En lo que vendría a ser la única tradición de este blog en sus más de ocho años de existencia -no lo es siquiera su periodicidad- (ver 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, y 2011), les comparto los discos que más me gustaron durante este año 2012.
Un año raro en lo personal por cien mil razones, pero también para la elaboración de este listado. Como muchos de ustedes sabrán, este año junto con Boris Orellana hemos estado cada martes y jueves en Radio Zero seleccionando lo que más nos gusta de la música nueva que va profusamente y sin control apareciendo. Como resultado de esto, al día de hoy mi carpeta 2012 de iTunes cuenta con 3.447 ítems, lo que equivale a unos nueve días y medio de música ininterrumpida. Ahora, claro, la falacia clásica es pensar que la exposición a tanta música debiera ser razón suficiente para seleccionar mejor música, y no. Las canciones y los discos que se quedan en tu corazón tienen que ver más bien con momentos, con historias, lugares, olores y rincones más que con la cantidad de horas con los audífonos puestos. Acá va el mío.
The Walkmen – Heaven
Dirty Projectors – Swing lo Magellan
Godspeed you! Black emperor – ‘Allelujah! Don’t Bend! Ascend!
Frank Ocean – Channel Orange
Ases Falsos – Juventud Americana
El-P – Cancer for Cure
Beach House – Bloom
Protistas – Las Cruces
Dexys – One Day I’m Going to Soar
Alabama Shakes – Boys & Girls
Grimes – Visions
Goat – World Music
Damien Jurado – Maraqoopa
Purity Ring – Shrines
Deerhoof – Breakup Song
Django Django – Django Django
Los Embajadores – Faisanes
Gepe – GP
KA – Grief Pedigree
Lotus Plaza – Spooky Action At A Distance
Otros que me gustaron y quedaron fuera: Ty Segall & White Fence – Hair; Patrick Wolf – Sundark and Riverlight; Kishi Bashi – 151a; Lightships – Electric Cables; Los mil jinetes – Mundo tan mal hecho.
El show de Jorge González, además, sirve para ponerlo en contexto. Con la actualidad de sus canciones, y lo que entrega sobre el escenario, pareciera implícitamente reconocer también que su lugar en nuestra música popular es formar parte de un caudal que avanza junto a él; no como un tótem observando desde la orilla lo que sucede a la distancia. Probablemente es ello lo que explica el inesperado homenaje a Javiera Mena en una preciosa versión desnuda de “Esquemas juveniles”, hacia el final del show.
Durante las primeras semanas de Septiembre se llevará a cabo una nueva ronda de negociaciones del Trans-Pacific Partnership (TPP), de las que es parte nuestro país junto con otros países del área pacífico. El alcance de estas negociaciones se mantiene en una nebulosa impropia de acuerdos comerciales de este tipo y toda la información que se ha podido recoger, tanto oficialmente como a través de filtraciones, da cuenta de un acuerdo con consecuencias graves desde la óptica de los derechos fundamentales en internet (ver Dossier especial en PDF).
Chile no necesita un acuerdo comercial como este. Nuestro país tiene acuerdos comerciales bilaterales con los nueve países hoy parte de TPP, por lo que no pareciera haber buenas razones para abogar con tanta energía por lograr tener un nuevo acuerdo que complemente o reemplace acuerdos previamente establecidos y plenamente vigentes en Chile. Adicionalmente, buena parte de los la información que se ha filtrado relativa a derecho de autor supone un aumento importante a los estándares de protección sin tomar en consideración de manera adecuada estándares de acceso. Dicho aumento no se encuentran respaldado por estudio alguno que entregue evidencia empírica de su conveniencia regulatoria.
Para efectos de contrarrestar las numerosas críticas que ha supuesto este tratado, el gobierno norteamericano anunció la inclusión de una débil cláusula que obliga a los países a buscar un equilibrio en sus sistemas de derecho de autor incluyendo ciertas excepciones y limitaciones basadas en la regla de los tres pasos del Convenio de Berna. Si bien en principio suena razonable, no todas las excepciones en Berna están sujetas a esta regla. No lo está ni la doctrina de la primera venta ni lo están las normas de su Anexo. Adicionalmente, en foros como la OMC desde hace un tiempo se ha intentado forzar la interpretación de esta regla de manera restrictiva, lo que supone restringir el alcance de excepciones y limitaciones al derecho de autor que equilibran los intereses en juego, lo que incluso ha sido alertado por el Max Planck Institute este mismo año. Un acuerdo comercial razonable, equilibrado y justo no debiera poner en riesgo los precarios derechos establecidos a favor del público en materia de derechos de autor.
En Chile necesitamos más información y más transparencia en las negociaciones comerciales cuando ellas ponen en riesgo derechos fundamentales. Todo indica, particularmente las filtraciones y la fuerte oposición de organizaciones de derechos humanos en su contra, que TPP será un retroceso radical para los derechos en el entorno digital, debido fundamentalmente a la influencia de la industria farmacéutica y del entretenimiento norteamericano. Una democracia sana necesita que su gobierno defienda con fuerza los derechos fundamentales en el entorno digital y no los utilice como moneda de cambio para un acuerdo que se negocia a puertas cerradas con un dudoso alcance comercial e innumerables dificultades para la privacidad y el interés público en materia de derechos de autor.
Nuestras cuentas de correo electrónico almacenan mucha información sobre nuestra vida. Contactos, la gente que quieres, fotografías, y también información sensible, personal. Nuestro RUT, cuentas y cartolas bancarias, tarjetas de crédito, passwordsno solo suelen circular libremente a través de redes wifi cuando nos conectamos a redes sin seguridad sino que además solemos almacenarlas en nuestras casillas de correo. Es por eso que usamos buenas claves para nuestro correo electrónico. Ni no estás seguro, hazlo ahora. Por favor.
Xkcd lo explica mejor
Si guardamos información tan importante en nuestros emails, siempre me he preguntado por qué no nos tomamos tan en serio la seguridad de esa información. Es una práctica común, por ejemplo, usar como contraseñas números correlativos (12345), letras o números correlativos (abcabc, 112233 o abc123). Incluso conozco gente que comparte su clave de correo electrónico con terceros ante la primera necesidad de acceso remoto. Además vivimos en un mundo conectado. Usamos la cuenta de correo para acceder a otros servicios (Twitter o Facebook) y para guardar respaldos de nuestra información personal, de documentos importantes, de fotografías e información que queremos guardar para siempre. Nuestro correo, en otras palabras, debiera ser seguro, a prueba de balas. A prueba de hackers. Y hay una forma de hacerlo.
Two Step Verfication o ‘dos pasos de verificación’ es el nombre de nuestro nuevo amigo. El servicio lo provee Gmail y, sinceramente, no podría confiar en un servicio que no permita esta doble capa de seguridad.
Una doble capa de seguridad es una forma de validar que quien está ingresando a la cuenta es quien dice que es. Es un proceso que parece relativamente complejo pero que, en mi experiencia, no lo es y si es que te complica, piénsalo como una pequeña molestia que haces de una vez para proteger algo tan valioso como tus datos e información personal almacenada en tu casilla de correo electrónico.
Had I used two-factor authentication for my Google account, it’s possible that none of this would have happened, because their ultimate goal was always to take over my Twitter account and wreak havoc. Lulz. (Mat Honan, víctima)
Departamento jurídico de la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales (DIRECON) (22/03/2012):
“Al igual que en todas las negociaciones de Acuerdos Económicos que Chile ha llevado adelante, los textos propuestas y presentaciones nacionales y de las contrapartes son confidenciales.”
“no existe registro ni antecedente alguno en nuestra Institución que dé cuenta de las negociaciones que Chile realiza en el Acuerdo de Asociación Trans Pacífico de Libre Comercio (TPP).”
Rodrigo Contreras, director interino de la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales (DIRECON) (05/09/2012):
- O sea, ¿cabe la posibilidad de que Chile así como sigue en este acuerdo también pueda bajarse? - Sí, siempre vamos a elegir lo mejor para el país.
“Hemos seguido ampliando nuestra integración con el mundo, firmando nuevos tratados de libre comercio con Vietnam, Malasia, Turquía. Y estamos en proceso de negociación o ampliación de tratados con India, Tailandia y el Trans Pacific Partnership, que se convertirá en la zona de libre comercio más grande del mundo.”
Durante el fin de semana pasado tuve la oportunidad de estar presente en Dallas, Texas, y acreditarme como stakeholder en la ronda XII de negociaciones del funesto Trans Pacific Partnership (TPP). Lo que sigue a continuación son las impresiones que me traje, publicadas obviamente en el sitio de la ONG Derechos Digitales, que orgullosamente dirijo. Se las comparto acá por si no la vieron allí.
* * *
Durante cerca de dos semanas, se realizó en Dallas la ronda XII de negociaciones del polémico Acuerdo Transpacífico o Trans-Pacific Partnership (TPP), un TLC que, en palabras del presidente Obama, es un acuerdo de nueva generación, clave del siglo XXI, y que pretende establecer un tratado multilateral de libre comercio entre nueve países de la zona Asia-Pacífico.
Pese a la importancia del tratado -que a diferencia de lo que sucede con otros acuerdos de comercio supondrá la modificación de normativa interna en un número importante de áreas- el contenido de sus negociaciones se mantiene en secreto. Movimientos sociales desde la academia y la sociedad civil han exigido conocer el texto de la negociación luego de haberse filtrado en 2011 la problemática propuesta de texto estadounidense que, desde el punto de vista de los derechos de autor, no solo aumenta ferozmente los estándares de protección de nuestro países sino que, además, obliga a modificar una normativa, en el caso chileno, recientemente promulgada, alejándose así peligrosamente de criterios aceptados en instrumentos internacionales en la materia.
Durante esta última ronda estuvimos en Dallas y pudimos observar algunos detalles que dan luces tanto de las tensiones que ha enfrentado la negociación (esta vez centrada en las medidas de enforcement criminal de propiedad intelectual), como también de los problemas de participación para organizaciones sociales presentes con el fin de proveer de retroalimentación a los equipos negociadores.
La participación acreditada
Muchas críticas, y no solo de sectores sociales, recibió la forma en que participarían en esta ronda los stakeholders, denominación que incluía a organizaciones tan diferentes como ONG Derechos Digitales y Public Citizen como a la Copyright Alliance. Por ejemplo, se organizó una sala especial donde todos los actores acreditados pudieran llevar sus pendones y esperar que pasara por allí -o no- alguno de los cientos de negociadores de los nueve países. Una actividad que respondía a la idiosincrasia de los anfitriones pero que, para algunos, parecía más bien una kermesse colegial con escasas posibilidades de hacer llegar observaciones técnicas de los textos filtrados.
Más directo, aunque con un alcance igual de general, fue el stakeholder briefing, donde los jefes de las delegaciones dieron solo algunas luces respecto de los avances y se sometieron a las preguntas de los stakeholders acreditados. Allí conocimos, por ejemplo, que hay un avance cercano al 50% en el Tratado y que hay muchos temas resueltos, como medidas de frontera o asuntos laborales. Pero para otro tipo de información -más concreta, si se quiere-, las delegaciones más bien contestaron generalidades encubiertas en diplomacia. Eso ocurrió con las preguntas relativas al acceso a los textos como también para asuntos más concretos, como la pregunta que hicimos en nuestro caso, que hacía ver los problemas de establecer un texto equilibrado, tomando en consideración los problemas de implementación de un acuerdo que, en derechos de autor al menos, excede de forma holgada los estándares internacionales en la materia. Finalmente esto implicó más bien una instancia donde los stakeholders presentes hicieron llegar sus dudas e inquietudes frente a jefes negociadores sin facultades para responder más allá de las buenas maneras.
La participación no acreditada
Las imponentes medidas de seguridad que rodearon a todo el evento, sin embargo, no impidieron las manifestaciones del movimiento Occupy y de los activistas Yes Men. Estos últimos, realizaron una divertida performance donde, personalizados en una supuesta asociación de empresas a favor del TPP, quisieron entregarle un premio a Ron Kirk (el representante de la USTR, quienes deciden discrecionalmente todos los años poner a Chile en la lista roja de piratería) por la energía puesta a favor del establecimiento del tratado. Todo muy parecido a #SiTPP.
Sigilosamente, además, los Yes Men deslizaron una carta bajo las puertas de las habitaciones de los negociadores, pidiéndoles que representen el sentir del 99% de la población, haciendo referencia directa al movimiento Occupy, quienes se manifestaron también en las afueras del hotel durante la semana (en la foto).
Nuestra percepción
La sensación de ambiente es que el TPP va camino a convertirse en una realidad en el mediano plazo, aún con todas las potentes manifestaciones ciudadanas y cuando sus alcances, lamentablemente, no son conocidos con certeza por la ciudadanía de los países que están negociando.
Pero el eventual acceso al texto del TLC, aunque crucial, no resuelve los graves problemas de una negociación marcada por los embates de los intereses estadounidenses y la resistencia que, en la medida de lo posible, realizan aquellos pocos países que cuentan con equipos técnicos competentes y una visión política de largo plazo.
Desde una óptica local y luego de dos años de negociación (y más de un millón de dólares gastados solo por el gobierno de Chile), quizás sea el momento de enmendar el rumbo y dar una señal potente al mundo y a la ciudadanía chilena, a través del establecimiento de consensos locales respecto de la forma en que queremos comprometernos a un acuerdo que, al menos hasta el momento, pareciera suponer más problemas, trabas y restricciones que beneficios para nuestro país.
“Con la tradición histórica de estar siempre en el diseño y en el desarrollo de la política comercial a nivel internacional, lo lógico es participar (en la negociación por el TPP), porque además Chile fundó este acuerdo a partir del P4 (junto a Brunei, Nueva Zelanda y Singapur) entonces nuestra presencia en el TPP es evidente. Ahora, obviamente tendremos que evaluar qué hay sobre la mesa y la conveniencia para Chile. No se trata simplemente de estar en un acuerdo por estar y porque siempre estuvimos, sino que nosotros vamos a evaluar siempre lo mejor y más conveniente para el país y los ciudadanos”.
- O sea, ¿cabe la posibilidad de que Chile así como sigue en este acuerdo también pueda bajarse?
- Sí, siempre vamos a elegir lo mejor para el país.
Con estas palabras Rodrigo Contreras, director interino de la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales (DIRECON), se refiere en el Diario Financiero a las negociaciones -como sabemos, secretas- que lleva adelante Chile junto a otros países de la zona asia-pacífico denominado Trans-Pacific Partnership (TPP).
Es interesante, tomando en cuenta que es primera vez que los negociadores Chilenos hablan públicamente de la posibilidad que Chile finalmente no firme el criticado tratado. Y especialmente interesante luego de la nota de Foreign Policy del viernes pasado donde se deslizan los problemas que habría en la interna de las negociaciones:
Of even more concern, however, is the sudden questioning by the Chileans of the value of the deal as presently being constituted. Chile had been considered a slam dunk supporter. So its raising of questions is a red flag danger signal. Beyond that it seems that the Malaysians are also questioning whether any benefits they may be getting are worth the trouble of further liberalization of their domestic economy.
Por mi parte, esta noche parto a Dallas a la nueva ronda de negociaciones (número 12) y espero poder aportar en un debate un poco más participativo. Ya les contaré.
Entre las condiciones que se habría acordado se incluye que Álvarez deje de utilizar Cuevana, la destrucción de material físico de su propiedad y, acá lo interesante, que debe efectuar clases en una escuela de escasos recursos de Santiago, “con temáticas sobre propiedad intelectual y cine“.
Pago por ver esas clases.
2
Pero habló también el abogado Rodrigo León, esta vez representando a HBO en la querella. León indicó:
“La piratería es todo acto de reproducción y comunicación pública no autorizada por la ley, todo lo que sea cooperar para la comunicación pública no autorizada en nuestro país. Indexar, linkear, o enlazar a material pirata es una cooperación al acto de comunicación pública y está amparado por los derechos de propiedad intelectual”
La primera frase también es confusa y es fácilmente rebatible, pero prefiero detenerme en la segunda. Pareciera ser que para León cualquier forma de interacción con una obra intelectual en internet sería algo protegido por el derecho de autor. Indexar (lo que hace Google, sin ir más lejos), linkear o enlazar (lo que hace usted y yo cuando escribimos en un blog como este o cuando publicamos en Twitter) serían entonces actos que requerirían la autorización expresa del titular de los derechos de autor para ser realizadas legalmente. Y eso es falso.
Es falso, básicamente, porque los derechos de autor no protegen cualquier cosa que se haga con una obra o un soporte de una obra intelectual. El derecho de autor no protege cualquier cosa. Le entrega ciertos específicos derechos al titular de los derechos de autor para controlar determinados usos de su obra. Por ejemplo, le entrega el derecho exclusivo de reproducción, de autorizar o no la realización de copias de una obra y el derecho de adaptación, de autorizar o no que otros hagan obras derivadas de una originaria, como por ejemplo una traducción. En esos casos específicos establecidos en la ley, se requiere permiso.
Pero al ser casos específicos y determinados, la gran mayoría de las usos de obra intelectual son irrelevantes para el derecho de autor. Romper el ejemplar del libro de Pilar Sordo que le acaban de regalar, dormir arriba de un cerro de DVDs o poner un CD en el parabrisas de su auto (?) son actos absolutamente irrelevantes para el derecho de autor. E igual de irrelevante para la ley es enlazar. Porque la ley no le entrega derecho alguno al titular de derechos de autor para controlar ni el romper un ejemplar, dormir sobre él o usarlo para, supuestamente, eludir controles policiales con radar. Tampoco existe derecho alguno de controlar el enlace de una obra en un sitio web.
Sostener aquello no solamente significaría argumentar que internet es un sistema completamente basado en la ilicitud (¿Cómo queda Facebook si lo que dice León fuera cierto?) sino además significa obviar lo que la misma ley indica. El respeto a internet como un ecosistema importante para la libertad de expresión y el respeto a la misma ley de propiedad intelectual debiera concluir claramente que enlazar no solo no es delitosino que además es bueno.
Kirby Ferguson, el autor de la serie documental Everything is a Remix, de la que ya hemos hablado acá, se encuentra en Chile y la Universidad Diego Portales ha preparado un par de actividades. Una es la exhibición del documental que se hizo hoy en la Biblioteca Nicanor Parra de la Universidad. Y mañana (11:30hrs) habrá una mesa redonda moderada por Alberto Fuguet y en la que participará Andrés Valdivia de Noise Media, el aquí suscrito y otros invitados sorpresa.
La entrada es gratuita y abierta. Creo que la conversación va a estar de lo más interesante.