in Uncategorized

Los minusválidos deben pagar

Si ahora a algunos deberán pagar por conocer las últimas novedades editoriales del Tata Dios INC, los discapacitados no tenían porque salvarse.

Las entidades de gestión y los talibanes del derecho de autor (ellos lo denominan muchas veces con el genérico propiedad intelectual) a menudo argumentan su posición diciendo que los músicos deben vivir de su creación y que las descargas ilegales y la piratería (que conceptualmente no son lo mismo) están “matando la música” y haciendo que los artistas se mueran de hambre. Claro, nada se habla de las políticas destructivas de las multinacionales disqueras que prefieren invertir poco en un producto envasado extranjero antes que jugársela por los artistas nacionales con proyección. En otras palabras, no dicen que las discográficas prefieren invertir poco para promocionar el último disco de Ricky Martin con ganancias seguras que invertir mucho por un disco de (insertar aquí cualquier grupo musical chileno) con ganancias limitadas por el pequeño mercado chileno.

En España, la SGAE (especie de musa inspiradora de la SCD chilena) demostró nuevamente su tacto, sensibilidad e interés por la cultura al amenazar judicialmente y obtener un pago de 518 euros (aprox. $336.000) de la Asociación Taller Cultural de Fuentepelayo, porque varios grupos de muchachos con discapacidad mental utilizaron obras registradas en los montajes que han representado en el Encuentro Nacional de Teatro Especial que esa asocación organiza desde hace varios años.

Esto, a pesar que la asociación demostró que se trata de actuaciones benéficas, sin ánimo de lucro, y que ni siquiera se cobra entrada.

Un diario local español ha develado que la SGAE, principal gestora colectiva de derechos de autor de España, ha cobrado 518 euros (más de 300.000 pesos chilenos) a un grupo teatral de discapacitados por haber utilizado sin autorización varias obras protegidas y que gestiona la entidad. Las obras que ejecutaron son obra de José Cañas, Fernando Arrabal, Rafael Belmonte, Juan Cervera y algunos otros.

Juan Cruz Serrano, director de la asociación Taller Cultural de Fuentepelayo, lo explicó:

Así fue hasta que hace unas semanas recibimos un requerimiento judicial que nos apremiaba a pagar bajo la amenaza de juicio; decidimos ingresar la cantidad, pero la medida es un correctivo muy severo y un revés muy serio, no solo para la asociación como organizadora de los encuentros teatrales de Fuentepelayo, sino para todos aquellos que luchan cada día en el mundo de la discapacidad y, sobre todo, para los propios deficientes.

Ignacio Escolar agrega:

Acabo de entrevistar a Juan Cruz Serrano, el responsable del festival, y el tema es aún más espeluznante de lo que ya parece. Este festival dura cosa de 15 días y en él participan unos 500 niños con discapacidad psíquica grave o muy grave. Muchos de ellos no pueden siquiera hablar, por lo que os podéis imaginar la relación entre la obra teatral original y el resultado final que se interpreta. Al parecer, la cosa se queda en una representación de unos cuatro o cinco minutos donde los chicos bailan disfrazados. La única relación con la obra registrada está en el título de la misma, que sí aparece como la real que inspiró la representación. Según cuentan, intentaron explicar la situación con varias cartas a la SGAE tanto de Segovia como de Madrid y lo único que han recibido ha sido la denuncia judicial.

Estos absurdos no hablan mal de quienes infringen la ley. Habla mal de la ley. Una ley que saca dinero del bolsillo de los discapacitados por adaptar obras teatrales y que lleva ese dinero a los bolsillos de los autores, pasando por el porcentaje respectivo correspondiente a la entidad (léase SGAE o SCD) es una ley que nos hace dudar respecto de su razonabilidad.

Afortunadamente, una de las poquísimas excepciones que tiene nuestra ley, se refiere precisamente a las interpretaciones que se realicen con fines de beneficiencia y sin ánimo de lucro. Pero con ellos nunca se sabe.

Actualización:
Como informan en la web de la asociación de internautas de España, la SGAE ha dado marcha atrás con el cobro y admite un error en cobrarle a la Asociación Taller Cultural de Fuentepelayo los 518 euros. También hacen referencia de este post en Quemarlasnaves.net para de esta forma ejemplificar la repercusión mediática que ha tenido el caso.

En Informativos Telecinco, por su parten señalan que Juan Nebreda, director de la SGAE en la zona centro, que es el máximo responsable de la gestión de Segovia, reconoce que se trata de un “tremendo error”. “Vamos a devolver el dinero, por supuesto”.

Juan Nebreda también se ha comprometido a “revisar los procedimientos para que este error no se repita”. “Esto nos sirve para aprender muchas cosas y esperamos que no vuelva a pasar en el futuro”.

Lo grave de todo esto no es que en el caso concreto no se le cobrará al Taller Cultural, sino que los talibanes del derecho de autor tienen a la ley de su parte. Por eso es importante sacar a la luz las situaciones ridículas que se dan cuando se aplican leyes sin sentido. De nuestro lado no está la ley, pero sí el sentido común.

Write a Comment

Comment