
Fotografía por Cracker Bunny CC:BY-NC-ND
La revista Forbes publicó un listado de los músicos que más dinero ganaron el año que recién pasó. La lista no es sorpresiva, salvo por los artistas que sólo se conocen en Estados Unidos y que cultivan la vertiente más pura del country.
1. Rolling Stones $150.6m
2. Tim McGraw and Faith Hill $132m
3. Rascal Flatts $110.5m
4. Madonna $96.8m
5. Barbara Streisand $95.8m
6. Kenny Chesney $90.1m
7. Celine Dion $85.2m
8. Bon Jovi $77.5m
9. Nickelback $74.1m
10. Dave Matthews Band $60.4m
Como ven, la lista la encabezan los ubicuos Rolling Stones con más de 150 millones de dólares en ganancias que no incluyen ventas ni de tickets ni de discos del resto del mundo. Sólo en Estados Unidos.
No obstante las miles de voces que casi diariamente aparecen en los medios explicándonos cómo los músicos se mueren de hambre a partir de las descargas en Internet y cómo se está matando la música a partir de lo que ellos denominan “piratería”, analizando los datos, Pollstar explica que los datos presentados permiten señalar que se produjo un 16 por ciento de aumento en los ingresos de la industria musical. El público compró 37.9 millones de tickets para espectáculos en vivo para asistir a los tours de los 100 conciertos más importantes, comparados con los 36.3 millones del año recién pasado.
Y el que los Rolling Stones sean los número uno en ingresos no es de extrañar a nadie. De los 150.6 millones de dólares facturados sólo por ventas dentro de Estados Unidos, 138 lo recibieron producto de sus presentaciones en vivo.
Como explica el bueno de Chris Anderson, hay un gran pedazo de la torta que los músicos ganan sólo por presentaciones en vivo, en el caso de los Stones, llega a un 90%. Y en ese 92% de ingresos no se contempla ni un sólo dólar por venta de discos analógicos ni menos digitales. Las discográficas no consiguen ni un dólar en principio en todo esto.
Entonces ante la pregunta de fondo es qué es lo que se está matando con la criminalización de las prácticas de intercambio de archivos en Internet. Si bien lo que muestran los estudios no se refieren directamente a la influencia de Internet, es claro que para que se hayan vendido más de 35 millones de tickets para espectáculos en vivo, y para que esta cifra sea un reflejo de una tendencia, es porque algo está pasando. Y lo que está pasando no es magia ni que hoy hayan mejores músicos que antes. Lo que pasa, es que estamos en el mundo ideal para los amantes de la música, donde tenemos infinitas formas de descubrir nuevos músicos y poder además descargar los discos de nuestros artistas favoritos. Y cuando vienen a tocar en vivo cerca nuestro, somos capaces de pagar cifras insólitas por ello.
No es magia, es que estamos en la época de oro de los amantes de la música. Y por eso todos ganamos, menos los que pretenden frenar el cauce inmutable de los hechos. Vía.
Actualizado, el título decía 2005, debiendo decir 2006. Todavía no me repongo de año nuevo ;)
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El 3 de enero de ingresó uno de los primeros proyectos de ley del año 2007. A través de él, el diputado demócrata cristiano por Coquimbo Patricio Walker, pretende regular a los proveedores de acceso a internet extranjeros en Chile. Y de pasada, invadir tu privacidad.
Para entendernos, el artículo 222 del Código Procesal Penal se refiere a las comunicaciones telefónicas que pueden realizarse dentro de una investigación criminal, que sólo pueden ser ordenadas por un juez de garantía. El año 2004, la ley 19.927 (moción presentada por el mismo Walker con su entonces amiga Pia Guzmán) amplió este artículo para agregar a los proveedores de acceso a internet como uno de sus objetivos.
En el proyecto de ley que se encuentra en este momento en el Congreso, Walker pretende volver a modificar el artículo 222, que hoy dice:
(…) Con este objetivo los proveedores de tales servicios deberán mantener, en carácter reservado, a disposición del Ministerio Público, un listado actualizado de sus rangos autorizados de direcciones IP y un registro, no inferior a seis meses, de los números IP de las conexiones que realicen sus abonados.
Esto significa que para efectos de investigación, los ISPs mantienen registros de:
1.- Rangos de IPs que utilizan.
2.- Números IP de conexiones realizadas por abonados.
Eso explica por qué si el Ministerio Público tiene sospechas fundadas de que usted participa en una red de pedofilia y sabe que su IP frecuentó determinados sitios de la red, puede exigirle a su ISP que le diga a quien pertenece dicha IP. Y el ISP entrega su nombre.
Walker, en el proyecto de ley que acaba de presentar, señala que este artículo 222 que él mismo se encargó de reformar,
Esta ha sido una importante herramienta de trabajo para las policías. Sin embargo, la práctica ha demostrado que es necesario además, contar con el contenido de las respectivas conexiones, por lo que se propone modificar el artículo 222 en ese sentido.
Sí, lector atento, leyó bien, dice que se necesita contar con el contenido de las conexiones.
Por eso, el proyecto de ley de Walker señala:
Sustitúyase la frase “de los números IP de las conexiones que realicen sus abonados” por el siguiente texto:
“Del contenido almacenado de las conexiones, las guías de direcciones y las listas de contactos utilizadas por sus abonados”
En el mundo ideal del diputado Walker, su ISP debería tener -a plena disposición del Ministerio Público- registros de:
1.- Rangos de direcciones IP
2.- Del contenido almacenado en las conexiones de todos sus abonados: léase el contenido de los emails que envías, las páginas que has visitado, los mensajes que le has enviado a tu novia por Skype, etcétera.
3.- Guías de direcciones de todos sus abonados: léase las direcciones de email que guardas en tu cliente de correo. Todas tus direcciones web.
4.- Listas de contactos de todos sus abonados: léase tus contactos de correo y tus contactos de mesenger, skype, jabber, ICQ o Google Talk.
Desde este modesto rincón queremos decir que no queremos vivir en el mundo del diputado Walker.
Queremos ser tratados como ciudadanos, no como posibles delincuentes.
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Esta semana me he acordado de algunas cosas que señaló alguna vez Carlos desde la distancia respecto del famoso Transantiago (Para los lectores extranjeros, Transantiago se denomina el nuevo sistema de transporte público que tendrá Santiago). Y concuerdo profundamente en la molestia respecto de las críticas que se la han hecho en los medios de comunicación. Seamos francos, el sistema de transporte de pasajeros de Santiago es francamente horroroso. Y un cambio radical, como el que plantea Transantiago, es obvio que tendrá inconvenientes los que en ningún caso debieran cegar el objetivo final que es tener un sistema de transporte decente.
Bueno, esta semana, restando sólo pocos días de su puesta en marcha, le han dado muy fuerte a la campaña de promoción del nuevo sistema. Páginas webs, mapas didáctivos, avisos televisivos, etc, etc, etc, pretenden ilustrar a los usuarios de los beneficios y cambios que supone Transantiago.
Vía Anexo me entero de que uno de estos usuarios ha intentado hacer un interesantísimo experimento con la información que suministran los sitios web.
En su blog, Nicolás ha adaptado los mapas del Transantiago al formato leído por los populares iPods, con el fin de difundir esta información a través de los dueños de estos aparatos electrónicos.
Me encantó la idea. Bajé un par de mapas y casi salté de la silla cuando vi que uno de ellos lucía una licencia Creative Commons. Pensé que si el Ministerio de Transportes le agregó una licencia de este tipo a los mapas de Santiago habría sido la idea más fantástica del gobierno para que se reprodujera libremente esta información a todos los interesados. Pero no.

Como pueden ver en el screenshot, todo el trabajo que ha hecho Nicolás es ilegal. Para seguir publicando estos mapas para iPod o para PDA, debe contar con la autorización expresa del Ministerio. Yo me pregunto para qué tanto celo con los mapas. ¿No que la idea es que se difundan a la mayor cantidad de gente posible? ¿No que repartirán un mapa por hogar?
Dejando de lado que toda esa información, esos volantes y mapas fueron pagados con dinero de todos nosotros, tener restricciones como estas para la reproducción de la información es además de absurdo, contraproducente con los mismos objetivos finales del nuevo sistema de transporte.
Y eso, sí que es para criticarlo.
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Quizás para muchos de ustedes la historia que les voy a contar -resumidamente, claro- es una historia que puede parecer lejana. Si creen eso, es porque la historia del rap y del hip hop para muchos de nosotros es lejana.
Como forma de manifestación contracultural, el hip hop siempre fue marginal. Marginal de las estructuras sociales, marginal, ciertamente, en la industria musical.
Por eso una de las formas más comunes que los artistas hiphop tuvieron en los ochenta en Estados Unidos para comunicarse con otros musicalmente fue a través de mixtapes y presentaciones en vivo. Y esta forma de darse a conocer, como pueden imaginarse, fue evolucionando en la medida en que evolucionaba en paralelo la tecnología. De las viejas cintas magnéticas que recopilaban tracks se pasó gradualmente a CDs compilados para llegar finalmente al intercambio de archivos vía sistemas p2p como Soulseek y sus salas de chat.
Como explica Manuel Almeida, un mixtape es un conjunto de mezclas personales que montan los DJ para darse a conocer en la calle y clubs, y en las que muestran sus gustos musicales, su talento como mezcladores, sus contactos y su capacidad para estar informados de lo último en materia discográfica. En estos ‘mixtapes’, que conservan el ‘tape’ original de cuando comenzaron a grabarse en cintas de casete aunque ahora ya van en CD, se suelen incluir fragmentos de lanzamientos discográficos inéditos, auténticas primicias, junto a nuevos ritmos, las propias aportaciones del DJ y temas ya conocidos. Los ‘mixtapes’ suelen venderse en la calle y con un claro objetivo de promoción para su autor.
La semana recién pasada fue arrestado [link a video] DJ Drama, una de las figuras más importantes del género mixtape. Sus compilaciones “Gangsta Grillz” -que pueden ser conseguidas sin mayor esfuerzo en redes p2p- han servido para definir el rap sureño de la última década.
La policía confiscó -entre otras cosas- más de 80.000 discos, sin hacer distinción alguna entre sus famosos compilados y meras copias ilegales con fines de venta al público.
Los mixtapes, como es posible suponer, son prácticas por decirlo de alguna manera irregulares. Si bien legalmente son reproducciones de obras protegidas, el hecho que muchas de estas compilaciones a la larga suponen una promoción muchísimo más importante que las prácticas de promoción comunes de la industria hace que la industria en general haga la vista gorda a quienes realizan el trabajo de antologar música que de otra manera muchas veces quedaría condenada al olvido. Tanto así que hay muchísimos ejemplos de músicos que se han beneficiado directamente a partir de estas compilaciones. Según la nota del NYTimes, la carrera de 50 Cent en gran parte se debe a estos mixtapes.
Les decía en un comienzo que al principio todo esto podría sonar muy lejano. Pero en Chile, suceden cosas muy parecidas.
Mientras hace unos años atrás la única forma de encontrar grupos hiphoperos anglo era a través de vendedores de discos regrabados en Estación Mapocho o en el persa Bio-Bio en Santiago, con la masificación de los sistemas de intercambio de archivos vía internet, los lugares de interacción entre los músicos noveles pasó de los escaparates de vendedores de mixers hasta las salas de chat. No es casual, entonces que algunas bandas de chicos jóvenes como los Colectivo Etereo se conocieran a través de la red de intercambios de Soluseek. Estos chicos tienen clarísimas las ventajas del compartir desde el punto de vista del potencia éxito como músicos.
El tema de fondo entonces, es a quien beneficia legislaciones como la norteamericana que por lo pronto a países como los nuestros nos intentan imponer a fuerza de tratados de libre comercio (con pataleos mediáticos mediante). El discurso público dice que protege a los creadores, a los artistas, para que no se mueran de hambre.
Lo que sucede en la realidad es que músicos como DJ Drama terminan perseguidos por la RIAA porque la legislación no es capaz de distinguir un hecho delictivo contrario a los intereses de los músicos (plagio, reproducciones ilegales comerciales masivas) con formas de compartir la música.
El mismísimo Thurston Moore es quien deja en claro algunas cosas respecto de los intercambios en general.
Una vez más estamos diciendo que las grabaciones caseras (hoy en la forma de ripeo y quemado) están matando la música. Pero no es así: Existe simplemente como una seña de amor verdadero y del ego que implica compartir música con amigos y amores. Intentar controlar el intercambio de música -matando los sitios p2p o los blogs de mp3 o de Bittorrent o cualquier otra tecnología que aparezca en el futuro- es como intentar controlar un asunto del corazón. Nada podrá detenerlo.
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Ya hemos comentado acá mismo sobre que Chile pasó a la lista negra de estados unidos por no proteger debidamente la propiedad intelectual.
Pero tanto en las cartas al director como en notas en distintos diarios además de notas en noticieros televisivos la industria se ha encargado de que el tema se mantenga en las portadas.
Complementando entonces nuestra nota anterior, la siguiente es un listado de las cinco mentiras que se han dicho respecto de la “piratería” en Chile, añadiendo explicaciones:
“1.- El cambio de estatus es gravísimo para Chile“
Es tan grave como lo fue para la Unión Europea durante 13 años (1991-2004) que estuvo en la mismo estatus de observación prioritaria donde calificarán a Chile ahora. Este cambio no es más que una medida de presión para que Chile cumpla con estándares cada vez más estrictos respecto de la propiedad intelectual en general, incluyendo farmecéuticas.
Nadie va a dejar de exportar a Chile, ni vamos a tener iPods más caros de los que ya tenemos.
“2.- Chile no ha protegido debidamente el derecho de autor. Las autoridades no han hecho nada para combatirla“
Ya lo dijimos antes, Chile en los últimos años, hemos modificado la ley de propiedad intelectual a lo menos tres veces, y ninguna de dichas obligaciones ha apuntado a mejorar nuestro vergonzoso sistema de excepciones y limitaciones, sino que todas ellas han sido para hacer un sistema de protección cada vez más restrictivo.
Esto sin contar otras modificaciones como por ejemplo relativas a la Reforma Procesal Penal que hacen que determinados delitos derivados de violaciones a derecho de autor puedan ser perseguidos con mayor celeridad.
Y para qué decir que en Chile tenemos protección de nivel constitucional del derecho de autor (19 número 25 de la Constitución Política). Lea de nuevo y pregúntese si no hemos hecho nada.
“3.- Chile es un paraíso para la piratería“
Cuando usted escuche o lea decir esta afirmación o alguna semejante, antes de llamar a su sobrino chico y pedirle el parche en el ojo, pregunte de qué piratería están hablando.
Porque, claro, sepa usted que para la gran industria piratería es cualquier acto de violación a la propiedad intelectual. Y como ya hemos contado antes, si esto así fuera, pues entonces la definición de pirata ya no pasará ni por la pata de palo ni por el plumífero en el hombro. Pasa por una conexión a Internet y un reproductor de MP3.
Bien, y si están hablando de piratería como explotación comercial no autorizada de obras protegidas, pues esa es otra cosa y exija cifras oficiales. Porque todas las cifras que existen, son cifras que la misma industria entrega. Es más, estudios serios sostienen precisamente lo contrario.
Si bien todos hemos visto a quienes venden CDs en la calle, que ahí a que estemos en Ciudad del Este hay una gran diferencia.
“4.- La solución para combatir la piratería es aumentando las penas“
Esta es una falacia que es equivalente a lo que sucede en el derecho penal. Usted seguramente habrá escuchado hablar que hay mucha delincuencia porque las leyes no son lo suficientemente duras. ¿Sí, cierto? Bueno, imagine ahora una pena más dura que la pena de muerte. No hay, ¿cierto? Ya, ahora sepa usted que los estudios demuestran en forma clara que ńo hay aumento alguno en los delitos derivados de esta pena cuando los países eliminan la pena de muerte en sus legislaciones (Roger Hood, The Death Penalty, pág. 214).
Dejando las analogías de lado, y considerando, como dijimos antes, que para la industria piratería es cualquier acto de violación a la propiedad intelectual, pues entonces, querido lector, analice usted si es que su hijo o sobrino va a dejar de descargar música de Internet porque resulta que las penas ahora son mayores. Piense usted que a pesar de estos cambios en la persecusión penal de los delitos derivados de la propiedad intelectual han hecho bajar el número de personas que venden CDs en las cunetas en los últimos años. No, ¿cierto?
“5.- La piratería musical hace perder a los músicos
Este es el argumento más maligno, porque tiene un cariz emocional. ¡Cómo vamos a dejar a nuestros artistas que se mueran de hambre porque no protegemos con ferocidad sus derechos!
Cuando venden un disco compacto, sus músicos favoritos se llevan entre el 2% y el 8% del precio final. Así, cuando usted se compra el último CD de -glup- Alejandro Sanz, el muchacho se lleva harto menos de lo que usted cree.
Un estudio de un par de profesores de Harvard y Carolina del Norte señala que la cantidad de música bajada por Internet que hubiera sido comprada por quienes la descargaron tiende a cero. Cero.
Por lo demás, uno de los últimos informes de la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo), se llama “Internet: Oportunidades, no amenazas, para los músicos de los países en desarrollo“. Más claro, echarle agua.
Diga usted entonces quien miente cuando habla de piratería.
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Fotografía por Damon Green CC By-Nc
En nuestra categoría Salón de la Fama hemos agrupado a los músicos que este blog recomienda por su postura alejada del discurso común de la industria musical y por pensar un poco más allá respecto de los derechos de autor en Internet.
Gracias a un comentario en Super45, donde participo activamente y recomiendo leer con ganas, llegué a la entrevista que el suplemento cultural de El Mundo de España le dedica a Jeff Tweedy, vocalista de una de mis bandas predilectas, Wilco.
Su último disco, A Ghost Is Born (Nonesuch, 2004), fue colgado en Internet meses antes de salir a la venta. ¿Le preocupa que la gente disponga de sus canciones sin pagar por ellas?
– Durante toda mi vida, lo más importante para mí ha sido que la gente escuche mi música. Quiero compartir esa música con la gente. Y cuando digo compartir me refiero a eso: compartir. Y si la gente quiere escuchar a Wilco sin pagar ni apoyarnos financieramente, yo seguiría estando contento. Para mí, lo más importante es ser escuchado.
Respecto de la industria musical:
¿Cómo ve el futuro de la industria musical?
–Realmente, no lo sé. Pero el futuro de la música no tiene nada que ver con el futuro de la industria musical. No creo que la música corra ningún tipo de peligro si es real, vibrante y parte de la vida de la gente, como siempre ha sido. Sobre el negocio musical me preocupo menos. Estoy contento de ganarme la vida con lo que hago y te aseguro que no doy por sentado que siempre vaya a ser así.
Nadie puede decir que lo está diciendo un outsider de la industria. Lo está diciendo un tipo que es el frontman de una banda que muchos críticos consideran la mejor banda del mundo. Yo creo que anda por ahí. Si no conoce a Wilco, escúchelos ahora mismo. Se los recomiendo, y además son ya parte del salón de la fama de QLN.net ;)
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Foto de diego sepúlveda, CC by-nc-sa
Nuestro conocido Fernando Flores ha sido tema noticioso durante las últimas dos semanas. Su conocida enemistad con el presidente del que era su partido político, su amistad con el anodino y políticamente andrógino Jorge Schausohn, su posterior renuncia al PPD por los escándalos de corrupción en que se ha visto involucrado éste, y finalmente la creación de un “movimiento” (como le gusta el movimiento al senador) denominado ChilePrimero, ha sido como un sismo político al que todos quieren sacar su ventaja. Es un sismo político, ya lo dije.
Si algo es claro en todo esto, es que tanto el senador Flores como Jorge Schaulsohn han querido sacar su ventaja del tema desmarcándose lo más radicalmente posible de la corrupción de la cual su partido ha debido hacerse cargo, apuntando de esta forma con el dedo a sus ex-correligionarios y yéndose lo más lejos posible del escándalo para decirle a la opinión pública que los corruptos son los ellos, los que siguen allá y no nosotros, que somos políticos distintos.
La estrategia para eso es simple. Hablar de valores. Que los partidos no tienen valores, que es importante recuperarlos, llenarlos de sueños, como le gusta hablar a él, y otras frases de papel cuché. Como un buda venido de la india, Flores se muestra sabiondo respecto de cosas que la gran mayoría de la gente no maneja, como esto de los blogs, de la internet, las wikis, etc. Claro, para la dueña de casa que escucha por primera vez estos conceptos, más que un buda, parece un profeta que viene de la tierra prometida. Y así es como Flores se vende. Ni más ni menos.
Sólo necesitaba compartir con ustedes estas reflexiones a partir de la entrevista que le hace Raquel Correa en El Mercurio y que extracto sus partes más insólitas.
Los destacados, por cierto, son mios.
Respecto de la pregunta sobre si pretende ser candidato a la Presidencia (cosa que hasta uno que no es del PPD logra darse cuenta a la legua), dice:
-Eso se lo contesté la otra vez -dice molesto-. Lo malo de esa pregunta es que nos lleva a la pregunta de la tribu. Yo, para serle bien franco, soy mucho más petulante que eso. Tengo una arrogancia intelectual. Quiero ayudar a cambiar la cultura chilena, para que realmente pueda convertirse en una sociedad solidaria y desarrollada. Por esos dos valores he luchado. La clave está en la innovación que está en Asia y Estados Unidos. ¿O cree que habrá una sociedad con empleo, con riqueza para todos, si no inventamos cosas, si sólo exportamos cosas y tenemos empleos públicos?
Tengo alguna experticia y alguna capacidad de atisbar más. Si no se hace la redistribución del ingreso, tendremos en el país dos mundos que no se pueden comunicar. Eso puede producir una cultura rica en información, pero pobre en valores. Por haber vivido las experiencias que he tenido, siento la obligación de ayudar a que eso no ocurra
Porque los matones son los otros, claro:
A todos los que dicen que esta es mi muerte política los tengo anotados. Si tengo la salud y el tiempo, me encargaré de decirles a ellos quién está muerto.
La lógica es que quien lo ataca, se transforma en una mafia de maleantes, en payasos, o hasta en alguien tan insignificante -son sus palabras- como un jefe de mensajeros en bicicleta. Pareciera que Flores le tiene una frase maleducada a todos los que lo rodean y que eventualmente pueden no comulgar con sus pastoreos. Lo dice cuando le preguntan por una frase de Insulza que él desconocía. Cada vez que alguien discute con Flores, el senador saca el puñal que tiene bajo la mesa. Esa es su lógica. Pero como si se tratara de un capítulo de Lost, los matones siempre son los otros.
- Hablando de estos proyectos mesiánicos suyos…
-¡¿Por qué mesiánicos?! -reclama, airado-. Sueños, los llamaría yo. Gracias a la educación que recibí en el liceo Blanco Encalada de Talca y en la U. Católica de Santiago y a las vicisitudes de mi vida, a que logré independencia económica y cierta sabiduría, siempre he querido devolvérselo a Chile. Esa es la única razón por la que estoy aquí. En cuanto a trato, California me trata mucho mejor.
Han puesto de jefes de organización a gente que no califica ni para jefe de mensajeros en bicicleta.
Un senador de la república que pretende referirse en forma despectiva a algunos ex-correligionarios suyos denigrando a quienes se ganan la vida repartiendo mensajes en bicicleta en un país decente habría provocado un escándalo de proporciones. En Chile, donde tenemos jueces constitucionales timoratos que, protegidos por entelequias formalistas, impiden que las mujeres decidan sobre qué pasa con su propio cuerpo, el que tengamos un senador que venda humo y hable tonteras -lamentablemente- es un pelo de la cola.
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Para nadie es un misterio que este siervo del señor trabaja en la ONG Derechos Digitales hace un buen tiempo. Y claro, además hace las veces de Director de la organización, lo que ha supuesto en los últimos días una agenda bien apretada con cosas por hacer. Se mueren con mi lista de pendientes. Por eso el delay.
Les digo lo anterior porque este post tiene algo que ver con eso. Esta semana se hizo público que el gobierno estadounidense pasó a nuestro país de la “lista de observación” donde se encontraba desde el año 1989 a la “lista prioritaria de observación”, una suerte de lista negra, debido a que Chile no estaría protegiendo debidamente los derechos de propiedad intelectual. Principalmente los derechos de la industria farmacéutica, como bien apunta mi amigo Carlos.
Esto ha provocado un revuelo en el gallinero producto que tiene muchas aristas. Por un lado, la prensa se pregunta si esto podría significar eventuales castigos económicos a Chile, si podemos llegar a un conflicto que resuelvan árbitros, etc, etc etc. Pero la verdad de las cosas es a veces muchísimo más simple. Cuando le consulten del tema, apunte usted lo siguiente:
1.- El “cambio de estatus” de Chile no tiene implicancia alguna importante. Países tan poco serios como la Unión Europea estuvieron durante más de diez años en la lista de observación prioritaria sin que nadie se escandalice y sin que veamos artistas muertos de hambre por las calles de europa.
2.- Además, de más está decir que cada vez son más los países que suscriben este tipo de tratados con estados más fuertes económicamente. Y claro, siempre hay conflictos. Tanto así, que los propios tratados -incluyendo por cierto, este TLC- tiene formas específicas de hacer efectivas las cláusulas cuando los estados no las cumplen. Por tanto, decir que arriesgamos sanciones es igual de absurdo que decir que cuando suscribimos un contrato de arrendamiento arriesgamos que llegue un receptor judicial a expulsarnos por no pago del precio. No sé si se entiende.
3.- Dicen que no estamos cumpliendo los acuerdos que suscribimos en el TLC con Estados Unidos. Paradójico, porque la ley de propiedad intelectual chilena ha sido reformada tres veces desde la suscripción del TLC, incluyendo el aumento del plazo de protección de 50 años (estándar del Convenio de Berna) a 70 años, el estándar norteamericano. Esto sin contar los cambios vía reforma procesal penal pensados precisamente para echar mano a la piratería y acelerar la persecusión penal de quienes cometen delitos derivados de la violación de la propiedad intelectual. En otras palabras, si usted dice que no se está cumpliendo el TLC, lávese la boca con jabón y piénselo de nuevo.
4.- Con la misma energía con la que el gobierno norteamericano quiere que cumplamos con sus propios estándares de protección al derecho de autor, debieramos también exigir que adoptemos algunas de sus medidas de excepción al derecho de autor que contempla su legislación y no la chilena. Esto implica que actos que en Chile son ilegales, en Estados Unidos están amparados por el sistema de derecho de autor. Esto explica por qué -como comentamos alguna vez- en Chile es ilegal pasar canciones al iPod o Mp3 player y en Estados Unidos es una práctica que factura millones de dólares anualmente. Pregúntenle a Apple.
Entonces cuando usted lea al señor Eduardo Castillo (presidente de la Corporación Nacional Antipiratería CONAPI y de la Cámara Chilena del Libro) decir que en Chile “no se ha hecho nada” por combatir la piratería, sepa que no dice la verdad, sepa que además este señor no representa a nadie salvo los intereses de la industria y no los intereses de nosotros como ciudadanos.
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No me llegó como regalo de navidad el regalo que íntimamente quería. Apenas vi en la Feria del Libro de Santiago el libro Cartel Chileno 1963-1973 de Vicente Larrea tuve ganas de conseguirlo de cualquier forma.
Claro, porque los afiches de Vicente Larrea además de lindos -creo- tienen un significado especial para una generación completa de diseñadores, que hicieron de los años 60 al 73 para muchos la época de oro del diseño nacional, asumiendo un estilo completamente alejado de lo que venía haciéndose en Chile en la época y, además de comprometido ideológicamente, innovador por la fusión con importantes elementos culturales propios.
Y el tema del compromiso ideológico no es menor. Muchos de los carteles que recoge esta publicación fueron carteles que sirvieron de propaganda del gobierno de Allende y de sus medidas sociales, celebrando la nacionalización del cobre, promoviendo medidas de salud, publicitando universidades del estado, etcétera, sin contar los diseños de discos de Victor Jara, Inti Illimani, Quilapallún, entre muchos otros.
Por tanto muchos de estos carteles tenían finalidad propagandística propia de la época, que llegaran a cada uno de los ciudadanos del país y que por tanto se informaran por medio de las gráficas de Larrea y sus amigos. Como dice la nota de Ina Godoy para Página 12,
Ese impacto en la ciudadanía se tradujo inmediatamente en el tiraje de los afiches, que pasó de 75 mil a 250 mil ejemplares; también se manifestó en algunas encuestas que revelaban, por ejemplo, que gracias a una campaña gráfica la atención sanitaria infantil había crecido de un 35 a un 80 por ciento.
Hasta acá todo bien. Pero revisando la nota de derechos de autor del libro me encuentro con lo que ven en la fotografía:

Estos carteles que tenían como objetivo la máxima difusión posible de las ideas que contenían, una vez que han sido rescatadas en una preciosa edición por parte del diseñador Eduardo Castillo para Ediciones B Chile, se han encargado de prohibir cualquier reproducción de los afiches e incluso su préstamo o alquiler público.
Los preciosos afiches, el sentido social con el que fueron creados, los objetivos que buscaban. Todo apuntaba a llegar a la mayor cantidad de gente posible. A que todos pudieran acceder, apuntaba a un movimiento que intentaba por lo demás democratizar incluso el arte. Pero las exigencias y los modelos de negocio de las editoriales de hoy nos llevan a que a pesar de ser obras que nos dicen muchísimo de lo que pasó en Chile y de lo que somos, hoy no podemos hacer uso de ellas. Ni aún adquiriendo en más de 20.000 pesos chilenos (us$40 app.) esta linda edición.
Por lo bajo, un manoseo a nuestro patrimonio cultural.
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