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Tejeda, la originalidad y la copia

Fotografía por GT, CC:BY-NC-SA

Describir a Juan Guillermo Tejeda es difícil. Quizás para la generación post 20 años su mayor gracia debe ser el que estuvo detrás del envío del famoso iceberg a la expo Sevilla 1992. Pero Tejeda es formalmente diseñador, artista, profesor, y escritor. Y muchos lo consideran un verdadero maestro del diseño en Chile.

De manos de FACO he tenido acceso a su último libro, Diccionario Crítico del Diseño (Paidós, 2006), donde analiza palabra a palabra cuestiones fundamentales de la estética y el diseño contemporáneo. Y me detuve en su relación con el concepto de copia, que comparto con ustedes.

Para la generación más joven la copia es un mero hecho de la realidad: se trata simplemente de la herramienta copy/paste de los programas de textos. Instalados en la copia, copiamos cada día, y lo hacemos de cualquier manera, ya que el hecho de copiar es genético y pertenece a nuestra condición más íntima. La vieja advertencia de “si van a copiar que por lo menos copien bien” no es sino la manifestación de una mirada impaciente y pesimista que escasamente ayuda a la creación.

(…)

Es decir, la imitación es por una parte un instinto natural y casi definitorio del hombre, y por otra una fuente de placer. ¿Qué razón puede haber para privarnos de ella?

En su ensayo la obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, Walter Benjamin sostuvo que lo que los hombres habían hecho, podía ser imitado por los hombres. Nietzche estaba convencido del eterno retorno de lo mismo. Picasso formuló su célebre yo no busco, encuentro. Borges se limitó a contar de nuevo lo ya contado por otros. La copia es hoy (lo ha sido siempre) una forma de solidaridad o de simpatía, un signo de modestia, una herramienta para vivir en sintonía con la tradición y con el medio. Cada cual copia según su genio y talante. Un mundo sin copia es tan inconcebible como un mundo sin originalidad.

Un mundo sin copia es tan inconcebible como un mundo sin originalidad. Con ustedes, Tejeda.

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  1. Con todo el respeto que el señor Tejeda me merece, creo que confunde los términos copia e inspiración.

    (Aunque claro, cómo no hacerlo si la frontera entre los dos es una discusión sempiterna).

    También suscribo a eso de que no existe nada realmente original, sino que la creación es el arte de reacomodar las piezas… pero condonar la copia – llana y burda – como “parte de la condición humana”, sería como perdonar el robo o el asesinato porque también responde a nuestros instintos.

    Para mí, la diferencia entre copia e inspiración está en el valor agregado. Si te basas en el trabajo de otros pero lo reinterpretas o adecúas de una forma novedosa, que sume perspectivas, es digno de alabanza.

    Si por el contrario todo lo que haces es tomar un contenido y pasarle el dedo con baba al nombre del autor para estampar a cambio el tuyo, eso es repugnante.

    (Y no sólo por la saliva).

  2. Christian,

    Yo creo que tejeda esta hablando de copia como imitación, no como plagio, que es la copia llevada al extremo.

    Y en ese sentido, la copia es parte fundamental de la creatividad. Los artistas usan el eufemismo influencias, que no es ni más ni menos que decir que alguien imita lo que admira.

    En ese sentido, la copia (en el sentido artístico) es usar esa inspiración de la que hablas tú.

    Tal vez Claudio debería aclarar en que estaba pensando cuando escribió y copio el artículo, inspirado por Tejeda 🙂

    Carlos

  3. Es que hay que partir del supuesto que Tejeda no se refiere a la copia entendida como plagio. La referencia de Tejeda es a la copia en sentido estético. Tejeda, como artista, tiene más claro que nadie lo nefasto del plagio.

    Y claro, fuera del supuesto de copia exacta sin valor agregado, como bien lo denomina Francotirador, cada vez que alguien copia algo está de alguna manera u otra, interpretando una obra original, creando en definitiva algo distinto. Y eso es una cuestión que, claro, es muy tenue y difícil de percibir, pero lo que es claro, es que de no existir copias, no existiría creación.

    Ese es el punto.