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5 mentiras sobre la piratería en Chile

Ya hemos comentado acá mismo sobre que Chile pasó a la lista negra de estados unidos por no proteger debidamente la propiedad intelectual.

Pero tanto en las cartas al director como en notas en distintos diarios además de notas en noticieros televisivos la industria se ha encargado de que el tema se mantenga en las portadas.

Complementando entonces nuestra nota anterior, la siguiente es un listado de las cinco mentiras que se han dicho respecto de la “piratería” en Chile, añadiendo explicaciones:

1.- El cambio de estatus es gravísimo para Chile

Es tan grave como lo fue para la Unión Europea durante 13 años (1991-2004) que estuvo en la mismo estatus de observación prioritaria donde calificarán a Chile ahora. Este cambio no es más que una medida de presión para que Chile cumpla con estándares cada vez más estrictos respecto de la propiedad intelectual en general, incluyendo farmecéuticas.
Nadie va a dejar de exportar a Chile, ni vamos a tener iPods más caros de los que ya tenemos.

2.- Chile no ha protegido debidamente el derecho de autor. Las autoridades no han hecho nada para combatirla

Ya lo dijimos antes, Chile en los últimos años, hemos modificado la ley de propiedad intelectual a lo menos tres veces, y ninguna de dichas obligaciones ha apuntado a mejorar nuestro vergonzoso sistema de excepciones y limitaciones, sino que todas ellas han sido para hacer un sistema de protección cada vez más restrictivo.
Esto sin contar otras modificaciones como por ejemplo relativas a la Reforma Procesal Penal que hacen que determinados delitos derivados de violaciones a derecho de autor puedan ser perseguidos con mayor celeridad.
Y para qué decir que en Chile tenemos protección de nivel constitucional del derecho de autor (19 número 25 de la Constitución Política). Lea de nuevo y pregúntese si no hemos hecho nada.

3.- Chile es un paraíso para la piratería

Cuando usted escuche o lea decir esta afirmación o alguna semejante, antes de llamar a su sobrino chico y pedirle el parche en el ojo, pregunte de qué piratería están hablando.
Porque, claro, sepa usted que para la gran industria piratería es cualquier acto de violación a la propiedad intelectual. Y como ya hemos contado antes, si esto así fuera, pues entonces la definición de pirata ya no pasará ni por la pata de palo ni por el plumífero en el hombro. Pasa por una conexión a Internet y un reproductor de MP3.
Bien, y si están hablando de piratería como explotación comercial no autorizada de obras protegidas, pues esa es otra cosa y exija cifras oficiales. Porque todas las cifras que existen, son cifras que la misma industria entrega. Es más, estudios serios sostienen precisamente lo contrario.
Si bien todos hemos visto a quienes venden CDs en la calle, que ahí a que estemos en Ciudad del Este hay una gran diferencia.

4.- La solución para combatir la piratería es aumentando las penas

Esta es una falacia que es equivalente a lo que sucede en el derecho penal. Usted seguramente habrá escuchado hablar que hay mucha delincuencia porque las leyes no son lo suficientemente duras. ¿Sí, cierto? Bueno, imagine ahora una pena más dura que la pena de muerte. No hay, ¿cierto? Ya, ahora sepa usted que los estudios demuestran en forma clara que ńo hay aumento alguno en los delitos derivados de esta pena cuando los países eliminan la pena de muerte en sus legislaciones (Roger Hood, The Death Penalty, pág. 214).
Dejando las analogías de lado, y considerando, como dijimos antes, que para la industria piratería es cualquier acto de violación a la propiedad intelectual, pues entonces, querido lector, analice usted si es que su hijo o sobrino va a dejar de descargar música de Internet porque resulta que las penas ahora son mayores. Piense usted que a pesar de estos cambios en la persecusión penal de los delitos derivados de la propiedad intelectual han hecho bajar el número de personas que venden CDs en las cunetas en los últimos años. No, ¿cierto?

5.- La piratería musical hace perder a los músicos

Este es el argumento más maligno, porque tiene un cariz emocional. ¡Cómo vamos a dejar a nuestros artistas que se mueran de hambre porque no protegemos con ferocidad sus derechos!
Cuando venden un disco compacto, sus músicos favoritos se llevan entre el 2% y el 8% del precio final. Así, cuando usted se compra el último CD de –glup– Alejandro Sanz, el muchacho se lleva harto menos de lo que usted cree.

Un estudio de un par de profesores de Harvard y Carolina del Norte señala que la cantidad de música bajada por Internet que hubiera sido comprada por quienes la descargaron tiende a cero. Cero.

Por lo demás, uno de los últimos informes de la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo), se llama “Internet: Oportunidades, no amenazas, para los músicos de los países en desarrollo“. Más claro, echarle agua.

Diga usted entonces quien miente cuando habla de piratería.

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  1. Otro dato interesante a poner en duda es aquel que da cuenta de la estrecha relación entre mayores niveles de protección de la propiedad intelectual y mayores niveles de inversión en un país, que es el argumento central detrás de la carta al Mercurio y de los argumentos de los representantes de las industrias farmacéuticas.

    China, el país con las más altas tasas de piratería comercial (llega a niveles industriales, tanto que se les acusa incluso de piratear automóviles) es al mismo tiempo el país con las mayores tasas de inversión extranjera en los últimos años.

    Como para tener en cuenta.

    .-

  2. Quisiera complementar el punto 5 mencionado por Claudio clasificando a los usuarios de programas P2P o compradores del “top manta” (me baso en una clasificación de Lessig en el libro “Free culture”).

    A) Aquellos que SÍ habrían comprado el disco original de no tener acceso a una copia más barata.

    B) Aquellos que NO habrían comprado el disco original (por falta de recursos o por falta de disposición) de no tener acceso a una copia más barata.

    C) Aquellos que prefieren “testear” el disco accediendo a una copia más barata para comprobar si vale la pena gastarse el dineral en el original y así evitarse un gasto que sólo será motivo de decepción.

    D) Aquellos que buscan discos difíciles de encontrar o que se encuentran descatalogados.

    El grupo (B) creo que no necesita mayor análisis. En el caso de (C) el beneficio resulta significativamente mayor que el perjuicio, ya que el escepticismo del usuario lo sitúa más cerca de (B) que de (A). El grupo (D) tampoco debiera representar una pérdida por el hecho de que la comercialización del disco original es ridículamente mínima. Finalmente (A) es el único grupo que representa un real perjuicio a la discográfica y al artista; sin embargo la dificultad está en poder determinar la proporción de este sector (el sentido común nos diría que es bastante menor comparado con B) y el grado de influencia en la baja de las ventas, en comparación a otros aspectos como ser:

    1. El alza que han tenido los CDs los últimos años y el estancamiento en los sueldos.

    2. El aumento de productos poco atractivos en el mercado de cara al usuario.

  3. Sólido como siempre.
    Parece mentira que todavía los medios serios no pongan sobre la mesa el origen de toda esta parafernalia.
    Lo verdadero en todo esto, es que las compañías (era que no) quieren mantener su nivel de utilidades, y han sido incapaces de adaptarse a nuevos modelos de hacer negocios.
    Como elefantes ciegos, no han podido enmendar el rumbo.

  4. a io toi en contra pork los de block baster tienen k pagar los meos inpuestos para tener la ultima pelica mientras las otras personas se esconden para comprarar a una mas barata

  5. Soy escritor y he publicado varios libros para niños y jóvenes que son parte del plan lector de los colegios. En mi caso, que vivo de esto, porque una enfermedad neurológica me impide trabajar, la piratería si me perjudica y mucho. Por cada libro vendido yo gano un porcentaje que, al ser pirateados, no tiende para nada a cero. Si se venden 100 libros míos, yo gano 10, pero si por culpa del pirateo, se venden solo 50, yo pierdo 5. Más simple no puede ser. Es cierto que, tal vez la editorial abusa de mí, pagándome un porcentaje muy bajo, pero la piratería no me paga nada, cero, ni una chaucha, es decir, el pirata abusa el doble, porque de mi ya escaso porcentaje de ganancia, él me roba una buena parte. Además, la piratería contribuye a encarecer los libros.

  6. Hola Adalid,
    Eso es cierto sí y sólo sí una venta pirata de tu libro sea una venta menos de tus libros en librerías.