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No tomes fotos demasiado buenas

(AP Photo/Kiichiro Sato)

Bill Wolfson usó su preciosa cámara fotográfica de 8 megapixeles y lentes adecuados para tomar fotografías de su jardín en su hogar en Ohio. Si a eso le agregamos un buen manejo de Photoshop, los resultados saltan a la vista y por lo demás nos imaginamos como serán.

Tan buenos resultados tuvo, tan lindas le quedaron las fotos, que partió a Walgreen, una tienda de revelado fotográfico para mandar a hacer tarjetas de navidad con las fotos que consiguió.

Hasta ahí todo bien.

Pero el dependiente de la tienda, después de algunos minutos de dudas le dijo que no podía hacer lo que le pedía porque las fotos eran “demasiado profesionales”, por lo que ellos no podían dar curso a su petición por miedo a que la fotografía no fuera de Wolfson, sino que de algún artista fotográfico.

Todo esto porque efectivamente, fotógrafos profesionales han exitosamente demandado a negocios como los Wal-Mart por reproducir sus obras digitales sin autorización expresa.

Los fotógrafos amateur talentosos al parecer tendrán -al menos en Estados Unidos- que rebuscárselas para poder revelar sin problemas sus propias fotografías.

O dejar de fotografiar tan bien. Esa es la otra. Que tontera.

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  1. Que los gringos están locos con sus leyes de protección intelectual, lo están. ¿Que será después? ¿Acaso uno no podrá cantar en algún lugar público una canción porque “suena igual que un CD”?