No es gracias a la magia negra de Google que esto es posible, sino que este prodigio tecnológico se produce mediante la utilización de metadatos y estandarización que permite el framework RDF. En castellano, cada vez que agregamos en nuestra obra licenciada distribuida por internet (blog, fotolog, mp3, etc.) “el código” que contiene la licencia Creative Commons (el “machine-readable code“), estamos diciéndole a las máquinas que pasan por nuestras páginas que el contenido está “marcado” de una manera particular que, en este caso, significa una licencia de derechos de autor.
En El Mostrador se hace pública la noticia que mereció un escueto comunicado por parte del Tribunal Constitucional chileno.
Marcelo Venegas, el nuevo presidente del Tribunal, durante la dictadura militar fue Director de la desaparecida Dirección Nacional de Comunicación Social (DINACOS), organismo de la dictadura encargado de la censura y de las comunicaciones oficiales del régimen de Pinochet.
Según cuenta la nota del diario electrónico,
El viernes 8 de agosto de 1986, como jefe de DINACOS Venegas impuso una férrea censura a los medios de comunicación y agencias de noticias, argumentando que en esos momentos se llevaba a cabo un operativo que podría poner en riesgo la seguridad nacional. La medida se mantuvo hasta el lunes 11, día en que se hizo público el descubrimiento del arsenal ingresado al país por el FPMR.
En 2005, el nombre de Venegas volvería a figurar relacionado a hechos de 1986 (el “año decisivo” en que el Partido Comunista y el FPMR apostaron sus fichas para derrocar a Pinochet), cuando el juez Hugo Dolmestch lo incluyó en la lista de civiles miembros del comité político asesor de Pinochet, llamados a declarar en el marco de su investigación sobre los asesinatos de José Carrasco, Gastón Vidaurrázaga, Felipe Rivera y Abraham Muskablit, realizados por la CNI en represalia por el atentado contra el ex dictador.
Los lectores asiduos del blog saben la obsesión que tengo con el Tribunal Constitucional, sobre lo que he escrito en reiteradasoportunidades. Lo que continuamente he comentado es que, salvo por el episodio de la píldora del día después, a nadie parece importarle mucho este tribunal, a pesar del inmenso poder que tiene, y de su escaso control, siendo una extraña anomalía en el sistema de pesos y contrapesos que debiera lucir una democracia como la gente, una democracia en serio.
Incluso más allá de su calidad de director de un organismo creado por la dictadura, habría resultado interesante saber, por ejemplo, qué opiniones tiene Venegas respecto de las relaciones entre libertad de expresión y honra o qué cree respecto del ejercicio de la libertad de expresión como un instrumento de control del poder. A estas alturas, con hechos consumados, no es mucho lo que se puede hacer.
Si bien disto de admirar al ciento por ciento el sistema norteamericano, creo que si hay algo interesante es su sistema de elección de aquellos personeros que no gozan de legitimidad democrática, como es el caso de los ministros de Corte Suprema. A la luz de la reciente elección de Sonia Sotomayor en la Corte Suprema estadounidense, el que en Chile se escoja entre cuatro paredes el presidente de una de las instituciones más poderosas del país resulta a lo menos un insulto para quienes creemos en la democracia y en el control institucional.
En esta edición, conversamos sobre los problemas de caja que enfrentan los medios en Internet, las soluciones que andan dando vuelta en la red, y las esperanzas que tiene el periodismo en la red. Algunos de los artículos que discutimos:
Como se enteraron hace rato los ágiles lectores que leen este blog a la antigua usanza y no a través de RSS, Quemarlasnaves acaba de renovar su imagen corporativa (?).
Gracias al talento de estos obreros del diseño gráfico, los insuperables Navaja.org encabezados por uno de mis héroes personales Jko Contreras, tenemos nuevo header, nuevos colores, nuevos sidebar, entre otras maravillas.
En palabras de los artistas, los cambios consistieron en:
- Ilustrar un barquito en llamas en un océano lo que alude a algun viaje épico. Y que más épico que los grabados xilográficos. Entonces observamos algunos del grabador mexicano Jose Guadalupe Posada, el trabajo de Stanley Donwood para Thom Yorke que es precioso y también el trabajo del artista y tipógrafo Eric Gill. Luego de eso realizamos una ilustración vectorial que trabajamos en Photoshop para darle texturas.
- Para la cabacera utilicé la fuente Amster Pro del tipógrafo Francisco Gálvez, que por sus cortes agudos evoca un carácter glífico, como tallado en piedra.
- Además de otras cosas pensadas en los usuarios del blog, como la navegación por etiquetas en vez de categorías, la simpleza del sidebar y la integración de redes sociales.
Yo estoy feliz con el rediseño. Es justo lo que quería. Legible, simple, limpio. Que lo sucio quede en lo que escribo. Se aceptan comentarios, sugerencias y críticas. Desde acá mi más profunda admiración a navaja.org por su trabajo.
Internet es acceso a la información. Tal vez la manera en que más nos ha cambiado la vida internet a quienes nacimos en el mundo analógico es la manera, las formas y los mecanismos mediante los que accedemos a información. Mientras que cuando niño mi curiosidad la saciaba abriendo al azar diccionarios y enciclopedias que tenía en casa, hoy con tres clicks es posible acceder a una enciclopedia que cuenta, mientras escribo este artículo, con más de 496.995 artículos, sumándose diariamente 400.
Así como la industria de la música ha enfrentado un cambio feroz por los medios de distribución que suponen las nuevas tecnologías, misma cosa parece pasar con los medios de prensa. Pareciera ser que hoy leemos más que nunca antes, pero no lo hacemos de la misma forma, como parece contarnos la brutal caída en las ventas de periódicos en papel y la consiguiente baja en sus ingresos por concepto de publicidad.
Ante esta realidad, muchos han comenzado a reaccionar. Los peces gordos, encabezados por el magnate Robert Murdoch -dueño de The Wall Street Journal, entre muchos otros medios- han comenzado a elaborar planes para acabar con la experiencia gratuita de la lectura en Internet, anunciando que comenzarán a cobrar por el acceso a sus contenidos más temprano que tarde.
Según apunta el NY Times, Tom Curley, presidente y director ejecutivo de AP, dijo que la posición de su compañía era que incluso un uso mínimo de un artículo online requiere un acuerdo de licencia con la organización que lo produjo. En una entrevista, citó específicamente referencias que incluyen enlace y un titular, práctica habitual de buscadores como Google, Bing y Yahoo, agregadores de noticias y blogs.
La apuesta de Curley, como se ve, pretende poner un gran cerrojo a cualquier utilización que se pretenda hacer del contenido del que Associated Press es titular. Incluso aquellos usos que parecen estar garantizados por excepciones como la del fair use norteamericano.
Personalmente me parece que la apuesta por el cerrojo de los contenidos no tiene mayor futuro. El mismo ejemplo del diario El País de España -cerrado por años para luego volver a abrirse- es ejemplificador de su fracaso. La información tiende a ser libre y gratuita. Es más, la información de noticias -incluso en Chile!- suele no estar sujeta a derechos de autor precisamente por razones parecidas, por lo que pretender derechos sobre una referencia o sobre la información misma no tiene ninguna validez. Distinto es es el caso del relato de la noticia, de la óptica y perspectiva que el periodista le entrega al hecho noticioso, el que tiene una regulación distinta.
A ver si este remezón sirve para que nuestros medios se esfuercen en entregarnos algo más que un copypaste de información de agencias y nos tomemos de esta forma un poco más en serio el ejercicio periodístico, que -como pocos- tiene en sus manos una labor clave para el fortalecimiento de nuestras democracias.
En palabras de Tony Clement, Ministro de Industria:
“Los canadienses están interesados en el derecho de autor y sus implicancias en el incremento de nuestro ambiente digital. Nuestra meta es entregarle a todos los canadienses una oportunidad de expresar sus visiones de cómo el gobierno debería enfrentar la modernización de las leyes de derecho de autor”
“Sus opiniones y sugerencias nos ayudarán a redactar una legislación nueva y flexible para que de esta manera Canadá pueda recobrar su lugar en la avanzada de la economía digital”
¿Se imaginan una consulta como esta en Chile? ¿A quién no le conviene?
Desde hace algunas semanas, las campañas presidenciales en Chile han comenzado a tomar fuerza y, sorprendentemente, uno de los temas más recurrentes en los tres candidatos con más posibilidades, son los jóvenes. Conectados con esta tendencia, todos los comandos preparan el asalto final para la campaña presidencial, desde grupos de trabajo que preparan los programas hasta voceros temáticos con más o menos conexión ideológica con el candidato de turno. Dejando de lado lo programático, probablemente el ítem que más preocupa a los distintos comandos es la campaña online, que supone utilizar las herramientas que entregan las nuevas tecnologías para llegar a un público históricamente difícil y que en un gran número ni siquiera demuestran interés en la política.
Respecto de los jóvenes, resulta inquietante que, por ejemplo en el caso de Frei, quienes acompañan a Sebastián Bowen en sus visitas a regiones sean antiguos militantes de partidos políticos, a pesar que se nos presenten -como en el video- como campañas de voluntariado y de jóvenes idealistas que han visto en el candidato la encarnación de sus esperanzas y sueños (?).
Independiente de las simpatías que uno pudiera tener con alguno de ellos, suele pasar desapercibido que todas estas campañas online o digitales de los candidatos, responden a estrategias de campaña nacidas, concebidas y ejecutadas por agencias de publicidad, que los “comandos” digitales son empresas de servicios. Orelworks, Storm o los creativos contratados por Frei son especialistas en vender productos a través de estrategias online (bancos, seguros, radios o bebidas), y es precisamente lo que están haciendo con los candidatos políticos. Es expresivo del vacío programático de las campañas que nos asalten con pirotecnia y buena onda virtual mientras que el contenido, los programas y las ideas no parecen ser tan importantes como tener una cuenta en Twitter.
Sin ir más lejos, el que los Flickrs y páginas webs de todosloscandidatos tengan licencias Creative Commons, no indica ni remotamente compromiso de los candidatos con un derecho de autor equilibrado y justo para todos. Parecieran ser estrategias comunicacionales antes que apuestas políticas.
La vida del geek no es fácil. Caídas de sistema, cortes de señal, formateos o pérdidas de datos a algunos pueden hacernos perder más que tiempo. La buena noticia es que hay varias aplicaciones que nos hacen la vida más fácil. Digo, la vida geek más fácil. De todas, hay una que me sorprende cada vez que puede y es Dropbox. Tengo varias razones, pero las tres más importantes son:
1.- Permiten trabajar colaborativamente un documento. Sí, no sólo Google Docs lo permite. No saben lo mágico que es cuando nos avisan de una actualización del archivo que estamos trabajando colaborativamente hecho por alguien que no está al lado tuyo, gracias a las carpetas compartidas.
2.- Nunca más perderlo todo por sobreescribir un archivo!. Hace unas semanas casi comencé el proceso de apretarme los dedos contra la puerta al sobreescribir un archivo con otro que estaba editando encima. Bueno, hasta que me acordé de Dropbox y volví vía web a la versión anterior. En 5 segundos tenía todo solucionado y un dedo sin machucar.
3.- Puedes compartir tus archivos en dos clicks. Esta debe ser la funcionalidad más difícil de entender en su utilidad, pero la que más terminas agradeciendo. ¿Tienes que compartir un doc con alguien? Arrastras. ¿Quieres compartir una foto que acabas de sacar? Arrastras y listo. Es magia.
El lector atento de este blog sabe que no me gusta hacer leña del árbol caído, pero me siento con la obligación de hacerle un sentido homenaje al (aún) honorable diputado Maximiano Errázuriz Eguiguren, últimamente caído en desgracia por “errores” (sic) cometidos durante su gestión parlamentaria.
Dentro de los aportes que este defensor de las libertades públicas se encuentran: