Google crea valor -y bastante- indexando el contenido existente. Pero cuando lo hace con los libros, los titulares de los derechos quieren un pedazo de ese valor – ¿y quién no querría? Ningún editor ha dicho “Perderé dinero en las ventas de libros, pero haré bastante a partir de las búsquedas en Internet.” Por lo tanto, ellos argumentan “graves desconfianzas” respecto del derecho de autor para exigir un trozo de la acción: dinero. Es una vieja técnica (la MPAA lo intentó en contra de Sony Betamax). Pero la inspiración no es el derecho de autor, es Tony Soprano
Lawrence Lessig en el último número de Wired, a la que espero suscribirme en las próximas semanas.
☙ qln ☙
