
Estoy atragantado con el tema. Sé que no tiene nada que ver con tecnología y derecho, pero les juro que me tiene atorado. También sé que no obstante de cuando en cuando tener una visita que viene con ip del Congreso (aunque no me crean, es cierto), los lectores de este blog probablemente no tendrán que decidir respecto de este tema. Pero aunque me resistí estoicamente a escribir al respecto, hoy no pude aguantarme.
Como saben los que leen desde Chile, en estos días se está definiendo la elección del nuevo Contralor General de la República. El candidato del gobierno es Pablo Ruiz-Tagle Vial, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Chile.
La elección del nuevo Contralor la hace el Presidente de la República con acuerdo del Senado, lo que ha supuesto una discusión importante respecto de la persona del candidato del gobierno para que el Senado lo apruebe. Dadas las palabras de incluso senadores de gobierno como Nelson Ávila, quienes ponen en duda su voto a favor de Ruiz-Tagle, el panorama es bien desolador para que esta nominación salga a flote.
Dejando de lado mi relación académica con Ruiz-Tagle, cosa que es posible verificar hasta por Google, quiero analizar los tres argumentos que se han usado para descalificar a Ruiz-Tagle para el cargo de Contralor, insisto sólo para efectos de desahogarme:
Argumento Uno: Se dice que Ruiz-Tagle no es un candidato independiente porque es director del programa de Doctorado de la Escuela de Derecho que cursa la Ministra Veloso. Es un hecho público que la Ministro Veloso ya no cursa el mentado doctorado debido a que su cargo le impide hacerse cumplir con esas obligaciones académicas. Y cierto, Ruiz-Tagle le dictó cursos de Doctorado, pero así como Enrique Silva Cimma y Patricio Aylwin dictaron cursos de derecho administrativo a muchísimos políticos que pasaron por la Escuela de Derecho de la U. de Chile. Si fue su profesor ¿por qué habría falta de probidad? Absurdo.
Argumento Dos: Es un funcionario externo a la Contraloría, ¿Por qué no se nombra a alguien de dentro para que la modernice?. Me encanta este argumento porque me permite decir dos cosas. Una, que la señora Noemí Rojas tendrá una trayectoria funcionaria impecable, puede ser, pero si lleva 40 años dentro del servicio, ¿qué la puede motivar a modernizar algo de lo que ha sido parte durante prácticamente toda su vida? Y, con todo respeto, pero ¿qué clase de modernización podría impulsar?
Dos, me causa gracia el ímpetu con que la derecha defiende que sea un funcionario interno el próximo contralor, precisamente tomando en consideración lo que ha sucedido en Chiledeportes, donde misteriosamente resulta que ahora esta contraloría antigua y vetusta hace públicas irregularidades administrativas. ¿Por qué no se hizo antes? Me parece que el hecho que los funcionarios de Contraloría se cuadren por doña Noemí no hace sino acrecentar lo bueno que sería que alguien externo llegue a la repartición a limpiar años y años de prácticas añejas y burocráticas que empañan la transparencia del estado.
Esto sin contar que el año 1977 Pinochet haya nombrado como contralor al ex-senador Udi Sergio Fernandez, un sujeto con sus cartas manchadas de independencia política.
Argumento Tres: Es afín a la Concertación y la derecha sostiene que el Contralor debiera ser incluso alguien de oposición (!). Insólito. Si fuera así, pues entonces la Constitución de Pinochet debiera haber dicho que el Contralor sea nombrado por la bancada opositora en el Senado, pero precisamente porque no es un puesto político es que debe ser nombrado por el Presidente con acuerdo del Senado, no por el Senado con acuerdo del Presidente, que es lo que quieren y es distinto.
Además se cuestiona su orientación concertacionista. El hecho que Ruiz-Tagle promueva en clases y en sus publicaciones valores democráticos liberales y la tradición constitucional democrática chilena no lo hacen más concertacionista, hasta donde entiendo. Además, Ruiz-Tagle desde hace años que es socio del presidente de RN Carlos Larraín en su estudio jurídico, por lo que más garantías de transparencia y probidad no sé de donde sacar.
Todo esto se explica por el escaso nivel de la política en Chile, donde buena parte de las posiciones de los partidos se hace con la calculadora en mano buscando ventajas políticas y no lo que mejor la hace al país. Estoy convencido que Ruiz-Tagle sería un excelente contralor y no me cabe duda alguna que dada su aversión al neopresidencialismo incluso podría ser un duro dolor de cabeza para algunas prácticas de la misma Concertación, pero las discusiones de peluquería a las que nos tiene acostumbrada nuestra clase política no da para más.
Ya, desahogado.
