento por lo extenso pero, es un tema que tenía dando vuelta hace tiempo.

  5. Rodrigo Pinto: Las reseñas claramente no puedes usarlas sino con la autorización del autor. ¡Aunque se refieran a obras tuyas! Y la respuesta es sí: no puedes usar esos escaneos sino en esas condiciones, lo que cuando se trata de obras que están en el dominio público es realmente ridículo.

    Marcylor: Para algunos, cuando se escanea una obra se está “haciendo algo”, lo que implica que requieren “algún grado de protección”, aunque se trate de obras que están en el dominio público. Pero la respuesta es no, por el sólo hecho de escanear no estás agregándole valor agregado a una obra. No estás creando algo “nuevo”, sino que sólo estás cambiando el soporte de la obra.

    Lupin: Clap, clap! nada que agregar.

  6. Siempre es interesante y educativo pasar por acá… (salvo los lunes, que son para la risa).

    Mala cosa lo de la DIBAM. ¿Apuestan a una suerte de desdoblamiento digital de las obras? No sé, me parece insólito el nivel de los argumentos… La directora ¿es? Me refiero a que si es una más de las tantas designadas por cuoteo político o, como debiera ser, una experta en el tema y ganadora de un concurso público por hacerse del cargo…

    Lo bueno sería que éste tipo de temas salgan a flote, que se conozca más y que se solucionen de una buena vez. Tanto que se alardea con la alfabetización digital, el país digital, banda ancha, wi-fi gratis, que esto y lo otro y ¿cómo andamos por casa?

  7. Claudio, exacto, cómo lo explicas, por eso el paralelo con el que imprime (“algo hace con la obra…”)
    No sé que es peor, no saber del tema o creyendo que se sabe, poner lo primero que se ocurre.

  8. Interesante la denuncia, para hacerse fama, pero la nota de derecho de autor de MemoriaChilena.cl es “inoponible” respecto a las obras de dominio público (“patrimonio cultural común”), por cuanto los actos jurídicos son válidos en la medida que se ajustan al marco legal que regula la materia.

    En otras palabras, no le haría mayor caso (como a los letreros “La empresa no se responsabiliza por los daños”, típicos en los estacionamientos de pago). Y haría uso de tales materiales conforme al regumen de la LPI chilena viegente (art. 11 y demás relacionados).

    Si la DIBAM estima que puede hacer efectiva la limitación que desea crear, que exija la protección jurisdiccional (que demande), como ya se ha intentado en otros lares (Bridgeman Art Library v. Corel Corp.)

  9. Concuerdo con lo expresado por Lupin: la DIBAM con los fondos documentales se cree un poco el Archivo Vaticano 😉

  10. Raspu: Jeje, nunca he dicho que la DIBAM sea el único que lo haga 😉
    De hecho hay casos en Estados Unidos, casos parecidos, de apropiación del dominio público.

    Fbaltra:
    1.- Avíseme quien se quiere “hacer fama”. Quizás sería más interesante verlo como una forma de aclarar los conceptos de Dominio público en Chile.
    2.- No es tan claro que sea “inoponible”. De hecho, hay casos similares en Estados Unidos donde, incluso, se ha fallado a favor de estas instituciones que se “apropian” del dominio público, autorizando a imponer restricciones en la forma de acceder a obras que se encuentran en el DP.

  11. Excelente artículo, me había preguntado lo mismo hace tiempo atrás cuando estaba encargado de Icarito en Copesa, y revisaba memoria chilena. Me parecía que estaban pasando por alto algo, pero no sabía qué. Además recuerdo el caso de una digitalización de fotografías antiguas , debe ser esta misma repartición pública, que está cobrando por la reproducción como si fueran sus fotos por las horas hombre implicadas en la digitalizacion de microfilms y papel.

    Esto me lleva a preguntar en tu blog, qué ocurre con lo que produce el Estado en materia de contenidos digitales? por ejemplo, hay miles de documentos en Conama por ejemplo, estudios en muchas reparticiones públicas que fueron encargados con plata de todos los chilenos. Son de dominio público?

    Y estirando más el chicle, que ocurre con los contenidos audiovisuales producidos por empresas del Estado, TVN en cuestión, puede el Estado tener propiedad intelectual o derechos reservados sobre sus contenidos? En Gran Bretaña la BBC tiene el mandato de distribuir por todos los medios posibles sus contenidos y alienta su redistribución entre los ciudadanos británicos, porque es de todos ellos…

  12. jeje excelente pregunta, guaiquil.

    La respuesta, NO.
    Según la ley vigente en Chile es tan precario el estado del dominio público que las obras que encarga el estado (estudios, páginas web, etc, etc, etc) no están en el dominio público. Así de simple. Ni las sentencias judiciales. Ni las leyes siquiera.

    El proyecto de ley que está en el Congreso precisamente pretende resolver este enigma.

  13. Rodrigo, lo mismo que dice Claudio. Los estudios financiados con platas públicas, en este momento y al tenor de la normativa de acceso a la información pública, no son de “dominio público” por ser tales.
    El proyecto de acceso a la información que presentó Hernán Larraín y otros honorables más sí contempla el acceso a la información respecto de estos informes, en atención al origen de los fondos que los pagaron. También hay precedentes similares en legislaciones extranjeras.
    Hoy por hoy, no sé si en la tramitación se perdió este punto, tendría que analizar, estudiar y comento el tema.

Webmentions

  • Hombre de latón » Autores en el dominio público chileno July 12, 2007

    […] Si usted no lo sabe, el principal efecto de que una obra pase al dominio público consiste en que a partir de ese momento cualquier persona pueda libremente utilizar las obras, sin necesidad de solicitar autorización ni de pagar una remuneración por su uso. Así, usted mismo puede editarla, traducirla, publicarla en un sitio web, hacer un guión, una canción o un poema a partir de ellas, lo que se le ocurra, simplemente respetando los denominados derechos morales de autor y sin asustarse por algunos torcidos conceptos y prácticas que existen. […]