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Una de ladrones de dominios

Copio, destaco y pego:

“En 1997 registré el dominio deusto.com. Ahora viene Planeta Agostini, propietaria de Ediciones Deusto, y mediante sus abogados me envía cartas y burofaxes diciendo que les transfiera el dominio porque tienen la marca “deusto” registrada. Ellos registraron la marca en el 2002 (repito, el dominio lo registré en 1997), y el dominio ha estado aumentando, con mucho trabajo y esfuerzo, en visitas y en contenido durante 8 años y medio, con más de 1.250 relatos publicados y 3.300 subscriptores al boletín de noticias. Hasta la semana pasada recibía 80.000 visitantes únicos mensuales.

Me han puesto una demanda ante la WIPO, han contratado a un importante bufete de abogados de Madrid, y me han suspendido el dominio, con lo que mis visitantes han desaparecido y mi sitio ha bajado estrepitosamente en Google.

Deusto es el nombre de un barrio de Bilbao, de la Universidad de Deusto (http://deusto.es), de una ferretería, de una consultora, de una panadería, etc.

¿Es esto justo? ¿Me van a quitar el dominio sólo porque tienen más dinero para pagar a los abogados?

El contenido del sitio lo podéis ver todavía en http://literatura-digital.com. Espero que no registren esa marca también mañana y me lo quiten.

Por cierto, Planeta no tiene ni deusto.es, ni deusto.net, ni deusto.org. Y deusto.biz y deusto.info no están siquiera registrados. ¿No será que lo que les interesa no es el nombre sino mis visitantes sin tener que pagar a cambio? ¡No, que va, cómo va a ser eso, qué cosas se me ocurren, lo que quieren es proteger su marca!

¿Será entonces que mi amigo Luis, que vive en Deusto, les pertenece?”

La transcripción de arriba corresponde al relato de Edgardo Pérez, dueño del dominio Deusto.com, el que como bien explica, quiere apropiárselo la editorial Planeta Agostini en base a ciertas prácticas semi matonescas y basados en el escaso poder negociador de Pérez comparado con la troupe de abogados y lobbistas de la editorial.

El caso me recordó nuestro famoso elmercuriomiente.cl, donde la empresa editorial El Mercurio impugnó aquel dominio basándose en que el nombre de dominio es engañosamente similar a la marca de que es titular la demandante, “El Mercurio” y su utilización constituye un acto de mala fe pues vulnera la ética comercial. Tal como lo comentamos en su momento, el fallo del juez árbitro a cargo del caso fue lamentable en su argumentación, pero aquello no viene el caso.

Lo relevante, y que quisiera destacar, es cómo tanto en el caso de deusto.com como en elmercuriomiente.cl en el sistema de resolución de nombres de dominio el criterio marcario es ampliamente aceptado como el criterio fundamental para resolver estos conflictos, criterio que echa por tierra el supuesto que a través de los sitios en la Internet se expresa muchas veces la libertad de expresión y así como se expresa se pone en riesgo con la aplicación de este tipo de criterios.

Otros fallos arbitrales chilenos algo menos conocidos son sindicatoemosaguasandinas.cl y exoneradospoliticosdegasco.cl, donde ambos dominios fueron adjudicados a las respectivas empresas y no a las agrupaciones de trabajadores, basándose en argumentos relativamente similares. Un dominio como los recién mencionados, ¿socaba la marca comercial que está en juego?
¿No será que más bien las empresas a través de influyentes estudios de abogados argumentando a partir de la protección de marcas comerciales en el fondo prohiben disidencia pública en contra de la empresa?

Estos son temas especialmente relevantes cuando uno analiza a lo menos la forma de resolver los conflictos de nombres de dominio en Chile. Y el caso de Deusto.com no es sino una aplicación adicional de este salvajismo amparado a la protección marcaria que en definitiva intenta salvaguardar intereses comerciales.

En el caso de Deusto.com al parecer para quedarse con su marca además de los suscriptores de la página de Edgardo Pérez. En los casos chilenos, para acallar voces críticas, siendo ambas situaciones malas, pésimas noticias para los derechos fundamentales en Internet.

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