Sobre el uso de la corbata

⎯⎯⎯ Domingo, noviembre 3, 2013

La corbata es tan potente que no sirve para nada: solo para definir a quien la usa. La corbata es, sobre todo, un signo de pertenencia: un uniforme. La corbata es el nudo que los ata a un pasado ni siquiera glorioso: soy así, soy un hombre, soy igual a mi papá y mi abuelo. La corbata los ata a las tradiciones más oscuras: poder, grandes empresas, el gobierno, los tribunales, el curro en cada una de sus formas. La corbata los ata y los delata: soy uno de esos que creen está bien que el jefe me mande y que yo reviente diez horas por día por la plata, para ganar un poco de plata para mí y mucha para ellos –o, si no me lo parece, no se me ocurre otra manera.

Martín Caparrós, uno que casi siempre tiene razón, en diario El País de principios de octubre de 2013


La revolución que no fue: ¿cuánto ha avanzado Chile en su política digital?

⎯⎯⎯ Lunes, octubre 21, 2013

El año 2010, y luego de un proceso de deliberación relativamente rápido en el Congreso, Chile se convirtió en uno de los primeros países del mundo en tener una ley de neutralidad de la red. A través de ella, y por vía legal, se prohibe a las empresas de telecomunicaciones discriminar contenidos, aplicaciones y servicios a través de sus redes.

El mismo año, y con solo meses de diferencia, fue aprobada en el Congreso la reforma más importante que se le haya hecho a la ley de propiedad intelectual desde el año 1970. En ella, se incluye una serie de excepciones y limitaciones que favorecen el acceso al conocimiento y la cultura, junto con un sistema de limitación de responsabilidad de prestadores de servicio de Internet de avanzada, que cumple con estándares de protección de la libertad de expresión.

Estos hitos normativos sitúan de alguna manera a Chile en la avanzada regulatoria cuando se trata de políticas públicas y nuevas tecnologías. Lamentablemente, ninguno de estos proyectos fue parte de una estrategia común o de un plan de desarrollo digital que ayudara a posicionar a Chile como un referente a nivel regional y global. Estos proyectos son un par de buenos ejemplos que ilustran la falta de una política digital consistente y robusta de largo plazo desde la óptica de los derechos fundamentales.

Hace un par de años, en una cena con la industria de tecnología, el presidente Piñera anunció la llegada de una ‘revolución digital’, que se ha quedado en un par de proyectos de escaso aliento y en un puñado de políticas denominadas ‘open’ —siempre en estado beta, por cierto- de dudosa efectividad práctica. La falta de una estrategia digital en serio, de largo plazo y con énfasis en los derechos, además se ve demostrada en la práctica inexistencia ni de proyectos de ley que refrenden esta promesa de ‘revolución’ tecnológica.

A nivel internacional, la situación lamentablemente no cambia de manera sustantiva. En el Internet Governance Forum, foro convocado por Naciones Unidas y que probablemente sea el espacio de diálogo más importante del mundo en materia de regulación de Internet, jamás ha asistido un representante del gobierno de Chile. Conocida es, además, la gris participación de Chile en los últimos foros de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) -donde ante la pregunta sobre la posición de Chile el subsecretario a cargo se limitó a decir que “la contaría en Dubai”.

En temas de gobernanza de Internet, donde foros como ICANN son fundamentales, la realidad no es tan disímil. De acuerdo a Cancillería, Chile sólo ha participado en dos reuniones del Governmental Advisory Committee de ICANN (de 47 a la fecha) y sólo para cerrar filas en defensa del dominio ‘patagonia’ ante la embestida de la empresa homónima norteamericana.

La revolución digital no va a llegar a través de la pantalla de iPad de un funcionario de turno. Las buenas políticas públicas tampoco aparecerán como los frutos del bosque, sino que debieran ser parte de una estrategia, de un plan de ruta, que ojalá convoque a toda la comunidad nacional.

Al día de hoy, no queda sino mirar con cierta melancolía el pasado y cierta pesadrumbre el futuro cercano donde, ad portas de una elección presidencial, ninguno de los nueve candidatos a La Moneda pareciera ver en las tecnologías digitales una puerta de entrada a un desarrollo más inclusivo y democrático.

Esta columna fue también publicada en la web de ONG Derechos Digitales.


La NSA quiebra la privacidad y seguridad de la internet

⎯⎯⎯ Jueves, septiembre 5, 2013

Supongamos que el gobierno de EE.UU. ha desarrollado e implementado secretamente una tecnología con capacidad de leer la mente de las personas. Esta tecnología fácilmente puede visualizarse como una violación a la privacidad; pero al mismo tiempo puede ser una gran herramienta para combatir el terrorismo.

Siguiendo con la analogía, algunos argumentarán que, debido a su importancia para fines de inteligencia, la existencia del programa de lectura de la mente nunca debería ser revelada. Y no estamos de acuerdo. En nuestra opinión, una capacidad como esa en las manos del gobierno plantearía una amenaza abrumadora para las libertades civiles. Esta capacidad no tendría necesariamente que ser prohibida para todas las circunstancias. Pero creemos que tendría que ser discutida, y ser desarrolladas garantías o salvaguardias para su uso. Pero para que eso suceda, tendríamos que conocerlas.

Así explica Pro Pública su asociación con The New York Times y The Guardian para la publicación de nuevos leaks desde la documentación entregada por Edward Snowden, que indican la capacidad de la NSA para violar la encriptación de documentos en internet. Estamos jodidísimos. Un día terrible para la privacidad en internet. 

Más:

- Bruce Schneier da algunos tips para mantenerse a salvo del espionaje de la NSA.

- La NSA gasta más de 250 millones de dólares para que productos comerciales tengan agujeros de seguridad.

- La privacidad depende de nosotros.


Tratado de Marrakech: Una victoria del acceso frente al lobby corporativo

⎯⎯⎯ Lunes, julio 15, 2013

Con una presentación especial de Stevie Wonder en Marrakech, a fines de junio finalizaba una larga serie de conferencias de alto nivel, que desde hace más de cinco años pretendían  generar un instrumento internacional que ayudara a los discapacitados a tener acceso a obras intelectuales a través de formatos accesibles.

El fin de esta historia -o el comienzo de un proceso, dependiendo del punto de vista que se utilice- fue sellado a través del Tratado de Marrakech, el que ha sido visto por la Unión Mundial de Ciegos (UMC) como un hecho histórico, dado que es la primera vez en la historia que un tratado sobre derechos de autor es pensado para proteger a usuarios y no para sobreproteger a sus titulares.

El objetivo del tratado es más que razonable. Es tener un instrumento internacional que establezca un estándar mínimo de excepciones que los países deban cumplir, además de la eliminación de barreras para el intercambio transfronterizo de obras en formatos accesibles. Este objetivo, primario y de una elocuencia suficiente como para lograr consensos, estuvo lejos de ser compartido por todos los países que participaron en la discusión en el seno de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Sin ir más lejos, Estados Unidos -que cuenta con buena parte de las normas propuestas en su normativa interna- hasta hace poco se negaba a la idea de hablar siquiera de un tratado. El sector privado, liderado vergonzosamente por la Motion Pictures Association of America (MPAA), intentó infructuosamente hacer ver que el objetivo de este tratado no era sino parte de una estrategia para desestabilizar la protección de los derechos autorales.

En particular, uno de los argumentos más interesantes de la MPAA en contra del tratado era que intentaban que existiera un texto que reflejada una idea de “equilibrio normativo”. Es interesante como, al igual que sucedió en Chile a partir de la última reforma a la ley de propiedad intelectual, es la industria -y en algunos casos otros sectores conservadores aun dentro de instituciones públicas- quienes utilizan la retórica del “equilibrio” para abogar por un modelo de derechos de autor construído a favor de intereses corporativos y en contra del acceso. Un derecho de autor equilibrado no es aquel que le entrega más control a los titulares e intermediarios. Un derecho de autor equilibrado es uno que contextualice sus implicancias sociales y culturales y que no relativice la importancia del acceso.

En los países desarrollados sólo el 7% de los libros que se editan están disponibles en formatos accesibles, cifra que baja a cerca del 1% en países en desarrollo. En un contexto donde el modelo legal de derechos de autor sigue acrecentando la brecha del acceso al no contar con salvaguardias a favor del público -sin resolver el problema de las obras huérfanas, aumentando indiscriminadamente los plazos de protección, sin tener excepciones para usos no comerciales- un tratado como el de Marrakech es una excelente noticia no sólo para las personas con discapacidad visual o auditiva, sino también para el interés público, abriendo la puerta para una discusión más profunda respecto de qué modelo de derecho de autor se ajusta a los requerimientos de acceso e inclusión para construir una sociedad más justa.

(Columna escrita para Derechos Digitales)


El último minero de hielo

⎯⎯⎯ Viernes, junio 14, 2013

 

Él es Baltazar Ushca y es el último minero que queda, de aquellos que van a conseguir hielo al Chimborazo, en Ecuador. El video es una maravilla. (vía Kottke)


Contra la meritocracia

⎯⎯⎯ Martes, junio 11, 2013

En el Chile postdictatorial, la élite gobernante (de derecha e izquierda) ha convencido al pueblo de que en democracia mandan la ley y las instituciones, no la gente. Y si mandan las instituciones, entonces manda la élite tecnocrática que, como en toda burocracia que –desde Weber en adelante– se precie de moderna, se estructura en torno a la noción de mérito. Nos han convencido, como dice el cientista social Eduardo Rojas, de que en Chile no manda el pueblo, sino la élite, y que así es como debe ser. Es una nueva élite, mezcla de aristocracia tradicional, nuevo empresariado y expertos del Estado, pero élite al fin. Así, nos dicen, es como debe lucir un país moderno. Es, sin embargo, un país eminentemente no deliberativo. En el Chile meritocrático las instituciones funcionan, y la democracia sobrevive en sus márgenes.

Matías Cociña publica dos estupendos artículos en CIPER sobre la meritocracia que tienen pasajes como el que destaco acá arriba. Hacía tiempo que no leía un par de textos no solo bien escritos, sino al mismo tiempo provocadores y brillantes. 


TPP

⎯⎯⎯ Miércoles, junio 5, 2013

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A principios de los dos mil Chile estaba en una situación diferente. Luego de décadas de exclusión en el contexto internacional, la economía de Chile necesitaba un empujón que permitiera su desarrollo comercial, y para ello la firma de un tratado de libre comercio con Estados Unidos fue un objetivo que al que Chile quiso llegar como quiera fuesen las circunstancias y sus costos. Los costos fueron varios, pero de entre los más sonados son el aumento radical de los criterios de protección en materia de derechos de autor, incluyendo aumento de plazos de protección más allá de los estándares internacionales.

Hoy Chile está en un momento diferente. Y el mundo está en un momento diferente. No solo China ha desplazado a nuestros principales socios comerciales de la época, sino también Chile tiene en su cartera una buena cantidad de acuerdos comerciales que fomentan el libre comercio a nivel global. Con todo esto, es llamativa la tenacidad del gobierno de Sebastián Piñera de cerrar un nuevo tratado de libre comercio llamado eufemísticamente Trans Pacific Partnership (TPP), que tiene como socios solo a países con los cuales Chile tiene ya firmados acuerdos de libre comercio lo que supondrá re-negociar estos acuerdos que no tienen ni siquiera diez años desde su suscripción. A lo anterior, debiera indicarse aspectos aún más problemáticos, como el excesivo celo en las negociaciones, declaradas secretas, que hace imposible saber -incluso para el Congreso Nacional- a qué nos estamos comprometiendo normativamente en el TPP.

Las voces críticas en contra de la conveniencia de este tratado vienen de todas partes. Sin ir más lejos, el que fuera jefe negociador de Chile en TPP hasta hace un par de meses, levantó alertas respecto de lo que los países están comprometiendo y los problemas que esto podría suponer. Adicionalmente, un informe del ex-jefe de DIRECON durante 2004-2010 añade aún más dudas, indicando que las ganancias para Chile en TPP serían, de existir, marginales; y los costos altísimos, destacando, entre otros, temas de derechos en internet. 

Este es un tratado que se negocia de manera secreta, sin que existan señales claras de los beneficios que podría tener para el país -pero muchas luces de sus problemas- y que, dado lo complejo de su alcance, sus negociaciones se han trabado en aspectos sensibles. Pese a todo lo anterior, el gobierno del presidente Piñera parece esmerado en cerrarlo antes de la cumbre de presidentes APEC en Octubre de este año. La pregunta entonces ya no es solo por qué el gobierno mantiene como secreto algo que se supone beneficioso, sino también qué razones -y a cual precio- el presidente Piñera está ofreciendo cerrar este acuerdo y a sólo algunos meses de dejar el poder. Quizás, este es el momento en que debiera intervenir la política. 

-Columna escrita para ONG Derechos Digitales.


Enviar a un hombre al espacio es más fácil que conseguir los derechos de una canción

⎯⎯⎯ Sábado, junio 1, 2013

Chris Hadfield es canadiense. Estaba en el espacio, a unos 400 kilómetros de la tierra. Se le ocurrió hacer una preciosa versión de Space Oddity de David Bowie.

Desde el punto de vista del derecho de autor Hadfield hizo una ejecución de una obra protegida. No contento con eso, la adaptó, fijó la interpretación en video y, por cierto, hizo copias digitales y la distribuyó y comunicó al público a través de Youtube. 

Si no aplica un esquema de licencias obligatorias, cada uno de estos actos requiere permiso de los titulares respectivos a cada uno de esos derechos. A Hadfield le tomó varios meses. 

Vivimos en una sociedad donde es más fácil enviar a un hombre al espacio que conseguir los derechos para cantar una canción. Kottke lo dijo perfecto


Si pagamos por las investigaciones científicas, ¿Por qué no podemos verlas?

⎯⎯⎯ Martes, febrero 26, 2013

The Obama administration is right to direct federal agencies to make public, without charge, all scientific papers reporting on research financed by the government. In a memorandum issued on Friday, John Holdren, the president’s science adviser, directed federal agencies with more than $100 million in annual research and development expenditures to develop plans for making the published results of almost all the research freely available to everyone within one year of publication.

Lo dice la editorial del New York Times.
 


Savater sobre Aaron Swartz

⎯⎯⎯ Martes, enero 29, 2013

Pero la cruel fiscal Ortiz, sean cuales fueren sus excesos de celo, dijo algo perfectamente razonable al sustentar su acusación: Robar es robar, sea lo robado una cartera o un archivo informático y tanto si se roba con una ganzúa como con un ordenador”. Impecable. Añado: y tanto si se roba para repartirlo entre los pobres, a lo Robin Hood, como para lucrarse. Amigos y familiares de Swartz aseguran que él repetía que lo único que quería era “cambiar el mundo”. Admirable idealismo aunque en sí mismo encierra una amenaza, porque el mundo puede cambiar para mejor o para peor: nadie menos de fiar que quien cree que todo cambio es bueno por ser cambio, advirtió hace tiempo el filósofo Odo Marquard. Ahí tenemos por ejemplo a un hacker de indudable peso, Kim Dotcom, cuyo idealismo presenta más dudas que el de Aaron Swartz. Sin embargo, él también nos anuncia que su nuevo sistema de almacenamiento MEGA “cambiará el mundo”. Significativa coincidencia del gángster y el desprendido profeta. Tal parece que ambos creyeron que la transformación del mundo que viene se basa en que el robo deje de ser robo, maldita sea la fiscal Ortiz: la diferencia es que para Aaron Swartz habría de convertirse en virtud y para Kim Dotcom me temo que en vicio impune…

Así reflexiona el escritor Fernando Savater en el diario El País ante la muerte de Aaron Swartz. Le parece impecable la frase de la fiscal Ortiz. 

Probablemente Aaron no murió -al menos de manera directa- producto del extraño celo de la fiscal en un caso que no reportó un solo peso de ganancia económica. Un caso donde el principal afectado por lo que Savater denomina robo, JSTOR, levantó todos los cargos contra Swartz. Pese a ello, la fiscalía siguió adelante con especial determinación. 

Los problemas del derecho de autor no se acaban ni terminan con un caso judicial. Tampoco se resuelven los problemas profundos que llevan a algunas personas a tomar determinaciones lamentables. Pero por suerte hay estadios de los que, por suerte, se puede salir con más facilidad, como la ignorancia. Claro que eso requiere trabajo.